Era sábado y yo el lunes volvía a la universidad, tenía todas mis cosas para hacerlo en la casa de Pedro.
El día anterior, es decir el viernes, había hablado con el médico de Pedro –habiendo pasado un mes de la operación.- y me había comentado que ya tenía el alta completa, es decir… Podía hacer cualquier cosa. (Obviamente que no puede escalar en Aconcagua, pero no creo que sea uno de sus deseos).
Esa tarde del viernes cuando pasé por mi casa a buscarme ropa y las cosas de la universidad, además aproveché y busqué algo para hacerle una sorpresa.
Pedro salía de bañarse y yo estaba con el conjunto de ropa interior negro de encaje que me había comprado hacía tiempo –y que estaba sin usar.- y tenía puesto tan solo una bata de tul que me había comprado el día anterior.
Era el último finde de vacaciones y había que disfrutar.
Estaba parada en el marco de la puerta, apoyada sobre el peso de mi pierna derecha y con mi codo derecho sobre el umbral… Él salió del baño y lo primero que vio fue mi cuerpo. Su cara se transformó y sonreí. Sabía que no iba a hacer nada que le haga mal, corrió a mí como si fuese una cuestión de vida o muerte y me besó, me acorraló contra el umbral de una manera muy violenta que me fascinó y a manera de devolución, mordí su labio con mucha pasión.
Le quité su remera y la dejé en suelo, él deslizó la bata por mis hombros y brazos –es decir, quedó solo atada a mi cuerpo por el lazo que estaba a la altura de mi cintura.- y nuestras pieles ardientes por fin se encontraron. No cabían dudas de lo mucho que nos habíamos extrañado.
- ¿Qué estamos haciendo? –Preguntó con la respiración entre cortada.-
- Lo que el médico me dijo que podías… -Respondí también agitada.-
-Me tomó por la cola y me alzó cual koala.- Taché los segundos hasta llegar a este momento.
- ¿Y cuántos pasaron?
- Millones.
-Reí.- ¿Millones?
- Fueron eternos…
- Entonces deja de hablar y… -Me acerqué a su oído.- Haceme tuya.
- Vos ya sos mía.
- ¿Tan seguro estás? –Pregunté y mordí su cuello… Y nuestras intimidades comenzaban a despertarse.-
- Muy seguro.
- Demostrámelo entonces.
- ¿Cómo?
- ¿Hace falta que te lo explique?
- Mmm…
- ¿Te vas a hacer el gil ahora?
- Creo que no es el momento.
- Definitivamente no es el momento. –Sonreímos y nuestras bocas volvieron a unirse.-
Así como estaba, subida a él, fuimos hasta su cama en donde cayó sobre mí. Giré para quedar sobre él y desabroché su pantalón, mi mano derecha se introdujo por allí, la izquierda jugaba con su pelo y mis labios recorrieron todo su pecho. Había claras señales de que lo que estaba haciendo lo disfrutaba y mi satisfacción era mucha.
Mi mano abandonó su pelo y pasó un largo rato haciendo zig zags en su pecho. Su boca comenzó a gemir y a pedir más, sonreí.
Un largo rato después, ya había terminado de desvestirlo y él estaba sobre mí.
Mi bata en menos de un segundo pasó a formar parte del suelo y esta vez me dio vuelta, sus manos recorrieron cuidadosamente mi espalda y gemí sin escalas, sentí como desabrochó mi corpiño y se abalanzó sobre mí, su boca se hundió en mi cuello, el cual mordiqueó entero.
Recordaba que era increíble, pero no recordaba que TAN.
Volvió a darme vuelta, terminé de quitarme mi sostén y se ve que recordaba que su última visita a mi ombligo había generado estragos en mí.
-
Ella estaba acostada boca abajo y temblaba, yo a su lado con mi mano sobre su espalda y también temblaba. Ella seguía gimiendo y yo no pensaba dejar de tocarla. Su pie se deslizó por mi muslo y gemí también.
- Podría pasarme la vida sintiendo esto… -Dijo sin poder abrir sus ojos, pero ya volviendo a la realidad.-
- Podría vivir cogiéndote… -Susurré en su oído y la mordí.-
- Y yo podría vivir sintiendo como me lo haces.
