viernes, 21 de agosto de 2015

Epílogo.







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Wow… No puedo creer que acabo de publicar el final. Hola a todos y pido perdón de ante mano porque sé que voy a extenderme por aquí abajo.

Renacer fue mi vuelta, y no a las tablas, jajajaja! Pero sí por acá y a publicar, como toda vuelta tuvo sus momentos buenos y sus momentos malos… Empecé amando la historia, en otro momento la odié…

SÉ que caí otra vez en lo mismo, en lo de siempre… Y por eso creo que no fue solo que en su momento odié la historia, sino que también me enojé conmigo por escribir siempre lo mismo y, siendo sincera, escribiría esto mucho más enojada si no hubiese podido escribir lo que escribí durante este último tiempo, con lo cual logré "desencasillarme" de este estilo de historias, que no es que no me gusten, pero me doy cuenta de que siempre termino en lo mismo y eso me cansa a mí y los cansa a ustedes.

Asique bueno… Me genera una sensación bastante ambivalente estar terminando esta novela y publicado por última vez acá, pero todo tiene un final…

Intenté hacer un epílogo distinto, espero que les haya gustado… Por lo menos para que la novela tenga algo original. ¡Jajaja! En este caso, la carrera de mi personaje “Paula” tiene que ver muchísimo conmigo, porque es lo que estudio y lo que me apasiona y por eso se me ocurrió darle este final… Creo que fue un mimo más para mí que otra cosa, pero bueno… Espero que les haya gustado.

Ah, y YA SÉ que el diseño gráfico no es lo mío… Hice lo que pude, espero que se entienda que intenta ser una revista… Jajajajaja!

Gracias, una y mil veces a quienes leyeron y acompañaron esta historia. De verdad, son lo más. Me hace bien saber que, al menos algunas personas, disfrutan de leer lo que yo tanto disfruto de escribir.

Por ser el FINAL, ruego (de rodillas si quieren) que todos los que me hayan leído, me dejen algún comentario, solo para saber que opinan y si les gustó o no. ;) ¡Pueden ser sinceros! Todo es bienvenido.

Si quieren seguir leyéndome, ya está abierto el blog de mi próxima novela que arrancaré la semana que viene y el blog de cortos, que sé que muchas ya conocen.

Pero… Ahora voy a referirme a Primera Vez (mi próxima novela); PROMETO que es distinta… No sé si eso va a gustarles o no, pero es distinta a todo lo que hice y la verdad es que ya la releí más de una vez y siempre que la leo me alegra darme cuenta de que pude salir de ese círculo en el que me encerré solita… Además, esta novela tiene 150 capítulos (ya la tengo terminada), por lo cual, no me voy a ir por las ramas como fue en este caso.

En cuanto al blog de cortos, va a ser un poco más variadito todo… Para ir un poco con cada género y estilo.

Si quieren seguir leyéndome, acá dejo los links:

- primeravezpyp.blogspot.com.ar (novela)

- minifanficspyp.blogspot.com.ar (cortos)

Y, si quieren estar en las listas de algunos de los blogs solo tienen que avisarme.

Por otra parte, me hice una cuenta en instagram, en la cual voy a avisar cuando publicaré en los nuevos blogs y en donde, también, voy a subir adelantos. (Ya lo estoy haciendo en realidad). El link es este:

instagram.com/fanficspyp

Y ya creo que no queda mucho por decir… Solo agradecerles otra vez y pedirles por favor que me dejen un comentario sincero acerca de esta novela.

Gracias por bancarme, sé que a veces soy golpeable… Y por seguir leyendo a pesar de todo.

Ahora sí… Me retiro.

Hasta siempre Renacer.♥

jueves, 20 de agosto de 2015

266.

La felicidad que sentía era demasiada, creo que hasta se me escapaba por los poros. Sentir a Sofi sobre mi pecho era totalmente inexplicable, era un sueño que nunca me hubiese podido imaginar.

Pero... yo no dejaba de ser hombre y Paula no dejaba de ser mi mujer.

Sofi acababa de quedarse dormida y Paula estaba en el baño, sonreí y salí con cuidado del cuarto de mi pequeña hija (luego de prender el baby call), para dirigirme en busca de mi mujer.

Esperé a que saliera y la sorprendí abrazándola por la espalda.

Comencé a cantar. (Muy mal, por cierto).

- Recordando tu expresión, vuelvo a desear esas noches de calor, llenas de ansiedad. Sofocado por el sueño y la presión busco un cuerpo para amar. La distancia va perdiendo su espesor, pronta entrega por favor.
Me puedo estimular, con música y alcohol, pero me excito más, cuando es con vos. Siento todo irreal cuando es con vos, siento todo irreal. –Y a medida que avanzaba en la letra hacía que camináramos hacia el cuarto y rozaba su cuello con mi nariz. Mis manos se encontraban acariciando su cintura.-
- Estás loco. –Dijo buscando mis manos y llevándolas a su panza.-
- Por vos, sí. Muy.
-Rio.- Abrazame más fuerte. –Hice lo que me pidió y besé su nuca.-
- ¿Fui lo suficientemente explícito o…?
-Volvió a reír.- Sos un tarado.
- ¿Yo?
- Sí, vos.
- ¡Qué mala!
- Vos sos malo.
- ¿Yo?
- Ajam.
- ¿Por?
- Porque me hiciste esperar demasiado. –Se dio vuelta y me arrinconó contra la pared.-
- ¿Eh?
- Lo que escuchas.
- Creí que no querías porque…
- No importa eso ahora, importa otra cosa me parece. –Dijo sonriendo pícaramente.- ¿O no?
- No te das una idea de lo que te extraño mi amor.
- Yo también te extraño, muchísimo. –Hizo una pausa.- Pero no sé si soy la misma de antes.
- Vos sos hermosa, siempre.
- De verdad te digo Pepe.
- Yo también te digo de verdad.
- Pero…
- Pero nada. –La besé.- Sos hermosa, siempre vas a serlo para mí.
-Sonrió.- Sos tan lindo.
- Vos sos linda.
- Te amo…
- Te amo. –Nos sonreímos y nos besamos.-
- ¿Sofi duerme?
- No te preocupes por eso ahora.
- ¿Cómo no me voy a preocupar?
- La dejé planchadísima, está el baby call en la cómoda. –Hice una pausa.- Aunque si nos interrumpe me voy a enojar un poquito.
- Entonces no la hagas tan larga.
- Ah, bueno… Estás con todo.
- ¡Te dije que te extraño! Además, la chiquitita no sé si va a dormir tanto.
- Tiene que ser buena con sus papis.
- Eso espero.
- ¿Sabes qué espero yo?
- ¿Qué?
- ¿De verdad hace falta que te lo diga?
-Rio.- No, no sé.
- No te hagas la tonta.
- Yo no me hago nada.
-Reí y la arrebaté contra la pared.- No te vas a escapar eh.
- ¿Y quién te dijo que quiero escaparme?
-Me encogí de hombros.- Te aviso por las dudas.
- Mientras más vueltas demos… -Hizo una pausa.- Ya no estamos solos.
- Ya sé, ya sé. –La besé.-
- ¿Qué esperas entonces?
- Dejame disfrutar.
-Me abrazó por la cintura.- Yo te dejo, te dejo todo lo que quieras. Sabes que soy tuya.
- Ahora te tengo que compartir un poco igual.
- ¿Te vas a poner celoso?
-Reí.- Sos una boluda. –La besé. Ella quiso hablar pero no la dejé.-
- ¡Pedro!
- ¿Qué?
-Me abrazó con más fuerza.- Te amo, muchísimo.
- Te amo mi amor.

Caímos cuidadosamente (pero ferozmente) a la cama, mi cuerpo sobre el suyo.

Mis labios se unieron a los suyos con desesperación, con deseo. Mucho deseo. Sus piernas rodearon mi cintura y mi cuerpo presionó el suyo.

Me separé un poco de ella y sonrió, le devolví la sonrisa y mis labios recorrieron su mejilla hasta bajar por su cuello y generar estragos en aquella zona tan erógena para ella.

Sus piernas presionaban cada vez más mi cuerpo y me encantaba que eso ocurriera.

Mis manos se deslizaron con suavidad por debajo de su remera y acariciaron su abdomen, pude ver en su cara cierta expresión de incomodidad y me acerqué a su oído.

- Sos hermosa. –Sonrió y me besó.-
- Gracias.
- No tenes que agradecerlo, tonta. –Nos besamos y nos sonreímos.-

Terminé de quitar su remera y recorrí todo su cuerpo con besos. No quería que se sienta incómoda, tampoco tenía por qué sentirse así. Ella era hermosa, siempre iba a serlo.

Después de un rato, me tomó por la nuca y me obligó a volver a sus labios.

-

Todo lo que había vivido con mi hija había sido demasiado emocionante, pero extrañaba tanto sentirme mujer. Su mujer.

Sus manos y sus labios recorrieron por completo mi cuerpo y yo me sentía en el paraíso.

- No te das una idea de lo que te extrañaba. –Dije acariciando su espalda.-
-Sonrió y tomó mi mano para besarla.- Yo también te extrañaba, demasiado.
-Sonreí.- Me encanta ser tu mujer. ¿Sabías?
- Te amo mi amor.
- Te amo. –Lo besé y nos sonreímos para volver a unificar nuestros labios.-
- Tengo algo que decirte, no sé si es el momento ni tampoco el lugar, pero no me lo puedo callar más.
- ¿Qué amor?
- ¿Te queres casar conmigo? Me muero porque seas mi esposa.
-Sonreí.- Me encantaría.
- ¿De verdad?
- Sí.
- ¿No vas a escaparte esta vez?
- Nunca más me escapo de vos. –Sonreímos y nos besamos.-
- Mira que lo tomo muy a pecho eh.
- Me quiero casar con vos, quiero ser tu mujer toda la vida. Nunca lo dudes.
- Ay, como te amo.
- Como yo a vos. –Nos besamos, nos sonreímos y volvimos a besarnos.-

El baby-call nos hizo notar que Sofi se había despertado y reímos.

- Voy yo. –Dije mientras me vestía.-
- Vengan para acá.
- Dale. –Lo besé y terminé de cambiarme para ir a buscar a Sofi.-

Ingresé al cuarto de mi hija y me asomé por su moisés. Sonrió al verme y me desarmé. La alcé y apoyé su cabecita sobre mi pecho, se tranquilizó al instante.

- Ah. ¿Asique era solo un caprichito? –Pregunté y besé su cabeza. Su manito se apoyó en mi pecho y volví a besarla.-

Me dirigí hasta el cuarto con Sofi en brazos y me senté en la cama.

- ¿Ya está? ¿Tanto escándalo?
- Tenía mamitis. –Reímos.-
- Veni, metanse en la cama.

Pedro abrió las mantas y sonreí, metí mis piernas entre las cobijas y me acomodé con Sofi sobre mi pecho, quien se estaba quedando dormida otra vez.

- No podes ser tan malcriada vos eh. –Dijo Pepe acariciando su pie.-
-Reí.- Dejame.
- Te dejo, te dejo. –Reímos.-
- Por lo menos nos dejó…
-Reí.- Sos un tarado.
- Vos sos la tarada. –Reímos y nos besamos.-

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Ay, ay, ay... Llegó el último capítulo. :O :O

Sinceramente, este no iba a serlo... Pero mis ideas murieron y me pareció que podía ser... Jajajaja! Asique, espero que les guste y comenten.☺

Este no es el FINAL, ya que mañana subiré el Epílogo (que ese si es el final definitivo) asique me extiendo mañana.

Gracias por leer y por la banca!

miércoles, 19 de agosto de 2015

265.

Sofi estaba durmiendo en nuestro cuarto y agradecía que así fuera. Pau estaba en el living, hablando por WhatsApp con Zai y yo busqué rápidamente el regalo que tenía para ella, con cuidado de no despertar a la beba.

Me quedé en el pasillo esperando a que sean las doce en punto y abracé a Pau por su espalda, ella seguía en el sillón, besé su cuello y le mostré el regalo.

- Feliz aniversario mi amor.
-Sonrió y agarró el regalo. Yo me arrodillé frente a ella y nos besamos.- Feliz aniversario. –Volvió a sonreír.- Debo admitir que me sorprende mucho que te hayas acordado.
-Reí.- ¡Una vez que me acuerdo reclamas!
-Rio.- No, no. Perdón. –Me besó.-
- Abrí el regalo.
- A ver…

Pau abrió el regalo y sonrió al verlo.

