‘Gorda. ¿Dónde estás?’
‘Volviendo a casa.’
‘¿A dónde fuiste?’
‘A comprar unas cosas amor, ya vuelvo.’
Suspiré y dejé el celular en la cartera, me sentía demasiado mal.
Me habían llamado de la clínica en donde me hice los estudios después de perder el embarazo porque se habían mezclado los resultados y lo que me habían dicho no correspondía con mi persona.
No me quisieron decir más nada y tuve que hacerme todos los estudios otra vez.
Salí de la clínica y me sentía horrible, lo único que quería era que esos estudios den iguales o mejores que los resultados que creía míos. Sentía la presión baja, asique pase por un kiosko y me compré algo salado.
Caminé un par de cuadras comiendo mi paquete de maní y compré algo de verdura y carne, en casa estábamos a punto de vivir del aire.
Recorrí las cuadras restantes y mientras subía en el ascensor intenté secar mis lágrimas y dejar mi cara lo más potable posible.
- Amor, llegué. –Dije dejando las bolsas sobre la mesada.-
Fui hasta el living y allí dejé mi cartera, guardé todo lo que había comprado y fui en busca de Pedro. No le diría nada, pero necesitaba que me abrace.
- Hola Pepe.
- Hola Pau.
Me acerqué a él que estaba en el escritorio y le di un beso.
- ¿Qué estás haciendo? –Pregunté.-
- Laburando.
-Suspiré.- Te dejo entonces.
- En un ratito termino.
- Dale, te espero allá.
Y me fui, ni siquiera me había mirado. Justo hoy, la realidad era que no quería que sepa nada, pero si me hubiese mirado a los ojos se daría cuenta de que necesito su abrazo.
Fui hasta el cuarto y me tiré en la cama a mirar la tele, como si eso fuera a distraerme.
Había pasado más de media hora y Pedro aún no había terminado. (No sabía cuánto tiempo más podía soportar el llanto).
Me moría de miedo. No quería otra mala noticia que opacara mi vida, estaba bien así. No quiero sufrir más.
Al fin lo escuché entrar y sonreí.
- Acá estoy.
- ¿Venís conmigo? –Pregunté acurrucada como estaba.-
- Obvio que sí.
Se acostó a mi lado y yo me apoyé contra su pecho, era un pedido desesperado porque me abrace y sí lo hizo.
- ¿Estás bien vos?
- Sí. –Dije cerrando mis ojos.-
- Mmm… ¿Segura?
- Sí amor, solo quiero pasar un ratito con mi novio. ¿Está mal?
- No, está perfecto.
Besó mi frente y suspiré.
- ¿Qué onda tu día? –Pregunté.-
- Tranqui, trabajo en la oficina.
- ¿Vos?
- También, salí temprano.
- ¿Por eso no vinimos juntos?
-Reí.- Salí después del mediodía.
- Ah, pero que vida sacrificada.
- Me dolía mucho la cabeza, asique mejor.
- Se te nota en la carita.
-Suspiré.- Con unos mimos se me pasa.
Besó mi cabeza y mientras me abrazaba con su brazo izquierdo, con su mano derecha jugaba con mi pelo y acariciaba mi cuello.
-
Me desperté y seguíamos en la misma posición.
- ¿Pensas cenar o quedarte acá?
-Rio.- ¿Qué hora es?
- Las nueve.
-Bostezó.- Me doy una ducha rápida y preparo algo para cenar.
- Dale.
Pau estaba lavando los platos y yo me acerqué a ella, la abracé por la espalda y besé su nuca.
- ¿Seguro estás bien vos?
- Sí amor.
- Estás muy callada.
- Me duele la cabeza y siento la presión baja, no es nada.
- ¿Y los ojitos tristes?
- No me pasa nada Pepe.
- ¿Tengo que creerte?
- Sí.
Suspiré y la dejé sola en la cocina para dirigirme al balcón y sentarme allí.
- ¿Vamos a dormir? –Preguntó.-
- ¿De verdad pretendes que te crea que estás bien Paula?
- ¿Por qué decís eso?
- Porque te conozco.
-Suspiró y se arrodilló a mí lado.- No me trates mal, no te estoy mintiendo.
- Te conozco.
- ¿Y?
- Tenes los ojitos tristes, estás ida, decís que te sentís mal. No soy boludo.
-Se sentó y se tapó la cara con sus manos.- No importa lo que pasa.
- A mí sí me importa.
- No quiero amargarte amor.
- No digas boludeces. –Hice que me mire.- Contame que pasa.
- Me llamaron de la clínica.
- ¿Para? –Pregunté extrañado.-
- Los resultados que me habían dado no eran los míos, los mezclaron, no sé que mierda hicieron. –Suspiró.- Me hicieron hacerme todo otra vez.
- ¿Por eso tardaste tanto hoy?
- Sí, perdón. No quería que te preocupes.
-Te juro que si no fuera un tema que te pone tan mal me enojaría.
- No, no te enojes. Por favor. –Dijo y me abrazó.-
-Yo también la abracé.- Va a estar todo bien mi amor.
- ¿Y si no?
- Confía.
- No puedo.
- Sí que podes, pensa en positivo.
- Tengo miedo.
- Sh… -Dije y la abracé más fuerte.-
Ella se largó a llorar y yo no lo pude evitar, también lo hice.
Más pálidas no, por favor. No soportamos más lágrimas.
- ¿Vamos a la cama?
- Sí, pero no me sueltes.
- Jamás mi amor.
- Te amo. –Susurró en mi oído.-
- Te amo. –Nos separamos un poco y nos besamos.-
martes, 30 de junio de 2015
lunes, 29 de junio de 2015
191.
Salí de trabajar y acababa de cobrar, era hora de decidir que me iba a poner para el casamiento, ya teníamos el turno y faltaban exactamente veinte días.
‘Amor, no me esperes para volver.’
‘¿Por?’
‘Quiero ver ropa…’
‘Te acompaño.’
‘Para el casamiento amor, tiene que ser sorpresa.’
‘Ah… Bueno, está bien. Te espero en casa entonces.’
‘Dale. Te amo.’
‘Te amo.’
Me tomé un colectivo y fui rumbo al centro, la realidad era que no tenía idea para que lugar disparar. No sabía si buscar un vestido, una pollera y una camisa, un pantalón. ¡No sabía! Y era real.
Había recorrido demasiadas cuadras y cuando estaba resignada pasé por un negocio que ni siquiera registraba, en el maniquí de la vidriera había un vestido corto hermoso.
Entré y pedí de probármelo, estaba dentro del probador y cuando me lo puse sonreí. Era en un color champagne, corte princesa con un lazo de gasa un poco más oscuro que la tela del vestido. El vestido caía y formaba algunos volados debajo. Me llegaba por arriba de las rodillas.
Salí del probador para verme de más lejos y la señora del negocio me dijo.
- Te queda hermoso nena.
- ¿Sí? –Pregunté sonriente.- Estoy buscando vestido para casarme.
- ¿Civil?
- Exacto.
- Te juro que no es por querer vender, te queda hermoso y es el último. Ese vestido te está esperando.
-Sonreí.- Me lo llevo.
Volví al probador para cambiarme y me llevé el vestido. Ahora faltaban los zapatos y un conjunto de ropa interior ya que quería estrenarme algo.
Regresé a mi casa con el vestido, un par de zapatos y un conjunto de ropa interior. Entré a casa corriendo para esconder todo en el placard y luego fui en busca de Pedro.
- Hola mi amor. –Dije y lo abracé por la espalda ya que estaba en la computadora.-
- Hola amor. –Besó mi mano.-
- ¿Cómo estás?
- Bien. ¿Vos?
- Bien, extrañándote un poco.
-Apagó la computadora.- ¿Preparamos algo para comer?
- ¿Preparamos?
- Sí, así hacemos algo juntos.
-Sonreí.- Hacemos algo simple así no me atrasas.
- No seas mala.
- Soy realista amor.
- Es lo mismo.
- No sé si es lo mismo, lo que sí sé es que no me diste ni un beso todavía.
Se levantó y me besó trabándome contra la pared.
- ¿Así está bien?
- Perfecto. –Lo besé.-
- ¿Comemos pastas?
- Siempre que cocinamos juntos hacemos pastas.
-Rio.- Es lo único que sé hacer.
- Dale, hay ñoquis.
- ¿Con salsa?
- Dale. –Nos dimos un beso y fuimos hasta la cocina.-
Mientras cenábamos.
- ¿Pensas invitar a alguien al casamiento?
- No sé. ¿Por?
- Pregunto. –Dijo y comió un ñoqui.-
- Pensaba en Zai con Guille.
- Sí, obvio. Y Nan con Sabri.
- No hay muchas más personas. –Suspiré.-
-Tomó mi mano.- Porque pensaba en hacer algo después.
- ¿Qué cosa?
- Almorzar en algún restaurant.
- Dale, me copa.
- Así reservo en el restaurant de Puerto Madero.
-Sonreí.- Siempre tan lindo vos. –Besé su mano.-
- ¿Entonces quedamos en eso?
- Sí, dale.
Terminamos de cenar y acomodé la cocina.
- ¿Vos ya sabes que te vas a poner?
- No, ni idea.
-Reí.- Hombre tenías que ser.
- Bueno che, perdón señorita.
- Anda pensando.
- Un traje.
- No te pongas el traje del laburo, esmerate un poco.
- Obvio que no.
- Menos mal, porque te digo que no.
- Ni vos te crees eso.
- ¿No?
- No.
- Que poco me conoces che.
- Okei, quedamos así.
Y se fue enojado, reí y terminé de secar los platos.
Luego cerré el balcón, la ventana de la cocina, la del cuarto/escritorio y la puerta. Me cambié para ir a dormir y entré al cuarto.
- ¿Se puede?
- No sé, fijate vos.
- ¿Te enojaste de verdad? –Pregunté y me arrodillé a su lado.-
- Hay cosas con las que no se jode.
- Hey Pepe.
- De verdad te lo digo.
-Suspiré.- Siempre jodemos entre nosotros.
- Para mí no es una joda casarme.
- Para mí tampoco.
- ¿Y entonces?
- ¿Vos de verdad crees que yo te podría decir que no?
- Ahora no sé.
- ¡Pedro!
- ¿Qué?
-Me acosté a su lado y acaricié su mejilla.- Yo te amo y estoy segura de eso. Estábamos jodiendo con la ropa, es un tema superficial. Sin importancia.
- Me costó mucho dar este paso.
- Y no sabes cuanto lo valoro.
- Entonces no hagas chistes, no me gustan.
- Ay, perdón. –Besé su hombro.- ¿Me perdonas?
- Es en serio lo que te dije.
- Ya sé. No lo hice con mala intención, perdoname por favor. –Besé su mejilla.- Perdón. –Besé su nariz.- Perdón. –Besé su frente.-
- Está bien.
- ¿Me perdonas?
- Sí.
-Sonreí y lo besé.- Jamás te diría que no tonto.
- Por un momento dudé.
- No dudes, por favor. –Lo besé.-
--------------
Mi ask revivió, iuju ☺ ask.fm/paulashines
‘Amor, no me esperes para volver.’
‘¿Por?’
‘Quiero ver ropa…’
‘Te acompaño.’
‘Para el casamiento amor, tiene que ser sorpresa.’
‘Ah… Bueno, está bien. Te espero en casa entonces.’
‘Dale. Te amo.’
‘Te amo.’
Me tomé un colectivo y fui rumbo al centro, la realidad era que no tenía idea para que lugar disparar. No sabía si buscar un vestido, una pollera y una camisa, un pantalón. ¡No sabía! Y era real.
Había recorrido demasiadas cuadras y cuando estaba resignada pasé por un negocio que ni siquiera registraba, en el maniquí de la vidriera había un vestido corto hermoso.
Entré y pedí de probármelo, estaba dentro del probador y cuando me lo puse sonreí. Era en un color champagne, corte princesa con un lazo de gasa un poco más oscuro que la tela del vestido. El vestido caía y formaba algunos volados debajo. Me llegaba por arriba de las rodillas.
Salí del probador para verme de más lejos y la señora del negocio me dijo.
- Te queda hermoso nena.
- ¿Sí? –Pregunté sonriente.- Estoy buscando vestido para casarme.
- ¿Civil?
- Exacto.
- Te juro que no es por querer vender, te queda hermoso y es el último. Ese vestido te está esperando.
-Sonreí.- Me lo llevo.
Volví al probador para cambiarme y me llevé el vestido. Ahora faltaban los zapatos y un conjunto de ropa interior ya que quería estrenarme algo.
Regresé a mi casa con el vestido, un par de zapatos y un conjunto de ropa interior. Entré a casa corriendo para esconder todo en el placard y luego fui en busca de Pedro.
- Hola mi amor. –Dije y lo abracé por la espalda ya que estaba en la computadora.-
- Hola amor. –Besó mi mano.-
- ¿Cómo estás?
- Bien. ¿Vos?
- Bien, extrañándote un poco.
-Apagó la computadora.- ¿Preparamos algo para comer?
- ¿Preparamos?
- Sí, así hacemos algo juntos.
-Sonreí.- Hacemos algo simple así no me atrasas.
- No seas mala.
- Soy realista amor.
- Es lo mismo.
- No sé si es lo mismo, lo que sí sé es que no me diste ni un beso todavía.
Se levantó y me besó trabándome contra la pared.
- ¿Así está bien?
- Perfecto. –Lo besé.-
- ¿Comemos pastas?
- Siempre que cocinamos juntos hacemos pastas.
-Rio.- Es lo único que sé hacer.
- Dale, hay ñoquis.
- ¿Con salsa?
- Dale. –Nos dimos un beso y fuimos hasta la cocina.-
Mientras cenábamos.
- ¿Pensas invitar a alguien al casamiento?
- No sé. ¿Por?
- Pregunto. –Dijo y comió un ñoqui.-
- Pensaba en Zai con Guille.
- Sí, obvio. Y Nan con Sabri.
- No hay muchas más personas. –Suspiré.-
-Tomó mi mano.- Porque pensaba en hacer algo después.
- ¿Qué cosa?
- Almorzar en algún restaurant.
- Dale, me copa.
- Así reservo en el restaurant de Puerto Madero.
-Sonreí.- Siempre tan lindo vos. –Besé su mano.-
- ¿Entonces quedamos en eso?
- Sí, dale.
Terminamos de cenar y acomodé la cocina.
- ¿Vos ya sabes que te vas a poner?
- No, ni idea.
-Reí.- Hombre tenías que ser.
- Bueno che, perdón señorita.
- Anda pensando.
- Un traje.
- No te pongas el traje del laburo, esmerate un poco.
- Obvio que no.
- Menos mal, porque te digo que no.
- Ni vos te crees eso.
- ¿No?
- No.
- Que poco me conoces che.
- Okei, quedamos así.
Y se fue enojado, reí y terminé de secar los platos.
Luego cerré el balcón, la ventana de la cocina, la del cuarto/escritorio y la puerta. Me cambié para ir a dormir y entré al cuarto.
- ¿Se puede?
- No sé, fijate vos.
- ¿Te enojaste de verdad? –Pregunté y me arrodillé a su lado.-
- Hay cosas con las que no se jode.
- Hey Pepe.
- De verdad te lo digo.
-Suspiré.- Siempre jodemos entre nosotros.
- Para mí no es una joda casarme.
- Para mí tampoco.
- ¿Y entonces?
- ¿Vos de verdad crees que yo te podría decir que no?
- Ahora no sé.
- ¡Pedro!
- ¿Qué?
-Me acosté a su lado y acaricié su mejilla.- Yo te amo y estoy segura de eso. Estábamos jodiendo con la ropa, es un tema superficial. Sin importancia.
- Me costó mucho dar este paso.
- Y no sabes cuanto lo valoro.
- Entonces no hagas chistes, no me gustan.
- Ay, perdón. –Besé su hombro.- ¿Me perdonas?
- Es en serio lo que te dije.
- Ya sé. No lo hice con mala intención, perdoname por favor. –Besé su mejilla.- Perdón. –Besé su nariz.- Perdón. –Besé su frente.-
- Está bien.
- ¿Me perdonas?
- Sí.
-Sonreí y lo besé.- Jamás te diría que no tonto.
- Por un momento dudé.
- No dudes, por favor. –Lo besé.-
--------------
Mi ask revivió, iuju ☺ ask.fm/paulashines
domingo, 28 de junio de 2015
190.
- Amor.-Dije y lo abracé por la espalda.-
- Al fin. ¿Había mucha gente?
- No fui al baño para ir al baño.
- ¿Y para qué fuiste?
- A defender lo que es mío. –Besé su nuca.-
- ¿Eh?
-Hice que se diera vuelta y lo besé.- Escuché todo lo que hablaste con Natalia y como le dejaste en claro que estábamos juntos. –Sonreí.- Y de paso se lo aclaré yo también.
- Estás loca. –Dijo y me abrazó por la cintura.-
- Por vos. –Lo abracé por el cuello.- Sos mío, que le quede claro a la pendeja esa.
- Te amo.
- Y yo te amo a vos. –Besé toda su cara y terminé en tus labios.-
- Linda que sos. –Me besó.-
- Me encantó escucharte hablando así de mí.
- No sabía que estabas escuchando.
- Lo sé, por eso te digo. Sé que fue genuino.
-Sonrió.- Como lo mucho que te amo.
-Mordí mi labio muerta de amor y lo besé.- Ahora si queres bailamos.
- Dale.
Nos acercamos a la pista de baile para pasar un rato y salimos, había demasiado ruido allí dentro.
Me abrazó por la espalda y sonreí.
- ¿Queres que volvamos? –Preguntó.-
- Después del postre.
-Rio.- Sos tremenda.
- Bueno che. ¿Está mal aprovechar de lo que me dan?
- No, está perfecto.
- Comemos el postre y nos vamos.
- Después del postre eh. –Acarició mi espalda desnuda por el vestido.- No aguanto mucho más.
- No seas forro.
- ¿Yo forro?
- No me toques así. –Dije cerrando mis ojos y como era obvio lo repitió.-
- Es que sos irresistible.
- Estamos en una fiesta de trabajo y llena de gente.
- Pero vos seguís siendo mi mujer.
-Sonreí.- Aguanta hasta casa.
- Lo voy a intentar.
-Sonreí y me di vuelta para besarlo.- Seguro ya sirvan el postre.
- Sino voy a apurarlos.
-Reí.- No podes ser tan terrible. –Corrí el cuello de su camisa y besé su cuello.- Ay.
- ¿Qué?
- Te manché la camisa con rush.
-Sonrió.- No importa.
- Pero queda horrible.
- ¿Quién lo va a ver acá? Ya están todos en pedo.
-Reí.- Tenes razón. –Y volví a besar su cuello.-
Comimos el postre y nos fuimos de la fiesta sin ser advertidos por nadie.
- Dale amor. –Dije llevándole varios pasos de ventaja.-
- Se me rompió el taco. –Dijo riendo.-
- Ah, pero estás en yeta hoy. –Reímos.-
-
Estábamos en el ascensor y Pedro no dejaba de acariciar mi espalda, me volvía loca verlo en el espejo.
Pedro abrió la puerta de casa y lo primero que hice fue sentarme en el sillón y sacarme los zapatos, él cerró la puerta y ni siquiera prendió la luz. Ya estaba besándome.
Lo tomé por la nuca e intensifiqué aquel beso. Nuestras lenguas se encontraron en el camino y Pedro hizo que me acostará sobre el sillón y él sobre mí.
- Te amo. –Dije despeinándolo.-
- Yo también te amo mi amor.
Nos sonreímos y volvió a mi boca y como tanto disfrutaba, bajó con sus besos por mi cuello y mi pecho aún con el vestido puesto. Sus manos me tomaron por la cabeza y sn previo aviso mordisqueó mi lugar predilecto, como reacción rodee su cintura con mis piernas y lo acerqué aún más a mí, además de gemir en su oído.
Le desanudé la corbata y la dejé a un lado para desabrochar los botones de su camisa con mi boca y llenarlo de besos mientras él acariciaba mi espalda.
Su camisa ya no cubría su cuerpo.
Hizo que quedara mi cuerpo sobre el suyo y me besó mientras intentaba quitar mi vestido, sentí como bajaba el cierre y su dedo se clavaba en mi espalda. Terminó de quitarlo.
Se zambulló allí y cerré mis ojos tirando mi cabeza hacia atrás, dejándole vía libre a sus manos y a su boca.
Después de un rato, no sé cuanto, es imposible llevar el control del tiempo en estas situaciones, mis manos no dejaban de tironear su pelo mientras él besaba mi cuello y ambos estábamos desesperados del placer que sentíamos.
-
Estábamos en la cama, tapados con la sábana y con el aire acondicionado. Mi mano recorría su espalda y la suya mi pecho.
- Me encanta esto que tenemos. –Suspiró.- No lo cambiaría por nada ni nadie.
-Sonreí y besé su frente.- Te juro que no puedo creer estar tan enamorado.
-Rio y besó mi pecho.- Hago milagros.
- Sos increíble. –Apoyó su mentón en mi pecho y acomodé su pelo detrás de su oreja.-
- Vos sos increíble. –Nos sonreímos y nos besamos.-
- Te amo hermosa, te amo. –Hice que se acercara a mí.-
- Te amo mi amor. –Nos besamos y dimos una vuelta sin separarnos.-
- Soy muy feliz con vos. ¿Sabes?
- Me matas, me matas de amor. –Me besó.- Yo también soy muy feliz con vos.
Nos abrazamos más fuerte y nos besamos otra vez.
-Suspiró y cerró sus ojos.- Cierro los ojos y me imagino una vida con vos, es hermoso.
- Vos sos hermosa.
La agarré por el cuello y la besé.
- Te amo.
- Te amo. –Sonreímos y nos besamos.-
Se acomodó sobre mi pecho otra vez y cerró sus ojos.
- ¿Podemos dormir así?
- Sus deseos son órdenes señorita.
- Y futura señora.
- Qué lindo suena.
- Hermoso. –Reímos y apagué el velador.-
- Descansa amor.
- Vos también.
-
‘La felicidad, que tema tan abstracto y complicado. ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo se siente la felicidad? ¿Hay que perseguirla o llega sola?
No sé que es la felicidad, sé quien es la felicidad. Y él es la felicidad para mí, podemos pasar mil tormentas y millones de huracanes, pero siempre volvemos. Siempre volvemos el uno al otro porque nos salvamos. Nos amamos.
