domingo, 2 de agosto de 2015

242.

Paula estaba rara, distinta, especial… Algo le pasaba y no podía descifrar qué. Tenía un brillo en los ojos que nunca le había visto, sonreía de manera especial.

No sabía cómo sacarle la información, porque estaba seguro. Muy seguro.

Entró con una bandeja llena de comida y reí.

- ¿Tenes hambre mi amor?
-Rio.- No comí en todo el día.
-Reí.- Está bien gorda.

Se sentó en el sillón y abrió su comida.

- Que triste.
- ¿Qué cosa?
- Lo que comes vos y lo que como yo. –Una asquerosa sopa de pollo.-
-Rio.- Perdón.
- No pasa nada tonta.
- ¿Seguro?
- Sí Pau, te jodo.
- Bueno…

Terminamos de comer y Pau fue a devolver la bandeja al bar, cuando volvió yo me estaba quedando dormido.

- Descansa Pepe. –Besó mi frente.-
- Quiero dormir con vos.
- Yo también, pero no podemos.
- ¿Te quedas conmigo?
- Sí, me quedo.
- Pero acá, hasta que me duerma.
- Obvio que sí.
- Gracias. –Besó mi mejilla y sonreí.-
- Descansa, dale.
- Vos también.
- Cuando te quedes dormido me voy a dormir al sillón.
- Dormí eh.
- Sí Pepe.
- Hasta mañana.
- Hasta mañana.

Nos dimos un beso y Pau acarició mi pelo hasta que me quedé dormido, lo cual me costó, ya que no sabía qué hacer para poder descifrarla.

-

Pepe se quedó dormido y salí de la habitación para poder hablar con su médico.

- Doctor.
- Señorita.
- ¿Puedo hablar con usted un segundo?
- Dígame.
- Bueno, yo estoy embarazada y Pedro no lo sabe. –Hice una pausa.- Y quiero saber cuándo voy a poder contárselo.
- Está muy débil todavía.
- Pero todo el tiempo me pregunta, se da cuenta que algo pasa.
- Mañana le vamos a hacer unos estudios y depende de cómo den volvemos a charlarlo. ¿Le parece?
- Está bien, gracias.
- Por nada.

Volví a la habitación y allí me dormí en menos de un segundo. No daba más.

La alarma de mi celular sonó y la apagué rápidamente, salí de la habitación con cuidado para que Pedro se despertara y me lavé los dientes en el baño de la clínica, por suerte había gente. Ahora me daban pánico los espejos.

Desayuné en el bar y me dirigí al piso de obstetricia, allí esperé a que me atiendan.

- Chaves.
- Acá. –Dije y me paré para pasar.-
- Pase.

Entramos al consultorio y me senté, el médico también lo hizo.

- ¿Cómo está?
- ¿Tiene tiempo?
- ¿Por qué?
-Reí.- Mi pareja está internado un par de pisos más arriba por un infarto y no me dejan contarle que estoy embarazada, la verdad que es una situación bastante complicada.
- ¿Cómo está él?
- Recuperándose.
- ¿Y usted?
- Con mareos, mucha hambre y mucho sueño.
- Eso es normal.
- Pasa que es complicado pasar por esto y no poder decírselo, porque él se da cuenta que algo pasa.
- Claro.
- Perdón, lo estoy usando de psicólogo.
-Rio.- No pasa nada. –Hizo una pausa.- La voy a revisar.
- Está bien.
- Y no tocaría, pero le voy a hacer una ecografía.
- ¿Por qué?
- Solo para prevenir. La situación que está pasando es muy complicada y solo por control.
- Bueno…

El médico me revisó, me hizo un par de estudios que vaya a saber uno como se llaman y luego me hizo la ecografía, gracias al cielo estaba todo bien.

- Le voy a tomar la presión y la libero.

Por último, me tomó la presión.

- Está todo perfecto.
-Sonreí.- Estaba un poco asustada.
- Tranquila.

Comencé a acomodar mi ropa y el médico escribió en mi historia clínica.

- Espero que la próxima pueda recibirla con su pareja.
- Eso espero. –Suspiré.-
- Vaya tranquila que está perfecto todo.
- ¿Me puede hacer una receta del hierro? Porque me queda poco.
- Por supuesto. ¿Necesita de algo más?
- Por ahora no. ¿Cuándo debería volver?
- Vuelva la semana que viene, solo por la situación particular que está viviendo y cualquier anomalía o algo, me llama o me busca. –Dijo dándome la receta.-
- Está bien, muchas gracias.
- No es nada Paula.
- Que tenga un buen día.
- Usted también.


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Sé que los capítulos son asquerosamente cortos, asique ahora va otro!

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