- ¿Era ese conjunto, no?
- Sí, era este. ¿Cómo te acordabas?
- No es que me acordaba, lo compré cuando estabas internada, después de que lo viste y lo tenía guardado.
-Sonrió.- Sos tan lindo. –Me besó.- Gracias.
- No es nada mi amor.
- Veni conmigo.

Me senté a su lado y ella se acurrucó en mi pecho.

- Me hace muy bien saber que estamos juntos. ¿Sabes? –Besó mi pecho.-
- A mí también mi amor. –La abracé por la cintura y besé su frente.-
- Nada sería lo mismo sin vos, no podría ser sin vos.
- No pensemos en esas cosas mi amor, estamos juntos y con Sofi. Y siempre va a ser así.
- ¿Me lo prometes?
- No.
- ¡Qué malo nene!
- No te lo prometo, te lo juro.
-Rio.- Sos un tarado.
- ¿Confías en mi palabra?
- Más que en mí misma.

Nos besamos y nos sonreímos.

- Me parece una locura saber que nos conocemos hace tanto. –Dijo.-
- A mí también. –Reímos.-

Escuchamos a Sofi por el baby-call y reímos.

- Voy yo.
- ¿Seguro?
- Sí.
- Bueno…

Caminé hasta el cuarto y alcé a Sofi que estaba llorando.

- Tranquila princesita. –Dije y la acomodé contra mi pecho, pero su llanto empeoró. Caminé con ella hasta el living y cada vez lloraba más fuerte.- Me parece que no soy lo que está buscando. –Reímos.-
- Damela. –Dijo Pau estirando sus brazos.-

Le pasé a Sofi y la beba inmediatamente busco su pecho.

- ¿Te despertaste con hambre mi amor?

Pau se acomodó para darle la teta y Sofi se calmó al instante.

- ¿Me traes un vaso de agua? Por favor.
- Dale, ahí te traigo.
- Gracias.

-

Sofi se había quedado dormida sobre mí y yo me estaba quedando dormida también.

- Gorda. ¿Vamos a la cama?
- Sí, dale.
- ¿Y por qué no me decís?
- No sé, capaz querías quedarte un rato.
- No tonta, vamos. Dale.

Llevé a Sofi a su moisés y luego nos preparamos para dormir, Pepe y yo.

- No sabes lo que me gustaría poder disfrutar de nuestro aniversario como se debe. –Dijo besando mi cuello.-
-Reí.- Ya falta poquito.
- ¿Sí?
- Sí.
- Eso espero… -Reímos.-
- Sos terrible eh.
- Vos me pones así.
- Bueno, basta. –Hice una pausa.- Abrazame.
- ¿Es una orden?
- Ajam.
- Bueno, bueno. –Reímos y me abrazó por la espalda.-
- Hasta mañana mi amor.
- Hasta mañana.

En medio de la madrugada, Sofi se despertó y suspiré. Corrí a Pepe con cuidado de no despertarlo y me acerqué a Sofi para tomarla en brazos.

- Shhh…. –Dije apoyando a Sofi en mi pecho, me acosté con ella sobre mí y me dispuse a darle la teta. Siempre quería tomar la teta a esta hora.-

Pepe se dio vuelta y nos miro. Reí.

- Seguí durmiendo gordo.
- ¿Segura?
- Sí. –Volví a reír.-

Pepe se dio vuelta y continuó durmiendo.

Hice dormir a Sofi y la volví a dejar en su moisés, rogando que me deje dormir algunas horas más.

-

Me desperté y Pau seguía durmiendo, con cuidado me levanté y me busqué la ropa para ir a trabajar.

- ¿Ya te vas Pepe?
- Sí, seguí durmiendo.
- Hay café hecho.
-Sonreí.- Gracias. –Besé su frente.-
- Acordate que hoy tenemos que llevar a Sofi a control.
- Sí amor, no te preocupes. Yo las paso a buscar y vamos. ¿Dale?
- Dale.
- Seguí durmiendo ahora.
- Dame un beso. -Sonreí y la besé.- Que tengas un buen día.
- Ustedes también. –Le di un último beso y salí del cuarto.-

-

Esa tarde llevamos a Sofi al pediatra y por suerte estaba todo bien. Nos dijo que estaba creciendo correctamente y eso me tranquilizaba. A pesar de todo, seguía teniendo miedo de que algo malo pasara.

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¡Ante último capítulo!

Solo queda el final y el epílogo...

Tanto pidieron capítulos felices que ahora quiero sus comentarios! jajaja ☺

martes, 18 de agosto de 2015

264.

Era sábado, por fin, porque había sido una de las semanas más trágicas en el trabajo. Preparé el desayuno, ya que milagrosamente me había despertado antes que Sofi y desperté a Pau con besos en su cuello.

- Buen día mi amor.
-Sonrió.- Ay, qué lindo volver a despertarse así. Buen día.
-La besé.- Traje el desayuno.
- ¿Por qué sos tan lindo?
-Reí.- Aproveché que le gané a Sofi.
- Milagro. –Reímos.-
- Dale, levantate así desayunamos antes de que se despierte.
- ¿Qué hora es?
- Las nueve.
- ¿Y por qué te despertaste tan temprano? –Preguntó mientras se sentaba.-
- Porque pensaba que salgamos a algún lado.
- Mmm… Me gusta la idea.
- A mí me gustas vos. –Y me tiré sobre ella, besándola.-
- Y a mí vos. –Nos sonreímos y volvimos a besarnos.-
- Te amo. ¿Sabes?
- Lo sé, lo siento. Y yo también te amo. –Me besó.- ¿Pero a qué viene todo esto?
- A que esta semana casi no estuve con ustedes y no me gusta.
-Sonrió.- Sos tan tierno. –Acarició mi mejilla.- Fue por algo que nos excede.
- Por eso quiero pasar el día entero con ustedes y solo con ustedes.
- Me encanta el plan.
- ¿A dónde podemos ir?
- Mmm… Estaría bueno ir al Tigre, pero no sé cómo está el clima.
- Nos fijamos más cerca del mediodía.
- Sí, es verdad.
-Busqué una tostada.- ¿Mermelada o manteca?
- Mermelada.
-Le preparé la tostada y se la di.- Tome.
-Sonrió.- Gracias.

Al rato, cuando estábamos terminando de desayunar, Sofi se despertó. Yo la alcé y se la pase a Pau, cuando se despertaba siempre quería quedarse un rato con ella, además seguro tendría hambre.

- Me baño mientras le das la teta, así después vas vos… ¿Te va?
- Dale.

Busqué algo de ropa y me fui a bañar.

-

Desde que Sofi había nacido que la mañana era uno de los momentos que más me gustaban del día. Se despierta muy mamera (y eso debo admitir que me encanta) asique siempre toma la teta y se queda un rato sobre mi pecho hasta que, dentro de lo bebé que es, se activa.

Ya había terminado de comer y estaba hecha un bollito sobre mi pecho.

- Ah bueno, tranqui ustedes eh. –Dijo Pedro ingresando a la habitación mientras secaba su pelo con un toallón.-
-Reí.- Estamos un poquito mameras me parece.
- Y a vos eso te re jode. ¿O no?
- ¡Pfffffff! –Reímos.-
- ¿Puedo sumarme o me tengo que mandar a mudar?
- No seas boludo. Veni.

Pepe se acostó con nosotras y Sofi agarró su dedo con su manito.

- ¿Vos decís que en algún momento vamos a poder sacarla? –Pregunté riendo.-
- Mmm… -Reímos al unísono.-

-

Después de un rato, Sofi se quedó conmigo y Pau fue a bañarse.

Preparamos el bolso de Sofi y una mochila con comida para nosotros y emprendimos el camino al Tigre.

Dejamos el auto cerca del puerto, acomodamos a Sofi en su cochecito y caminamos hasta una de las plazas del río. Con Pau nos sentamos en un banco y dejamos el cochecito a nuestro lado, ya que la peque dormía.

- ¿Comemos?
- Dale.

Saqué la comida de la mochila y almorzamos, cuando terminamos, dejamos todo a un lado y Pau se acostó en el banco, apoyando su cabeza en mis piernas. Suspiró y cerró sus ojos.

- ¿Estás bien? –Pregunté.-
- Sí, muy bien. –Sonrió.-
-Besé su frente.- Estás muy mimosita vos.
- Porque vos no eh. –Reímos.- Necesito un poco de mi novio. ¿Está mal?
- No, me encanta. ¿Puedo confesarte algo?
- ¿Qué?
- Te juro que no eran celos, porque a mí también me enamora Sofi, pero al principio tenía miedo de que no encontráramos lugar para nosotros y eso me daba un poco de miedo.
- A mí me pasaba lo mismo. Sofi me tiene embobada, pero vos me seguís enamorando.
-Sonreí.- Y vos a mí mi amor. –Nos sonreímos y cuando nos estábamos por besar, Sofi comenzó a llorar.- Bueno, tanto no se puede. –Reímos.-

Pau se sentó y la alzó.

- ¿Qué pasa princesa? –Se paró y comenzó a hamacarla.-
- ¿No tendrá hambre Pau?
- Comió en el auto.
- Ah, es verdad.

Pau lo intentó un rato más, pero Sofi no se calmaba.

- Veni amor. –Dije.-

Pau se sentó a mi lado, con Sofi en sus brazos. La beba se acomodó con su mejilla sobre su pecho, pero aún así seguía llorando.

- Hey, tranquila bebé. –Dijo Pau y besó su frente. Yo tomé la manito de Sofi y nos quedamos así un rato, hasta que de a poco comenzó a tranquilizarse.- ¿Vamos a caminar un rato? A ver si termina de tranquilizarse.
- Bueno, dale.

Yo dejé el bolso y la mochila en el cochecito y la ayudé a Pau a ponerse la wawita para llevar a Sofi.

-

Comenzamos a caminar y Sofi no me sacaba la vista de encima, lo cual era raro, porque era súper chusma, pero al menos ya no lloraba.

Compramos un par de adornos para el cuarto de Sofi y unas botellas para renovar las de la heladera y volvimos a casa ya que comenzaba a refrescar y Sofi aún era muy chiquita.

Cuando llegamos, Sofi estaba planchadísima asique la dejé en el cochecito y me dejé caer en el sillón.

- ¿Te cansaste? –Preguntó Pepe.-
- Caminamos mucho y la tuve todo el tiempo a Sofi a upa.
- ¿Te duele la espalda?
- Un poco.
- ¿Y si te hago unos masajitos?
- Ay, sí. Por favor.
- Permiso eh. –Corrió el pelo de mi cuello y luego de besar mi nuca, comenzó con los masajes.-
- No me tientes.
- ¿Cuánto tiempo falta?
- ¿No dicen cuarentena? –Reímos.-

Y con nuestra risa, Sofi se despertó molesta otra vez. La alcé y la apoyé sobre mis piernas, boca arriba. Comencé a mover sus piernitas y mi sospecha se confirmó, le dolía la panza. Había comido en el auto, en el camino de vuelta.

Pepe estaba detrás de mí y ella no dejaba de mirarnos un segundo, no podía ser tan hermosa ni tenernos tan enamorados.

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¡El viernes se viene el final! CHAN.

minifanficspyp.blogspot.com.ar está publicado por completo un corto de siete capítulos, por si quieren leer.☺

lunes, 17 de agosto de 2015

263.

“Te miro, te miro y no puedo creerlo. Te miro durante horas…

Siento tu calorcito cuando dormís sobre mi pecho.

Escucho tu respiración.

Te siento cuando te doy de mamar.

Te cuido mientras dormís.

(Y muchas cosas más…)

Y no, aún no puedo creerlo. No puedo creer que ya estés conmigo, que me hagas compañía todo el día. Todavía no logro caer en que fuiste el mejor regalo que me dio la vida, que vos sos la razón por la cual todos los días me pongo de pie sin importar nada de lo que me haya pasado.

Si digo que me sanaste el alma no, no es exagerado. Hasta diría que me quedo corta, es que no alcanzan las palabras cuando un amor es tan inmenso.

Pasó un mes, un mes desde esa primera vez que te escuche llorar, desde esa primera vez que te tuve en brazos. Un mes que nos conocimos cara a cara. Un mes que vivo por vos.

Amo cuidarte, amo estar todo el día pendiente de vos. Te amo y en realidad es mucho más que eso.

Siempre escuché decir que cuando sos madre te cambia la vida y yo pensaba que no podía ser para tanto, pero sí. Lo es.

Tus ojitos buscándome son todo lo que necesito.

Me completaste. Vos y tu papá son mi motor día a día.