Dicen que hay una persona a la que volvemos pase lo que pase, que hay una persona que es tu persona y eso es lo que siento con él. Que somos uno del otro.
Con él soy.
Con él soy feliz y no necesito más.’
- Al fin. ¿Había mucha gente?
- No fui al baño para ir al baño.
- ¿Y para qué fuiste?
- A defender lo que es mío. –Besé su nuca.-
- ¿Eh?
-Hice que se diera vuelta y lo besé.- Escuché todo lo que hablaste con Natalia y como le dejaste en claro que estábamos juntos. –Sonreí.- Y de paso se lo aclaré yo también.
- Estás loca. –Dijo y me abrazó por la cintura.-
- Por vos. –Lo abracé por el cuello.- Sos mío, que le quede claro a la pendeja esa.
- Te amo.
- Y yo te amo a vos. –Besé toda su cara y terminé en tus labios.-
- Linda que sos. –Me besó.-
- Me encantó escucharte hablando así de mí.
- No sabía que estabas escuchando.
- Lo sé, por eso te digo. Sé que fue genuino.
-Sonrió.- Como lo mucho que te amo.
-Mordí mi labio muerta de amor y lo besé.- Ahora si queres bailamos.
- Dale.
Nos acercamos a la pista de baile para pasar un rato y salimos, había demasiado ruido allí dentro.
Me abrazó por la espalda y sonreí.
- ¿Queres que volvamos? –Preguntó.-
- Después del postre.
-Rio.- Sos tremenda.
- Bueno che. ¿Está mal aprovechar de lo que me dan?
- No, está perfecto.
- Comemos el postre y nos vamos.
- Después del postre eh. –Acarició mi espalda desnuda por el vestido.- No aguanto mucho más.
- No seas forro.
- ¿Yo forro?
- No me toques así. –Dije cerrando mis ojos y como era obvio lo repitió.-
- Es que sos irresistible.
- Estamos en una fiesta de trabajo y llena de gente.
- Pero vos seguís siendo mi mujer.
-Sonreí.- Aguanta hasta casa.
- Lo voy a intentar.
-Sonreí y me di vuelta para besarlo.- Seguro ya sirvan el postre.
- Sino voy a apurarlos.
-Reí.- No podes ser tan terrible. –Corrí el cuello de su camisa y besé su cuello.- Ay.
- ¿Qué?
- Te manché la camisa con rush.
-Sonrió.- No importa.
- Pero queda horrible.
- ¿Quién lo va a ver acá? Ya están todos en pedo.
-Reí.- Tenes razón. –Y volví a besar su cuello.-
Comimos el postre y nos fuimos de la fiesta sin ser advertidos por nadie.
- Dale amor. –Dije llevándole varios pasos de ventaja.-
- Se me rompió el taco. –Dijo riendo.-
- Ah, pero estás en yeta hoy. –Reímos.-
-
Estábamos en el ascensor y Pedro no dejaba de acariciar mi espalda, me volvía loca verlo en el espejo.
Pedro abrió la puerta de casa y lo primero que hice fue sentarme en el sillón y sacarme los zapatos, él cerró la puerta y ni siquiera prendió la luz. Ya estaba besándome.
Lo tomé por la nuca e intensifiqué aquel beso. Nuestras lenguas se encontraron en el camino y Pedro hizo que me acostará sobre el sillón y él sobre mí.
- Te amo. –Dije despeinándolo.-
- Yo también te amo mi amor.
Nos sonreímos y volvió a mi boca y como tanto disfrutaba, bajó con sus besos por mi cuello y mi pecho aún con el vestido puesto. Sus manos me tomaron por la cabeza y sn previo aviso mordisqueó mi lugar predilecto, como reacción rodee su cintura con mis piernas y lo acerqué aún más a mí, además de gemir en su oído.
Le desanudé la corbata y la dejé a un lado para desabrochar los botones de su camisa con mi boca y llenarlo de besos mientras él acariciaba mi espalda.
Su camisa ya no cubría su cuerpo.
Hizo que quedara mi cuerpo sobre el suyo y me besó mientras intentaba quitar mi vestido, sentí como bajaba el cierre y su dedo se clavaba en mi espalda. Terminó de quitarlo.
Se zambulló allí y cerré mis ojos tirando mi cabeza hacia atrás, dejándole vía libre a sus manos y a su boca.
Después de un rato, no sé cuanto, es imposible llevar el control del tiempo en estas situaciones, mis manos no dejaban de tironear su pelo mientras él besaba mi cuello y ambos estábamos desesperados del placer que sentíamos.
-
Estábamos en la cama, tapados con la sábana y con el aire acondicionado. Mi mano recorría su espalda y la suya mi pecho.
- Me encanta esto que tenemos. –Suspiró.- No lo cambiaría por nada ni nadie.
-Sonreí y besé su frente.- Te juro que no puedo creer estar tan enamorado.
-Rio y besó mi pecho.- Hago milagros.
- Sos increíble. –Apoyó su mentón en mi pecho y acomodé su pelo detrás de su oreja.-
- Vos sos increíble. –Nos sonreímos y nos besamos.-
- Te amo hermosa, te amo. –Hice que se acercara a mí.-
- Te amo mi amor. –Nos besamos y dimos una vuelta sin separarnos.-
- Soy muy feliz con vos. ¿Sabes?
- Me matas, me matas de amor. –Me besó.- Yo también soy muy feliz con vos.
Nos abrazamos más fuerte y nos besamos otra vez.
-Suspiró y cerró sus ojos.- Cierro los ojos y me imagino una vida con vos, es hermoso.
- Vos sos hermosa.
La agarré por el cuello y la besé.
- Te amo.
- Te amo. –Sonreímos y nos besamos.-
Se acomodó sobre mi pecho otra vez y cerró sus ojos.
- ¿Podemos dormir así?
- Sus deseos son órdenes señorita.
- Y futura señora.
- Qué lindo suena.
- Hermoso. –Reímos y apagué el velador.-
- Descansa amor.
- Vos también.
-
‘La felicidad, que tema tan abstracto y complicado. ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo se siente la felicidad? ¿Hay que perseguirla o llega sola?
No sé que es la felicidad, sé quien es la felicidad. Y él es la felicidad para mí, podemos pasar mil tormentas y millones de huracanes, pero siempre volvemos. Siempre volvemos el uno al otro porque nos salvamos. Nos amamos.
Dicen que hay una persona a la que volvemos pase lo que pase, que hay una persona que es tu persona y eso es lo que siento con él. Que somos uno del otro.
Con él soy.
Con él soy feliz y no necesito más.’
sábado, 27 de junio de 2015
189.
Acomodé el nudo de mi corbata en el espejo del cuarto y Paula hacía dos horas que no salía del baño.
- Amor, dale que no llegamos.
- Ya voy Pedro, para.
- Hey. ¿Qué pasa?
- Ya voy te dije.
- ¿Puedo pasar?
- Sí. -Entré al baño.- ¿Qué pasa que me hablas así?
- Perdón, pasa que se me descosió el vestido y no sé cómo carajo arreglarlo.
- No es tan grave.
- ¿Qué se supone que haga?
- Ponete la pollera que te compraste la semana pasada con una camisa.
- Me quería poner este vestido.
- Lo mandas a arreglar y te lo pones la próxima.
-Suspiró.- ¿Me buscas el vestido que me regalaste el día del barco?
- Ay, por favor. Te morfo entera si te pones eso otra vez.
-Rio.- Dale que es tarde.
- Te lo digo de verdad.
- Cuando volvamos. –Sonrió cómplice, la besé y fui en busca del vestido.-
La esperé en el living y por fin estuvo lista.
- No podes ser más hermosa. –Dije acercándome a ella.-
- Somos una pareja muy glamorosa. –Reímos y acomodó el nudo de mi corbata.-
- ¿Vamos?
- Dale, vamos. –Nos besamos y salimos del departamento.-
Llegamos al hotel donde se estrenaría la nueva campaña de la empresa, allí se estrenaría el spot publicitario en el que había trabajado Paula y las nuevas gráficas.
Estacionamos y caminamos hasta el hotel tomados de la mano, nos anunciamos en la entrada e ingresamos al salón.
- Me encanta estar acá formando parte. –Dijo y sonrió.-
- Y a mí me encanta ver como creces en lo que te apasiona.
- Eso es gracias a vos. –Me besó.-
- Es un placer trabajar para lo mismo. –Sonreímos y nos besamos.-
Se acercó un grupo de gente a nosotros y Pau hizo que la abracé por su cuello. Besé su mejilla y nos saludamos con los que llegaron. Charlamos un rato y tomamos algo.
Cuando finalizaron los odiosos saludos, nos apartamos con Pau a un living.
- ¿Mañana vamos a ir a ver las casas o qué onda?
- Vamos, ya quiero tener en mente algo.
- Menos mal, porque no aguanto más. –Dijo sonriente.-
- Obvio ansiedad. –Reímos.-
- No seas tarado.
- Sh, no me retes acá. –Dije riendo y la besé.-
-
Ingresamos al salón principal en donde nos esperaba la cena servida y cuando nos retiraron los platos comenzó el evento en sí de la empresa.
Se estrenaron las nuevas gráficas y el nuevo spot publicitario, no lo había visto aún.
Me sentía muy orgullosa de lo que habíamos logrado como equipo, era mi primer trabajo a nivel profesional y me fascinaba.
- Felicitaciones. –Dijo Pepe abrazándome por la espalda mientras estaba en la barra.-
- Gracias mi amor.
-Besó mi hombro.- ¿Bailamos?
- Dale.
Nos acercamos a la pista de baile y después de bailar un rato, las chicas de la empresa me invitaron a bailar con ellas y accedí, pero nunca pude dejar de mirar a Pedro.
Natalia se acercó a él y me escabullí entre la gente para poder escuchar su conversación, ellos estaban en la barra.
- Al fin te soltó la rubia.
- No Natalia, no jodas. Te lo pido por favor.
- No jodo.
- Sí, jodes y mucho. No quiero tener problemas con vos.
- ¿Tu novia es celosa?
- No es algo que te tenga que importar.
- Pero si no es celosa te puede compartir.
- No digas pelotudeces. ¿Queres?
- Te extraño Pedrito.
- Te diría que te vayas buscando a otro.
- Confío en que vas a volver a tus raíces.
- Me voy a casar, asique olvidate.
- ¡Na! ¿Escucharon eso? –Dijo gritando.- ¡Pedro se casa! –Y largó una carcajada.-
- Basta Natalia, de verdad te lo digo. Hasta acá llegaste.
- No te tengo miedo.
- Deberías tenerlo porque no voy a dejar que lastimes a mi mujer.
- ¿Tu mujer?
- Mi mujer.
- Sos una joda Pedro.
- Pensa de mí lo que quieras, poco me importa.
- Bien que te importaba que te haga buena fama en la empresa.
- Ya no me interesa eso. Basta.
- Me aburrís.
- Entonces anda a buscar a otra persona.
- Pero te quiero a vos.
- Ya te dije que te olvides de mí.
- No quiero.
- Me importa un carajo lo que queres o no.
- ¡Pero Pedro!
- Pero nada.
Y se fue. ¡Te amo tanto mi amor!
Vi que Natalia se fue al baño y la seguí, pero Pedro me frenó.
- ¿Bailamos amor?
- Voy al baño y vengo. Esperame. –Lo besé y fui en busca de Natalia.-
Ingresé en el baño y esperé a que saliera retocando mi labial.
- Con vos quería hablar. –Dije mientras salía del cubículo.-
- No flaquita, yo no quiero hablar con vos.
- No me importa, me vas a escuchar igual.
- No me jodas.
- No seas irrespetuosa y escuchame.
- ¿Qué carajo queres?
- Que lo dejes en paz a Pedro.
- Soña.
- De verdad te lo digo pendeja, Pedro ya no es lo que era antes. Pedro cambió y lo hizo por mí.
- ¿Por vos?
- Sí, porque nos amamos y no estoy dispuesta a perderlo.
- En algún momento va a dejar de resistirse.
- Confío en él y sé que no va a ser así.
- ¿Confías en ese gatero?
- Confío en él más que en mí misma, lo amo y él me ama a mí. ¡Nos vamos a casar! –Dije mostrando mi anillo.-
- Era cierto.
- Sí, es cierto. Va a ser mi marido.
- Eso no me impide nada.
- No seas boluda y deja de joder Natalia.
- ¿Por qué?
- Te conviene, no me conoces enojada.
- No me das miedo.
- Deberías tenerlo. Deja de joder.
Y salí del baño en busca de mi futuro marido.
- Amor, dale que no llegamos.
- Ya voy Pedro, para.
- Hey. ¿Qué pasa?
- Ya voy te dije.
- ¿Puedo pasar?
- Sí. -Entré al baño.- ¿Qué pasa que me hablas así?
- Perdón, pasa que se me descosió el vestido y no sé cómo carajo arreglarlo.
- No es tan grave.
- ¿Qué se supone que haga?
- Ponete la pollera que te compraste la semana pasada con una camisa.
- Me quería poner este vestido.
- Lo mandas a arreglar y te lo pones la próxima.
-Suspiró.- ¿Me buscas el vestido que me regalaste el día del barco?
- Ay, por favor. Te morfo entera si te pones eso otra vez.
-Rio.- Dale que es tarde.
- Te lo digo de verdad.
- Cuando volvamos. –Sonrió cómplice, la besé y fui en busca del vestido.-
La esperé en el living y por fin estuvo lista.
- No podes ser más hermosa. –Dije acercándome a ella.-
- Somos una pareja muy glamorosa. –Reímos y acomodó el nudo de mi corbata.-
- ¿Vamos?
- Dale, vamos. –Nos besamos y salimos del departamento.-
Llegamos al hotel donde se estrenaría la nueva campaña de la empresa, allí se estrenaría el spot publicitario en el que había trabajado Paula y las nuevas gráficas.
Estacionamos y caminamos hasta el hotel tomados de la mano, nos anunciamos en la entrada e ingresamos al salón.
- Me encanta estar acá formando parte. –Dijo y sonrió.-
- Y a mí me encanta ver como creces en lo que te apasiona.
- Eso es gracias a vos. –Me besó.-
- Es un placer trabajar para lo mismo. –Sonreímos y nos besamos.-
Se acercó un grupo de gente a nosotros y Pau hizo que la abracé por su cuello. Besé su mejilla y nos saludamos con los que llegaron. Charlamos un rato y tomamos algo.
Cuando finalizaron los odiosos saludos, nos apartamos con Pau a un living.
- ¿Mañana vamos a ir a ver las casas o qué onda?
- Vamos, ya quiero tener en mente algo.
- Menos mal, porque no aguanto más. –Dijo sonriente.-
- Obvio ansiedad. –Reímos.-
- No seas tarado.
- Sh, no me retes acá. –Dije riendo y la besé.-
-
Ingresamos al salón principal en donde nos esperaba la cena servida y cuando nos retiraron los platos comenzó el evento en sí de la empresa.
Se estrenaron las nuevas gráficas y el nuevo spot publicitario, no lo había visto aún.
Me sentía muy orgullosa de lo que habíamos logrado como equipo, era mi primer trabajo a nivel profesional y me fascinaba.
- Felicitaciones. –Dijo Pepe abrazándome por la espalda mientras estaba en la barra.-
- Gracias mi amor.
-Besó mi hombro.- ¿Bailamos?
- Dale.
Nos acercamos a la pista de baile y después de bailar un rato, las chicas de la empresa me invitaron a bailar con ellas y accedí, pero nunca pude dejar de mirar a Pedro.
Natalia se acercó a él y me escabullí entre la gente para poder escuchar su conversación, ellos estaban en la barra.
- Al fin te soltó la rubia.
- No Natalia, no jodas. Te lo pido por favor.
- No jodo.
- Sí, jodes y mucho. No quiero tener problemas con vos.
- ¿Tu novia es celosa?
- No es algo que te tenga que importar.
- Pero si no es celosa te puede compartir.
- No digas pelotudeces. ¿Queres?
- Te extraño Pedrito.
- Te diría que te vayas buscando a otro.
- Confío en que vas a volver a tus raíces.
- Me voy a casar, asique olvidate.
- ¡Na! ¿Escucharon eso? –Dijo gritando.- ¡Pedro se casa! –Y largó una carcajada.-
- Basta Natalia, de verdad te lo digo. Hasta acá llegaste.
- No te tengo miedo.
- Deberías tenerlo porque no voy a dejar que lastimes a mi mujer.
- ¿Tu mujer?
- Mi mujer.
- Sos una joda Pedro.
- Pensa de mí lo que quieras, poco me importa.
- Bien que te importaba que te haga buena fama en la empresa.
- Ya no me interesa eso. Basta.
- Me aburrís.
- Entonces anda a buscar a otra persona.
- Pero te quiero a vos.
- Ya te dije que te olvides de mí.
- No quiero.
- Me importa un carajo lo que queres o no.
- ¡Pero Pedro!
- Pero nada.
Y se fue. ¡Te amo tanto mi amor!
Vi que Natalia se fue al baño y la seguí, pero Pedro me frenó.
- ¿Bailamos amor?
- Voy al baño y vengo. Esperame. –Lo besé y fui en busca de Natalia.-
Ingresé en el baño y esperé a que saliera retocando mi labial.
- Con vos quería hablar. –Dije mientras salía del cubículo.-
- No flaquita, yo no quiero hablar con vos.
- No me importa, me vas a escuchar igual.
- No me jodas.
- No seas irrespetuosa y escuchame.
- ¿Qué carajo queres?
- Que lo dejes en paz a Pedro.
- Soña.
- De verdad te lo digo pendeja, Pedro ya no es lo que era antes. Pedro cambió y lo hizo por mí.
- ¿Por vos?
- Sí, porque nos amamos y no estoy dispuesta a perderlo.
- En algún momento va a dejar de resistirse.
- Confío en él y sé que no va a ser así.
- ¿Confías en ese gatero?
- Confío en él más que en mí misma, lo amo y él me ama a mí. ¡Nos vamos a casar! –Dije mostrando mi anillo.-
- Era cierto.
- Sí, es cierto. Va a ser mi marido.
- Eso no me impide nada.
- No seas boluda y deja de joder Natalia.
- ¿Por qué?
- Te conviene, no me conoces enojada.
- No me das miedo.
- Deberías tenerlo. Deja de joder.
Y salí del baño en busca de mi futuro marido.
viernes, 26 de junio de 2015
188.
‘Gorda. ¿Te podes conectar al Skype un rato? Tengo que contarte algo.’
‘¿Me bancas quince?’
‘Dale, no hay drama.’
Me preparé una merienda y prendí la compu para esperarla. Cuando se conectó, la invité a la conversación.
- Conversación vía Skype -
- Hola primita. –Dijo y me tiró un beso.-
- Hola Zairu. ¿Cómo andas?
- Todo bien. ¿Vos?
- Todo bien, un poco tapada de trabajo.
-Reí.- Yo también, llegué hace un ratito.
- ¿Y Pepe?
- Se fue a jugar a la pelota con los chicos, armaron un grupo copado desde que conoció a Nan.
- ¿Y vos?
- Buena onda con los chicos del laburo, pero los conozco hace poco tiempo.
- Pero no te quedes atrás.
- No Zai, además me gusta conectarme y hablar con vos.
- A mí también. –Reímos.-
- Tengo algo para contarte.
- ¿Qué pasó?
-Suspiré y sonreí.- Mira… -Y le mostré el anillo.-
- ¡Jodeme!
- No te jodo boluda.
- ¡Ay, me muero!
-Reí.- Me llevó al hotel de Rosario en donde nos reconciliamos la otra vez. ¿Te acordas?
- Sí…
- Y me propuso casamiento ahí.
- No, no. Definitivamente no lo puedo creer.
- Te juro que yo tampoco, habíamos hablado así al pasar, pero nunca creí que iba a ser tan pronto.
- ¿Y estás feliz?
- Chocha, camino por las paredes de la felicidad. –Reímos.- Nos vamos a mudar también.
- Ah bueno, con todo. –Sonreí.-
- Y te tengo que proponer algo a vos también.
- ¿Qué cosa?
- Quiero que seas mi testigo, obvio que si podes venir…
- Como sea voy boluda, qué lindo. Obvio que quiero serlo.
- ¿De verdad?
- Obvio que sí. –Sonrió.- Me pone muy feliz por vos y me hace feliz que me elijas a mí.
- Sos mi hermana. ¿Cómo no te voy a elegir de testigo?
- Ay, te quiero tanto.
- Y yo a vos primita.
- Banca, tengo algo para contarte yo.
- ¿Qué?
- Me vuelvo a Buenos Aires.
- ¿De verdad? –Pregunté feliz.-
- Sí, el mes que viene y me instalo allá. No aguanto más vivir en el exterior.
- Ay boluda. ¡Qué lindo! Vamos a estar cerquita otra vez.
- ¡Sí!
- Ay, me encanta. Me encanta. ¿Cuándo te venís?
- No sé fecha exacta.
- Te espero para casarme eh.
- Y hacemos festejo doble.
- Dale, genial.
- Me tengo que ir Pau.
- Bueno, anda. No pasa nada.
- Tengo una reunión.
- Anda gorda, no pasa nada.
- Nos hablamos eh.
- Obvio.
- Un beso enorme.
- Otro para vos.
- Fin de la conversación vía Skype -
-
Habíamos terminado el partido y con Nan nos fuimos a un bar a tomar una cerveza.
- Le propuse casamiento a Paula.
- Me jodes boludo.
-Reí.- No nene, de verdad.
- Entonces era muy posta todo.
- Estoy enamorado, no puedo evitarlo.
- Pero me encanta. –Chocamos las manos.-
- A parte, con lo que nos pasó, quería generar algo lindo entre nosotros.
- Está perfecto.
-Sonreí.- Quiero que seas mi testigo.
- ¿Posta?
- Sí pendejo.
- Con mucho gusto.
- Bien ahí. –Chocamos nuestras cervezas y tomamos.-
En ese momento sonó mi celular.
‘Amor. ¿Te espero para comer?’
‘Sí, por fas. Vinimos a tomar una cerveza con Nan, en una hora estoy por ahí.’
‘Dale, mientras preparo algo.’
- Perdón, era Pau. –Dije.-
- Se te nota.
- ¿Por?
- Te brillan los ojos boludo.