Y lo hice otra vez.
-
Él era tan perfecto, era perfecto en su totalidad. Era perfecto respirando, comiendo, mirándome, sonriendo, siendo guarro y también siendo dulce.
Estaba acostado de mi lado, con sus ojos cerrados y yo jugaba con su barba…
- Al final tenías razón, tendríamos que habernos quedado en la playa. Allá estábamos bien.
- No podemos vivir para siempre en el paraíso.
- Es verdad, pero no hubiese pasado todo esto.
- Pero ya estás bien, agradece eso.
- Hubiese preferido estar bien siempre.
- Bueno che… Tanto querías, tanto querías que ahora que paso ya te estás quejando de otra cosa. Sos tremendo.
- Tenes razón… -Dijo riendo.- Vení acá.
- Estoy acá.
- Más cerca. –Sonreí y apoyé mi mentón en su omoplato.-
- ¿Dormimos?
- ¿Así?
-Reí.- No, no sé… -Reímos y giró sobre mí para besarme.-
- Quedate conmigo para siempre.
- ¿Me dejas?
- Te lo ruego. –Sonreí y lo besé.-
Nos quedamos dormidos.
Al día siguiente cuando desperté, sonreí al verlo a mi lado. Besé su mejilla y lo tapé para levantarme, debía inscribirme en las materias vía Internet, era la última oportunidad (siempre todo a último momento yo) Me vestí y busqué su computadora, pero claro. ¡Tenía clave!
- Pepe… -Susurré.- Pepe….
- ¿Qué? ¿Qué pasa?
- Perdón, pero necesito usar la compu para inscribirme en la facu. Poneme la clave y te dejo seguir durmiendo. –Él la escribió.- Gracias… -Lo besé.- Seguí durmiendo, gracias. –Él se dio vuelta y reí.-
Fui con la computadora al living y me inscribí en las cinco materias que cursaría ese cuatrimestre… Otra vez al ruedo.
Eran las once y Pedro seguía sin levantarse asique le preparé el desayuno.
- Buen día señor… -Dejé la bandeja en la cómoda y abrí la persiana.- Ya es casi el mediodía, dale.
- Un ratito más.
- No, hoy tenemos que salir un poco.
- Estoy cómodo acá.
- ¿Tan cansado te dejé?
-Rio.- ¡Ah bueno! -Reí.- Si no me llenas de besos, dudo que me levante.
- No podes estar tan demandante. –Lo destapé hasta su cintura y llené de besos su musculosa espalda.-
- Y vos no podes ser así de linda.
-Reí y besé su nuca.- Solo porque estás pachuchito.
- Entonces ojala esté así siempre.
- No seas boludo. –Lo mordí.-
- Y vos no seas mala.
- ¿Yo mala? Te traje el desayuno a la cama. ¿Qué más queres?
- Mmm…. ¿En serio queres saber?
- Sos insaciable.
- Sí y vos también lo sos.
- Sí, pero ahora hay que desayunar. Dale.
- Ufa.
- ¡Deja de quejarte nene! –Salí de encima de él y puse la bandeja sobre la cama.- Se va a enfriar.
- Yo me voy a enfriar.
- Basta, por favor.
- Es tu culpa…
- ¿Eh?
- Vos me podes tanto.
-Largué una carcajada.- Tengo hambre, dale. –Agarré una tostada.-
- Me voy a enojar.
- ¡Enojate!
- ¿No te importa?
- No. Sé que te desarmo en dos segundos.
- ¿Tan segura estás?
- Sí, muy segura.
Jajajajajaja LOS AMO. ♥ Me encanto el capitulo y como se"pelean".
ResponderEliminaresta buenisima la novela, son taaaaan lo mas, queremos mas camiiii
ResponderEliminarjajaja son dos Piyuelossss.
ResponderEliminarMe encanto el Cap=).
q bueno q pedro esta Recuperado del todo.
Amo releer esta nove!!!
ResponderEliminarAmo esta novela!! Fue genial este capitulo!!
ResponderEliminar50 renaceres.... (?) AMO
ResponderEliminarJajajjajajaj me encanto!!! Ojala no seas muy mala en el proximo o en los proximos
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