Y ya sé, ya sé que esta carta si la lees va a ser dentro de muchísimos años, pero esto que siento hoy no puedo guardármelo.

Quiero abrazarte y besarte todo el día. Quiero sentirte todo el día. No quiero perderme un solo segundo.

Te amo Sofía, con todo mi corazón, con todo mi alma. Gracias por elegirme como mamá, te juro que voy a hacer hasta lo imposible por no defraudarte.

Te amo. Mamá.”


La guardé dentro de mi cuaderno y corrí hacia la cunita en donde estaba durmiendo. Otra vez me colgué mirándola.

Era tan chiquitita y tan hermosa. Acaricié su mejilla y ella frunció el ceño.

- Perdón mi amor. –Reí.-

Y cuando quise salir del cuarto, comenzó a llorar. Retrocedí sobre mis pasos y la alcé.

- Buenas tardes princesa. –Susurré en su oído y ella se acomodó apoyando su cabecita en mi hombro. Sonreí y caminé con ella hasta la cocina en donde me preparé un té y luego fui hasta el living.-

Dejé el té a un lado y acosté a Sofi sobre mi falda y ella hizo una mueca.

- ¿Te despertaste de buen humor? –Pregunté acariciando sus piecitos y ella repitió la mueca. Sonreí y tomé un poco del té.- ¿Sí? –Hice cosquillas en sus pies y ella me pateó.- Bueno, bueno che. ¡Calma!

Sonó el celular y atendí.

- Conversación telefónica -

- Hola amor. –Dije.-
- Hola Pau. ¿Cómo andas?
- Todo bien, Sofi acaba de despertarse… Estamos haciendo fiaca en el living.
- Que bonito lo de ustedes che.
-Reí.- ¿Vos?
- Te llamaba para avisarte que voy a llegar más tarde.
- ¿Pasó algo?
- No sé que quilombo hay con la campaña y hay que resolverlo ahora, me estoy por meter en una reunión, en cuanto pueda te aviso.
- Está bien, yo tengo el celu encima.
- Posta que es un bardo, asique no atrases a Sofi y si queres comer, no me esperes.
- ¿Es para tanto?
- Es una revolución esto.
- Bueno, está bien. Igual te espero despierta.
- Te aviso. ¿Sí?
- Dale. Un beso grande mi amor y que sea leve.
- Gracias gorda, un beso para las dos.

- Fin de la conversación telefónica -

Suspiré y dejé el celular a un lado.

- Parece que hoy nos toca noche de chicas… -Dije y acaricié la naricita de Sofi.-

Me terminé el té y Sofi ya estaba molesta, tenía hambre, asique le di la teta.

Eran las siete de la tarde y aproveché que Sofi se había dormido en el cochecito para ir a bañarme. Dejé el cochecito con Sofi en la puerta del baño y me bañé.

Cuando terminé, era el momento de Sofi. Le encantaba bañarse, aunque todavía no podía jugar demasiado.

‘Gorda, hasta las diez seguro no pueda salir. No hace falta que me esperes para comer.’

‘Te dejo comida. ¿Te parece?’

‘Creo que vamos a comer acá, no te preocupes.’

‘Entonces te espero en la cama con la gorda y unos masajitos.’

‘Por favor.’


Cené mientras hamacaba a Sofi en su cochecito y la cambié para dormir, eran las nueve de la noche. Fui con ella hasta mi cuarto y me puse el pijama yo también.

Sofi no dormía en nuestra cama, pero solía dormirse sobre mi pecho y luego la pasaba a su moisés.

Pero esta vez Sofi estaba muy despierta e inquieta.

- ¿Extrañas a papá, no princesa? Yo también, pero ya va a llegar. Vas a ver. –Besé su frente.-

Nos saqué una selfie y se la mandé a Pepe. ‘Me parece que esta nena no se duerme sin unos mimos de su papá.’
Puse la tele y me quedé con Sofi allí, ella estaba tranquila, pero no se dormía.

-

Vi la foto que me había mandando Pau y me morí de amor. Lo único que quería era llegar y acostarme con ellas, se me partía la cabeza.

Por fin salí de la empresa y pude volver a casa. Cuando llegué, me quité los zapatos y el abrigo en el living y cerré la puerta para ya poder quedarme en la cama con mis amores.

Ni bien ingresé al cuarto, Sofi me tiró sus bracitos y sonreí. La alcé y besé su mejilla.

- Hola princesita, hola, hola. –Sofía de acomodó sobre mi pecho y sonreí. Me acosté al lado de Pau y la besé.- Hola amor.
- Hola. –Apoyó su cabeza en mi hombro.- ¿Cómo fue?
- No hablemos mejor.
- ¿Muy grave?
- Quiero estar con ustedes, nada más.

Pau me abrazó y nos besamos.

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Se acerca el final y me estaría agarrando la nostalgia. :(

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domingo, 16 de agosto de 2015

262.

- Bueno señoritas, ya está firmada el alta.
-Sonreí.- Me da un poco de miedo.
- ¿Te soy sincero? A mí también.
-Suspiré.- No sé ni siquiera cuánto abrigarla.
- Con el tiempo aprenderemos.
- Eso espero. –Reímos.-
- ¿Queres que llame a la enfermera?
- No, no. Quiero arreglarme sola.
- Sos terca.
- ¿Vos me llevas a la enfermera a casa?

Reímos y Pedro cerró el bolso.

- Lo voy a dejar al auto y vengo.
- Vamos juntos.
- Entonces las espero, dale.

Me puse mi campera y luego la envolví a Sofi en su mantita.

- ¿Vamos? –Preguntó Pepe.-
- Vamos. –Sonreímos y nos dimos un beso.-

En el estacionamiento, Pedro guardó el bolso en el auto y luego acomodamos a Sofi en su butaca de auto. Yo me senté en la parte trasera del auto, junto con Sofía y Pedro se acomodó en el asiento del conductor.

- ¿Puedo arrancar?
- Sí amor.

Pepe arrancó y yo no dejaba de mirar ni siquiera medio segundo a mi hija, es que era tan hermosa.

Cuando llegamos a casa…

Pedro abrió la puerta y pasé con Sofi en brazos.

- Bienvenida a casa princesa. –Dije y besé su cabecita.-
- Bienvenidas a las dos. –Dijo Pepe.- No te olvides que hace mil que no venías acá.
-Suspiré.- Es verdad, no sabes lo lindo que es volver con ella en brazos.
-Sonrió y besó mi mejilla.- Tenemos que disfrutar ahora. ¿Sí? Nada de preocupaciones.

Asentí con mi cabeza y Pepe besó mi frente, luego la de Sofi.

Caminé hasta mi cuarto y me senté en la cama, la dejé a Sofi allí y me fue inevitable no ir a buscar mi cámara. Necesitaba sacarle fotos, nunca iba a volver a ser así de chiquitita.

- Ah, pero no tuviste ni diez minutos de aguante.
-Reí.- Sh, callate. –Dije guardando la cámara.-
- Sos rara eh.
- ¿Por?
- No creo que haya alguna madre que antes de acostarse en su cama con su hija recién nacida le saque fotos.
- Sí, yo. –Dije riendo. La tomé a Sofi sobre mi pecho y me acomodé con ella en la cama.- Si no vas a criticar, podes venir.
- Sos una boluda.
- No digas malas palabras delante de Sofi.
- ¡Anda! –Dijo riendo.-
- ¿Qué?
- Nada, deja.
- ¿Vas a seguir peleando o vas a venir con nosotras?

Pedro se quitó sus zapatillas y luego me sacó las mías. Reí. Se acostó a nuestro lado y justo en ese momento, Sofi se despertó.

- Hola princesa. –Susurré.-
- Sí, esa es mamá que siempre te dice princesa.
- ¡Pedro! ¿Vas a ser así siempre?
- ¿Así cómo?
- Así de burlón.
- Lo hago para molestarte.
- Mmm… No sé, no sé.

Y Sofía nos interrumpió, comenzando con su llorisqueo.

- Te salvó la campana. –Dije.- Debe tener hambre.
- ¿Quieren que las deje solas?
- No tonto, podes quedarte.
-Sonrió.- ¿Necesitas algo?
- ¿Me traes la almohada para amamantarla?
- Dale. ¿Está en su pieza?
- Creo que sí Pepe, hace como varias semanas que no venía.
- Es verdad, ahora te lo busco.
- Dale, gracias.

Le saqué la camperita a Sofi, ya que hacía un poco de calor por la caldera y cuando vino Pedro, comencé a amamantarla. Me costó un poco estando sola, pero por suerte Sofi colaboraba.

- ¿Ya está hermosa? –Pregunté ya que estaba distraída.-
- Me parece que sí.
-Sonreí y acomodé mi ropa.- Te toca a vos ahora.
-Rio y la agarró a Sofi para hacerle el provechito.- ¿No queres ir a ducharte?
- Estaba pensando en eso.
- Anda, dale. Le acabas de dar la teta, asique por un rato me puedo manejar.
-Reí.- Me apuro.

-

Pau estaba bañándose y yo estaba con Sofi, en mi cama. Ella estaba sobre mi pecho, con sus ojitos abiertos y respirando muy tranquila.

La sentía respirar suavecito y eso me tranquilizaba a mí. ¿Siendo sincero? No caía ni de casualidad que este ser tan pequeñito dependía de nosotros, y eso me daba miedo, claro que sí, pero a la vez me llenaba de felicidad. Ahora siempre íbamos a tener una razón para sonreír.

Sin darme cuenta, mis ojos comenzaron a despedir lágrimas. De repente me encontré pensando en mis viejos y en mi abuela… Como me hubiese gustado que estén acá, pero sé que están. Los siento.

Sé que Sofía fue una señal de ellos y los papás de Pau. Sé que esta beba es la que viene a sanarnos, lo sé. Lo siento.

Escuché a Pau entrar, quien me sacó de golpe de lo que estaba pensando.

- ¿Estás llorando Pepe?
- Sí, pero no pasa nada.
- Hey. ¿Estás bien?
- Sí, sí.

Pau se acostó a nuestro lado y besó mi mejilla.

- ¿Seguro?
- Sí, es que estaba pensando en mis viejos y en mi abuela.
-Suspiró.- Yo también pensaba en mis viejos mientras me bañaba.
- Sería lindo que estén acá. ¿No?
- Sí… Pero, creo que no es momento de pensar en lo que nos falta, sino en lo que tenemos. –Tomó mi mano y posó su mano y la mía sobre nuestra hija.- ¿No te parece?
- Me re parece. –Nos sonreímos y nos dimos un beso.-

Sofi dio vuelta su cabecita y se quedó mirando a Pau.

- Sos tan hermosa. –Dijo y acarició su mejilla suavemente.-
- Nos tiene enamorados me parece.
- Embobados.
- Esa palabra queda mejor. –Reímos.-
- Es que mira lo que es… Esos cachetes, me la morfo toda.
-Sonreí.- Veni…
- Estoy acá.
- Más cerca, veni.

La abracé por el hombro e hice que apoyará su cabeza sobre mi hombro.

- Quiero sentirlas cerquita.
- Estamos acá mi amor.

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Después de tanto bardo, les regalo capítulos lindos para endulzarlos! jajajaja

sábado, 15 de agosto de 2015

261.

- Permiso. –Dijo Pedro ingresando a la habitación y detrás venían Zai y Nan.-
- Pasen, tranquilos. –Dije con Sofi durmiendo en mis brazos.-

Pedro entró y se sentó en el sillón. Zai se colgó mirándonos y Nan se sentó con Pepe.

- No lo puedo creer. –Dijo Zai.-
-Sonreí.- Veni tonta.

Zai se acercó a nosotras y acarició la manito de Sofi.

- Es hermosa.
- ¿Queres tenerla?
- ¿Puedo?
- Obvio nena.
- Pero…
- ¿Qué?
- ¿Segura?
- ¡Sí mujer! Dale.

Le pasé a Sofi y ella sonrió. Sofi se acomodó sobre su pecho e hizo una mueca. Todos reímos.

- Me la cuidas. –Dijo Pedro jodiendo y reímos.-
- Uy, padre baboso. –Dijo Nan.-
- Sí, y cuida.
- Apa, apa. –Respondió Nan y le pegó en el hombro.-
- Está terrible. –Dije.-
- Gracias che.
- Callate amor. –Me levanté.- Ya vengo, voy al baño.

Cuando volví, Sofi estaba llorisqueando. La tomé entre mis brazos y me senté en la cama.