- Nah, no me jodas con eso.
- Te lo digo posta.
-
Preparé una carne al horno con papas y mientras lo dejé en el horno me fui a cambiar, aún tenía puesta la ropa del trabajo y me sentía incómoda.
Al rato, apagué el horno pero dejé la comida allí para que no se enfríe y puse la mesa.
- Amor, llegué. –Dijo Pepe entrando.-
- Estoy en la cocina.
- Hola. –Dijo y me dio un beso.-
- Hola. –Sonreí.-
- Me vas a matar. ¿Pero me bancas una ducha? Son cinco minutos.
- No pasa nada, anda.
- Te prometo que cenamos y miramos una peli o hacemos algo.
- No pasa nada de verdad. –Lo besé.- Te espero.
- Hago rápido.
- Dale.
Terminamos de cenar y él me ayudó a ordenar la cocina.
- Creo que hay un poco de helado. –Dije revisando el freezer.-
- Uy, quiero.
- ¿Comemos en el balcón?
- Dale. –Nos dimos un beso y servimos el helado.-
El helado ya se había terminado y estábamos en el balcón, él sentado contra la pared y yo acostada en el suelo con mi cabeza sobre sus piernas.
- Le dije a Zai que quería que sea mi testigo. ¡Se viene a Buenos Aires otra vez! –Dije sonriente.-
-Rio.- Yo le dije a Nan.
- Ay, qué lindo. Hoy estuve chusmeando en Internet ropa.
- Seguro vas a estar hermosa.
-Sonreí.- ¿Y vos? Un potro.
-Sonreímos y quitó el pelo de mi cara.- Te amo.
- Te amo mi amor.
Nos besamos y nos sonreímos.
- ¿Vamos a la cama?
- Dale.
‘¿Me bancas quince?’
‘Dale, no hay drama.’
Me preparé una merienda y prendí la compu para esperarla. Cuando se conectó, la invité a la conversación.
- Conversación vía Skype -
- Hola primita. –Dijo y me tiró un beso.-
- Hola Zairu. ¿Cómo andas?
- Todo bien. ¿Vos?
- Todo bien, un poco tapada de trabajo.
-Reí.- Yo también, llegué hace un ratito.
- ¿Y Pepe?
- Se fue a jugar a la pelota con los chicos, armaron un grupo copado desde que conoció a Nan.
- ¿Y vos?
- Buena onda con los chicos del laburo, pero los conozco hace poco tiempo.
- Pero no te quedes atrás.
- No Zai, además me gusta conectarme y hablar con vos.
- A mí también. –Reímos.-
- Tengo algo para contarte.
- ¿Qué pasó?
-Suspiré y sonreí.- Mira… -Y le mostré el anillo.-
- ¡Jodeme!
- No te jodo boluda.
- ¡Ay, me muero!
-Reí.- Me llevó al hotel de Rosario en donde nos reconciliamos la otra vez. ¿Te acordas?
- Sí…
- Y me propuso casamiento ahí.
- No, no. Definitivamente no lo puedo creer.
- Te juro que yo tampoco, habíamos hablado así al pasar, pero nunca creí que iba a ser tan pronto.
- ¿Y estás feliz?
- Chocha, camino por las paredes de la felicidad. –Reímos.- Nos vamos a mudar también.
- Ah bueno, con todo. –Sonreí.-
- Y te tengo que proponer algo a vos también.
- ¿Qué cosa?
- Quiero que seas mi testigo, obvio que si podes venir…
- Como sea voy boluda, qué lindo. Obvio que quiero serlo.
- ¿De verdad?
- Obvio que sí. –Sonrió.- Me pone muy feliz por vos y me hace feliz que me elijas a mí.
- Sos mi hermana. ¿Cómo no te voy a elegir de testigo?
- Ay, te quiero tanto.
- Y yo a vos primita.
- Banca, tengo algo para contarte yo.
- ¿Qué?
- Me vuelvo a Buenos Aires.
- ¿De verdad? –Pregunté feliz.-
- Sí, el mes que viene y me instalo allá. No aguanto más vivir en el exterior.
- Ay boluda. ¡Qué lindo! Vamos a estar cerquita otra vez.
- ¡Sí!
- Ay, me encanta. Me encanta. ¿Cuándo te venís?
- No sé fecha exacta.
- Te espero para casarme eh.
- Y hacemos festejo doble.
- Dale, genial.
- Me tengo que ir Pau.
- Bueno, anda. No pasa nada.
- Tengo una reunión.
- Anda gorda, no pasa nada.
- Nos hablamos eh.
- Obvio.
- Un beso enorme.
- Otro para vos.
- Fin de la conversación vía Skype -
-
Habíamos terminado el partido y con Nan nos fuimos a un bar a tomar una cerveza.
- Le propuse casamiento a Paula.
- Me jodes boludo.
-Reí.- No nene, de verdad.
- Entonces era muy posta todo.
- Estoy enamorado, no puedo evitarlo.
- Pero me encanta. –Chocamos las manos.-
- A parte, con lo que nos pasó, quería generar algo lindo entre nosotros.
- Está perfecto.
-Sonreí.- Quiero que seas mi testigo.
- ¿Posta?
- Sí pendejo.
- Con mucho gusto.
- Bien ahí. –Chocamos nuestras cervezas y tomamos.-
En ese momento sonó mi celular.
‘Amor. ¿Te espero para comer?’
‘Sí, por fas. Vinimos a tomar una cerveza con Nan, en una hora estoy por ahí.’
‘Dale, mientras preparo algo.’
- Perdón, era Pau. –Dije.-
- Se te nota.
- ¿Por?
- Te brillan los ojos boludo.
- Nah, no me jodas con eso.
- Te lo digo posta.
-
Preparé una carne al horno con papas y mientras lo dejé en el horno me fui a cambiar, aún tenía puesta la ropa del trabajo y me sentía incómoda.
Al rato, apagué el horno pero dejé la comida allí para que no se enfríe y puse la mesa.
- Amor, llegué. –Dijo Pepe entrando.-
- Estoy en la cocina.
- Hola. –Dijo y me dio un beso.-
- Hola. –Sonreí.-
- Me vas a matar. ¿Pero me bancas una ducha? Son cinco minutos.
- No pasa nada, anda.
- Te prometo que cenamos y miramos una peli o hacemos algo.
- No pasa nada de verdad. –Lo besé.- Te espero.
- Hago rápido.
- Dale.
Terminamos de cenar y él me ayudó a ordenar la cocina.
- Creo que hay un poco de helado. –Dije revisando el freezer.-
- Uy, quiero.
- ¿Comemos en el balcón?
- Dale. –Nos dimos un beso y servimos el helado.-
El helado ya se había terminado y estábamos en el balcón, él sentado contra la pared y yo acostada en el suelo con mi cabeza sobre sus piernas.
- Le dije a Zai que quería que sea mi testigo. ¡Se viene a Buenos Aires otra vez! –Dije sonriente.-
-Rio.- Yo le dije a Nan.
- Ay, qué lindo. Hoy estuve chusmeando en Internet ropa.
- Seguro vas a estar hermosa.
-Sonreí.- ¿Y vos? Un potro.
-Sonreímos y quitó el pelo de mi cara.- Te amo.
- Te amo mi amor.
Nos besamos y nos sonreímos.
- ¿Vamos a la cama?
- Dale.
jueves, 25 de junio de 2015
187.
Desperté y no quedaba otra que ir a trabajar, Pedro ya no estaba a mi lado y literalmente me sentía pegada a la cama.
- Arriba amor. –Dijo entrando al cuarto, secando su pelo con una toalla.-
- No puedo.
- ¿Por qué? ¿Pasa algo?
- No, tengo mucho sueño.
- ¿Segura?
- Sí.
- Entonces… -Se metió por los pies de la cama y por debajo de las sábanas besó todo mi cuerpo hasta llegar a mi cuello.-
- Así no me voy a levantar jamás amor.
- ¿No?
- No. –Reímos y nos besamos.-
- Dale, bañate que preparo el desayuno.
- Ayudame.
- Dale vaguita.
Se levantó y me dio la mano para levantarme.
- ¿No te diste cuenta que día es? –Pregunté triste.-
- Sí amor, pero hay que arrancar. Es lo mejor que podemos hacer.
- Pero no tengo fuerzas.
- Dale, sé que las tenes. –Me besó y nos abrazamos.- Bañate que desayunamos juntos.
- No me sueltes.
- Nunca.
Sentí que me abrazó más fuerte y yo dejé caer algunas lágrimas, hoy se cumplían cuatro meses de que nos habían dado esa horrible noticia.
- Todavía no logro superarlo.
- Yo tampoco. –Susurró en mi oído.- Pero hacerle frente es lo más sano que podemos hacer.
-Suspiré.- Ayudame.
- Estoy acá, para vos. –Me separé de él y lo besé.- Dale, al baño señorita.
Comenzó a empujarme hasta el baño y yo reí.
- Ahora te alcanzo ropa interior, después fijate que te pones.
-Sonreí.- Gracias. –Lo besé y cerré la puerta para bañarme.-
Me quité la ropa y dejé que el agua cayera con potencia sobre mi cuerpo y sin darme cuenta estaba llorando, no podía evitarlo.
Hice lo más rápido que pude, porque sabía que mientras más rápido lo hiciera más tiempo iba a poder estar con Pepe antes de irnos. Me puse lo primero que encontré y ni siquiera sequé mi pelo, solo me puse tapa ojeras y un poco de delineador.
Me acerqué a la cocina y Pedro estaba esperándome con el desayuno servido, sonreí y me senté sobre sus piernas.
- ¿Puedo desayunar acá?
- Obvio que sí. –Sonreímos y nos besamos.-
- Me cuesta bastante…
- A mí también Pau. –Acarició mi espalda.- Pero aunque suene cruel, no podemos vivir atados al pasado.
- Ya sé, pero el pasado duele.
- Y es una marca que vamos a tener siempre. –Suspiramos a la par.-
-Apoyé mi cabeza contra su hombro.- ¿Y en algún momento va a terminar de cicatrizar?
- Te prometo que sí. –Y me preparó una tostada.-
- Gracias. –Dije y la agarré para comerla.-
- Hice café.
- Sos lo más. –Besé su sien.-
- ¿Qué onda tu día laboral?
- El chico que edita seguro nos muestre las primeras cosas y a mí me toca hacer planillas, pasar gastos y demás. Un embole.
- ¿Y podrás salir a almorzar?
- Calculo que sí.
- Entonces almorzamos juntos.
- Ay, sí. Por favor.
- Extraño almorzar con vos.
- Yo también, extraño almorzar. –Reí.- Cuando grabamos el catering casi ni lo veo. –Volvimos a reír.-
- Entonces almorzamos.
- Dale, hecho. –Lo besé.- Voy a estar esperando ese momento, no tengo ganas de estar con otra persona que no seas vos hoy.
-Sentí que me abrazó más fuerte.- Trata de no pensarlo.
- ¿Cómo hago?
- Distraete.
- Como si fuera tan fácil.
- Pero para eso está el trabajo. ¿O no?
- Puede ser. –Me encogí de hombros y terminamos de desayunar.-
-
Pasé la mañana haciendo un diseño que no me terminaba de convencer y me estallaba la cabeza.
‘Amor. ¿En cuánto podes salir?’
‘Ya estoy si queres.’
‘¿Nos encontramos en el hall?’
‘Dale.’
Bajé al hall y allí la esperé, nos encontramos y salimos.
- ¿Podemos ir a algún lugar más lejos?
- ¿Por?
- No me siento bien, no quiero que nos crucemos con nadie de la empresa.
- Hay un restaurant a unas ocho cuadras creo.
- Vamos ahí, por favor.
- Está bien. –La abracé por la espalda y comenzamos a caminar.-
Cuando llegamos, ella se sentó en una mesa contra la pared, en donde había un sillón. Me senté a su lado y me abrazó, dejó su cabeza en mi cuello y la abracé.
- No aguantaba más. –Dijo ahogada en lágrimas.-
- ¿Queres que comamos o vamos a otro lado?
- Si tenes hambre nos quedamos.
- No, veni.
Se levantó y salimos del lugar, teníamos una hora reloj, asique nos alejamos del lugar y nos sentamos en una calle que casi ni se transitaba.
- No llores amor. –La besé.-
- No aguanto, perdón.
- No pidas perdón tonta. –Sequé sus lágrimas.-
- Hay días que estoy bien y otros días como hoy que no lo soporto.
- Te entiendo porque me pasa lo mismo.
- Abrazame, por favor.
Accedí a su pedido y yo me largué a llorar a la par suya.
- Estamos juntos y eso es lo que importa. –Besé su mejilla.-
- Ahora ya tendría panza.
- Lo sé amor, lo sé. Pero no tiene sentido torturarse con eso ahora.
- No puedo pensar en otra cosa.
- Va a pasar, ya va a pasar.
-Suspiró.- ¿Cuándo?
- Ojala lo supiera.
Nos separamos un poco y nos besamos, nos secamos las lágrimas el uno al otro y volvimos a abrazarnos.
- Necesitaba estar así con vos. –Dijo y besó mi mejilla.-
- Te amo. ¿Sabes?
- Lo sé y yo también te amo.
Volvimos a besarnos y nos levantamos allí, pasamos por un kiosko y terminamos almorzando dos sándwiches con gaseosas en una plaza.
- Arriba amor. –Dijo entrando al cuarto, secando su pelo con una toalla.-
- No puedo.
- ¿Por qué? ¿Pasa algo?
- No, tengo mucho sueño.
- ¿Segura?
- Sí.
- Entonces… -Se metió por los pies de la cama y por debajo de las sábanas besó todo mi cuerpo hasta llegar a mi cuello.-
- Así no me voy a levantar jamás amor.
- ¿No?
- No. –Reímos y nos besamos.-
- Dale, bañate que preparo el desayuno.
- Ayudame.
- Dale vaguita.
Se levantó y me dio la mano para levantarme.
- ¿No te diste cuenta que día es? –Pregunté triste.-
- Sí amor, pero hay que arrancar. Es lo mejor que podemos hacer.
- Pero no tengo fuerzas.
- Dale, sé que las tenes. –Me besó y nos abrazamos.- Bañate que desayunamos juntos.
- No me sueltes.
- Nunca.
Sentí que me abrazó más fuerte y yo dejé caer algunas lágrimas, hoy se cumplían cuatro meses de que nos habían dado esa horrible noticia.
- Todavía no logro superarlo.
- Yo tampoco. –Susurró en mi oído.- Pero hacerle frente es lo más sano que podemos hacer.
-Suspiré.- Ayudame.
- Estoy acá, para vos. –Me separé de él y lo besé.- Dale, al baño señorita.
Comenzó a empujarme hasta el baño y yo reí.
- Ahora te alcanzo ropa interior, después fijate que te pones.
-Sonreí.- Gracias. –Lo besé y cerré la puerta para bañarme.-
Me quité la ropa y dejé que el agua cayera con potencia sobre mi cuerpo y sin darme cuenta estaba llorando, no podía evitarlo.
Hice lo más rápido que pude, porque sabía que mientras más rápido lo hiciera más tiempo iba a poder estar con Pepe antes de irnos. Me puse lo primero que encontré y ni siquiera sequé mi pelo, solo me puse tapa ojeras y un poco de delineador.
Me acerqué a la cocina y Pedro estaba esperándome con el desayuno servido, sonreí y me senté sobre sus piernas.
- ¿Puedo desayunar acá?
- Obvio que sí. –Sonreímos y nos besamos.-
- Me cuesta bastante…
- A mí también Pau. –Acarició mi espalda.- Pero aunque suene cruel, no podemos vivir atados al pasado.
- Ya sé, pero el pasado duele.
- Y es una marca que vamos a tener siempre. –Suspiramos a la par.-
-Apoyé mi cabeza contra su hombro.- ¿Y en algún momento va a terminar de cicatrizar?
- Te prometo que sí. –Y me preparó una tostada.-
- Gracias. –Dije y la agarré para comerla.-
- Hice café.
- Sos lo más. –Besé su sien.-
- ¿Qué onda tu día laboral?
- El chico que edita seguro nos muestre las primeras cosas y a mí me toca hacer planillas, pasar gastos y demás. Un embole.
- ¿Y podrás salir a almorzar?
- Calculo que sí.
- Entonces almorzamos juntos.
- Ay, sí. Por favor.
- Extraño almorzar con vos.
- Yo también, extraño almorzar. –Reí.- Cuando grabamos el catering casi ni lo veo. –Volvimos a reír.-
- Entonces almorzamos.
- Dale, hecho. –Lo besé.- Voy a estar esperando ese momento, no tengo ganas de estar con otra persona que no seas vos hoy.
-Sentí que me abrazó más fuerte.- Trata de no pensarlo.
- ¿Cómo hago?
- Distraete.
- Como si fuera tan fácil.
- Pero para eso está el trabajo. ¿O no?
- Puede ser. –Me encogí de hombros y terminamos de desayunar.-
-
Pasé la mañana haciendo un diseño que no me terminaba de convencer y me estallaba la cabeza.
‘Amor. ¿En cuánto podes salir?’
‘Ya estoy si queres.’
‘¿Nos encontramos en el hall?’
‘Dale.’
Bajé al hall y allí la esperé, nos encontramos y salimos.
- ¿Podemos ir a algún lugar más lejos?
- ¿Por?
- No me siento bien, no quiero que nos crucemos con nadie de la empresa.
- Hay un restaurant a unas ocho cuadras creo.
- Vamos ahí, por favor.
- Está bien. –La abracé por la espalda y comenzamos a caminar.-
Cuando llegamos, ella se sentó en una mesa contra la pared, en donde había un sillón. Me senté a su lado y me abrazó, dejó su cabeza en mi cuello y la abracé.
- No aguantaba más. –Dijo ahogada en lágrimas.-
- ¿Queres que comamos o vamos a otro lado?
- Si tenes hambre nos quedamos.
- No, veni.
Se levantó y salimos del lugar, teníamos una hora reloj, asique nos alejamos del lugar y nos sentamos en una calle que casi ni se transitaba.
- No llores amor. –La besé.-
- No aguanto, perdón.
- No pidas perdón tonta. –Sequé sus lágrimas.-
- Hay días que estoy bien y otros días como hoy que no lo soporto.
- Te entiendo porque me pasa lo mismo.
- Abrazame, por favor.
Accedí a su pedido y yo me largué a llorar a la par suya.
- Estamos juntos y eso es lo que importa. –Besé su mejilla.-
- Ahora ya tendría panza.
- Lo sé amor, lo sé. Pero no tiene sentido torturarse con eso ahora.
- No puedo pensar en otra cosa.
- Va a pasar, ya va a pasar.
-Suspiró.- ¿Cuándo?
- Ojala lo supiera.
Nos separamos un poco y nos besamos, nos secamos las lágrimas el uno al otro y volvimos a abrazarnos.
- Necesitaba estar así con vos. –Dijo y besó mi mejilla.-
- Te amo. ¿Sabes?
- Lo sé y yo también te amo.
Volvimos a besarnos y nos levantamos allí, pasamos por un kiosko y terminamos almorzando dos sándwiches con gaseosas en una plaza.
miércoles, 24 de junio de 2015
186.
Desperté y busqué mi celular para sacarle una foto a Pau, dormía tan hermosa que no me resistí.
Besé su cuello y la acaricié con mi barba.
- Buen día futura esposa.
- Buen día futuro marido. –Dijo y abrió sus ojos.-
- ¿Cómo estás?
- Bien, dormí increíble. –Me besó.- Muy feliz.
- Me encanta. –Sonreímos y nos besamos.- ¿Vamos a desayunar?
- Dale. –Se sentó en la cama y se desperezó.-
- ¿O queres que pida el desayuno?
- Prefiero bajar, así podemos elegir. –Reímos.-
- Nos cambiamos entonces.
- Dale.
Nos cambiamos y bajamos a desayunar. Nos acomodamos en un sillón para poder sentarnos uno al lado del otro, la abracé por el costado y besé su mejilla.
- ¿No comes?
- No tengo mucho hambre.
- Yo sí. –Dijo riendo y comió un puñado de cereales.-
- ¿Estás bien?
- Sí. ¿Por?
- No sé, te noto rara.
- Estoy feliz. –Dijo sonriente.-
- ¿Por esto? –Busqué su anillo con mi mano.-
- Exacto. –Me besó.- Por vos.
- Igual ya se nos termina.
- No importa, no me voy a olvidar nunca este finde. –Sonreímos y nos besamos.- ¿A qué hora nos tenemos que ir?
- De acá nos tenemos que ir después de almorzar, pero podemos ir a dar una vuelta, merendar en algún lado y después volver.
- Dale, me copa. –Me besó.-
- A mí me copas vos.
-Sonrió.- Lindo siempre vos. –Me tomó por las mejillas y me besó.-
- Me copio de vos. –Reímos y nos besamos.-
Terminamos con el desayuno y subimos al cuarto para bañarnos y luego ordenar los bolsos.
- Veni amor. –Dije acostado en la cama.-
- ¿Qué pasa?
- Que vengas.
- Ahí voy. –Cerró su bolso y se acostó a mi lado.-
La abracé contra mí y suspiré.
- ¿Estás bien Pepe?
- Sí, solo quería disfrutarte un ratito.
-Sonrió.- Siempre me podes disfrutar.
- Menos mal, sino me muero.
- No puedo creer que estés tan tierno últimamente.
- ¿No te gusto así?
- Me encantas. –Besó mi cuello.- Solo que no es lo más normal.
- Vos me estás transformando en esto.
- Nos convertimos el uno al otro.
- Es verdad y me encanta.
Nos besamos y sonreímos. Acaricié su nariz y la besé.
- ¿A qué hora exacta tenemos que irnos?
- A las tres.
- ¿Dormimos un ratito? Ponemos la alarma para ir a almorzar.
- Bueno vaguita.
- Me gusta dormirme con vos.
- Ahora pongo el celu.
Activé el celu para que sonara dentro de una hora y media ya que debíamos abandonar la habitación a esa hora, pero podríamos quedarnos en el hotel.
Ella se acomodó sobre mí, posó su mano en mi pecho y cerró sus ojos.
- Me das mucha paz. –Confesó susurrando.-
La abracé y besé sentidamente su frente.
- Te amo…
- Te amo Pepe.
-
En realidad nunca nos dormimos, pero nos quedamos en la cama haciendo nada. Tan solo estando al lado del otro, sintiéndonos.
Guardamos los bolsos en el auto y almorzamos en el restaurant.
- No puedo creer lo rico que es esto. –Dije comiendo.-
- Es increíble la comida de acá.
- Creo que vendría acá solo por la comida.
- ¿Solo por eso?
-Sonreí.- Fue una manera de decir, sin vos no sería lo mismo.
- Arreglala ahora, dale.
- Sabes que no es un arreglo. –Tomó mi mano.-
- Lo sé, solo te jodo tontita.
- Menos mal. –Reímos.-
Terminamos de comer, Pedro dejó pago todo y nos fuimos de aquel increíble lugar.
- ¿A dónde vamos?
- A donde quieras. –Dije y tomé su mano.-
- ¿Vamos al Shopping?
- Dale y después merendamos ahí.
- ¿Siempre pensando en comida vos?
- Deja de decirme eso que me vas a hacer sentir mal.
- Es un chiste. –Besó mi mejilla.- Sos hermosa.
-Sonreí.- ¿Vamos con el auto?
- Sí, dale.
Dimos una vuelta por el Shopping y terminamos viendo una película en el cine, luego tomamos un helado a modo de merienda y era la hora de volver.
Estábamos los dos en el auto.
- Para, quiero decirte algo antes de volver.
- ¿Qué amor?
- Gracias. –Lo besé.- Fue hermoso, no me voy a olvidar nunca de todo lo que vivimos este finde. –Volví a besarlo.-
- No tenes nada que agradecer, yo también la pasé hermoso y quería que sea inolvidable para los dos.
- No puedo creer que nos vamos a casar.
- Créelo.
- Es un poco complicado, te conocí como un gatero.
- Más respeto che.
- Eras eso.
- Bueno, puede ser. Pero cambié.
- Y eso me hace muy feliz. –Volví a besarlo.- Gracias, de verdad. No dejas de sorprenderme nunca.
- Te juro que eso es mutuo. –Nos besamos.-
- Te amo mi amor.
- Te amo. –Volvimos a besarnos y nos sonreímos.-
Él arrancó y yo puse música. Suspiré y miré por la ventanilla, estaba muy feliz.
-
Después de un par de horas llegamos a casa y después de cenar algo rápido ambos caímos muertos de sueño en la cama. Era hora de empezar otra semana.
--------------
Gracias por todos los comentarios que me dejaron en estos últimos capítulos, cuando quiero me aflora la ternura. ¿Vieron? ☺
Besé su cuello y la acaricié con mi barba.
- Buen día futura esposa.
- Buen día futuro marido. –Dijo y abrió sus ojos.-
- ¿Cómo estás?
- Bien, dormí increíble. –Me besó.- Muy feliz.
- Me encanta. –Sonreímos y nos besamos.- ¿Vamos a desayunar?
- Dale. –Se sentó en la cama y se desperezó.-
- ¿O queres que pida el desayuno?
- Prefiero bajar, así podemos elegir. –Reímos.-
- Nos cambiamos entonces.
- Dale.
Nos cambiamos y bajamos a desayunar. Nos acomodamos en un sillón para poder sentarnos uno al lado del otro, la abracé por el costado y besé su mejilla.
- ¿No comes?
- No tengo mucho hambre.
- Yo sí. –Dijo riendo y comió un puñado de cereales.-
- ¿Estás bien?
- Sí. ¿Por?
- No sé, te noto rara.
- Estoy feliz. –Dijo sonriente.-
- ¿Por esto? –Busqué su anillo con mi mano.-
- Exacto. –Me besó.- Por vos.
- Igual ya se nos termina.
- No importa, no me voy a olvidar nunca este finde. –Sonreímos y nos besamos.- ¿A qué hora nos tenemos que ir?
- De acá nos tenemos que ir después de almorzar, pero podemos ir a dar una vuelta, merendar en algún lado y después volver.
- Dale, me copa. –Me besó.-
- A mí me copas vos.
-Sonrió.- Lindo siempre vos. –Me tomó por las mejillas y me besó.-
- Me copio de vos. –Reímos y nos besamos.-
Terminamos con el desayuno y subimos al cuarto para bañarnos y luego ordenar los bolsos.
- Veni amor. –Dije acostado en la cama.-
- ¿Qué pasa?
- Que vengas.
- Ahí voy. –Cerró su bolso y se acostó a mi lado.-
La abracé contra mí y suspiré.
- ¿Estás bien Pepe?
- Sí, solo quería disfrutarte un ratito.
-Sonrió.- Siempre me podes disfrutar.
- Menos mal, sino me muero.
- No puedo creer que estés tan tierno últimamente.
- ¿No te gusto así?
- Me encantas. –Besó mi cuello.- Solo que no es lo más normal.
- Vos me estás transformando en esto.
- Nos convertimos el uno al otro.
- Es verdad y me encanta.
Nos besamos y sonreímos. Acaricié su nariz y la besé.
- ¿A qué hora exacta tenemos que irnos?
- A las tres.
- ¿Dormimos un ratito? Ponemos la alarma para ir a almorzar.
- Bueno vaguita.
- Me gusta dormirme con vos.
- Ahora pongo el celu.
Activé el celu para que sonara dentro de una hora y media ya que debíamos abandonar la habitación a esa hora, pero podríamos quedarnos en el hotel.
Ella se acomodó sobre mí, posó su mano en mi pecho y cerró sus ojos.
- Me das mucha paz. –Confesó susurrando.-
La abracé y besé sentidamente su frente.
- Te amo…
- Te amo Pepe.
-
En realidad nunca nos dormimos, pero nos quedamos en la cama haciendo nada. Tan solo estando al lado del otro, sintiéndonos.
Guardamos los bolsos en el auto y almorzamos en el restaurant.
- No puedo creer lo rico que es esto. –Dije comiendo.-
- Es increíble la comida de acá.
- Creo que vendría acá solo por la comida.
- ¿Solo por eso?
-Sonreí.- Fue una manera de decir, sin vos no sería lo mismo.
- Arreglala ahora, dale.
- Sabes que no es un arreglo. –Tomó mi mano.-
- Lo sé, solo te jodo tontita.
- Menos mal. –Reímos.-
Terminamos de comer, Pedro dejó pago todo y nos fuimos de aquel increíble lugar.
- ¿A dónde vamos?
- A donde quieras. –Dije y tomé su mano.-
- ¿Vamos al Shopping?
- Dale y después merendamos ahí.
- ¿Siempre pensando en comida vos?
- Deja de decirme eso que me vas a hacer sentir mal.
- Es un chiste. –Besó mi mejilla.- Sos hermosa.
-Sonreí.- ¿Vamos con el auto?
- Sí, dale.
Dimos una vuelta por el Shopping y terminamos viendo una película en el cine, luego tomamos un helado a modo de merienda y era la hora de volver.
Estábamos los dos en el auto.
- Para, quiero decirte algo antes de volver.
- ¿Qué amor?
- Gracias. –Lo besé.- Fue hermoso, no me voy a olvidar nunca de todo lo que vivimos este finde. –Volví a besarlo.-
- No tenes nada que agradecer, yo también la pasé hermoso y quería que sea inolvidable para los dos.
- No puedo creer que nos vamos a casar.
- Créelo.
- Es un poco complicado, te conocí como un gatero.
- Más respeto che.
- Eras eso.
- Bueno, puede ser. Pero cambié.
- Y eso me hace muy feliz. –Volví a besarlo.- Gracias, de verdad. No dejas de sorprenderme nunca.
- Te juro que eso es mutuo. –Nos besamos.-
- Te amo mi amor.
- Te amo. –Volvimos a besarnos y nos sonreímos.-
Él arrancó y yo puse música. Suspiré y miré por la ventanilla, estaba muy feliz.
-
Después de un par de horas llegamos a casa y después de cenar algo rápido ambos caímos muertos de sueño en la cama. Era hora de empezar otra semana.
--------------
Gracias por todos los comentarios que me dejaron en estos últimos capítulos, cuando quiero me aflora la ternura. ¿Vieron? ☺
martes, 23 de junio de 2015
185.
Yo me acosté sobre la cama y ella se abalanzó tiernamente sobre mí para besarme, fue un beso corto pero en el que nuestras lenguas no quisieron quedarse atrás.
Se enderezó y se sentó sobre mí, corriendo el pelo de su pecho. Me senté para quedar a su altura y la besé posando una de mis manos sobre sus deliciosos pechos. Mi mano pasó por su mejilla y luego por el costado de su cuerpo, quise avanzar pero me lo negó con su dedo índice.
Me obligó a acostarme otra vez, ella acomodó sus piernas a los costados de mi cuerpo y volvió a besarme, mis manos se posaron sobre su cintura y un poco más abajo también.
Hice que se levantara otra vez, sin dejar de besarla y la acerqué aún más a mí para bajar con sus labios hasta su cuello. Sus ojos se cerraron y suspiró.
Bajé su vestido y dejé su delantera al viento, la disfruté recorriéndola con mis labios y mi lengua. Ella mantenía cerrados sus ojos y me facilitaba la tarea sosteniéndolos entre sus manos. Volví a su boca y la besé otra vez.
La alcé sin separar nuestros labios e hice que nos diéramos vuelta, yo quedé sobre ella. La acomodé sobre la cama y nuevamente bajé con mis besos, pasando por su pecho hasta llegar a su abdomen. Volví nuevamente hacia arriba y un gemido salió de su boca, sonreí y la mordí.
Terminé de quitar su vestido y mis besos saborearon por completo sus piernas hasta que terminé de desnudarla y ella sonrió pícaramente.
Acaricié sus piernas cuidadosamente y mirándola con deseo quité mi remera. Sus pies me acariciaban.
Volví a abalanzarme sobre ella y la besé, besé sus labios hasta su infinito.
Su piel ya transpiraba y su espalda no dejaba de arquearse ni un solo segundo. Sus suspiros ya eran gemidos y sus manos apretando mi cabeza contra su piel me pedían más y más.
Subí nuevamente con mis labios por todo su cuerpo hasta frenar un gemido que salía de su parte con mis labios.
Acaricié sus pechos y los besé para que se tranquilizara, al menos un poco.
Mis dedos acariciaron su mejilla y me sumergí en su cuello.
Se sentó sobe la cama y mientras ella me quitaba el pantalón yo no podía dejar de besarla.
Sonrió al dejarme completamente desnudo y me tiró en la cama.
Se abalanzó sobre mi cuerpo y me imitó, me besó por completo mientras yo me volvía loco. Sus labios eran un hermoso infierno.
Con cuidado, me acomodé sobre ella y la besé para distraerla y comenzar a hacerlo.
Nos besamos por un largo rato hasta recuperar el aliento e hice que se recostara dándome la espalda. Deseaba su espalda.
La recorrí primero con mis dedos lentamente y luego con mis labios. Más tarde con mi lengua mientras mis manos apretaban sus pechos.
Acomodé su cuerpo de costado y la abracé por su cuello para volver a hacerlo. Mis labios besaban constantemente su cuello y sus manos sostenían con fuerzas las mías.
-
- Sos increíble. –Dije recostada a su lado, sin poder recuperar aún el aliento.-
-Mi dedo se posó en su abdomen y subió hasta su boca.- Vos me haces poner así.
-Reí.- No sigas que me pongo colorada.
- No puedo creer que te siga pasando.
- Bueno che.
- Pero estás desnuda al lado mío y decís que te pones colorada, es cualquiera.
- Si queres me tapo.
- No, quedate así que sos hermosa. –Sonreí y nos besamos.-
- Tenías razón.
- ¿Con qué?
- Una noche inolvidable.
Sonreímos cómplices y volvimos a besarnos.
- Abrazame para dormir que te necesito cerquita. –Supliqué.-
- Con mucho gusto señorita. Pero antes tengo que proponerte algo.
- ¿Qué cosa?
- Sentate.
Me envolví en la sábana y me senté, él hizo lo mismo y buscó algo dentro del cajón de la que era su mesita de luz en el hotel.
- ¿Qué pasa?
- Banca un poquito amor.
Me miró y abrió una cajita.
- ¿Te queres casar conmigo? –Preguntó sonriente y mis ojos se llenaron de lágrimas.-
- Sí mi amor, obvio que quiero. –Me acerqué a él y lo besé tiernamente.- Sí, quiero. Quiero. –Volví a besarlo.-
- ¿Segura?
- Muy segura. Me muero por ser la señora de Alfonso. –Volvimos a besarnos y nos sonreímos.-
- Entonces dame tu mano.
Le di mi mano izquierda y él la besó, luego me puso el anillo que había en la cajita.
- Es un compromiso.
Sonreí y me abalancé sobre él para besarlo.
- Te amo Pedro, te amo.
- Te amo mi amor. –Nos besamos otra vez y nos separamos sonriendo.-
- Es hermoso. –Dije mirando el anillo.-
- Sabía que te iba a gustar.
- ¿Por qué?
- Porque es muy vos, no sé.
-Reí.- Gracias. –Lo besé.-
- ¿Estuvo bien la propuesta?
- Mejor imposible. –Reímos y volvimos a besarnos.-
- Me habías metido presión.
- No digas boludeces.
- Me pediste una propuesta.
- ¡Y obvio!
- Bueno che. –Me besó.-
- Me encantó. –Lo besé.-
- Nos cambiamos y pedimos algo para brindar. ¿Queres?
- Dale.
Hicimos exactamente eso y estábamos en el balcón, con dos copas de champagne.
-Levantó su copa.- Brindo por vos y por mí, por este amor. Brindo para que esto sea eterno.
-Sonreí y levanté mi copa también.- Brindo por nosotros y por nuestra felicidad.
Chocamos nuestras copas sonriendo y tomamos un sorbo.
- Te amo. –Dijo y me besó.-
- Te amo Pepe. –Volvimos a besarnos y tomamos un poco más de champagne.-
- Tenía un miedo de que me digas que no.
- ¡Estás loco vos!
- Bueno, capaz…
- Jamás te diría que no. –Lo besé.- Jamás.
- El miedo estaba igual.
- Sos un tarado. –Suspiré.- Tengo ganas de gritar que estoy feliz.
- Hacelo.
- No da.
- Hacelo, dale.
Reí y grité.
- Soy feliz.
Pedro me abrazó por la espalda y besó mi nuca.
- Yo también soy feliz, porque estoy con vos.
Dejamos las copas a un lado y nos besamos, él me tomaba por la cintura y yo por su cuello.
Y nos quedamos allí, con nuestros labios unidos y la luna siendo testigo de nuestro amor.
Se enderezó y se sentó sobre mí, corriendo el pelo de su pecho. Me senté para quedar a su altura y la besé posando una de mis manos sobre sus deliciosos pechos. Mi mano pasó por su mejilla y luego por el costado de su cuerpo, quise avanzar pero me lo negó con su dedo índice.
Me obligó a acostarme otra vez, ella acomodó sus piernas a los costados de mi cuerpo y volvió a besarme, mis manos se posaron sobre su cintura y un poco más abajo también.
Hice que se levantara otra vez, sin dejar de besarla y la acerqué aún más a mí para bajar con sus labios hasta su cuello. Sus ojos se cerraron y suspiró.
Bajé su vestido y dejé su delantera al viento, la disfruté recorriéndola con mis labios y mi lengua. Ella mantenía cerrados sus ojos y me facilitaba la tarea sosteniéndolos entre sus manos. Volví a su boca y la besé otra vez.
La alcé sin separar nuestros labios e hice que nos diéramos vuelta, yo quedé sobre ella. La acomodé sobre la cama y nuevamente bajé con mis besos, pasando por su pecho hasta llegar a su abdomen. Volví nuevamente hacia arriba y un gemido salió de su boca, sonreí y la mordí.
Terminé de quitar su vestido y mis besos saborearon por completo sus piernas hasta que terminé de desnudarla y ella sonrió pícaramente.
Acaricié sus piernas cuidadosamente y mirándola con deseo quité mi remera. Sus pies me acariciaban.
Volví a abalanzarme sobre ella y la besé, besé sus labios hasta su infinito.
Su piel ya transpiraba y su espalda no dejaba de arquearse ni un solo segundo. Sus suspiros ya eran gemidos y sus manos apretando mi cabeza contra su piel me pedían más y más.
Subí nuevamente con mis labios por todo su cuerpo hasta frenar un gemido que salía de su parte con mis labios.
Acaricié sus pechos y los besé para que se tranquilizara, al menos un poco.
Mis dedos acariciaron su mejilla y me sumergí en su cuello.
Se sentó sobe la cama y mientras ella me quitaba el pantalón yo no podía dejar de besarla.
Sonrió al dejarme completamente desnudo y me tiró en la cama.
Se abalanzó sobre mi cuerpo y me imitó, me besó por completo mientras yo me volvía loco. Sus labios eran un hermoso infierno.
Con cuidado, me acomodé sobre ella y la besé para distraerla y comenzar a hacerlo.
Nos besamos por un largo rato hasta recuperar el aliento e hice que se recostara dándome la espalda. Deseaba su espalda.
La recorrí primero con mis dedos lentamente y luego con mis labios. Más tarde con mi lengua mientras mis manos apretaban sus pechos.
Acomodé su cuerpo de costado y la abracé por su cuello para volver a hacerlo. Mis labios besaban constantemente su cuello y sus manos sostenían con fuerzas las mías.
-
- Sos increíble. –Dije recostada a su lado, sin poder recuperar aún el aliento.-
-Mi dedo se posó en su abdomen y subió hasta su boca.- Vos me haces poner así.
-Reí.- No sigas que me pongo colorada.
- No puedo creer que te siga pasando.
- Bueno che.
- Pero estás desnuda al lado mío y decís que te pones colorada, es cualquiera.
- Si queres me tapo.
- No, quedate así que sos hermosa. –Sonreí y nos besamos.-
- Tenías razón.
- ¿Con qué?
- Una noche inolvidable.
Sonreímos cómplices y volvimos a besarnos.
- Abrazame para dormir que te necesito cerquita. –Supliqué.-
- Con mucho gusto señorita. Pero antes tengo que proponerte algo.
- ¿Qué cosa?
- Sentate.
Me envolví en la sábana y me senté, él hizo lo mismo y buscó algo dentro del cajón de la que era su mesita de luz en el hotel.
- ¿Qué pasa?
- Banca un poquito amor.
Me miró y abrió una cajita.
- ¿Te queres casar conmigo? –Preguntó sonriente y mis ojos se llenaron de lágrimas.-
- Sí mi amor, obvio que quiero. –Me acerqué a él y lo besé tiernamente.- Sí, quiero. Quiero. –Volví a besarlo.-
- ¿Segura?
- Muy segura. Me muero por ser la señora de Alfonso. –Volvimos a besarnos y nos sonreímos.-
- Entonces dame tu mano.
Le di mi mano izquierda y él la besó, luego me puso el anillo que había en la cajita.
- Es un compromiso.
Sonreí y me abalancé sobre él para besarlo.
- Te amo Pedro, te amo.
- Te amo mi amor. –Nos besamos otra vez y nos separamos sonriendo.-
- Es hermoso. –Dije mirando el anillo.-
- Sabía que te iba a gustar.
- ¿Por qué?
- Porque es muy vos, no sé.
-Reí.- Gracias. –Lo besé.-
- ¿Estuvo bien la propuesta?
- Mejor imposible. –Reímos y volvimos a besarnos.-
- Me habías metido presión.
- No digas boludeces.
- Me pediste una propuesta.
- ¡Y obvio!
- Bueno che. –Me besó.-
- Me encantó. –Lo besé.-
- Nos cambiamos y pedimos algo para brindar. ¿Queres?
- Dale.
Hicimos exactamente eso y estábamos en el balcón, con dos copas de champagne.
-Levantó su copa.- Brindo por vos y por mí, por este amor. Brindo para que esto sea eterno.
-Sonreí y levanté mi copa también.- Brindo por nosotros y por nuestra felicidad.
Chocamos nuestras copas sonriendo y tomamos un sorbo.
- Te amo. –Dijo y me besó.-
- Te amo Pepe. –Volvimos a besarnos y tomamos un poco más de champagne.-
- Tenía un miedo de que me digas que no.
- ¡Estás loco vos!
- Bueno, capaz…
- Jamás te diría que no. –Lo besé.- Jamás.
- El miedo estaba igual.
- Sos un tarado. –Suspiré.- Tengo ganas de gritar que estoy feliz.
- Hacelo.
- No da.
- Hacelo, dale.
Reí y grité.
- Soy feliz.
Pedro me abrazó por la espalda y besó mi nuca.
- Yo también soy feliz, porque estoy con vos.
Dejamos las copas a un lado y nos besamos, él me tomaba por la cintura y yo por su cuello.
Y nos quedamos allí, con nuestros labios unidos y la luna siendo testigo de nuestro amor.
lunes, 22 de junio de 2015
184.
Caminábamos de la mano por las calles rosarinas y no podía pedirle más a la vida, ella era todo lo que necesitaba.
Llegamos al centro y lo recorrimos de punta a punta.
- Deja de mirar eso y entra a comprarlo.
- No Pepe.
- Dale Pau.
- No tengo plata.
- Te lo regalo yo.
- Me estás haciendo muchos regalos últimamente.
-Suspiré.- Dale mujer.
- ¿Seguro?
- Sí.
- Gracias. –Me besó e ingresó al negocio.-
Se compró una cartera y un paraguas.
- Gracias mi amor. –Dijo y me besó.-
- De nada hermosa. –La besé.- Me encanta mimarte.
-Sonrió y volvió a besarme.- ¿Seguimos?
- Dale.
Terminamos de recorrer el centro y antes de volver al hotel, nos quedamos en una plaza, las hamacas estaban vacías y nos sentamos allí. Pau comenzó a hamacarse y sonreí.
- Cuando volvía de la escuela siempre pasaba por una plaza que estaba cerca y me quedaba un rato. Me encantaba hamacarme.
-Sonreí.- Hamacate entonces.
- Me siento libre cuando lo hago.
Me sumé a su actividad y pasamos un rato hamacándonos como si fuéramos dos niños.
- Gracias.
- ¿Por qué? –Pregunté.-
- Porque me vuelvo a sentir una nena y me encanta.
- Mi nena.
- Y tu mujer. –Dijo sonriente.-
- Exacto. –Me acerqué a ella y la besé.-
- ¿Volvemos?
- Dale, me muero de hambre.