- Me parece que no pego onda con la madrina. –Dijo Zai.-
- No seas boluda.
- Era un chiste nena.
- Mmm….

Reímos.

Después de un rato, Sofi estaba durmiendo en la cunita y Pepe y Nan se habían ido a tomar un café al bar.
Yo estaba sentada en la cama y Zai sentada frente a mí, a los pies de la cama.

- No puedo dejar de mirarla. –Dije.-
- Mirala todo lo que quieras. Dejate caer en la realidad.
- ¿Se nota mucho que estoy volando de la felicidad?
- Sí y está perfecto.
- ¿Vos decís?
- Obvio gorda, te lo mereces.
-Sonreí.- Tengo miedo de que pase algo y me arrebate esta felicidad.
- No, no va a pasar. No seas negativa.
- Es a lo que estoy acostumbrada.
- Pero sacate todos esos fantasmas, no te vas a perdonar nunca no disfrutar este momento al máximo.
- Puede que tengas razón.
- Confía una vez en que las cosas van a cambiar. ¿Sofía no es razón suficiente para hacerlo?
-Suspiré.- Me cuesta un poco, pero te prometo que lo voy a intentar, sobre todo por ella.
- Hacelo por ella y por vos, porque que vos estés bien le va a hacer bien a ella.
- Eso es verdad.
- Vas a ver como todo de a poco va a acomodarse, además, vos pensa que ahora siempre vas a tener un motivo para salir de la cama.
- ¿Vos sabes que yo te adoro, no?
- Obvio que lo sé nena y yo te adoro a vos.

Nos abrazamos y yo me quebré.

- No me llores.
- Estoy muy sensible.
- Me doy cuenta. –Reímos y nos separamos.- Contame algo.
- ¿Qué?
- ¿Cómo fue el parto?
-Sonreí.- Yo estaba cagadísima, pero a pesar del dolor, fue hermoso. Escucharla llorar y de una vez por todas sentir que todo estaba bien fue el mayor alivio de toda mi vida.
-Sonrió.- Qué hermoso amiga.
- Te juro que no caigo.
- Ya vas a caer… Cuando estén en su casa, se acomoden, vas a ver como caes.
- ¿Vos decís cuándo no duerma más?
- Algo así. –Reímos.-
- Te juro que quiero tenerla todo el tiempo encima, sentir su calorcito, darle besos, abrazarla.
- ¡Y hacelo! ¿Quién te lo impide?
- No la quiero despertar.
- Agarrala, dale.

Yo sonreí y me acerqué para agarrarla, con cuidado para que no se despierte, y la acomodé sobre mí.

- Son hermosas.
-Sonreí.- Gracias Zai, de verdad. Fue muy importante que hayas estado conmigo desde siempre y especialmente durante el embarazo. No debe haber mejor mina que vos para ser la madrina de mi hija.
- Me vas a hacer llorar vos a mí ahora. –Reímos.- Las adoro y siempre voy a estar para ustedes. Lo sabes.
- Gracias, de verdad.
- No tenes nada que agradecer gorda, de verdad.

En ese momento volvieron Pepe y Nan.

- No es que quiera echarlos, pero la enfermera nos acaba de decir que termino el horario de visitas y bueno…
- No pasa nada Pepe.
- Te llevo Zai. ¿Queres?
- Bueno, dale.

-

- ¿Cómo estás? –Le pregunté a Pau.-
- ¿A qué viene esa pregunta?
- Pregunto, nada más.
- Odio que me conozcas tanto.
- Algo pasa. ¿Viste?
- Tengo miedo, es eso.
-Suspiré.- No tenes que tener miedo, yo estoy para cuidarlas. Más que nunca.
- Es lo único que me tranquiliza.
- Voy a estar tan encima de ustedes que se van a cansar.
- Nunca podríamos cansarnos de vos.
- ¿Nunca?
- Jamás. –Sonreímos y nos dimos un beso, en ese momento, Sofi que estaba en brazos de Pau, comenzó a llorisquear.-
- Era un besito con mamá nada más che. –Reímos.- ¿La puedo agarrar?
- Obvio nene, sos el papá.

Tomé a Sofi en mis brazos y me senté con ella sobre mí, en el sillón.

Después de unos minutos, se tranquilizó y se quedó tranquila sobre mi pecho. Levanté la vista y le sonreí a Pau.

- Son hermosos. –Dijo.-
-Sonreí.- ¿Venís con nosotros?

Ella sonrió y se levantó, se acercó a nosotros y se sentó a mi lado. Apoyó su cabeza en mi hombro y posó su mano sobre la espaldita de Sofi.

- Me dan mucha paz. –Dijo suspirando a la par que cerraba sus ojos.-
-Besé su frente.- Podemos quedarnos así toda la vida.


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Hola! Gracias por todos los comentarios tan lindos que recibí por el capítulo de ayer, por lo general los capítulos así son los que más me cuesta escribir y me alegra que les haya gustado.

Y, espero que este también les guste.

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viernes, 14 de agosto de 2015

260.

De repente escuché su llanto y fue como si todo el mundo alrededor no existiera, todo se veía borroso menos ella. La mano de Pedro tomaba con fuerza la mía y ambos llorábamos de la alegría.

La enfermera posó a Sofía sobre mi pecho y aunque pasen años, jamás encontraría las palabras justas para describir ese momento, es que es inexplicable y hasta parece irreal. Hasta hacía minutos estaba dentro mío y ahora ya la podía abrazar. No neguemos que es una locura.

Fueron pocos los segundos que estuvo conmigo porque debieron llevarla a control, había nacido de 36 semanas y aunque me habían dicho que ya no había riesgo, debían revisarla.

Se la llevaron y cerré mis ojos, me largué a llorar como una nena. Pedro besó mi frente.

- Estoy muy orgulloso de vos.
-Sonreí.- Anda con Sofi.
- Te amo.
- Y yo te amo a vos Pepe.

Me dio un beso y se fue.

-

Me sentía flotando, como si el aire me levantara. No podía creer que tanta felicidad entrara en el cuerpo de alguien, me parecía mentira.

Y pensar (y saber) que todo estaba bien era todo lo que necesitaba.

Luego de limpiarla, revisarla y cambiarla, pedí por favor si la podía llevar al cuarto con Pau y la enfermera accedió. La posó sobre mis brazos y me sentí explotar de emoción, su manito se apoyó en mi pecho y me quedé mirándola, como si todo se hubiese detenido. Era hermosa.

La enfermera me acompañó al cuarto y cuando entré, Paula sonrió. Le devolví la sonrisa.

Entré y con cuidado se la pasé a Pau.

-

Pedro dejó a Sofía sobre mi pecho y de repente toda la tensión que tenía en mi cuerpo desapareció, como si fuese por arte de magia. Acaricié cuidadosamente su cabecita y se movió despacito, hizo una mueca y sonreí. Mis ojos comenzaron a llorar sin pedir permiso, sin cesar.

- No lo puedo creer. –Susurré.-

Pedro se sentó a mi lado y apoyó su cabeza en mi hombro.

- Es hermosa. –Dijo.-
- Muy hermosa. –Suspiré.- Es nuestra hija. ¿Te das cuenta?
- Es una locura.
- Estoy muy feliz de que sea con vos.
- Sabes que me pasa lo mismo. –Nos dimos un beso y nos sonreímos.-

Suspiramos y nos quedamos mirándola.

- ¿Está bien, no? –Pregunté.-
- Perfecta. -Suspiré, completamente aliviada.- ¿Vos cómo estás?
- Dolorida, pero bien.
- Si necesitas algo, me avisas.
- Para un poco loquito, quedate con nosotras. Disfruta de esto.
-Sonrió.- Las quiero cuidar.
- Estando con nosotras nos cuidas.

Al rato.

- Quiero que se despierte. –Dije.-
- Estaba pensando en lo mismo. –Reímos.-
- Quiero que se despierte, darle la teta, cambiarle los pañales, cambiarla, bañarla. Quiero hacer todo.
- Banca ansiedad.
- ¿Si digo que estaba pensando en cuando la llevemos al jardín es mucho?
- Muchísimo. –Reímos.- No cambias más.

En ese momento, Sofi se movió y se acomodó sobre mí. Estaba durmiendo sobre mí.

- Sos tan hermosa mi amor. –Susurré y besé su cabecita.-
- Como su mamá.
-Sonreí.- ¿La ves parecida?
- Me parece una gilada buscarle parecido a los bebés cuando recién nace.
-Reí.- Pienso igual.

Una enfermera tocó la puerta y entró.

- Chicos. ¿Necesitan algo?
- Está durmiendo desde que llegó, asique estamos bien. Gracias igual. –Dije.-
- Bueno, dejenla dormir. Avisenme cuando se despierta, así te ayudo a amamantarla.
-Sonreí.- Dale, gracias.
- No es nada. Los dejo tranquilos.

Y se fue.

- ¿Le avisaste a Zai y a Nan?
- Sí, me dijeron que pasan mañana así la conocen.
- Por favor, sus padrinos tienen que conocerla. –Dije y sonreímos.-
- Por eso mismo.
- ¿Te puedo pedir algo?
- Lo que quieras.
- ¿Me tiras una manta en las piernas? Tengo frío.
- Por supuesto.
- Gracias.

Pedro hizo lo que le pedí y sacó su celular para sacarnos una foto.

- Necesito tener este momento para siempre.
-Sonreí.- Pobrecita, como la voy a torturar con la cámara.
-Rio.- Callate que el fotógrafo ahora soy yo.
- Bueno che.

Al ratito, Sofi se despertó y se quedó sobre mí. Completamente tranquila.

- Hola mi amor. –Dije buscando su manito.- Al fin te despertaste. –Besé su frente y ella se hizo un bollito. La acomodé sobre mí, haciendo que me mire y me desarmé de amor.-

Después de un rato, llamamos a la enfermera, quien me enseñó como darle la teta y ahora entendía lo que decían todos. Es una conexión hermosa.

-

Pau y Sofi dormían y yo tan solo las miraba. Me sentía completo. Eran tan hermosas y las amaba tanto.

- Gordo… -Dijo Pau.-
- ¿Qué?
- ¿Por qué no dormís?
- No puedo dejar de mirarlas.
-Sonrió.- Sos un tierno, pero dormí. Dale. En un rato se va a despertar.
- Vos dormí.
- Veni, conmigo.

Me acerqué y me acosté detrás de ella y la abracé por la cintura.

- ¿Estás bien así? –Pregunté.-
- Sí, no te preocupes.
- Descansa.
- Vos también.

Nos quedamos dormidos, abrazados.


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Tanto esperar y nació! Quiero leer que les pareció el capítulo☺.

(En una semanita, se termina Renacer :O )

259.

Me llamaron por teléfono de la clínica y salí rumbo allí, desesperado. El viaje fue eterno, pero por fin llegué.

- ¿Qué pasó? –Pregunté asustado.-
- No se preocupe, ya está bien.
- ¿Pero qué pasó?
- Tuvo contracciones muy fuertes, pero pudimos estabilizarla.
- ¿Y cómo está? ¿Ella? ¿La beba?
- Bien, tranquilo. No se preocupe.
-Suspiré.- ¿Puedo verla?
- Está sedada.
- Por favor.
- Pase.
- Gracias.

Ingresé a la habitación en donde estaba Paula y suspiré al verla durmiendo. Sonreí y me acerqué a ella, besé su panza y luego su frente.

Tomé su mano y me quedé allí, mimándola.

-

- Pepe. –Susurró.-
- Ay, perdón. Te desperté.
- No, no pidas perdón. No sabes lo que necesitaba estar con vos.
- ¿Cómo estás?
- No sé.
- No te dejo más sola.
-Sonreí.- ¿Me abrazas?
- Obvio mi amor.

Me corrí un poco para que él pudiera abrazarme por la espalda y nuestras manos se unieron sobre mi panza.

- Tengo miedo. –Dije.-
- Tranquila. –Besó mi mejilla.- Ya pasó.
- Fue horrible.
- Lo sé mi amor, lo sé. Pero ya están bien.
- Menos mal que estás acá.
- Estoy con ustedes, siempre.
- Gracias. No me sueltes, te lo suplico.
- Nunca mi amor, nunca.

Cerré mis ojos y él besó mi cuello.

- ¿Queres dormir?
- Sí, me da miedo estar así de tensa.
- Está bien hermosa, dormí. Yo me quedo acá.


Pau se quedó dormida y yo me quedé allí, con ellas. Abrazándolas.