- Yo también. –Reímos.-
Nos levantamos y caminamos abrazados hasta el hotel que quedaba a un par de cuadras, directamente nos quedamos en el restaurant y allí merendamos.
- Pau. –La llamé desde el balcón del hotel que en comparación al nuestro era enorme.-
- ¿Qué? –Preguntó ya al lado mío.-
- Nada, quería que vengas. –La abracé por el costado y besé su sien.-
- Lindo que sos. –Me abrazó también.-
- ¿Sabes qué?
- ¿Qué?
- Cuando nos reencontramos acá me di cuenta de que aunque lo negara, te amaba y te amo más que a mi propia vida.
-Sonrió.- Irme o intentar irme fue lo mejor que hice.
- La verdad que sí, aunque casi me matas.
- Y yo casi me muero lejos tuyo.
- Pero sirvió.
- Sí, porque el señor se negaba a valorarme.
- Perdón.
- Ya pasó tonto.
- Menos mal.
- Pero la verdad es que me desesperé cuando leí esa carta.
- Tenías que reaccionar de algún modo.
- Fue muy de golpe igual. –Reímos.-
- Nos reconciliamos de golpe también.
- Es verdad. Si no tenía tu mail si que moría.
- Que poca imaginación que tenes.
- ¿Por qué? ¡Si no me respondías nada!
- Bueno che, tengo orgullo.
- Que se te desarma cada vez que me ves. –Reímos.-
- Pero tuvo sus frutos lo que hice, ahora soy tu novia.
- Es verdad.
- Y ahora sos conciente de que me amas.
- Con toda mi alma te amo.
-Sonrió y me miró.- Te amo mi amor. –Nos besamos y volvimos a abrazarnos.-
- Está refrescando.
- ¿Es una indirecta para ir al jacuzzi?
- Me encanta que me conozcas tanto.
- Conozco esa mente podrida yo.
- Ahora ella se hace la santa.
- Yo era una santa, vos me transformaste.
- ¿Me vas a decir que no te gustó mi transformación?
-Rio.- Me llevaste por el mal camino.
- ¿Mal camino?
- Sí, hiciste que fuera adicta a vos.
- Me encanta que sea así, eso quiere decir que no podes vivir sin mí.
- ¿Te lo tenía que notificar? ¿No te diste cuenta?
-Reí.- Obvio que me di cuenta. –La besé y recorrí su espalda con mi dedo índice.- Y me encanta hacerte disfrutar.
-Sonrió.- ¿No pensas aguantar hasta la noche?
- Estás loca vos.
- Dale, vamos.
-
Estábamos metidos en el jacuzzi, frente a frente.
-Cerré mis ojos y suspiré.- Tenes la capacidad de traerme a lugares que me llenan de paz.
- Es la idea.
- Vos me das paz. –Dije y lo miré.-
-Sentí su mano acariciando mi pierna.- Vos me das paz y mucho más. –Sonreímos cómplices e hizo que me siente sobre él.-
- Te amo. –Dije en medio del beso que me estaba dando.-
- Te amo mi amor.
Y esta vez sin preámbulos ni previas, lo hicimos debajo del agua.
-
- ¿Bajamos a comer amor?
- Ya voy.
- Dale.
- No tenía en mis planes mojarme el pelo.
- ¿Ahora es culpa mía?
- ¡Obvio nene!
- La próxima no te toco ni un pelo.
- No te la crees ni vos.
- ¿Por qué?
- No te resistís a mí.
- Cuanta confianza se tiene señorita.
- Demasiada.
- ¡Apurate!
- Ya voy Pedro.
La esperé sentado sobre la cama y por fin estuvo lista.
- ¿Bajamos?
- Al fin. –Me paré y la besé.- Vamos, dale.
Bajamos y cenamos en el restaurant del hotel.
Sentí su pie acariciar mi pierna por debajo de la mesa y sonreí, busqué su mano y la besé.
- ¿Ya terminaste?
- Sí.
- ¿Subimos?
-Sonrió.- Dale.
Salimos del hotel y pedimos el ascensor.
- Bienvenida al paraíso. –Dije haciéndola entrar en la habitación.-
- ¿Y eso que quiere decir?
- Que no te vas a olvidar nunca de esta noche.
Entré y cerré la puerta.
Llegamos al centro y lo recorrimos de punta a punta.
- Deja de mirar eso y entra a comprarlo.
- No Pepe.
- Dale Pau.
- No tengo plata.
- Te lo regalo yo.
- Me estás haciendo muchos regalos últimamente.
-Suspiré.- Dale mujer.
- ¿Seguro?
- Sí.
- Gracias. –Me besó e ingresó al negocio.-
Se compró una cartera y un paraguas.
- Gracias mi amor. –Dijo y me besó.-
- De nada hermosa. –La besé.- Me encanta mimarte.
-Sonrió y volvió a besarme.- ¿Seguimos?
- Dale.
Terminamos de recorrer el centro y antes de volver al hotel, nos quedamos en una plaza, las hamacas estaban vacías y nos sentamos allí. Pau comenzó a hamacarse y sonreí.
- Cuando volvía de la escuela siempre pasaba por una plaza que estaba cerca y me quedaba un rato. Me encantaba hamacarme.
-Sonreí.- Hamacate entonces.
- Me siento libre cuando lo hago.
Me sumé a su actividad y pasamos un rato hamacándonos como si fuéramos dos niños.
- Gracias.
- ¿Por qué? –Pregunté.-
- Porque me vuelvo a sentir una nena y me encanta.
- Mi nena.
- Y tu mujer. –Dijo sonriente.-
- Exacto. –Me acerqué a ella y la besé.-
- ¿Volvemos?
- Dale, me muero de hambre.
- Yo también. –Reímos.-
Nos levantamos y caminamos abrazados hasta el hotel que quedaba a un par de cuadras, directamente nos quedamos en el restaurant y allí merendamos.
- Pau. –La llamé desde el balcón del hotel que en comparación al nuestro era enorme.-
- ¿Qué? –Preguntó ya al lado mío.-
- Nada, quería que vengas. –La abracé por el costado y besé su sien.-
- Lindo que sos. –Me abrazó también.-
- ¿Sabes qué?
- ¿Qué?
- Cuando nos reencontramos acá me di cuenta de que aunque lo negara, te amaba y te amo más que a mi propia vida.
-Sonrió.- Irme o intentar irme fue lo mejor que hice.
- La verdad que sí, aunque casi me matas.
- Y yo casi me muero lejos tuyo.
- Pero sirvió.
- Sí, porque el señor se negaba a valorarme.
- Perdón.
- Ya pasó tonto.
- Menos mal.
- Pero la verdad es que me desesperé cuando leí esa carta.
- Tenías que reaccionar de algún modo.
- Fue muy de golpe igual. –Reímos.-
- Nos reconciliamos de golpe también.
- Es verdad. Si no tenía tu mail si que moría.
- Que poca imaginación que tenes.
- ¿Por qué? ¡Si no me respondías nada!
- Bueno che, tengo orgullo.
- Que se te desarma cada vez que me ves. –Reímos.-
- Pero tuvo sus frutos lo que hice, ahora soy tu novia.
- Es verdad.
- Y ahora sos conciente de que me amas.
- Con toda mi alma te amo.
-Sonrió y me miró.- Te amo mi amor. –Nos besamos y volvimos a abrazarnos.-
- Está refrescando.
- ¿Es una indirecta para ir al jacuzzi?
- Me encanta que me conozcas tanto.
- Conozco esa mente podrida yo.
- Ahora ella se hace la santa.
- Yo era una santa, vos me transformaste.
- ¿Me vas a decir que no te gustó mi transformación?
-Rio.- Me llevaste por el mal camino.
- ¿Mal camino?
- Sí, hiciste que fuera adicta a vos.
- Me encanta que sea así, eso quiere decir que no podes vivir sin mí.
- ¿Te lo tenía que notificar? ¿No te diste cuenta?
-Reí.- Obvio que me di cuenta. –La besé y recorrí su espalda con mi dedo índice.- Y me encanta hacerte disfrutar.
-Sonrió.- ¿No pensas aguantar hasta la noche?
- Estás loca vos.
- Dale, vamos.
-
Estábamos metidos en el jacuzzi, frente a frente.
-Cerré mis ojos y suspiré.- Tenes la capacidad de traerme a lugares que me llenan de paz.
- Es la idea.
- Vos me das paz. –Dije y lo miré.-
-Sentí su mano acariciando mi pierna.- Vos me das paz y mucho más. –Sonreímos cómplices e hizo que me siente sobre él.-
- Te amo. –Dije en medio del beso que me estaba dando.-
- Te amo mi amor.
Y esta vez sin preámbulos ni previas, lo hicimos debajo del agua.
-
- ¿Bajamos a comer amor?
- Ya voy.
- Dale.
- No tenía en mis planes mojarme el pelo.
- ¿Ahora es culpa mía?
- ¡Obvio nene!
- La próxima no te toco ni un pelo.
- No te la crees ni vos.
- ¿Por qué?
- No te resistís a mí.
- Cuanta confianza se tiene señorita.
- Demasiada.
- ¡Apurate!
- Ya voy Pedro.
La esperé sentado sobre la cama y por fin estuvo lista.
- ¿Bajamos?
- Al fin. –Me paré y la besé.- Vamos, dale.
Bajamos y cenamos en el restaurant del hotel.
Sentí su pie acariciar mi pierna por debajo de la mesa y sonreí, busqué su mano y la besé.
- ¿Ya terminaste?
- Sí.
- ¿Subimos?
-Sonrió.- Dale.
Salimos del hotel y pedimos el ascensor.
- Bienvenida al paraíso. –Dije haciéndola entrar en la habitación.-
- ¿Y eso que quiere decir?
- Que no te vas a olvidar nunca de esta noche.
Entré y cerré la puerta.
domingo, 21 de junio de 2015
183.
Todos los caminos conducían a Rosario pero no dije nada hasta que llegamos a la entrada de la ciudad.
- Me imagino que ya sabrás a donde vamos.
-Sonreí.- Estás loco.
- ¿Por qué?
- Primero el barco, ahora esto.
- Solo me gusta disfrutar con vos de lo que puedo tener. ¿Está mal?
-Sonrió.- No, me encanta.
Llegamos al hotel pasadas las tres de la madrugada, dejamos el auto en el estacionamiento y nos instalamos en la habitación. Era la misma de la vez pasada.
- Qué lindo estar acá otra vez. –Dije y me dejé caer en la cama.-
- ¿Te acordas que te conté que quería que volvamos?
- Sí.
- Bueno, lo teníamos pendiente. –Se tiró sobre mí y me besó.-
- Gracias.
- Nada que agradecer. –Nos dimos otro beso.-
- Me voy a cambiar.
- ¿Para?
- Dormir.
- Pero…
- Los dos estamos muerto, mejor disfrutemos mañana. –Besó mi mentón.-
- Está bien, tenes razón.
Después de un rato, estábamos los dos acostados en la cama, enfrentados.
- Descansa mi amor. –Besó mi frente.-
- Descansa bonito.
-
- Buen día. –Dije estando frente a Pau.- Arriba amor. –La besé.- Dale que sino se va a terminar lo que hay para desayunar.
-Bostezó y abrió sus ojos.- Buen día. –Sonrió.- ¿Qué hora es?
- Las diez.
- ¿Ya?
- Sí. Mis planes son desayunar, meternos en la pile hasta la hora de almorzar, nos bañamos, comemos y podemos salir a dar una vuelta. Volvemos para merendar, nos metemos en el jacuzzi hasta bajar a cenar y después la habitación es toda nuestra.
- Perfecto y en ese orden por favor.
-La besé.- Arriba entonces.
- No puedo bajar así igual.
- Yo tampoco. –Reímos.-
Nos cambiamos y bajamos a desayunar, luego volvimos a la habitación del hotel y nos pusimos los trajes de baño para poder ir a la pileta. Por suerte no había mucha gente allí.
Yo me metí de una y ella se sentó en el borde de la pileta, con sus pies dentro del agua.
- Dale amor, metete.
- Para un poco.
- Pero está linda.
- Me da frío si me meto sin escala, nada un poco si queres.
- Hago un largo y vuelvo.
- Dale.
Nadé hasta el fondo y cuando volví lo hice bien por debajo del agua para poder sorprenderla agarrando sus pies.
- ¡Pedro! –Gritó y yo salí riendo.-
- Perdón, me tenté a hacerlo.
- Comportate.
-Reí.- ¿Qué sos? ¿Mi mamá?
- Tu novia.
- ¿Y me podes retar?
- Obvio que puedo.
- Mmm… -Dije y la mojé.-
- Dale amor.
- Metete, te quiero cerquita.
-Sonrió.- Ahora me meto.
- Ahora es ahora.
- No me presiones.
- Es agua Pau.
- Ya sé, pero igual.
- Veni… -Y la alcé para traerla al agua.-
- Pedro. –Dije riendo y sin soltarla.-
- ¿Qué?
- Me da vergüenza.
- Casi no hay gente y vivimos en otra provincia, no nos van a ver más. –Reímos y nos dimos un beso.-
- Me encanta tu pelo todo mojadito. –Dijo despeinándome.-
- Y a mí me encantas vos. –Respondí e hice que nos besaramos debajo del agua.-
- ¿Me soltas?
- ¿Por qué?
- Dale. –Se bajó de mí pero la abracé por la cintura.-
- ¿Así se puede?
-Rio.- Sí. –Y me besó.- Porque tengo frío.
- ¿Tenes frío?
- Sí, está helada.
- ¿Hacemos una carrera ida y vuelta?
- Okei.
- El que pierde… -Me acerqué a su oreja.- Se la banca eh.
- No te tengo miedo.
- ¿No me tenes miedo?
- No.
- Bueno… Listos, preparados, ya.
Comenzamos a nadar y finalmente gané.
- ¡Gané! –Dije y la agarré por su cintura.-
- ¿Y?
- Y que aceptaste el reto.
- ¿Qué reto?
- Este.
La agarré por la cintura y la trabé contra el borde de la pileta, corrí el pelo hacia su izquierda y llené de besos su cuello y su hombro.
- No te zarpes.
- Callate. –Dije y mordí su hombro.-
- De verdad amor, estamos en una pileta.
- Abajo del agua nadie ve nada. –Dije acariciando su parte íntima.-
- Pero me calentas.
- Es la idea.
- ¿Qué queres? ¿Cogerme acá?
- No lo digas dos veces porque lo hago.
- No jodas Pedro.
- Te dije que te calles. –Y la interrumpí de un beso.- ¿Podes dejar de quejarte y de pensar en el resto para pensar en nosotros? ¿Podes disfrutar?
- Lo hago, pero no da desubicarnos.
- ¿Desubicarnos? ¿Cómo? –Mordí su oreja y ella clavó sus uñas en mi espalda.- ¿Así?
- Exactamente así.
-Volví a hacerlo.- Dejate llevar.
- No lo vamos a hacer nada.
- Nadie dijo eso. Solo quiero besarte. –Y volví a besarla debajo del agua otra vez.-
- Te amo. –Dijo debajo del agua y sonreí.-
- Yo también te amo.
Salimos del agua y nos besamos.
- Aguanta hasta la noche. –Guiñó el ojo y salió de la pileta por la escalera, dándome la espalda.-
- Sos una forra. –Dije con mis labios mientras me miraba y ella rio. Salí de la pileta y la empujé para que volviera a entrar, me metí luego de ella.-
- Vos sos el forro.
- Estamos a mano. –La besé.-
- Okei, pero ahora te calmas.
- Lo voy a pensar.
- Más te vale nene. –Me besó.-
- ¿Salimos?
- Mejor, porque ya me das miedo.
- ¿Yo te doy miedo?
- Sí, esto de estar tan ligeros de ropa en un lugar público no sé si está tan bueno.
- Vos tampoco aguantas. –Rio.- El que calla otorga.
- ¿Qué tiene de malo?
- Nada. –Reímos y nos besamos.-
- Me imagino que ya sabrás a donde vamos.
-Sonreí.- Estás loco.
- ¿Por qué?
- Primero el barco, ahora esto.
- Solo me gusta disfrutar con vos de lo que puedo tener. ¿Está mal?
-Sonrió.- No, me encanta.
Llegamos al hotel pasadas las tres de la madrugada, dejamos el auto en el estacionamiento y nos instalamos en la habitación. Era la misma de la vez pasada.
- Qué lindo estar acá otra vez. –Dije y me dejé caer en la cama.-
- ¿Te acordas que te conté que quería que volvamos?
- Sí.
- Bueno, lo teníamos pendiente. –Se tiró sobre mí y me besó.-
- Gracias.
- Nada que agradecer. –Nos dimos otro beso.-
- Me voy a cambiar.
- ¿Para?
- Dormir.
- Pero…
- Los dos estamos muerto, mejor disfrutemos mañana. –Besó mi mentón.-
- Está bien, tenes razón.
Después de un rato, estábamos los dos acostados en la cama, enfrentados.
- Descansa mi amor. –Besó mi frente.-
- Descansa bonito.
-
- Buen día. –Dije estando frente a Pau.- Arriba amor. –La besé.- Dale que sino se va a terminar lo que hay para desayunar.
-Bostezó y abrió sus ojos.- Buen día. –Sonrió.- ¿Qué hora es?
- Las diez.
- ¿Ya?
- Sí. Mis planes son desayunar, meternos en la pile hasta la hora de almorzar, nos bañamos, comemos y podemos salir a dar una vuelta. Volvemos para merendar, nos metemos en el jacuzzi hasta bajar a cenar y después la habitación es toda nuestra.
- Perfecto y en ese orden por favor.
-La besé.- Arriba entonces.
- No puedo bajar así igual.
- Yo tampoco. –Reímos.-
Nos cambiamos y bajamos a desayunar, luego volvimos a la habitación del hotel y nos pusimos los trajes de baño para poder ir a la pileta. Por suerte no había mucha gente allí.
Yo me metí de una y ella se sentó en el borde de la pileta, con sus pies dentro del agua.
- Dale amor, metete.
- Para un poco.
- Pero está linda.
- Me da frío si me meto sin escala, nada un poco si queres.
- Hago un largo y vuelvo.
- Dale.
Nadé hasta el fondo y cuando volví lo hice bien por debajo del agua para poder sorprenderla agarrando sus pies.
- ¡Pedro! –Gritó y yo salí riendo.-
- Perdón, me tenté a hacerlo.
- Comportate.
-Reí.- ¿Qué sos? ¿Mi mamá?
- Tu novia.
- ¿Y me podes retar?
- Obvio que puedo.
- Mmm… -Dije y la mojé.-
- Dale amor.
- Metete, te quiero cerquita.
-Sonrió.- Ahora me meto.
- Ahora es ahora.
- No me presiones.
- Es agua Pau.
- Ya sé, pero igual.
- Veni… -Y la alcé para traerla al agua.-
- Pedro. –Dije riendo y sin soltarla.-
- ¿Qué?
- Me da vergüenza.
- Casi no hay gente y vivimos en otra provincia, no nos van a ver más. –Reímos y nos dimos un beso.-
- Me encanta tu pelo todo mojadito. –Dijo despeinándome.-
- Y a mí me encantas vos. –Respondí e hice que nos besaramos debajo del agua.-
- ¿Me soltas?
- ¿Por qué?
- Dale. –Se bajó de mí pero la abracé por la cintura.-
- ¿Así se puede?
-Rio.- Sí. –Y me besó.- Porque tengo frío.
- ¿Tenes frío?
- Sí, está helada.
- ¿Hacemos una carrera ida y vuelta?
- Okei.
- El que pierde… -Me acerqué a su oreja.- Se la banca eh.
- No te tengo miedo.
- ¿No me tenes miedo?
- No.
- Bueno… Listos, preparados, ya.
Comenzamos a nadar y finalmente gané.
- ¡Gané! –Dije y la agarré por su cintura.-
- ¿Y?
- Y que aceptaste el reto.
- ¿Qué reto?
- Este.
La agarré por la cintura y la trabé contra el borde de la pileta, corrí el pelo hacia su izquierda y llené de besos su cuello y su hombro.
- No te zarpes.
- Callate. –Dije y mordí su hombro.-
- De verdad amor, estamos en una pileta.
- Abajo del agua nadie ve nada. –Dije acariciando su parte íntima.-
- Pero me calentas.
- Es la idea.
- ¿Qué queres? ¿Cogerme acá?
- No lo digas dos veces porque lo hago.
- No jodas Pedro.
- Te dije que te calles. –Y la interrumpí de un beso.- ¿Podes dejar de quejarte y de pensar en el resto para pensar en nosotros? ¿Podes disfrutar?
- Lo hago, pero no da desubicarnos.
- ¿Desubicarnos? ¿Cómo? –Mordí su oreja y ella clavó sus uñas en mi espalda.- ¿Así?
- Exactamente así.
-Volví a hacerlo.- Dejate llevar.
- No lo vamos a hacer nada.
- Nadie dijo eso. Solo quiero besarte. –Y volví a besarla debajo del agua otra vez.-
- Te amo. –Dijo debajo del agua y sonreí.-
- Yo también te amo.
Salimos del agua y nos besamos.
- Aguanta hasta la noche. –Guiñó el ojo y salió de la pileta por la escalera, dándome la espalda.-
- Sos una forra. –Dije con mis labios mientras me miraba y ella rio. Salí de la pileta y la empujé para que volviera a entrar, me metí luego de ella.-
- Vos sos el forro.
- Estamos a mano. –La besé.-
- Okei, pero ahora te calmas.
- Lo voy a pensar.
- Más te vale nene. –Me besó.-
- ¿Salimos?
- Mejor, porque ya me das miedo.
- ¿Yo te doy miedo?
- Sí, esto de estar tan ligeros de ropa en un lugar público no sé si está tan bueno.
- Vos tampoco aguantas. –Rio.- El que calla otorga.
- ¿Qué tiene de malo?
- Nada. –Reímos y nos besamos.-
sábado, 20 de junio de 2015
182.
Estaba en el auto esperándola y planeando algo. Nunca habíamos podido volver al hotel de Rosario y era el momento, allí le propondría casamiento.
Busqué el número en mi celular e hice una reserva para aquel fin de semana, los planes de buscar casa se correrían una semana más pero valía la pena.
Me encantaba sorprenderla.
Entró al auto y no la vi venir.
- Hola amor. –Dije viéndola entrar.-
- Hola. –Me dio un beso.- Perdón que vengo tan tarde, si queres mañana volve y me vuelvo sola.
- No pasa nada Pau, fueron quince minutos nada más.
-Suspiró.- ¿Vamos a casa?
- ¿Estás cansada?
- No doy más.
- Vamos entonces.
Arranqué y fuimos a casa. Ella cocinaba y me acerqué a la cocina.
- No organices nada para el finde que es nuestro eh.
- Ya sé Pepe, ya dijimos que íbamos a ver las casas. ¿O no?
- Sí. –Dije cómplice.-
- ¿Me pasas una zanahoria?
- ¿Qué zanahoria?
- ¡No seas guarango Pedro! –Reímos.- Dale, tengo hambre.
-Suspiré y busqué una zanahoria en la heladera.- ¿Falta mucho?
- No, las verduras se cocinan rápido.
- ¿Qué se supone que vamos a comer?
- Wok.
- Entonces pongo la mesa.
- Dale.
-
La semana pasó y por fin era viernes, estábamos desayunando.
- Al fin es viernes, no doy más. –Dije bostezando.-
- ¿Una semana de rodaje y terminas así?
- No dormí bien tampoco.
- ¿Por?
- No sé, me costó mucho dormirme. Insomnio. –Me encogí de hombros.-
- Este finde nos relajamos.
- Por favor. –Sonreí.-
- Veni… -Dijo invitándome.-
Me levanté y me senté sobre sus piernas.
- ¿Qué pasa?
- Nada, tenía ganas de darte un par de besos antes de irnos.
Sonreí y nos besamos por un largo rato.
- Ya es tarde mi amor.
- Un par de besos más.
-Reí.- No vamos a llegar gordo.
- Me encanta que me digas gordo.
-Reí otra vez.- Dale amor.
- Ya va. –Y me robó un beso. Me levanté haciéndome la enojada y levanté todo lo del desayuno.-
- Okei, okei. ¡Entendí! –Dijo haciéndose el enojado también reímos.-
El último día de rodaje finalizó y por fin teníamos la publicidad filmada por completo. No podía más, pero estaba feliz.
- ¿Te bancas un viajecito ahora o preferís mañana?
- ¿Viajecito a dónde?
- Un par de horas.
- ¿A dónde?
- Es sorpresa.
-Me la banco, dale. –Sonreí y lo besé.-
- Volvemos el domingo, asique preparate el bolso.
- ¿A dónde vamos? Decime, no seas malo.
- Es sorpresa te dije.
- Pero yo soy muy ansiosa.
- ¡Qué noticia!
-Reí.- ¿Y qué tengo que llevarme?
- Una malla sí o sí.
- ¿Y qué más?
- Ropa amor, lo que quieras.
- ¿Una pista?
- La vamos a pasar increíble.
-Lo besé.- Eso ya lo sé. ¡Otra!
- No señorita. Prepare el bolso.
- Ufa.
- ¿Ufa qué?
- Quiero saber.
- ¿Encima de que tiene escapadita romántica con su novio se queja?
- Odio que des vuelta todo para que te convenga a vos.
-Rio.- ¿Vamos a preparar los bolsos?
-Suspiré.- Dale, vamos.
Preparamos los bolsos.
- ¿Cenamos antes de salir? Me muero de hambre.
- Dale, comamos algo y llevamos algo para el viaje.
- ¿Preparo sándwiches de milanesa?
- Por favor.
-
Cargué los bolsos en el baúl y nos subimos al auto.
- ¿Pensas decirme dónde vamos?
- No todavía.
-Bufó.- Dale amor.
- Aguanta un poquito más.
- No puedo.
-Reí.- Es sorpresa. –Dije mientras me ponía el cinturón.-
- Ya lo sé. –Hizo lo mismo.- Pero igual.
- ¿Igual qué?
- Me tenes así hace horas.
- Un ratito más.
- Uh, sos impenetrable cuando queres.
- Que palabrita.
- ¿Qué tiene?
- Nada, nada. -Reí.-
Arranqué y puse música, estábamos a mitad de camino y aún no le había dicho nada. Frenamos en una estación de servicio.
- Voy al baño- ¿Queres que cargue el termo y tomamos mate?
- Dale.
Pau se fue y yo me quedé cargando nafta. Cuando volvió.
- ¿Ahora si pensas decirme?
- Ya estamos a mitad de camino, te vas a dar cuenta sola.
- ¿No vas a ceder?
- No, tengo que pagar. –Le di un beso y fui a pagar.-
Subimos otra vez al auto y salimos de la estación de servicio. Paula preparó el mate y subió la música.
- Una hora y llegamos. ¿Podes soportar?
- No sé. –Reímos y tomó un mate.-
- No es nada.
- Para vos… -Cebó un mate y lo sostuvo mientras yo tomaba.-
- Sos tremenda.
- Vos sos el tremendo que no habla.
- Estamos a mano de última. –Reímos.-
Busqué el número en mi celular e hice una reserva para aquel fin de semana, los planes de buscar casa se correrían una semana más pero valía la pena.
Me encantaba sorprenderla.
Entró al auto y no la vi venir.
- Hola amor. –Dije viéndola entrar.-
- Hola. –Me dio un beso.- Perdón que vengo tan tarde, si queres mañana volve y me vuelvo sola.
- No pasa nada Pau, fueron quince minutos nada más.
-Suspiró.- ¿Vamos a casa?
- ¿Estás cansada?
- No doy más.
- Vamos entonces.
Arranqué y fuimos a casa. Ella cocinaba y me acerqué a la cocina.
- No organices nada para el finde que es nuestro eh.
- Ya sé Pepe, ya dijimos que íbamos a ver las casas. ¿O no?
- Sí. –Dije cómplice.-
- ¿Me pasas una zanahoria?
- ¿Qué zanahoria?
- ¡No seas guarango Pedro! –Reímos.- Dale, tengo hambre.
-Suspiré y busqué una zanahoria en la heladera.- ¿Falta mucho?
- No, las verduras se cocinan rápido.
- ¿Qué se supone que vamos a comer?
- Wok.
- Entonces pongo la mesa.
- Dale.
-
La semana pasó y por fin era viernes, estábamos desayunando.
- Al fin es viernes, no doy más. –Dije bostezando.-
- ¿Una semana de rodaje y terminas así?
- No dormí bien tampoco.
- ¿Por?
- No sé, me costó mucho dormirme. Insomnio. –Me encogí de hombros.-
- Este finde nos relajamos.
- Por favor. –Sonreí.-
- Veni… -Dijo invitándome.-
Me levanté y me senté sobre sus piernas.
- ¿Qué pasa?
- Nada, tenía ganas de darte un par de besos antes de irnos.
Sonreí y nos besamos por un largo rato.
- Ya es tarde mi amor.
- Un par de besos más.
-Reí.- No vamos a llegar gordo.
- Me encanta que me digas gordo.
-Reí otra vez.- Dale amor.
- Ya va. –Y me robó un beso. Me levanté haciéndome la enojada y levanté todo lo del desayuno.-
- Okei, okei. ¡Entendí! –Dijo haciéndose el enojado también reímos.-
El último día de rodaje finalizó y por fin teníamos la publicidad filmada por completo. No podía más, pero estaba feliz.
- ¿Te bancas un viajecito ahora o preferís mañana?
- ¿Viajecito a dónde?
- Un par de horas.
- ¿A dónde?
- Es sorpresa.
-Me la banco, dale. –Sonreí y lo besé.-
- Volvemos el domingo, asique preparate el bolso.
- ¿A dónde vamos? Decime, no seas malo.
- Es sorpresa te dije.
- Pero yo soy muy ansiosa.
- ¡Qué noticia!
-Reí.- ¿Y qué tengo que llevarme?
- Una malla sí o sí.
- ¿Y qué más?
- Ropa amor, lo que quieras.
- ¿Una pista?
- La vamos a pasar increíble.
-Lo besé.- Eso ya lo sé. ¡Otra!
- No señorita. Prepare el bolso.
- Ufa.
- ¿Ufa qué?
- Quiero saber.
- ¿Encima de que tiene escapadita romántica con su novio se queja?
- Odio que des vuelta todo para que te convenga a vos.
-Rio.- ¿Vamos a preparar los bolsos?
-Suspiré.- Dale, vamos.
Preparamos los bolsos.
- ¿Cenamos antes de salir? Me muero de hambre.
- Dale, comamos algo y llevamos algo para el viaje.
- ¿Preparo sándwiches de milanesa?
- Por favor.
-
Cargué los bolsos en el baúl y nos subimos al auto.
- ¿Pensas decirme dónde vamos?
- No todavía.
-Bufó.- Dale amor.
- Aguanta un poquito más.
- No puedo.
-Reí.- Es sorpresa. –Dije mientras me ponía el cinturón.-
- Ya lo sé. –Hizo lo mismo.- Pero igual.
- ¿Igual qué?
- Me tenes así hace horas.
- Un ratito más.
- Uh, sos impenetrable cuando queres.
- Que palabrita.
- ¿Qué tiene?
- Nada, nada. -Reí.-
Arranqué y puse música, estábamos a mitad de camino y aún no le había dicho nada. Frenamos en una estación de servicio.
- Voy al baño- ¿Queres que cargue el termo y tomamos mate?
- Dale.
Pau se fue y yo me quedé cargando nafta. Cuando volvió.
- ¿Ahora si pensas decirme?
- Ya estamos a mitad de camino, te vas a dar cuenta sola.
- ¿No vas a ceder?
- No, tengo que pagar. –Le di un beso y fui a pagar.-
Subimos otra vez al auto y salimos de la estación de servicio. Paula preparó el mate y subió la música.
- Una hora y llegamos. ¿Podes soportar?
- No sé. –Reímos y tomó un mate.-
- No es nada.
- Para vos… -Cebó un mate y lo sostuvo mientras yo tomaba.-
- Sos tremenda.
- Vos sos el tremendo que no habla.
- Estamos a mano de última. –Reímos.-
viernes, 19 de junio de 2015
181.
Ese día salí bastante tarde del trabajo y Paula no estaba en la empresa, asique me ofrecí ir a buscarla, estaba terminando su primer día de rodaje. Estacioné el auto cerca del lugar y caminé hasta el plató.
La sorprendí abrazándola por la espalda.
- ¡Pepe!
- ¿Qué?
- Estoy trabajando.
- Dame un beso. –Le robé un beso y me quedé mirando todo.-
- Hacemos un plano más y terminamos por hoy. –Me dijo.-
- Tranqui, te espero.
- Gracias. –Sonrió.-
- Me encanta verte tan contenta haciendo todo. –Volvió a sonreír y me dio un beso para acercarse a su equipo.-
-
La adrenalina de estar rodando por primera vez profesionalmente no se comparaba con nada. Mi felicidad era infinita. Habíamos llegado genial con el plan de rodaje y nuestro primer día de trabajo estaba terminado, los planos en aquella locación habían quedado espectaculares y me sentí muy orgullosa de mi trabajo como productora y por supuesto que también del trabajo en equipo, es imposible hacer esto solo. Éramos un equipo genial.
- Ya estoy. ¿Vamos?
- Dale, vamos. –Nos abrazamos por el costado y comenzamos a caminar.-
- ¿Qué onda tu día?
- Bastante más aburrido que el tuyo. –Reímos.-
- ¿En dónde está el auto?
- A un par de cuadras.
- ¿Pasamos a comprar algo para comer? Es tarde y estoy cansada.
- Dale. ¿Qué queres?
- Empanadas.
- ¿Y helado?
- Por favor. –Sonreí y lo besé.-
Llegamos al auto y fuimos en busca del helado y las empanadas.
- ¿Te sentís bien Pepe?
- Sí. ¿Por?
- Tenes la carita rara, no sé.
- Se me parte la cabeza, pero no es nada.
-Mordí mi labio.- Sos tremendo, comemos y te hago masajitos.
-Sonrió.- Por favor.
Estábamos en la cama, él sentado delante de mí. Mis manos masajeaban su cuello y su cabeza mientras mis labios besaban su espalda.
- Si no me relajo con esto…
-Reí.- Sh, no hables. Cerra los ojos.
Lo abracé posando mis manos en su pecho y besé su nuca. Él estaba en cuero.
- Relajate que estás lleno de nudos amor.
- No doy más, te juro.
- Sh…
Hice que se acostara boca abajo y pasé un largo rato masajeando su espalda hasta que me acosté a su lado y besé su hombro.
- Descansa que te va hacer bien. –Susurré y acaricié su mejilla.-
- Gracias mi amor. –Besó mi mano.-
- No es nada. –Lo besé.-
- Hasta mañana.
- Hasta mañana.
-
Me levanté cerca de las dos de la mañana porque no podía respirar, busqué el puff y salí al balcón en donde intenté tranquilizarme.
Odiaba que me pasara esto y más cuando no existía razón alguna. ¿Para qué? Era tan horrible tener un ataque de pánico, tan horrible que es inexplicable. Es como si el miedo te tomara el cuerpo de punta a punta.
El pecho se cierra y respirar es imposible, sentís escalofríos y te quedas sin aliento. De repente un miedo irracional a la muerte aparece y aunque quieras no lo podes apartar de tu mente, es imposible hacerlo.
Me largué a llorar sin razón, o con razón que prefiero evitar.
- Amor. ¿Dónde estás? –Preguntó viniendo hasta el living, se acercó a mí.- ¿Qué pasa que estás acá?
- Tuve un ataque, pero estoy mejor.
-Me abrazó por la espalda.- ¿Te pasó algo?
- Soñé un cumpleaños con mi familia, pero ya está.
-Me abrazó más fuerte.- Esas son señales de que están vos.
- Pero no están.
- Lo sé, nos pasa lo mismo. –Besó mi cuello.- Solo tenes que confiar y creer en que están con vos.
- Es muy complicado.
- Ya sé, pero estas son señales.
- Señales hermosas, mira como me levanté.
- Cada uno lo canaliza por donde puede.
No respondí nada, tan solo me acomodé para poder abrazarla y apoyar mi cabeza en su pecho. Ella también me abrazó.
- ¿Vamos a la cama?
- ¿Vos decís?
- Mañana tenemos que ir a trabajar.
- ¿Qué hora es?
- Tres y cuarto, dormimos un ratito más y te despertas más tranquilo.
- Está bien.
Fuimos hasta el cuarto y volvimos a acostarnos en la cama.
- Veni amor. –Dijo haciendo que vuelva a posar mi cabeza sobre su pecho.-
- No entiendo por qué me pasan estas cosas de repente.
- Porque son cosas que pasan, no tienen explicación.
-Suspiré.- Abrazame.
Ella me abrazó fuerte y dejé caer una lágrima.
- No llores. –Besó mi frente y besé su pecho.-
- Dormí Pau.
- No te preocupes por mí. –Me abrazó más fuerte.-
- Pero no creo que duerma.
- Vas a ver que sí.
Su mano derecha se enganchó en mi pelo y pasó un largo rato jugando con mi pelo hasta que me quedé dormido.
Al día siguiente, la alarma sonó y ambos nos despertamos.
- Buen día. –Dijo Pau bostezando.-
- Buen día mi amor. –La besé.-
- ¿Cómo estás? ¿Mejor?
- Eso creo.
-Sonrió.- ¿Queres bañarte primero?
- ¿De bondadosa o de querer hacer fiaca?
-Rio.- ¿Queres o no?
- Dale, me baño en un toque.
- Además, como no voy a la empresa me puedo vestir así no más y hago todo más rápido.
- Te costo encontrar la excusa. ¿Estás dormida y no haces sinapsis?
- No seas malo.
- No soy malo.
- Sí, lo sos. Y no te vas de acá sin darme un beso.
Reí y la besé, busqué mi ropa y me fui a bañar.
La sorprendí abrazándola por la espalda.
- ¡Pepe!
- ¿Qué?
- Estoy trabajando.
- Dame un beso. –Le robé un beso y me quedé mirando todo.-
- Hacemos un plano más y terminamos por hoy. –Me dijo.-
- Tranqui, te espero.
- Gracias. –Sonrió.-
- Me encanta verte tan contenta haciendo todo. –Volvió a sonreír y me dio un beso para acercarse a su equipo.-
-
La adrenalina de estar rodando por primera vez profesionalmente no se comparaba con nada. Mi felicidad era infinita. Habíamos llegado genial con el plan de rodaje y nuestro primer día de trabajo estaba terminado, los planos en aquella locación habían quedado espectaculares y me sentí muy orgullosa de mi trabajo como productora y por supuesto que también del trabajo en equipo, es imposible hacer esto solo. Éramos un equipo genial.
- Ya estoy. ¿Vamos?
- Dale, vamos. –Nos abrazamos por el costado y comenzamos a caminar.-
- ¿Qué onda tu día?
- Bastante más aburrido que el tuyo. –Reímos.-
- ¿En dónde está el auto?
- A un par de cuadras.
- ¿Pasamos a comprar algo para comer? Es tarde y estoy cansada.
- Dale. ¿Qué queres?
- Empanadas.
- ¿Y helado?
- Por favor. –Sonreí y lo besé.-
Llegamos al auto y fuimos en busca del helado y las empanadas.
- ¿Te sentís bien Pepe?
- Sí. ¿Por?
- Tenes la carita rara, no sé.
- Se me parte la cabeza, pero no es nada.
-Mordí mi labio.- Sos tremendo, comemos y te hago masajitos.
-Sonrió.- Por favor.
Estábamos en la cama, él sentado delante de mí. Mis manos masajeaban su cuello y su cabeza mientras mis labios besaban su espalda.
- Si no me relajo con esto…
-Reí.- Sh, no hables. Cerra los ojos.
Lo abracé posando mis manos en su pecho y besé su nuca. Él estaba en cuero.
- Relajate que estás lleno de nudos amor.
- No doy más, te juro.
- Sh…
Hice que se acostara boca abajo y pasé un largo rato masajeando su espalda hasta que me acosté a su lado y besé su hombro.
- Descansa que te va hacer bien. –Susurré y acaricié su mejilla.-
- Gracias mi amor. –Besó mi mano.-
- No es nada. –Lo besé.-
- Hasta mañana.
- Hasta mañana.
-
Me levanté cerca de las dos de la mañana porque no podía respirar, busqué el puff y salí al balcón en donde intenté tranquilizarme.
Odiaba que me pasara esto y más cuando no existía razón alguna. ¿Para qué? Era tan horrible tener un ataque de pánico, tan horrible que es inexplicable. Es como si el miedo te tomara el cuerpo de punta a punta.
El pecho se cierra y respirar es imposible, sentís escalofríos y te quedas sin aliento. De repente un miedo irracional a la muerte aparece y aunque quieras no lo podes apartar de tu mente, es imposible hacerlo.
Me largué a llorar sin razón, o con razón que prefiero evitar.
- Amor. ¿Dónde estás? –Preguntó viniendo hasta el living, se acercó a mí.- ¿Qué pasa que estás acá?
- Tuve un ataque, pero estoy mejor.
-Me abrazó por la espalda.- ¿Te pasó algo?
- Soñé un cumpleaños con mi familia, pero ya está.
-Me abrazó más fuerte.- Esas son señales de que están vos.
- Pero no están.
- Lo sé, nos pasa lo mismo. –Besó mi cuello.- Solo tenes que confiar y creer en que están con vos.
- Es muy complicado.
- Ya sé, pero estas son señales.
- Señales hermosas, mira como me levanté.
- Cada uno lo canaliza por donde puede.
No respondí nada, tan solo me acomodé para poder abrazarla y apoyar mi cabeza en su pecho. Ella también me abrazó.
- ¿Vamos a la cama?
- ¿Vos decís?
- Mañana tenemos que ir a trabajar.
- ¿Qué hora es?
- Tres y cuarto, dormimos un ratito más y te despertas más tranquilo.
- Está bien.
Fuimos hasta el cuarto y volvimos a acostarnos en la cama.
- Veni amor. –Dijo haciendo que vuelva a posar mi cabeza sobre su pecho.-
- No entiendo por qué me pasan estas cosas de repente.
- Porque son cosas que pasan, no tienen explicación.
-Suspiré.- Abrazame.
Ella me abrazó fuerte y dejé caer una lágrima.
- No llores. –Besó mi frente y besé su pecho.-
- Dormí Pau.
- No te preocupes por mí. –Me abrazó más fuerte.-
- Pero no creo que duerma.
- Vas a ver que sí.
Su mano derecha se enganchó en mi pelo y pasó un largo rato jugando con mi pelo hasta que me quedé dormido.
Al día siguiente, la alarma sonó y ambos nos despertamos.
- Buen día. –Dijo Pau bostezando.-
- Buen día mi amor. –La besé.-
- ¿Cómo estás? ¿Mejor?
- Eso creo.
-Sonrió.- ¿Queres bañarte primero?
- ¿De bondadosa o de querer hacer fiaca?
-Rio.- ¿Queres o no?
- Dale, me baño en un toque.
- Además, como no voy a la empresa me puedo vestir así no más y hago todo más rápido.
- Te costo encontrar la excusa. ¿Estás dormida y no haces sinapsis?
- No seas malo.
- No soy malo.
- Sí, lo sos. Y no te vas de acá sin darme un beso.
Reí y la besé, busqué mi ropa y me fui a bañar.
jueves, 18 de junio de 2015
180.
Sentí que besaba mi cuello y sonreí.
- Buen día mi amor. –Susurró en mi oído.-
- Hola Pau.
- Es hora de levantarse.
- ¿No era un día de planes en la cama?
-Rio.- Pero me desperté hace un rato, son las dos de la tarde ya.
- ¿Las dos?
- Sí.
- ¿Comiste?
- No, te estoy despertando para eso.
-Me di vuelta y le di un beso.- ¿Comemos acá?
- Sos más vago que yo al final.
- Dale, pedimos algo y comemos.
- Ya cociné, si queres lo traigo.
- Pero que novia tan eficiente. –Reímos y nos dimos un beso.-
Almorzamos y buscamos la computadora.
- ¿Entonces a nuestros planes de mudanza se suman los del casorio?
- ¿Podrías proponerlo de otro modo, no?
- Está bien, tenes razón. No dije nada. –Reímos.-
- ¿Seguimos mirando casas?
- Para eso agarré la compu.
- Entonces dale.
Pasamos un rato mirando algunas páginas y ya teníamos cinco que eran posibilidades, debíamos ir a verlas.