Intentaba que mi corazón se tranquilizara y la realidad era que no podía. Estaba muerto de miedo. Me daba culpa, no quería separarme de ellas nunca más.

- Amor. –Susurró.-
- ¿Qué pasa Pau?
- Quiero tomar algo y tengo frío.
- Ahora veo que puedo conseguirte.
- Por favor.
-Besé su mejilla.- Ahora vengo.
- Dale.

Fui en busca de lo que me pidió Pau y volví a la habitación. La tapé y tomó un poco del agua.

- ¿Más tranquila?
- Un poco.
- ¿Qué te dijo el médico? Porque quería venir a verte y mucho no le pregunté.
- Que fueron contracciones, las evadieron con medicamentos.
- ¿Y qué onda ahora?
- Lo mismo de siempre. Reposo.
-Tomé fuerte su mano.- Va a salir todo bien.
- Eso espero.
- Vas a ver que sí. Confía.
- Con vos al lado mío no me cuesta tanto.
- Siempre voy a estar al lado tuyo.
- Te amo.
- Y yo te amo a vos hermosa. –Nos besamos.-

La panza de Pau de repente comenzó a moverse muchísimo y nos miramos riendo.

- Bueno Sofi, tranquila mi amor. –Dijo Pau tocando su panza.-
- Me parece que se despertó. –Toqué su panza también.-
- Me hace bien sentirla.
- La princesita está bien.
- Es lo único que me tranquiliza.
-Besé su panza.- Hola hermosa, hola. –Susurré.-
- Te imagino interactuando con ella y me muero de amor.
- Y yo me muero de amor imaginándolas a ustedes.
-Sonrió.- Es raro, porque no veo la hora de tenerla en brazos, pero a la vez necesito que salga todo bien.
- Me pasa lo mismo.
- Me hubiese gustado que sea todo un poco más normal.
- A mí también, pero es lo que nos toca.
- Siempre nos toca lo difícil.
- No nos enrosquemos en eso.
- Es complicado.
- Lo sé, pero no pienses. Es al pedo.

Pau se encogió de hombros.

- ¿Queres unos masajitos así te relajas?
- Dale, me gustó la idea.

Pasé un ratito masajeando su espalda y su cuello hasta que terminé con mis manos en su panza y mis labios en su nuca.

- Sos más efectivo que los sedantes.
-Reí.- ¿Ves? No me tengo que mover de al lado tuyo.
- Sos tan lindo.
- Vos sos linda.

Y en ese momento ingresó la enfermera.

- Permiso.
- Pase. –Dijo Pau.-
- Vengo a dejarle la comida.
- Gracias, me moría de hambre.

La enfermera dejó la comida y se fue.

- Bajo dos minutos a comprarme algo y vengo.
- Dale, pero dame un beso antes.
- Con todo gusto.

Me bajé de la cama y la besé.

- Ya vengo.
- Dale amor.

-

Cenamos y después de mirar un rato la tele, nos quedamos dormidos.

Dormirme en sus brazos me tranquilizaba, como nada en el mundo.

Pero, en el fondo… el miedo estaba ahí. Latente.

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Se acera el final (siempre digo lo mismo, jajajaja), pero mañana se viene un capítulo lindo.♥

Copense y comenten.☺

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jueves, 13 de agosto de 2015

258.

- Hola gorda. –Dijo Zai entrando al cuarto.-
- Hola amiga. –Sonreí.-

Zai se acercó a mí y me saludó.

- ¿Cómo estás? ¿Cómo están?
- Aguantando.
- ¿Cómo se porta mi ahijada?
- Perfecto.
- ¿Posta?
- Mientras se quede ahí adentro.
- Es verdad. ¿Y vos?
- ¿Yo qué?
- ¿Cómo estás?
- Como puedo. No es fácil, pero la llevo.
- Mmm…
- Bueno. ¿Intento llevarla?
- Ay Pau. Te pasan todas.
- Espero que sea la última. No doy más.
- Bueno, pero pensa que esta la estás pasando por algo lindo.
- Sí, eso es verdad.
- Pensa en ella. El resto, es decorado.
-Suspiré.- Tenes razón. –Posé mis manos sobre mi panza.-
- Le traje un regalito a la princesita.
- ¿Otro más Zaira?
- ¡Vos me diste el título de madrina!
-Reí.- Sos una boba.
- ¿Te doy el regalo o me lo guardo?
- Dame, tonta.
- Bueno che, banca la agresión.

Reímos y Zaira me dio la bolsa.

- Supuse que con todo el caos este algunos detalles se les habían pasado.
- Gracias, de verdad. Gracias.
- Es para que le pongan esa batita cuando nazca. Y bueno, los abridores así es una princesita completa.
-La abracé al borde de las lágrimas.- Gracias.
- No es nada. Y no llores.
- Te juro que ni siquiera había pensando en eso.
- Para algo está la madrina.
- Te quiero Zai.
- Y yo te quiero a vos hermosa. A las dos.

Nos separamos un poco y ella secó mis lágrimas.

- No llores.
- Estoy sensible, entendeme.
- ¡Sos sensible!

Reímos y volvimos a abrazarnos.

- Permiso. –Dijo Pedro entrando a la habitación.-
- Pasa Pepe. –Dijo Zai.-
- ¿Vos estás haciendo llorar a mi mujer? –Preguntó haciéndose el enojado.-
- Yo lloro porque el aire es gratis. –Reímos los tres.-

Pepe se sentó a mi lado y me besó.

- ¿Puedo saber qué pasa acá?
- Mira… -Le mostré los regalos.- Para cuando nazca.
- Son hermosos.
- Regalo de la madrina.
- Gracias Zai.
- No es nada chicos. –Hizo una pausa.- ¿Se enojan si me voy?
- No, anda tranqui gorda. –Dije.-

-

Después de un rato.

- Amor.
- ¿Qué?
- ¿Vos cuándo volves a ir a casa?
- Supongo que mañana, antes de ir a la oficina. ¿Por?
- ¿Te puedo pedir algo?
- Lo que quieras.
- Cuando vengas a la tarde. ¿Me traes la cadenita de mi mamá? Quiero tenerla conmigo.
- Obvio amor.
- Está en mi mesita de luz.
- Yo te la traigo, no te preocupes.
- Gracias.
- No tenes que agradecerlo. –La besé.-
- Estoy pensando mucho en ella últimamente. Me hubiese encantado que esté acá conmigo.
- Ella está con vos.
- Eso me gustaría creer.
- Y créelo. ¿Quién te lo impide?
-Suspiró y apoyó su cabeza en mi hombro.- Quiero tener la cadenita para sentirla un poco más cerca.
- Mañana te la traigo. –Besé su frente.- ¿Queres dormir?
- Debería.
- Dale, yo también estoy muerto.
- ¿Por qué no vas a dormir a casa?
- Ni loco.
- Un día al menos.
- No amor, y sabes que no se discute.
- Pero…

Y no la dejé hablar, la callé de un beso. Ella rio.

- Las voy a cuidar, siempre. –La besé y acaricié su panza.-
- Pero no te descuides vos.
- No te preocupes por mí.
- ¿Cómo no me voy a preocupar?
- Yo estoy bien.
- ¿Seguro?
- Sí amor.
- Bueno… -Se acostó.- Descansa.
- Vos también hermosa.

La mimé hasta que se quedó dormida y luego de pasar por el baño, me quedé dormido en el sillón.

A la mañana siguiente, la alarma sonó y la apagué lo más rápido que pude. Suspiré y me levanté del sillón. Cada mañana me costaba más, me costaba muchísimo dejarlas solas. Dejar a Pau sola me daba terror, tenía miedo. Miedo de que cuando volviera algo hubiese pasado y aunque sabía que yo no iba a poder cambiar nada, estar a su lado me hacía bien, me hacía estar más tranquilo.

Busqué mis cosas y después de quedarme un rato junto a ella, jugando con su pelo y acariciando su panza, tuve que irme. Pero, cuando me levanté, ella tomó mi mano.

- Que tengas un buen día. –Susurró.-
- Perdón, no quería despertarte.
- No pasa nada, me encanta despertarme así.
-Sonreí.- Seguí durmiendo.
- No te olvides de lo que te pedí.
- No Pau, igual hablamos en el día.
- Dale.
-Me acerqué a ella y besé su frente, luego su panza.- Las amo.
- Y nosotros a vos mi amor.

-

Estaba tranquila, o en realidad estaba como todos los días.

Hasta que sentí mi panza ponerse dura, me dolía y no podía respirar. Mi cuerpo se tensó. Tenía miedo.

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Quedan solo 8!

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miércoles, 12 de agosto de 2015

257.

“Muchas veces en la vida tuve miedo. ¿Qué digo muchas? ¡Muchísimas! Creo que la mayor parte de mi vida tuve miedo, pero esta vez era distinto. Esta vez no era yo, esta vez era mi hija y no era miedo, era terror.

Terror de que algo malo pasarsa.

Terror de nunca poder tenerla en brazos.

Todos me decían que sea positiva… ¡Como si eso fuese tan simple! No era nada alentador haber pasado dos semanas encerrada acá, teniendo el corazón en la boca todo el tiempo.

El miedo suele ser irracional, pero esta vez lo era mucho más. Esta vez el miedo me tenía tomado el cuerpo de punta a punta y no me daba ni un segundo de paz.

Llevo siete meses y medio de embarazo y me dijeron que si llegaba al octavo no sería todo tan grave. Igual, tampoco me agradaba la idea de que naciera de ocho. Quería que nazca como una bebé normal. ¿Tan complicado era que una vez las cosas sean comunes para mí?

Ya no sé que hacer para matar el tiempo. Quiero despertarme dentro de un mes y medio cuando esté por nacer, y especialmente quiero que ella esté bien. Es raro, pero de repente una deja de importar.

Sofi, mi amor… No veo la hora de tenerte en mis brazos, de llenarte de besos, de abrazarte y de que te duermas sobre mi pecho. No veo la hora de ser tu mamá. Quiero pasar horas mirándote, tan solo mirándote. Pero tenes que aguantar, un ratito más. Yo sé que vos sos fuerte, sé que podes. Te juro que lo sé. Te amo princesa.”


- Amor. ¿Se puede?
- Sí Pepe. –Respondí cerrando el cuaderno.-

Pedro ingresó a la habitación y sonrió al verme, se acercó y luego de darme un beso a mí, besó mi panza.

- ¿Cómo andan?
- Mmm… Acá estamos.
-Suspiró.- ¿Pero te sentís bien?
- Sí, bah. Como siempre.
- ¿Y eso sería?
- Ya sabes Pedro.
-Besó mi frente.- ¿No vas a dejar nunca de maquinar, no?
- Hago lo que puedo.
- Ya lo sé.
- ¿Y entonces?
- Intenta relajarte.
-Suspiré.- Quiero dormir un rato. ¿Te quedas conmigo?
- Obvio que sí.
-Sonreí y me acosté.- Amor.
- ¿Qué?
-Busqué su mano y la acerqué a mi cuello.- Por algo te pedí que te quedes.
-Rio.- Sos tan linda. –Besó mi frente.-
- No sé si creerte eso, mira lo que soy.
- Hermosa.
-Sonreí.- Vos sos hermoso.
- Descansa, dale.

Cerré mis ojos y Pepe comenzó a mimarme, amaba que lo haga. Además, tenía que aprovechar lo último que me quedaba de exclusividad.

- Gordo.
- ¿Qué Pau?
- Te amamos.
-Besó mi mejilla.- Yo también las amo, muchísimo.

Mi mano estaba sobre mi panza y sentí la mano libre de Pedro posarse allí también.

Con sus mimos, al rato me quedé dormida.

-

Hacía rato que la miraba dormir, miraba como su panza se movía. Tan solo las miraba y pensaba, pensaba en tantas cosas.

Pensaba en todo lo que nos costó llegar acá, en todo lo que nos está costando esta situación. Pensaba en que todo nos fue demasiado difícil y deseaba que esta vez las cosas sean distintas, que podamos volver los tres a casa y formar una familia normal, común, como cualquier otra.

No sé si lo que pretendía era la felicidad absoluta, pero si quería estar con ellas. Para siempre.

Me imaginaba llegando del trabajo y cuando cruzara la puerta, encontrar a Pau en el sillón con Sofi en sus brazos y me daba cuenta que no necesitaba nada más en la vida.

¿Y quién lo hubiera dicho, no? Yo pensando en una familia. Realmente era una locura.

Una enfermera entró a la habitación y me sacó de mis pensamientos.

- Disculpe. –Dijo la enfermera.- Me equivoqué de habitación.
- No pasa nada.

La enfermera se fue y suspiró.

- ¿Qué pasó Pepe?
- Nada, seguí durmiendo. –Me acerqué a ella y acaricié su frente.-
- ¿Quién era?
- Una enfermera que se equivocó.
-Suspiró.- ¿Me conseguís un vaso de agua?
- Dale.
- Gracias.
- No agradezcas tonta, mil veces te lo dije ya. –Pau rio.-

La besé y salí de la habitación para buscar un vaso en el dispenser del pasillo.

Cuando volví a la habitación, Pau estaba sentada en la cama y le di el vaso. Ella tomó un poco.

- Tenes una cara de dormida.
-Rio.- Estaba planchadísima.
- Me di cuenta. Sofi no se quedó quieta un segundo y vos ni te enteraste.
-Rio.- ¿En serio?
- En serio.
- Tengo que aprovechar. –Reímos.-
- Tenes razón.
- ¿Vos dormiste algo?
- No, colgué pensando.
- ¿Se puede saber en qué?
- Boludeces.
- Mmm…
- ¿Mmm qué?
- Sé que no son boludeces.
- ¿Por qué?
- Tenes los ojos llorosos.
- Flasheas.
- Mentime, pero te conozco.
- Me da vergüenza.
- ¿Qué te da vergüenza?
- Pensaba en como me cambiaste y en como me siguen cambiando.
-Sonrió.- Ay, sos tan tierno. –Me besó.-
- Pensaba en que lindo llegar del trabajo y que estén las dos en casa.
- ¿Y eso te da vergüenza?
- Un poquito.
- Sos un tarado.
- Puede ser. –Reímos.-
- Ay Sofi. –Dijo y tocó su panza.-
- ¿Pateó fuerte?
- Muy.
- Me parece que va a tener el mismo carácter que vos.
- ¿Me estás diciendo carácter podrido?
- Un poquito.
- ¡Qué malo que sos!
- ¿No tengo razón?
- No sé.
- Si que sabes. –Reímos y nos besamos.-
- Pobrecita si sale con este carácter…
- Pobre de nosotros. –Reímos otra vez.-
- No dejo de imaginarla, ni un segundo.
- Me pasa lo mismo. –Nos sonreímos.-


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Buenas tardes! Acá está el capítulo de hoy y falta muy poquito para el final... :O

Dejo por aquí mi nuevo blog, ya que hice la primera publicación. Ojala les guste.☺ http://minifanficspyp.blogspot.com.ar/2015/08/amor-en-clave-parte-i.html

martes, 11 de agosto de 2015

256.

- Tengo mucho miedo, no quiero perderla. No lo soporto otra vez. –Dijo empapada en lágrimas.-
- No va a pasar eso mi amor.
- ¿Cómo podes estar tan seguro?
-Tomé sus manos y las posé sobre su panza, nuestras manos permanecieron allí.- Porque lo sé.
- No me jodas Pedro.
- ¿Podes confiar una vez?
- La vida me demostró que confiar es en vano.
- ¿No te parece una buena oportunidad para cambiar de parecer?
- No sé, no sé nada.
- Tranquilizate un poco.
- ¡No puedo Pedro!
- Pero mientras más tranquila estés, mejor va a ser para la beba.
- No puedo estar tranquila Pedro, estoy muerta de miedo. –Hizo una pausa.- ¿Me abrazas?
- Obvio que sí hermosa.

Me senté a su lado y la abracé contra mi pecho.

- Vamos a estar bien los tres, te lo prometo.
- Gracias.
- ¿Por?
- Por hacerte el fuerte por mí.
-Sonreí.- Ustedes están primero ahora, yo no importo.
- No me sueltes.
- Nunca mi amor, nunca.

Besé su frente y allí nos quedamos por un largo rato.

-

¿Siempre todo iba a tener que ser así de complicado para mí? Juro que ya no podía soportarlo. Era demasiado, demasiado.

Pedro se había ido a casa a buscarme ropa y algunas cosas que le pedí y yo estaba allí, en una habitación (demasiado fría y sombría) de una clínica. Mis manos estaban sobre mi panza, intentando sentir a mi beba allí dentro, tenes que ser fuerte mi amor. Confío en vos, yo sé que vos podes.

¡Faltaban dos meses para llegar a los nueve meses! Era demasiado tiempo y ya nos habían dicho que lo más probable era que sea prematura y no podía entender por qué siempre todo tenía que ser así de angustiante.

Entró una enfermera que me obligó a salir de mis pensamientos y me controló la presión.

- ¿No puedo tomar ningún calmante? –Pregunté.-
- Le vamos a suministrar algo mediante suero, pero no demasiado… No se puede, por el embarazo.
- Está bien, pero por favor. No puedo más.
- No se preocupe, igual su presión está normalizada.
- Me alivias un poco.
- Tranquila, estamos haciendo todo lo posible por atrasar el parto lo más que se pueda.
- ¿Y cuándo no se pueda más?
- Va a nacer, pero no se preocupe, estamos equipados. Que sea prematura no quiere decir nada.
-Suspiré.- Me da miedo.
- Lo mejor que puede hacer en este momento es estar tranquila.

En ese momento, entró Pedro.

- ¿Se puede?
- Sí, pase. –Dijo la enfermera.-

Pedro entró y dejó el bolso a un lado.

- ¿Todo bien? –Preguntó.-
- Sí, su presión ya es normal. Los dejo.
- Gracias. –Dije y la enfermera se fue.-

Pedro me dio un beso y se sentó a mi lado.

- ¿Estás mejor?
- Eso dice.
- Hay que creerle.
- Sí, ya sé… Pero el miedo no me lo saca nadie.
- ¿Por qué no intentas descansar?
- Recién me dijo que me iban a dar algo de calmantes por suero, prefiero esperar para dormir.
- Bueno, está bien.
- ¿Te puedo pedir algo?
- Obvio. ¿Qué necesitas?
- Una almohada para los pies, los siento hinchadísimos.
- Dale.

Pedro buscó una almohada e hizo lo que le pedí.

- Gracias.
- No es nada amor.
-Suspiré y cerré mis ojos.- ¿Te quedas esta noche?
- Todas las noches.
- ¿Y el laburo?
- Duermo acá.
- No Pepe.
- No vamos a discutir eso ahora.
- Pero…
- Pero nada, yo voy a estar con ustedes. –Me besó.- Y voy a hacer todo lo posible porque me pasen el trabajo por mail y hacer cosas desde acá.
- ¿Estás seguro?
- Muy seguro.
-Sonreí.- No podes ser tan lindo.
- Que Sofi esté adentro tuyo no quiere decir que yo no tenga nada que ver.
- No, no quise decir esto tonto.
- Lo sé, pero no quiero que estés sola.
- Te amo.
- Y yo te amo a vos. –Nos besamos y nos sonreímos.-
- Pepe…
- ¿Qué amor?
- ¿De verdad crees que va a estar todo bien?
- No solo lo creo, sino que lo sé.
- ¿Cómo?
- Porque sé que nuestros papis están cuidando a Sofi.
-Sonreí.- Ojala que sea así.
- Estoy seguro.
-Suspiré y apoyé mi cabeza en su hombro.- Es lindo pensar así.
- Pensa así entonces.
- ¿Me trajiste el cuaderno?
- Los cuadernos y la compu.
- Gracias.
- No tenes que agradecer tonta.
- Sí, porque me saqué la lotería con vos.
-Rio.- Y yo con vos.
- Mmm…
- ¿Mmm qué?
- Que yo gané más que vos.
- No te creas eh.
- No sé, no sé.
- Ganamos los dos.
- Bueno, puede ser. –Sonreímos y nos besamos.- ¿Me traes un poco de agua?
- Dale, me voy a buscar yo también.
- Gracias.
- ¡Deja de agradecer!

-Reí.- Bueno, lo voy a intentar.
- Sos terrible.
- Hago lo que puedo. –Reímos.-
- Ahora vengo.
- Dale.

Me dio un beso, otro beso a la panza y se fue.


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Hola! Dejo nuevamente los links de todo lo nuevo ;)

- Acá voy a publicar mi nueva novela a partir del último finde de Agosto: http://primeravezpyp.blogspot.com.ar/ O sea, el miércoles 26 de Agosto voy a publicar el prólogo y el sábado 29 del primer capítulo. (Sí, soy así de estructurada y ya me anoté todo, jajajaj)

- Y, por acá, voy a subir historias cortas, ya subí el adelanto del primero que se llama "Amor en Clave" y lo voy a empezar a publicar MAÑANA: http://minifanficspyp.blogspot.com.ar/
ACÁ HAY UN ADELANTO DEL PRIMER CAPÍTULO: https://instagram.com/p/6Nx_-4TNuA/?taken-by=fanficspyp

Siganme en este instagram para leer todos los adelantos.☺https://instagram.com/fanficspyp

Y, obviamente, que si quieren estar en la lista de alguno de los dos blogs, o de los dos... Me avisan y anoto sus usuarios para pasarle los links cada vez que publique ;)

Comenten este capítulo por favor... ☺

lunes, 10 de agosto de 2015

255.

Tres meses después me sentía mucho mejor, estaba limpio hacía un mes y medio y por fin creía que no iba a caer… O al menos eso intentaba creer.

No era fácil, claro que no lo era. El médico me decía que estaba haciendo el tratamiento muy aceleradamente y que mi caso era raro… Que lo escriba en un libro si quiere, pero solo me quedaban tres meses para terminar de recuperarme.

Quería recibir a Sofi siendo un padre feliz.

Ella era lo que más me motivaba a hacerlo, imaginar la primera vez que la tuviese en brazos era una locura que me hacía temblar.

Mi celular sonó cuando salía de la sesión y atendí.

- Conversación telefónica -

- Hola amor. –Dije.-
- Pedro. –Dijo nerviosa.-
- ¿Qué pasa Pau? ¿Estás bien?
- No, veni a casa.
- Estoy yendo. ¿Qué pasa?
- Me siento muy mal, tengo la panza dura. No sé, tengo miedo.
- Ya voy, quedate en la cama. No te muevas.
- Apurate.
- Estoy subiendo al auto amor, tranquila.
- Te espero.

- Fin de la conversación telefónica -

Arranqué y fui a casa lo más rápido que pude. No la había escuchando bien y eso me preocupaba.

Estacioné en la puerta de casa y por suerte el ascensor estaba en planta baja.

- Acá estoy Pau. –Dije acercándome a ella.- ¿Qué pasa? ¿Qué sentís?
- Llevame al médico Pedro.
- Pero decime que me pasa.
- Creo que son contracciones.
-Suspiré.- ¿Te ayudo a levantarte?
- Por favor.

La ayudé a levantarse y le alcancé un abrigo.

- Tranquila. –La besé.-
- Tengo miedo.
- Yo también, pero confiemos. ¿Sí?

-

Me encantaría entender lo qué me pasaba y lo único que sabía era que me moría de miedo. Me moría.

El viaje hasta la clínica fue una eternidad y mi panza estaba cada vez más dura.

Me ingresaron en la guardia y me hicieron varios estudios.

Estábamos esperando al médico.

-Apreté con fuerza la mano de Pedro y cerré mis ojos.- Pepe…
- ¿Qué?
- Prometeme que pase lo que pase Sofi siempre va a estar primero.
- ¿Qué decís Paula?
- No sé, vos prometemelo.
- No te voy a prometer nada porque va a estar todo bien.
- Si te dan a elegir, la vas a elegir a ella.
- Calmate un poco. –Besó mi frente.-
- No puedo.
- Sh… Dale. –Acarició mi pelo y cerré mis ojos.- Ya viene el médico.
- No te vayas.
- Nunca mi amor.

Mi mano libre estaba sobre mi panza y Pepe posó su mano sobre la mía.

El médico por fin entró a la habitación y abrí mis ojos.