- ¿Cuándo vamos?
- ¿El finde que viene te parece?
- Dale, esta semana tenemos un rodaje asique prefiero el finde.
- Tu primer rodaje, bien ahí.
-Sonrió.- Quiero que sea ya.
- Gracias por lo que me toca.
- No te hagas el celosito que mi laburo al lado tuyo ni arranca.
- Eso espero, sino me voy a arrepentir de haberte ofrecido.
- Que boludo que sos. –Dijo y volvió a besarme.-
- Deja de bardear.
- ¿Y si no tengo ganas?
- Te obligo. –Dije agarrándola por la cintura y haciendo que quede sobre mí.-
- ¿Vos obligarme a mí?
- ¿Queres ver cómo? –Y besé su cuello.-
- No, así no vale.
- ¿Quién le puso reglas a esto?
- Yo.
- Nunca las leí. –Dije sin frenar.-
- Me desarmas en dos segundos.
- Es la idea. –Dije riendo.-
Ella se acomodó sobre mí y cerró sus ojos.
- Ahora olvidate que me mueva de acá.
- Un sábado muy activo. –Reímos y quité el pelo de su cara.-
- ¿Queres salir?
- No, prefiero quedarme acá con vos.
- Menos mal, porque yo también. –Reímos y besé su frente.-
- ¿Vemos una peli?
- ¿Tenes alguna en mente?
- Sí, el otro día compré una.
- El sueldo se te va entre los dedos eh.
- Callate nene. ¿La queres ver o no?
- ¿Hacemos pochoclos?
- Amor eterno a tus planes.
-
Acababa de cortar el teléfono, suspiré y agradecí al cielo.
- Ya lo trasladaron. –Suspiré, hablándole a Pepe.-
- ¿Ya está?
- Sí, está en el penal.
-Sonrió.- Fin.
-Sonreí y lo abracé.- No lo puedo creer.
- Créelo amor.
- ¿Sabes lo qué pasa?
- ¿Qué? –Se separó un poco de mí.-
- Un montón de veces creí que se terminaba y no, pero ahora parece que sí y me parece un sueño.
- Estás despierta. ¿Queres que te pellizque otra vez?
-Reí.- Sos un tarado. –Lo besé.-
- Boludo, tarado, forro. ¿Qué más anoto?
- ¿Ahora sos sensible?
- Yo soy un bebé.
- Un aprovechador sos.
- ¿De qué me aprovecho? Si se puede saber.
- De mí.
- ¿Y no te gusta que lo haga?
-Sonreí.- Me encanta.
- ¿Y entonces de que se queja señorita?
- Solo te jodo, el viernes me dijiste algo.
- ¿Qué te dije?
- En realidad dijimos que nos encanta pelear y después reconciliarnos.
- ¿Vos estás buscando una reconciliación? –Preguntó tomándome por la cintura, sonreí pícaramente.-
- No sé, lo dejo a tu criterio. –Dije y lo besé.-
- ¿Es a libre interpretación?
- Ajam.
Me besó y me llevó al cuarto, como lo amaba.
-
- Dale amor que llegamos tarde. –Dije golpeando la puerta del baño.-
- Ya va.
- Es más lejos hoy.
- Ya sé, ya voy amor. Banca.
Suspiré y la esperé en el living.
- Ya estoy.
- Al fin mujer. –La besé.- Vamos, dale.
Llegamos al lugar donde era el evento, un desayuno de trabajo con todos los empleados de la empresa. Todos.
Ingresamos tomados de la mano y nos acercamos a Nan y su pareja, porque sí. ¡Él también estaba de novio! Nan y Sabrina se habían ido a la barra y nosotros nos quedamos solos, Natalia entró al lugar y Paula me besó.
- Sos tremenda eh.
- Que sepa que sos mío. –Y volvió a besarme.-
- Lo sabemos nosotros y con eso basta.
- No me quiero pelear con vos ahora.
- Yo tampoco.
- Entonces quedate conmigo. –Hizo que la abracé por la espalda y besé su mejilla.-
- Estoy con vos.
- Así me gusta.
- ¿Sabes que me encantas celosa?
- No estoy celosa.
-Reí.- Claro, claro.
- De verdad, no son celos. Solo defiendo lo mío.
- Okei, okei. –Besé su cuello y ella rio.-
- Y vos sos mío.
- Obvio que sí. –Nos dimos otro beso y nos sonreímos.- ¿Pedimos algo?
- Dale.
Hicimos el pedido y desayunamos, era un evento bastante descontracturado. De vez en cuando se hacían solo para unificar y afianzar a la empresa o eso decían los de Recursos Humanos.
- Buen día mi amor. –Susurró en mi oído.-
- Hola Pau.
- Es hora de levantarse.
- ¿No era un día de planes en la cama?
-Rio.- Pero me desperté hace un rato, son las dos de la tarde ya.
- ¿Las dos?
- Sí.
- ¿Comiste?
- No, te estoy despertando para eso.
-Me di vuelta y le di un beso.- ¿Comemos acá?
- Sos más vago que yo al final.
- Dale, pedimos algo y comemos.
- Ya cociné, si queres lo traigo.
- Pero que novia tan eficiente. –Reímos y nos dimos un beso.-
Almorzamos y buscamos la computadora.
- ¿Entonces a nuestros planes de mudanza se suman los del casorio?
- ¿Podrías proponerlo de otro modo, no?
- Está bien, tenes razón. No dije nada. –Reímos.-
- ¿Seguimos mirando casas?
- Para eso agarré la compu.
- Entonces dale.
Pasamos un rato mirando algunas páginas y ya teníamos cinco que eran posibilidades, debíamos ir a verlas.
- ¿Cuándo vamos?
- ¿El finde que viene te parece?
- Dale, esta semana tenemos un rodaje asique prefiero el finde.
- Tu primer rodaje, bien ahí.
-Sonrió.- Quiero que sea ya.
- Gracias por lo que me toca.
- No te hagas el celosito que mi laburo al lado tuyo ni arranca.
- Eso espero, sino me voy a arrepentir de haberte ofrecido.
- Que boludo que sos. –Dijo y volvió a besarme.-
- Deja de bardear.
- ¿Y si no tengo ganas?
- Te obligo. –Dije agarrándola por la cintura y haciendo que quede sobre mí.-
- ¿Vos obligarme a mí?
- ¿Queres ver cómo? –Y besé su cuello.-
- No, así no vale.
- ¿Quién le puso reglas a esto?
- Yo.
- Nunca las leí. –Dije sin frenar.-
- Me desarmas en dos segundos.
- Es la idea. –Dije riendo.-
Ella se acomodó sobre mí y cerró sus ojos.
- Ahora olvidate que me mueva de acá.
- Un sábado muy activo. –Reímos y quité el pelo de su cara.-
- ¿Queres salir?
- No, prefiero quedarme acá con vos.
- Menos mal, porque yo también. –Reímos y besé su frente.-
- ¿Vemos una peli?
- ¿Tenes alguna en mente?
- Sí, el otro día compré una.
- El sueldo se te va entre los dedos eh.
- Callate nene. ¿La queres ver o no?
- ¿Hacemos pochoclos?
- Amor eterno a tus planes.
-
Acababa de cortar el teléfono, suspiré y agradecí al cielo.
- Ya lo trasladaron. –Suspiré, hablándole a Pepe.-
- ¿Ya está?
- Sí, está en el penal.
-Sonrió.- Fin.
-Sonreí y lo abracé.- No lo puedo creer.
- Créelo amor.
- ¿Sabes lo qué pasa?
- ¿Qué? –Se separó un poco de mí.-
- Un montón de veces creí que se terminaba y no, pero ahora parece que sí y me parece un sueño.
- Estás despierta. ¿Queres que te pellizque otra vez?
-Reí.- Sos un tarado. –Lo besé.-
- Boludo, tarado, forro. ¿Qué más anoto?
- ¿Ahora sos sensible?
- Yo soy un bebé.
- Un aprovechador sos.
- ¿De qué me aprovecho? Si se puede saber.
- De mí.
- ¿Y no te gusta que lo haga?
-Sonreí.- Me encanta.
- ¿Y entonces de que se queja señorita?
- Solo te jodo, el viernes me dijiste algo.
- ¿Qué te dije?
- En realidad dijimos que nos encanta pelear y después reconciliarnos.
- ¿Vos estás buscando una reconciliación? –Preguntó tomándome por la cintura, sonreí pícaramente.-
- No sé, lo dejo a tu criterio. –Dije y lo besé.-
- ¿Es a libre interpretación?
- Ajam.
Me besó y me llevó al cuarto, como lo amaba.
-
- Dale amor que llegamos tarde. –Dije golpeando la puerta del baño.-
- Ya va.
- Es más lejos hoy.
- Ya sé, ya voy amor. Banca.
Suspiré y la esperé en el living.
- Ya estoy.
- Al fin mujer. –La besé.- Vamos, dale.
Llegamos al lugar donde era el evento, un desayuno de trabajo con todos los empleados de la empresa. Todos.
Ingresamos tomados de la mano y nos acercamos a Nan y su pareja, porque sí. ¡Él también estaba de novio! Nan y Sabrina se habían ido a la barra y nosotros nos quedamos solos, Natalia entró al lugar y Paula me besó.
- Sos tremenda eh.
- Que sepa que sos mío. –Y volvió a besarme.-
- Lo sabemos nosotros y con eso basta.
- No me quiero pelear con vos ahora.
- Yo tampoco.
- Entonces quedate conmigo. –Hizo que la abracé por la espalda y besé su mejilla.-
- Estoy con vos.
- Así me gusta.
- ¿Sabes que me encantas celosa?
- No estoy celosa.
-Reí.- Claro, claro.
- De verdad, no son celos. Solo defiendo lo mío.
- Okei, okei. –Besé su cuello y ella rio.-
- Y vos sos mío.
- Obvio que sí. –Nos dimos otro beso y nos sonreímos.- ¿Pedimos algo?
- Dale.
Hicimos el pedido y desayunamos, era un evento bastante descontracturado. De vez en cuando se hacían solo para unificar y afianzar a la empresa o eso decían los de Recursos Humanos.
miércoles, 17 de junio de 2015
179.
‘Y por fin, después de tantos años y tantas lágrimas, comenzaba a despertarme de la pesadilla.
El día que tanto había deseado e imaginado había sucedido y no podía creerlo realmente. Al fin y al cabo todo tiene un final, todo termina… Nada puede escapar. (Creo que la canción es así) Y el final que tanto esperé sucedió.
Sonrío en medio de lágrimas, sobre todo por ustedes viejitos lindos. Les debía esto, ahora pueden descansar en paz y amarse en donde estén. Los amo más de lo que pueda explicarles y me muero por abrazarlos.
Y también sonrió con lágrimas por mí, porque por fin voy a poder vivir tranquila, sin amenazas ni tormentos. Después de tanto tiempo voy a poder llevar una vida normal o como la de cualquiera.
Nunca quise creer en que TODO PASA, pero hoy lo creo más que nunca. Todo pasa, lo bueno y lo malo. Son momentos, los malos por suerte tarde o temprano pasan y los buenos también pasan, solo hay que aprender a disfrutarlos.
Hoy renací, hoy me propuse ser una nueva Paula. Una mujer que vive en paz y que lo único que quiere es ser feliz con el amor de su vida y poder formar la familia de sus sueños.
(Y todos mis logros se los dedicó a ustedes viejitos, sé que me están mirando y cuidando. No me dejen sola.)’
Sequé mis lágrimas y guardé mi cuaderno, me quité la cadenita de mi mamá, la besé y la apreté fuerte contra mi mano. Gracias mami.
Guardé la cadenita con la foto de mis papás y fui al baño, allí me lavé la cara y quité mi maquillaje. Le debía algo a Pedro y pensaba cumplirlo.
Él estaba parado en el balcón, apoyado sobre la baranda. Muy tranquilo.
Sonreí y lo abracé por la espalda.
- Hola. –Dije acariciando su cuello con mi nariz, sonrió.-
- Hola. –Respondió tomándome de las manos.-
- Nosotros tenemos una cuenta pendiente. –Recordé y besé su cuello.-
- ¿Y queres saldarla ahora?
- No sabes cuanto me encantaría. –Reímos.-
Pepe se dio vuelta y me besó tomándome por el cuello, yo lo abracé por la cintura. Nuestros labios se besaban como si fuera la primera vez y eso me encantaba. Me encanta recordar y volver a sentir la adrenalina de la primera vez.
Nos dirigimos a la habitación (Sí, en eso somos muy clásicos) y allí nos dejamos caer en el colchón.
- Te amo tanto. –Dije recorriendo su cuello con besos.-
- Te amo mi amor, te amo. -E hizo que lo besé.-
Sin decir más nada, tan solo con besos y caricias ambos quedamos completamente desnudos.
Pedro sonrió y recorrió mi cuerpo de punta a punta con besos húmedos y hace eso toda la vida mi amor, por favor.
Hice lo mismo con él.
Podíamos pasar horas recorriendo la piel del otro con nuestros labios.
Sentir sus manos acariciar mi espalda, sus labios besar los míos y su ser dentro del mío era todo lo que necesitaba.
-
Pau estaba acostada a mi lado, boca abajo y abrazando la almohada.
- No puedo creer estar tan feliz. –Dijo sonriente y sonreí.-
- Sonreí así siempre.
-Volvió a sonreír.- Gracias, te bancaste todo como un rey. –Buscó mi mano y la besó.-
- Lo hice por usted reina. –Reímos y nos besamos.-
- De verdad te lo digo.
- Ya lo sé amor, pero me agradeciste mil veces.
- Y te voy agradecer mil veces más. –Volvimos a reír.-
- Hasta a mí me cuesta creer que por fin todo se terminó.
- Parece un sueño.
- Pero no lo es.
- Es la realidad. –Respondió sonriente y le robé un beso.-
- ¿Queres helado?
- Son las tres de la mañana Pedro. ¿De dónde vas a sacar?
- Del freezer.
- ¿Tenías helado encanutado y no me avisaste?
- Era sorpresa golosita. –Reímos.- ¿Queres o no?
- Eso ni se pregunta.
Reímos y fui en busca del mismo.
Comimos aquella maravilla que llaman helado enroscados en las sábanas y estábamos muy desvelados, asique nos vestimos y salimos al balcón.
- Si es un sueño pellizcame.
- No es un sueño.
- ¿Estás seguro?
- Muy seguro. ¡Mira! –Y la pellizqué.-
- Me dolió eso nene.
- Era para que veas que estamos despierto.
- Aprovechaste como el mejor. –Reímos y nos dimos un beso.-
- Y bueno, hay que aprovechar. –Le guiñé el ojo y mordió su labio.- Si haces eso me podes. –Reímos y la besé.-
Pau se acomodó y se sentó apoyando su espalda sobre mi pecho.
- Ponete cómoda.
- Callate. –Reímos.-
- Que te pongas así significa que queres mimos.
- Me encanta que me conozcas tanto.
Hizo que la abracé y con sus manos acariciaba mis brazos mientras con mi nariz y mi boca me encargaba de mimar su cuello.
-Suspiró.- Dudo que exista mujer con más suerte que yo en el amor, me costó y nos costó, pero estar así con vos hace que todo haya valido la pena.
-Sonreí y besé su mejilla.- Coincido plenamente. Soy el hombre más feliz del mundo con vos al lado mío.
- Te amo mi amor, te amo, te amo. –Besó una de mis manos.-
- Te amo hermosa. –Y nos besamos.-
Nos quedamos un rato más allí hasta que ella bostezó.
- ¿Queres que vayamos a dormir?
- Por favor.
- Menos mal que mañana es sábado.
- Sino caíamos tipo zombies en la empresa. –Reímos y nos levantamos de allí.-
Cerramos el balcón y fuimos hasta la pieza, prendimos el aire porque hacía mucho calor y nos acostamos en la cama frente a frente.
- Descansa. –Dije y besé su frente.-
- Vos también Pepe. –Sonreímos y nos besamos.-
- Fue un día muy fuerte para vos.
- Pero lo esperé tanto que no me siento cansada.
- Mañana no te levanto ni con la grúa.
- Eso puede ser. –Reímos.- Asique anda pensando un plan que incluya cama. –Volvimos a reír y nos dimos otro beso.-
- Descansa, de verdad.
- Hasta mañana amor.
- Hasta mañana.
Nos dimos un último beso y nos dispusimos a dormir.
El día que tanto había deseado e imaginado había sucedido y no podía creerlo realmente. Al fin y al cabo todo tiene un final, todo termina… Nada puede escapar. (Creo que la canción es así) Y el final que tanto esperé sucedió.
Sonrío en medio de lágrimas, sobre todo por ustedes viejitos lindos. Les debía esto, ahora pueden descansar en paz y amarse en donde estén. Los amo más de lo que pueda explicarles y me muero por abrazarlos.
Y también sonrió con lágrimas por mí, porque por fin voy a poder vivir tranquila, sin amenazas ni tormentos. Después de tanto tiempo voy a poder llevar una vida normal o como la de cualquiera.
Nunca quise creer en que TODO PASA, pero hoy lo creo más que nunca. Todo pasa, lo bueno y lo malo. Son momentos, los malos por suerte tarde o temprano pasan y los buenos también pasan, solo hay que aprender a disfrutarlos.
Hoy renací, hoy me propuse ser una nueva Paula. Una mujer que vive en paz y que lo único que quiere es ser feliz con el amor de su vida y poder formar la familia de sus sueños.
(Y todos mis logros se los dedicó a ustedes viejitos, sé que me están mirando y cuidando. No me dejen sola.)’
Sequé mis lágrimas y guardé mi cuaderno, me quité la cadenita de mi mamá, la besé y la apreté fuerte contra mi mano. Gracias mami.
Guardé la cadenita con la foto de mis papás y fui al baño, allí me lavé la cara y quité mi maquillaje. Le debía algo a Pedro y pensaba cumplirlo.
Él estaba parado en el balcón, apoyado sobre la baranda. Muy tranquilo.
Sonreí y lo abracé por la espalda.
- Hola. –Dije acariciando su cuello con mi nariz, sonrió.-
- Hola. –Respondió tomándome de las manos.-
- Nosotros tenemos una cuenta pendiente. –Recordé y besé su cuello.-
- ¿Y queres saldarla ahora?
- No sabes cuanto me encantaría. –Reímos.-
Pepe se dio vuelta y me besó tomándome por el cuello, yo lo abracé por la cintura. Nuestros labios se besaban como si fuera la primera vez y eso me encantaba. Me encanta recordar y volver a sentir la adrenalina de la primera vez.
Nos dirigimos a la habitación (Sí, en eso somos muy clásicos) y allí nos dejamos caer en el colchón.
- Te amo tanto. –Dije recorriendo su cuello con besos.-
- Te amo mi amor, te amo. -E hizo que lo besé.-
Sin decir más nada, tan solo con besos y caricias ambos quedamos completamente desnudos.
Pedro sonrió y recorrió mi cuerpo de punta a punta con besos húmedos y hace eso toda la vida mi amor, por favor.
Hice lo mismo con él.
Podíamos pasar horas recorriendo la piel del otro con nuestros labios.
Sentir sus manos acariciar mi espalda, sus labios besar los míos y su ser dentro del mío era todo lo que necesitaba.
-
Pau estaba acostada a mi lado, boca abajo y abrazando la almohada.
- No puedo creer estar tan feliz. –Dijo sonriente y sonreí.-
- Sonreí así siempre.
-Volvió a sonreír.- Gracias, te bancaste todo como un rey. –Buscó mi mano y la besó.-
- Lo hice por usted reina. –Reímos y nos besamos.-
- De verdad te lo digo.
- Ya lo sé amor, pero me agradeciste mil veces.
- Y te voy agradecer mil veces más. –Volvimos a reír.-
- Hasta a mí me cuesta creer que por fin todo se terminó.
- Parece un sueño.
- Pero no lo es.
- Es la realidad. –Respondió sonriente y le robé un beso.-
- ¿Queres helado?
- Son las tres de la mañana Pedro. ¿De dónde vas a sacar?
- Del freezer.
- ¿Tenías helado encanutado y no me avisaste?
- Era sorpresa golosita. –Reímos.- ¿Queres o no?
- Eso ni se pregunta.
Reímos y fui en busca del mismo.
Comimos aquella maravilla que llaman helado enroscados en las sábanas y estábamos muy desvelados, asique nos vestimos y salimos al balcón.
- Si es un sueño pellizcame.
- No es un sueño.
- ¿Estás seguro?
- Muy seguro. ¡Mira! –Y la pellizqué.-
- Me dolió eso nene.
- Era para que veas que estamos despierto.
- Aprovechaste como el mejor. –Reímos y nos dimos un beso.-
- Y bueno, hay que aprovechar. –Le guiñé el ojo y mordió su labio.- Si haces eso me podes. –Reímos y la besé.-
Pau se acomodó y se sentó apoyando su espalda sobre mi pecho.
- Ponete cómoda.
- Callate. –Reímos.-
- Que te pongas así significa que queres mimos.
- Me encanta que me conozcas tanto.
Hizo que la abracé y con sus manos acariciaba mis brazos mientras con mi nariz y mi boca me encargaba de mimar su cuello.
-Suspiró.- Dudo que exista mujer con más suerte que yo en el amor, me costó y nos costó, pero estar así con vos hace que todo haya valido la pena.
-Sonreí y besé su mejilla.- Coincido plenamente. Soy el hombre más feliz del mundo con vos al lado mío.
- Te amo mi amor, te amo, te amo. –Besó una de mis manos.-
- Te amo hermosa. –Y nos besamos.-
Nos quedamos un rato más allí hasta que ella bostezó.
- ¿Queres que vayamos a dormir?
- Por favor.
- Menos mal que mañana es sábado.
- Sino caíamos tipo zombies en la empresa. –Reímos y nos levantamos de allí.-
Cerramos el balcón y fuimos hasta la pieza, prendimos el aire porque hacía mucho calor y nos acostamos en la cama frente a frente.
- Descansa. –Dije y besé su frente.-
- Vos también Pepe. –Sonreímos y nos besamos.-
- Fue un día muy fuerte para vos.
- Pero lo esperé tanto que no me siento cansada.
- Mañana no te levanto ni con la grúa.
- Eso puede ser. –Reímos.- Asique anda pensando un plan que incluya cama. –Volvimos a reír y nos dimos otro beso.-
- Descansa, de verdad.