- Hable doctor. –Dije en medio de una incertidumbre que estaba a punto de matarme.-
- Fueron contracciones Paula.
- ¿Y qué significa eso?
- Que puede ser prematura.
- ¿Por qué?
- Porque descubrimos que tu útero nunca terminó de estar del todo sano, lo que te pasó al principio del embarazo lo relacionamos con esto también.
- Explíquese mejor.
- Cuando vos tuviste ese tumor y el embarazo ectópico tu útero se debilitó y es por eso que ahora sucede esto.
- ¿Y no se puede evitar?
- Te vamos a dejar internada.
- ¿Pero va a nacer?
- Vamos a hacer todo lo posible por atrasar su nacimiento todo lo que se pueda. En un rato venimos a buscarte. No te preocupes, acá van a estar bien cuidadas.
- Gracias. –Dijo Pedro y el médico se fue.-
- No puede ser siempre todo tan horrible Pedro.
- Si estás nerviosa va a ser peor.
- ¿Cómo queres que esté tranquila?
- Intentalo, hacelo por ella. –Acarició mi panza.-
- Pobrecita, se buscó una madre también…
- No te eches la culpa Pau.
- Es mi culpa.
- No Pau. No.
- Sí Pedro.
- No y tampoco importa de quién sea, dale. No seas así.
- Hago lo que puedo.
- Tenes que estar tranquila.
- Como si fuera tan fácil. ¿Vos estás tranquilo?
- No, pero vos tenes a Sofi adentro.
- ¡Por eso! ¡Es mi culpa!
- No se puede hablar así. –Suspiró e hizo que cierre mis ojos.-

No respondí más, era en vano.

¿Era mucho decir que sentía que estaba destinaba a la intranquilidad?

Por favor aguanta princesa. Aguanta… Tenes que estar bien, vas a estar bien.

- Se está moviendo. –Dije sonriendo.-
- Conectate con ella, es lo único que nos tiene que importar ahora.
- Tenes que ser fuerte Sofi, nosotros estamos acá. –Dije en voz alta.-
- Ella es fuerte, va a salir a su mamá.
-Sonreí y Pepe besó mi mejilla.- A su papá.
- A los dos.

Entró el médico junto a una enfermera.

- Ya está lista tu habitación. ¿Queres caminar o te llevamos acá?
- Camino.
- ¿Segura?
- Sí, necesito moverme un poco.
- Está bien, ella te va a acompañar. Es Ana.
- ¿Y puedo ir yo? –Preguntó Pedro.-
- Por supuesto, yo dentro de un rato paso a ver como están.
- Gracias.

Pepe me ayudó a sentarme y me calzó para poder salir de allí.

Caminaba demasiado lento, pero por fin llegamos a la habitación.


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LEAN POR AQUÍ ---------->

Como se acerca el final de Renacer, ya tengo en plan mis dos nuevos blogs los cuales dejo por aquí:

- Acá voy a publicar mi nueva novela a partir del último finde de Agosto: http://primeravezpyp.blogspot.com.ar/

- Y, por acá, voy a subir historias cortas, ya subí el adelanto del primero que se llama "Amor en Clave" y lo voy a empezar a publicar este miércoles: http://minifanficspyp.blogspot.com.ar/

- Y, por aquí: http://instagram.com/fanficspyp voy a avisar que días publicaré en esos blogs y voy a pasar los adelantos por ahí, en cuanto aumente un poco los seguidores (jajaja) subo el primer adelanto de Amor en Clave.

¡Espero que les cope lo nuevo! Sinceramente intenté cambiar un poco, sobre todo con la novela, hice malabares para que no sea una novela trágica como los tengo acostumbrados y creo que lo logré.☺
En cuanto a la página de cortos, va a haber un poco de todo y si quieren leer sobre algún tema/problema/temática en especial, pueden dejarme la idea en cualquiera de mis redes sociales que la voy a anotar y si me gusta, la hago.☺

Si quieren que les pase la novela, los cortos o ambos, también avisen que ahora empiezo a armar las listas.

Sin nada más que decir, me retiro.

PD: ¡No me maten por este capítulo!

domingo, 9 de agosto de 2015

254.

‘Finalizando el cuarto mes de embarazo…

Siendo sincera, aún no lo puedo creer y dudo terminar de caer algún día.

Este mes pasó sin sobresaltos, solo con controles de rutina y por suerte el embarazo seguía su curso normal.

Este mes nos enteramos de que era una nenita y no daba más de felicidad, quería tenerla en mis brazos y abrazarla hasta la eternidad.

Se llamaría Sofía.

Pero, como siempre en mi puta vida, nada era color de rosas: lo había encontrado a Pedro con droga otra vez y hace tres días que ni siquiera nos miramos. Me juró y me re contra re juró que no lo hacía casi nunca, pero yo ya no sabía qué carajo creer. No entendía la situación y no sabía qué hacer para ayudarlo.’


Sentí que por debajo de la puerta se deslizó un papel y me acerqué a agarrarlo, lo leí y salí del cuarto de Sofi en busca de Pedro.

- ¿Eso era lo que querías? –Preguntó enojado.-
- No entendes nada.
- ¿Qué es lo que no entiendo?
- Lo que quiero es ayudarte.
- Bueno, está bien. Ya tengo psicólogo.
- No se trata de eso Pedro.
- ¿Y de qué carajo se trata? –Me gritó y suspiró.-
- Se trata de que tenes que recuperarte porque vas a ser papá, te aviso por si te olvidaste.
- ¡Sos una forra! –Gritó y quebré en llanto.-
- No me grites.
- Vos no me hagas esto entonces.
- Lo único que quiero es ayudarte.
- ¿Y quién te dijo que yo quiero ayuda?
- No seas así Pedro.
- Vos no seas así.
- ¡Lo único que quiero es ayudarte! –Repetí y sequé mis lágrimas.-
- No tenes por qué hacerlo.
- ¡Pedro! Sos mi pareja y vamos a tener una hija juntos.
- Si no fuese por eso ya te hubieses ido. ¿No?
- ¿Qué? ¿Qué carajo estás diciendo? –Grité.-
- ¡Eso! Que si no fuese por la beba ya te hubieses ido.
- Creí que me conocías.

Y me fui, tenía miedo de seguir discutiendo.

Me encerré en el que sería el cuarto de Sofía y me dejé caer en la cama que aún estaba allí. Posé las manos sobre mi panza y suspiré, intenté hacer fuerzas para no llorar de más y claro que fue inútil.

¿Por qué siempre todo tenía que tener un manto de angustia?

- ¿Puedo pasar? –Preguntó en la puerta.-
- No.
- Por favor.
- No quiero ponerme peor Pedro, hacelo por la beba al menos.
- No vengo a discutir.
- Andate.
- Por favor mi amor.
-Me senté en la cama y suspiré.- Te dejo pasar si me traes un vaso de agua.
- Está bien.

A los pocos segundos, volvió con un vaso de agua y me lo dio. Tomé un poco y lo dejé a un lado.

- Nada de lo que te dije lo pienso.
-Suspiré.- Siempre es lo mismo Pedro.
- Te juro que esta vez va a cambiar.
- ¿Y por qué tengo que creerte esta vez?
- Porque no quiero ser tan pelotudo de arruinar el momento más lindo de nuestra vida.
- ¿Sos conciente de que necesitas ayuda?
- Sí, por eso quiero arrancar terapia.
- Está perfecto que lo hagas.
- No quiero ser un mal novio para vos y mucho menos un mal padre. –Tocó mi panza.-
- Llegó el momento de poner a Sofi por sobre nosotros.
- Lo sé.
- Y para eso, tenemos que poder solucionar nuestros problemas antes de su llegada.
- Es lo que más quiero.
- Podes contar conmigo, lo sabes.
- Sí, lo sé.
- No seas boludo, yo estoy.
- Gracias, de verdad.
- No tenes que agradecerlo.
- Perdón, lo que menos quería era hacerte mal.
-Suspiré.- Me da miedo ponerme nerviosa.
- Soy un pelotudo, perdón. De verdad.
- Ya pasó.
- ¿Segura?
- Sí. ¿Me das un beso?
- Obvio que sí. –Sonreí y me besó.- Veni…

Me abrazó contra su pecho y suspiré.

- Vamos a estar bien, te lo prometo. –Dije y besé su brazo.-
- Lo sé, te juro que lo sé.
- Te amamos mucho. –Susurré.-
- Y yo las amo a ustedes, más de lo que te imaginas.

Sonreí y me acurruqué en él.

Después de un rato, pedimos algo para cenar ya que era tarde.

- Veni a dormir conmigo, extraño mucho sentirlas cerquita a la noche.
-Reí.- ¿Te vas a portar bien?
- Te lo prometo. –Dijo riendo.-
- Me doy una ducha y voy.
- Te espero.
- Dale. –Le di un beso y me fui a bañar.-

-

Me cambié y me quedé en la cama, esperándola… La realidad me asustaba pero había que ponerle huevo y enfrentarla, mi hija se lo merecía.

- Acá estoy. –Dijo y se acostó a mi lado.-
- Menos mal, ya estabas tardando mucho.
- Necesitaba bañarme.
- ¿Por?
- Para terminar de sacarme los nervios.
- Yo tengo otro método.
- ¿Ah, sí? ¿Cuál?
- Lo conoces muy bien.
- No lo recuerdo.
- ¿Segura?
- Ajam.
- Voy a tener que recordártelo entonces.
- Por favor.

Mis labios se posaron su hombro y recorrieron su piel con suaves besos mientras presionaba con fuerza su mano.

- No podes ser así de lindo.
- Vos no podes ser así de linda. –Dije acariciando su cuello con mi nariz.-
- Te extraño. –Dijo acariciando mi nuca.-
- Y yo te extraño a vos. –Confesé.-
- Te necesito.
- Te amo. –Dije y la besé.-
- Te amo mi amor.

------------------

Se acerca el final y encima yo lo acelero.. :O

253.

Al día siguiente, era sábado y aprovecharía que ella ya no tenía que pasarse el día entero en la cama.

Preparé el desayuno y fui hasta el cuarto, dejé la bandeja a un lado y besé su cuello.

- Buenos días.
- Hola. –Dijo refregando sus ojos.- ¿Qué hora es?
- Hora de levantarse.
- Es sábado Pepe.
- Son las once amor.
- ¿De verdad?
- Sí.
- Ufa.
- Dale.
- ¿Qué pasa?
- Traje el desayuno y pensaba en ir a ver cosas para activar el tema del cuarto del bebé, pero si no queres…
- Me encantaría, pero no sabemos si va a ser nena o nene todavía.
- Pero la cuna va a ser igual, el cochecito también… ¿O no?
- Sí, puede ser.
- Si no queres, no.
- Sí que quiero nene.
- Entonces a levantarse.
- Pasame un camisón.

Agarré su camisón del suelo y se lo dí. Ella se lo puso y se sentó en la cama.

- Buen día. –Dije y la besé.-
-Rio.- Buen día.
- ¿Dormiste bien?
- Como hacía mucho no dormía. –Dijo sonriente y yo le devolví la sonrisa.-

Desayunamos y luego de que ella se bañara salimos del departamento.

Hasta el mediodía estuvimos recorriendo algunas casas dentro de un Shopping y luego decidimos almorzar en el patio de comidas.

- Tengo un poco de miedo. –Dijo.-
- ¿Miedo de qué?
- De planificar tanto y que después las cosas no salgan.
- No pienses así Pau, si ya están bien.
-Se encogió de hombros.- El miedo no se va tan fácil.
-Tomé su mano y la besé.- Confiemos en el médico.
- Confío…
- ¿Y entonces?
- No sé Pepe, tengo miedo. El miedo no suele tener explicación.
- Si queres lo dejamos para más adelante.
- No, no.
- ¿Qué hacemos entonces?
- No sé.
- No te entiendo Pau.
-Rio.- Yo tampoco. Pidamos la comida que me muero de hambre.
- ¿Qué queres comer?
- Pollo al verdeo.
- Ah, con pretensiones viene la cosa.
- Tengo ganas de comer eso. –Dijo riendo.-
- Ahora traigo.
- Dale, gracias.

Nos dimos un beso y fui en busca de la comida.

-

Me quedé en la mesa y busqué mi celular.

‘Gorda… ¿Cómo andas?’

‘Pau, todo bien. ¿Vos?’

‘En el Shopping, me dieron el alta del reposo…’

‘¡Buenísimo Pau!’

‘Sí, creo…’

‘¿Por qué crees?’

‘Tengo miedo de hacer algo que me haga mal sin darme cuenta y que…’

‘¿Estás sola?’

‘No, no. Estoy con Pepe.’

‘Él los va a cuidar gorda.’

‘Sí, ya sé. Dejame, son mambos míos. ¿Nos vemos esta semana?’

‘Dale, algún día cuando salgo del laburo te aviso y paso por tu casa.’

‘Dale, te espero entonces.’


- Acá está la comida amor. ¿Con quién hablabas?
- Para un poco controlador, era Zai.
- Solo pregunté che.
- Bueno, está bien.

Acomodé la bandeja frente a mí y comencé a comer en silencio.

- ¿Estás enojada?
- No, perdón. Solo me siento rara.
- ¿Segura?
- Sí.
-Suspiró.- Lo que me espera por favor.
- No seas malo.
- No soy malo, soy realista… Tus hormonas son un peligro.
- ¡Hey! Me voy a enojar de verdad.
- No te voy a dejar. –Me besó y reí.-
- Mmm…
- Tengo mis tácticas. –Volvió a besarme.-
- Sos tremendo.
- Puede ser. –Reímos y nos dimos otro beso.-
- Ya que estamos acá, necesito un jean. Este me aprieta demasiado.
-Rio.- Comprate lo que quieras.
- ¿Seguro?
- Obvio amor.
- Gracias.
- No agradezcas tonta, es obvio que vas a necesitar ropa.
- Sí, ya sé.
- Tenemos todo el día para hacer lo que queramos.
-Sonreí.- Podríamos encargar la cuna esa que vimos.
- ¿Te gustó?
- Sí, es muy linda… Y la cuna va a ser clarita sea nena o nene, además dijeron que tardaban un par de meses en hacerla y…
- La encargamos entonces.
- ¿Seguro?
- Sí, a mí también me gustó.
- Genial entonces. –Sonreí.- No veo la hora de saber qué es para poder decorar su pieza.
- Me pasa lo mismo. –Reímos.- ¿Y moisés?
- Es verdad, es más urgente que la cuna. El primero que vimos estaba bueno.
- ¿No queres ver en algún otro lado?
- No, van a ser las mismas casas.
- Sí, es verdad.
- Comemos y vamos a verlo de nuevo.
- Dale.

Terminamos de almorzar, tomamos un helado y luego de hacer el encargue de una cuna funcional en color natural nos dirigimos a analizar el moisés.

Y sí, era una locura.

Una locura que quiero disfrutar.

sábado, 8 de agosto de 2015

252.

Esa noche, estaba cambiándome para dormir en mi cuarto cuando siento sus manos rodearme por la espalda.

- ¿Ya te vas a dormir?
- Es tarde.
- No, no es tarde.
-Reí.- Sí, es tarde… Estoy cansada.
- ¿Muy cansada?
- Sí.

Me metí en la cama dándole la espalda y cerré mis ojos.

Él se fue al baño y reí, pobrecito… ¡Me encantaba hacerlo sufrir!

A los pocos minutos volvió y se acostó a mí lado, pero dándome la espalda también.

Me di vuelta y sonreí al ver que estaba en cuero, me metí por debajo de las colchas y besé su espalda hasta llegar a su cuello.

- ¿Vos sos boludo o te haces? –Pregunté.-
- No sé, eso decímelo vos.
- ¿Yo?
- ¿No era que estabas cansada?
- Sos boludo, definitivamente.
- No sé, con el temita hormonas estás tan imprevisible que mejor no arriesgar.
- Por eso nene, hormonas…
- No te entiendo.
- ¿Necesitas que sea más explícita? –Besé su nuca.-
- Sí.
- ¿En serio?
- Ajam.
- Tampoco da que te aproveches eh.
- Jamás me aprovecharía de una mujer.
- Bueno, tampoco digas boludeces.
- De una mujer embarazada.
- Bueno, ponele que ahí te creo un poco más.
- ¿Tan malo me crees?
- Mmm… Conmigo no, pero no sé como fuiste antes.
- Mejor no recordarlo. –Reímos.-
- Prefiero recordar otras cosas.
- ¿Cómo cuáles?
- Como sentirte mientras me haces el amor.
- ¿Así de directa?
- ¿Querías que no lo sea?
-Rio.- No, no sé.
- ¿Me vas a hacer esperar mucho?

Se dio vuelta y quedamos frente a frente.

- Me da un poco de cosa.
- ¿No me vas a tocar un pelo hasta que el bebé tenga dos meses?
-Rio.- No, para loca, para. No aguantaría.
- A mí también me da un poco de cosa igual.
-Acomodó un mechón de pelo que caía sobre mi cara.- Podemos tener cuidado.
- Tenemos que tenerlo. No me toques la panza.
- Está bien, está bien… Pero todo el resto. –Dijo subiendo su mano desde mi cola hasta mi nuca y sonreí.-
- Todo el resto es tuyo.
- Ay, ay… Como me podes.

Nos besamos y nos sonreímos.

- Vos también me podes a mí.
- ¿Mucho?
- Demasiado te diría.
- Menos mal eh.

Reímos y acercó mi cuerpo al suyo.

- Te extraño, demasiado. –Dijo besando mi hombro.-
- Deja de extrañarme entonces.

Cerré mis ojos y me dejé llevar, al fin y al cabo era lo que necesitaba: sentirme amada por él.

Sus labios subieron por mi hombro hasta mi cuello, hizo que de media vuelta y me abrazó por la espalda, corrió el pelo de mi nuca y se introdujo allí con sus besos.



Busqué sus manos y las uní a las mías, las apreté, sonrió.

- Sos tan hermosa, tan… -Dijo corriendo la remera que cubría mi hombro con su nariz.-
- ¿Aunque esté toda hinchada?
- Sos hermosa, siempre.
-Sonreí.- Me haces sentir muy bien. ¿Sabías?
- Es un placer y permiso eh. –Dijo y soltó mis manos, deslizó sus dedos por los costados de mi cuerpo y se deshizo de mi remera.- ¿No ves que sos hermosa? –Dijo besando mi espalda y sonreí. No podía pedir más nada.-

-

Había extrañado tanto su piel que no podía explicar lo que sentía al recorrerla otra vez.

Sin darme previo aviso ella giró y rodeó mi cintura con sus piernas, sentándose sobre mí. Me abrazó por el cuello y me besó, mis manos bajaron a su cintura y se instalaron allí.

- Te amo mi amor. –Susurró acariciando mi nariz con la suya.-
- Te amo hermosa. –Sonreímos y nos besamos, ella quitó mi remera y caímos en la cama. Ella sobre mi cuerpo.-

Nuestros labios estaban unidos como hacía muchísimo tiempo no se encontraban.

Sus manos reposaban en mi nuca y las mías en su cintura.

‘Son tantas cosas las que llevo dentro y soledades que ya ni me acuerdo…

Tiré los dados y gané perdiendo lo que fui ganando me lo quita el tiempo.
Quiero contarte que en mis noches largas, me imaginé acariciando tu espalda y entre tus pechos me quedé dormido y sin tus alas nena me caí del nido.

No hables, silencio.
Es un amor prohibido este que llevo puesto
Te quiero, no entiendo como puedo vivir, si ya me estoy muriendo...
Y no verán tus ojos que me perdí por ti, que me morí por ti...

Lugar injusto distinto destiempo, el vil demonio provocó el encuentro.
Me tiembla el alma, te tengo tan cerca que puedo besarte y me desespera. Ya no me sigas que me vuelvo loco no quiero verte, ni pecar un poco.
Es un infierno que vivo contigo y esos labios rojos que no serán míos...’


Cuando quise darme cuenta ambos estábamos completamente desnudos y eso que habíamos tardado, todo lo habíamos hecho con un millón de besos de por medio. Lo estábamos disfrutando.

Sus ojos cerrados con fuerza.

Sus manos sosteniendo con fuerza la sábana.

Sus labios dejando a la luz de mis oídos gemidos que me volvían loco.

Su piel transpirando.

Ella, enroscada en una sábana, se acercó a mí y apoyó su cabeza en mi pecho. Yo la abracé y besé su cabeza.

- Que descanses. –Susurró.-
- Vos también hermosa.


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Por ser cortito y lindo (Creo), se los dejo hoy!

La canción del capítulo es Silencio, de Alma Pirata. (vieja, lo sé, pero yo soy vieja ya) https://www.youtube.com/watch?v=5jrF8cZJ-nc

251.

‘En la vida todo es difícil y creo que es lo primero que tenes que saber para venir a este mundo, pero también es muy importante que sepas que todo es difícil o complicado es lo único que vale la pena. Eso es lo que nos mantiene vivos.

Y vos me diste la fuerza todo este tiempo para bancarme esta situación que no fue la mejor, y no hablo de estar reposo, sino de estar todo el tiempo con miedo, las 24 horas del día. Por suerte, ya pasó.

El médico acaba de decirme que el riesgo ya casi es nulo, que puedo hacer una vida normal. (Que podemos hacerla) Aunque no voy a volver a trabajar.

Asique, ya pasamos la primer parte… Ahora por fin voy a poder empezar a disfrutar, a disfrutarte. Voy a poder sonreír todo el día.

Te espero con todo el amor y con toda la ansiedad del universo mi amor.

Te amo.

Mamá.’



La guardé junto con el resto de las cartas que le había escrito en este último tiempo y armé la cama. Me daba mucha felicidad poder salir de allí.

Me bañé y después de comer algo salí a comprar unas cosas.

‘Pau. ¿Qué pasa que no atendes el teléfono? ¿Estás bien?’

‘Salí a comprar Pepe.’

‘¿A comprar?’

‘Sí. ¿Qué tiene?’

‘¿Te podes cuidar por favor?’

‘El médico dijo que podía.’

‘El médico dijo que podías volver de a poco a la vida normal.’

‘Salí al almacén nada más Pedro.’

‘Está bien, hace lo que quieras Paula.’

‘No estoy haciendo nada malo Pedro.’

‘No, claro que no.’



Tiré el celular con bronca dentro de mi cartera ya que acababa de pagar y salí del lugar llena de furia.

Volví a mi casa y después de guardar las cosas me puse a ver la tele, como si eso fuera a distenderme.

¡No me había ido a tirar en paracaídas! Solamente había ido a comprar comida.

-

Intenté no pensar en lo que restaba de la jornada laboral y ¿Por fin? Era la hora de volver a casa.

- Hola. –Dije cuando entré.-
- Hola. –Respondió seca, sin siquiera mirarme.-

Suspiré y fui al cuarto, allí dejé mis cosas y me cambié.

- ¿Merendaste?
- Sí.
- Okei.

Tomé un café y comí algo en la cocina, sin ni siquiera sentarme y me acerqué al living, en dónde ella estaba.

Me senté en el sillón, pero no lo suficientemente cerca de ella como siempre.

- ¿Podemos hablar? –Propuse.-
- No, no quiero hablar.
- ¿Y qué queres?
- Que me abraces, fuerte. –Dijo con la voz quebrada.-
- Veni chiquitita.

La abracé contra mi pecho y sus ojos comenzaron a despedir lágrimas.

- Perdón. –Dijo.-
- No tengo nada que perdonarte.
- Capaz me zarpé un poco, no sé.
- No, yo me zarpé.
- Y perdón por llorar también, mis hormonas me están volviendo loca y estoy muy sensible.
-Besé su cabeza y la abracé más fuerte.- No te preocupes.
- Te prometo que la próxima vez te cuento lo que vaya a hacer.
- No hace falta.
- No quiero que vuelvas a enojarte.
- No me voy a volver a enojar.
- ¿Seguro?
- Sí, pero tampoco te hagas la loquita.
-Rio.- Gracias.
- No llores más, hey.
- ¿Sabes qué me haría muy bien en este momento? Para dejar de llorar, digo.
- ¿Qué?
- Chapar con vos.
- Mmm…
- ¿Mmm qué nene?
-Reí y la tomé por su cara para besarla.- Mmm…
- Sos un tarado. –La callé de un beso y ella rio.-
- Sos muy linda.
- Arreglala ahora.
- ¿Hasta los piropos te molestan ahora?
- Mmm… No sé. –Reímos y volvimos a besarnos.-
- Mejor no digo más nada.
- ¿Te vas a quedar en silencio?
- Sí.
- Okei. –Dijo haciéndose la enojada.-

La besé y rosé mi nariz con la suya. Nos sonreímos.

- Pepe…
- ¿Qué?
- ¿No te re morís de ganas de cumplirle el primer antojo a tu mujer?
- ¿Antojo?
- Eso creo.
- ¿Qué queres?
- Un cuarto de chocolate con almendras y menta granizada. Por favor.
- ¿Ahora?
- Ya.
-Reí.- Ahora voy a comprar.
- Sos tan lindo. –Me besó.-
- Esperame eh.
- No me voy a ir a ningún lado. –Reímos y nos dimos otro beso.-

-

Al ratito, estaba disfrutando de esa hermosura que llaman helado.

- Gracias.
- No es nada amor.
- ¿No estás enojado?
- No, olvidate.
-Sonreí y lo besé.- Bueno, me olvido.

Nos dimos un beso y nos quedamos mirando la tele hasta que se hizo la hora de cenar.