- Hasta mañana amor.
- Hasta mañana.
Nos dimos un último beso y nos dispusimos a dormir.
martes, 16 de junio de 2015
178.
Las declaraciones y la exposición de pruebas por fin habían terminado y estábamos con Pau merendando en un bar. (Aunque ya era bastante tarde)
- Espero que tenga la resolución para hoy. –Suspiró.-
- Confiemos en que sí.
- Te juro que no aguanto más.
- Tranquila, ya se está terminando todo.
- No lo puedo creer, te juro.
- Creelo, vas a poder vivir en paz.
-Sonrió.- Qué lindo suena.
- En paz y conmigo. –Sonreímos y nos dimos un beso.-
- ¿Terminaste? –Preguntó.-
- Sí. ¿Vos?
- También. ¿Podemos pagar e ir caminar?
- Dale.
Pedí la cuenta, pagué y salimos del bar. Nos abrazamos y caminamos por un parque que había allí cerca.
- Me voy a morir de los nervios.
- Tranqui.
- Te juro que eso intento, estar tranqui.
-Besé su mejilla.- No hay chances de que se salga con la suya.
- Eso espero.
- No tiene una a su favor.
- Ya sé. ¿Pero si compro a la jueza?
- No creo que tenga tanto poder.
- Yo ya no sé nada. –Se encogió de hombros.-
- Yo sí sé algo.
- ¿Qué sabes?
La arrinconé contra el tronco de un árbol y la besé.
- Que sos el amor de mi vida.
-Sonrió y me abrazó por el cuello.- Es la primera vez que me decís eso. –Me besó.- Y me encanta saberlo. –Volvió a besarme.- ¿No hace falta aclarar que vos sos el mío, no?
Reímos y nos besamos para luego abrazarnos.
- Gracias, sos el sostén de mi vida.
- Te juro que vos sos el de la mía. –Nos abrazamos más fuerte.-
- Siempre juntos. –Dijo en mi oído.-
- Te lo prometo.
Y en ese momento sonó el celular, mi celular.
- ¿Quién es?
- El abogado.
- Atende.
- Conversación telefónica -
- Hola.
- Hola Pedro, están por dictar sentencia. ¿En dónde están?
- A un par de cuadras, ahí vamos.
- Apurense.
- Ya vamos.
- Fin de la conversación telefónica -
- Van a dictar sentencia.
- ¿Ya?
- Sí y tenemos que ir ya para allá.
- Okei. –Dijo nerviosa.-
- Va a estar todo lo bien. –La besé y emprendimos el camino hasta el juzgado.-
-
Por mi cuerpo pasaban sensaciones que nunca creí sentir.
Por fin llegamos, ingresamos al juzgado y entramos a la sala casi junto con la jueza.
- No doy más. –Dije muy nerviosa.-
- Juego mi cabeza porque este juicio lo ganamos. –Dijo el abogado.-
- Eso espero.
La jueza comenzó a leer la resolución y mis manos estaban unidas a las de Pepe. Me sentía nerviosa como pocas veces en la vida, no podía dejar de temblar ni de pensar en toda la mierda que me había hecho ese tipo. ¿Sería que por fin esta mierda se terminaba?
La señora utilizaba un vocabulario demasiado específico pero hay dos frases que quedaron en mi mente:
‘Condenado a cadena perpetua.’
‘Trasladado al penal 241, en la provincia de Formosa.’
Comencé a llorar de la emoción y la felicidad, al fin comenzaba a despertar de la pesadilla.
- Sesión cerrada. –Dijo la jueza y me abracé a Pedro.-
- ¿Qué te dije yo?
-Reí.- No lo puedo creer mi amor.
- Listo, ya está. Se terminó todo.
- ¡Al fin!
- No llores che.
- Es la emoción. –Nos separamos un poco y nos besamos.- Al fin, mis viejos van a poder descansar en paz y yo vivir en paz.
- Te lo mereces mi amor. –Nos besamos y nos abrazamos.-
- ¡Me voy a vengar Paula! –Gritó mientras se lo llevaban.-
- Ojala que te pudras en la cárcel. –Respondí con bronca.-
Me acerqué al abogado.
- Muchas gracias, de verdad. No puedo creer que esto acaba de pasar.
- Yo solo hice mi trabajo señorita.
- Pero con su trabajo generó que de una vez por todas pueda vivir en paz.
- Me alegra mucho entonces.
- Gracias.
- No tiene que agradecerlo.
- ¿Puedo abrazarlo?
- Por supuesto.
Sonreí y lo abracé.
- Gracias, de corazón.
- No es nada Paula. –Nos separamos y nos saludamos.-
Ahora me acerqué a Rafael.
- Pudimos. –Dije sonriendo.-
- Van a poder descansar en paz.
- Y nosotros poder vivir de la misma manera. –Sonreímos y nos abrazamos.- Me encanta poder conocerte.
- Prometeme que nos vamos a seguir viendo.
- Te lo prometo Rafael, gracias por todo. De verdad.
- No tenes nada que agradecer Paulita.
Nos separamos y nos sonreímos. Pedro me abrazó por la espalda.
- Bueno, bueno che. ¡Que tu novio soy yo! –Reímos y besó mi mejilla.- ¿Salimos a festejar? –Propuso.-
- ¿Los tres? –Preguntó Rafael.-
- Si usted quiere.
- Me encantaría.
- Entonces yo invito.
Sonreí y salimos del juzgado, Pasquinelli también se sumó al festejo y cenamos los cuatro en un restaurant de la zona.
- Espero que tenga la resolución para hoy. –Suspiró.-
- Confiemos en que sí.
- Te juro que no aguanto más.
- Tranquila, ya se está terminando todo.
- No lo puedo creer, te juro.
- Creelo, vas a poder vivir en paz.
-Sonrió.- Qué lindo suena.
- En paz y conmigo. –Sonreímos y nos dimos un beso.-
- ¿Terminaste? –Preguntó.-
- Sí. ¿Vos?
- También. ¿Podemos pagar e ir caminar?
- Dale.
Pedí la cuenta, pagué y salimos del bar. Nos abrazamos y caminamos por un parque que había allí cerca.
- Me voy a morir de los nervios.
- Tranqui.
- Te juro que eso intento, estar tranqui.
-Besé su mejilla.- No hay chances de que se salga con la suya.
- Eso espero.
- No tiene una a su favor.
- Ya sé. ¿Pero si compro a la jueza?
- No creo que tenga tanto poder.
- Yo ya no sé nada. –Se encogió de hombros.-
- Yo sí sé algo.
- ¿Qué sabes?
La arrinconé contra el tronco de un árbol y la besé.
- Que sos el amor de mi vida.
-Sonrió y me abrazó por el cuello.- Es la primera vez que me decís eso. –Me besó.- Y me encanta saberlo. –Volvió a besarme.- ¿No hace falta aclarar que vos sos el mío, no?
Reímos y nos besamos para luego abrazarnos.
- Gracias, sos el sostén de mi vida.
- Te juro que vos sos el de la mía. –Nos abrazamos más fuerte.-
- Siempre juntos. –Dijo en mi oído.-
- Te lo prometo.
Y en ese momento sonó el celular, mi celular.
- ¿Quién es?
- El abogado.
- Atende.
- Conversación telefónica -
- Hola.
- Hola Pedro, están por dictar sentencia. ¿En dónde están?
- A un par de cuadras, ahí vamos.
- Apurense.
- Ya vamos.
- Fin de la conversación telefónica -
- Van a dictar sentencia.
- ¿Ya?
- Sí y tenemos que ir ya para allá.
- Okei. –Dijo nerviosa.-
- Va a estar todo lo bien. –La besé y emprendimos el camino hasta el juzgado.-
-
Por mi cuerpo pasaban sensaciones que nunca creí sentir.
Por fin llegamos, ingresamos al juzgado y entramos a la sala casi junto con la jueza.
- No doy más. –Dije muy nerviosa.-
- Juego mi cabeza porque este juicio lo ganamos. –Dijo el abogado.-
- Eso espero.
La jueza comenzó a leer la resolución y mis manos estaban unidas a las de Pepe. Me sentía nerviosa como pocas veces en la vida, no podía dejar de temblar ni de pensar en toda la mierda que me había hecho ese tipo. ¿Sería que por fin esta mierda se terminaba?
La señora utilizaba un vocabulario demasiado específico pero hay dos frases que quedaron en mi mente:
‘Condenado a cadena perpetua.’
‘Trasladado al penal 241, en la provincia de Formosa.’
Comencé a llorar de la emoción y la felicidad, al fin comenzaba a despertar de la pesadilla.
- Sesión cerrada. –Dijo la jueza y me abracé a Pedro.-
- ¿Qué te dije yo?
-Reí.- No lo puedo creer mi amor.
- Listo, ya está. Se terminó todo.
- ¡Al fin!
- No llores che.
- Es la emoción. –Nos separamos un poco y nos besamos.- Al fin, mis viejos van a poder descansar en paz y yo vivir en paz.
- Te lo mereces mi amor. –Nos besamos y nos abrazamos.-
- ¡Me voy a vengar Paula! –Gritó mientras se lo llevaban.-
- Ojala que te pudras en la cárcel. –Respondí con bronca.-
Me acerqué al abogado.
- Muchas gracias, de verdad. No puedo creer que esto acaba de pasar.
- Yo solo hice mi trabajo señorita.
- Pero con su trabajo generó que de una vez por todas pueda vivir en paz.
- Me alegra mucho entonces.
- Gracias.
- No tiene que agradecerlo.
- ¿Puedo abrazarlo?
- Por supuesto.
Sonreí y lo abracé.
- Gracias, de corazón.
- No es nada Paula. –Nos separamos y nos saludamos.-
Ahora me acerqué a Rafael.
- Pudimos. –Dije sonriendo.-
- Van a poder descansar en paz.
- Y nosotros poder vivir de la misma manera. –Sonreímos y nos abrazamos.- Me encanta poder conocerte.
- Prometeme que nos vamos a seguir viendo.
- Te lo prometo Rafael, gracias por todo. De verdad.
- No tenes nada que agradecer Paulita.
Nos separamos y nos sonreímos. Pedro me abrazó por la espalda.
- Bueno, bueno che. ¡Que tu novio soy yo! –Reímos y besó mi mejilla.- ¿Salimos a festejar? –Propuso.-
- ¿Los tres? –Preguntó Rafael.-
- Si usted quiere.
- Me encantaría.
- Entonces yo invito.
Sonreí y salimos del juzgado, Pasquinelli también se sumó al festejo y cenamos los cuatro en un restaurant de la zona.
lunes, 15 de junio de 2015
177.
Pedro estacionó el auto y yo suspiré.
- ¿Lista?
- Eso creo. –Respondí y abrí la puerta del auto.-
Ambos bajamos del auto y Pedro puso la alarma. Se acercó a mí y tomó mi mano.
- Estoy con vos. ¿Sabes?
- Gracias. –Lo besé.- Te amo.
- Yo también te amo.
Nos dimos un beso y caminamos hasta el juzgado. En la puerta nos encontramos con Rafael y el abogado.
- ¿Cómo es esto? –Pregunté porque la realidad era que mucho no entendía.-
-El abogado comenzó a hablar.- Las pruebas están y las declaraciones también, pero en el juicio seguro les vuelvan a hacer algunas preguntas.
- ¿Y después?
- Y después la jueza debe dictar sentencia.
- ¿Cuándo?
- No lo sé Paula, depende de cuánto tiempo tarden las declaraciones y el tiempo que ella decida tomarse.
-Suspiré.- Está bien.
- ¿Entramos?
Todos asentimos con nuestras cabezas y seguimos al abogado. Ingresamos en la sala donde sería el juicio y una sensación horrible tomó mi cuerpo de punta a punta. Apreté aún más fuerte la mano de Pedro y él besó mi hombro.
- No sé si estoy preparada para verlo otra vez.
- Tranquila. No te va a hacer nada.
- No es por eso, es porque lo odio.
- No va a pasar nada malo.
- No te alejes de mí, por favor.
- Voy a estar a tu lado todo el tiempo.
- Gracias, gracias por ser tan incondicional.
- No tenes nada que agradecer. Veni…
Nos sentamos con el abogado y Rafael a un lado y yo nunca solté la mano de Pedro.
- Tranquilos. –Dijo el abogado.- No tiene por qué pasar algo negativo, tenemos todas las de ganar.
- Confío en usted. –Dije.-
- Confíe en usted misma mejor. –Sonreí.-
Y en ese momento dos policías lo traían esposado y con su abogado. Bajé mi vista, no lo quería mirar. Pedro besó mi mejilla y sonreí.
- ¡Mirame Paulita! ¡Estoy acá por tu culpa!
Suspiré.
- No le sigas el juego, busca provocarte. –Susurró Pepe y asentí.-
- Buenos días. –Dijo la jueza ingresando y todos nos pusimos de pie.-
La señora caminó hasta su estrado y todos nos sentamos.
No entendía demasiado como era todo, pero el juicio había comenzando a suceder y me tocaba pasar a declarar.
Caminaba hasta el estrado cuando él me toma del brazo y me lo impide.
- Soltame. –Dije tratando mantener la calma.- No podes hacer nada acá.
- Te juro que me voy a vengar.
- No vas a poder, ya cayeron todos tus colaboradores.
- ¿Qué sabes vos?
- Lo sé. –Dije desafiante.- Vas a dejar de arruinarme la vida lacra.
- ¿La lacra soy yo o sos vos?
Pedro se paró detrás de mí e hizo que me soltara.
- Vos no vas a joder más. –Dijo y volvió a sentarse mientras yo caminaba al estrado.-
Juré decir la verdad y la jueza me indicó que cuente mi relato.
- Bueno, ante todo buenas tardes. –Hice una pausa y tomé un poco de agua.- Estar acá es bastante complicado, pero voy a hacerlo.
El señor que ven sentado ahí se hizo pasar por mi papá durante más de 19 años de mi vida. Mi mamá y mi papá estuvieron juntos toda su adolescencia y cortaron por un tiempo, en ese momento mi mamá lo conoció a él, pero ella se reconcilió con mi papá y al poco tiempo se enteró de que estaba embarazada de mí. Nunca se lo pudo contar a mi papá porque Renzo lo asesinó a sangre fría, sin razón. ¡Solo porque quería a mi mamá enfermizamente! Mi madre tuvo que callarse y me tuvo a pesar de todo. –Dije ya sin poder contener las lágrimas.- Crecí creyendo que él era mi papá. Renzo abusó de mí cuando era una nena, tenía apenas siete años y me obligó a perder mi virginidad con sus dedos. Ese día mi vida terminó de oscurecerse, nunca entendí porque mi mamá era tan distante conmigo ni por qué él era tan cruel. Crecí como pude, estando prácticamente sola y en un mundo horrible. Todas las noches me dormía llorando, era muy retraída, no tenía amigos ni afectos. Me daba miedo acercarme a la gente por culpa de Renzo, tenía miedo de que la gente me lastimara igual que él. –Sequé mis lágrimas.- Tuve la infancia y la adolescencia más horrible de todas. ¿Ustedes saben lo que es convivir sabiendo que tu padre te violó con apenas siete años? Porque claro, yo lo creía mi papá. ¿Saben lo qué es vivir escondida en tu propia casa? ¿Nunca haber recibido un regalo? ¿Nunca haber festejado un cumpleaños? ¿Qué tus papás nunca te hayan abrazado o dado un beso de buenas noches? ¿Saben lo qué es tenerle miedo a tus propios padres? Es un infierno, es un infierno ser una nena y tener que esconderse como un bicho por miedo a que te maten. Porque de eso tenía miedo. –Hice una pausa y tomé un poco de agua, no podía controlar mis lágrimas.- Crecí, como pude crecí. Tuve la suerte de cruzarme con quien es hoy mi novio y él me salvó, gracias a él pude irme de mi casa y alejarme de a poco de toda esa mierda. Con él aprendí a confiar en la gente y en mí misma. Él fue la primera persona que me amó. –Lo miré a Pepe y él me tiró un beso.- Como ya dije, pude irme de mi casa y me alejé de los dos, a quienes creía monstruos. –Suspiré.- Mi mamá siempre me pasó plata para que pueda vivir, pero nunca más habíamos hablado, hasta que un día desesperada comenzó a buscarme, accedí a ese encuentro y fui con Pedro, mi novio. Nos encontramos en una plaza y ella me dio una carta que me pidió por favor que leyera en privado. –Sequé mis lágrimas otra vez.- Pero él apareció y arruinó todo, le pegó un tiro a Pedro y estuvo una semana en coma, casi pierdo a mi novio por su culpa. –Dije con bronca.- Con todo lo que le pasó a él, la realidad es que me olvidé de la carta y cuando la recordé revolví mi casa hasta encontrarla y la leí muerta de miedo. En esa carta mi mamá me confesaba que él no es mi padre y me cuenta la historia de amor que había tenido con él y como se habían dado las cosas, además me cuenta que ella siempre estuvo amenazada por Renzo, por eso no se acercaba a mí y que desde donde pudo, me cuidó y me amó toda su vida. Ella sabía muy bien que después de que yo leyera esa carta algo le iba a pasar y así fue, al día siguiente apareció muerta en su casa. Él la mato. –Dije quebrándome.- Ni siquiera pude recuperarme de la noticia y de la muerte de mi mamá que se escapó de la cárcel y me atropelló, por supuesto que se escapó, pero me acuerdo de su cara perfectamente. Estuve días inconciente, con heridas tremendas y una pierna quebrada. Me llevó meses recuperarme de eso. –Sequé mis lágrimas.- Y así es señora jueza. ¡Nunca se cansa de querer arruinarme la vida! –Tomé agua.-
- ¿Alguna pregunta? –Preguntó Pasquinelli a la jueza y al abogado defensor. Ambos negaron.- Entonces puede volver a su lugar Paula.
Tomé un poco más de agua y salí de allí, me senté al lado de Pedro y dejé que me abrazara. Remover todo me había hecho mierda otra vez.
- Estuviste muy bien mi amor.
- Pensé que me moría.
- Sh... –Me abrazó más fuerte.-
- Fue horrible revivirlo otra vez.
- Tranquila que ya pasó.
- Gracias otra vez por estar acá conmigo.
- Siempre voy a estar con vos. –Nos dimos un beso y nos separamos.-
Busqué la mano de Pedro y fue el turno de Rafael.
- ¿Lista?
- Eso creo. –Respondí y abrí la puerta del auto.-
Ambos bajamos del auto y Pedro puso la alarma. Se acercó a mí y tomó mi mano.
- Estoy con vos. ¿Sabes?
- Gracias. –Lo besé.- Te amo.
- Yo también te amo.
Nos dimos un beso y caminamos hasta el juzgado. En la puerta nos encontramos con Rafael y el abogado.
- ¿Cómo es esto? –Pregunté porque la realidad era que mucho no entendía.-
-El abogado comenzó a hablar.- Las pruebas están y las declaraciones también, pero en el juicio seguro les vuelvan a hacer algunas preguntas.
- ¿Y después?
- Y después la jueza debe dictar sentencia.
- ¿Cuándo?
- No lo sé Paula, depende de cuánto tiempo tarden las declaraciones y el tiempo que ella decida tomarse.
-Suspiré.- Está bien.
- ¿Entramos?
Todos asentimos con nuestras cabezas y seguimos al abogado. Ingresamos en la sala donde sería el juicio y una sensación horrible tomó mi cuerpo de punta a punta. Apreté aún más fuerte la mano de Pedro y él besó mi hombro.
- No sé si estoy preparada para verlo otra vez.
- Tranquila. No te va a hacer nada.
- No es por eso, es porque lo odio.
- No va a pasar nada malo.
- No te alejes de mí, por favor.
- Voy a estar a tu lado todo el tiempo.
- Gracias, gracias por ser tan incondicional.
- No tenes nada que agradecer. Veni…
Nos sentamos con el abogado y Rafael a un lado y yo nunca solté la mano de Pedro.
- Tranquilos. –Dijo el abogado.- No tiene por qué pasar algo negativo, tenemos todas las de ganar.
- Confío en usted. –Dije.-
- Confíe en usted misma mejor. –Sonreí.-
Y en ese momento dos policías lo traían esposado y con su abogado. Bajé mi vista, no lo quería mirar. Pedro besó mi mejilla y sonreí.
- ¡Mirame Paulita! ¡Estoy acá por tu culpa!
Suspiré.
- No le sigas el juego, busca provocarte. –Susurró Pepe y asentí.-
- Buenos días. –Dijo la jueza ingresando y todos nos pusimos de pie.-
La señora caminó hasta su estrado y todos nos sentamos.
No entendía demasiado como era todo, pero el juicio había comenzando a suceder y me tocaba pasar a declarar.
Caminaba hasta el estrado cuando él me toma del brazo y me lo impide.
- Soltame. –Dije tratando mantener la calma.- No podes hacer nada acá.
- Te juro que me voy a vengar.
- No vas a poder, ya cayeron todos tus colaboradores.
- ¿Qué sabes vos?
- Lo sé. –Dije desafiante.- Vas a dejar de arruinarme la vida lacra.
- ¿La lacra soy yo o sos vos?
Pedro se paró detrás de mí e hizo que me soltara.
- Vos no vas a joder más. –Dijo y volvió a sentarse mientras yo caminaba al estrado.-
Juré decir la verdad y la jueza me indicó que cuente mi relato.
- Bueno, ante todo buenas tardes. –Hice una pausa y tomé un poco de agua.- Estar acá es bastante complicado, pero voy a hacerlo.
El señor que ven sentado ahí se hizo pasar por mi papá durante más de 19 años de mi vida. Mi mamá y mi papá estuvieron juntos toda su adolescencia y cortaron por un tiempo, en ese momento mi mamá lo conoció a él, pero ella se reconcilió con mi papá y al poco tiempo se enteró de que estaba embarazada de mí. Nunca se lo pudo contar a mi papá porque Renzo lo asesinó a sangre fría, sin razón. ¡Solo porque quería a mi mamá enfermizamente! Mi madre tuvo que callarse y me tuvo a pesar de todo. –Dije ya sin poder contener las lágrimas.- Crecí creyendo que él era mi papá. Renzo abusó de mí cuando era una nena, tenía apenas siete años y me obligó a perder mi virginidad con sus dedos. Ese día mi vida terminó de oscurecerse, nunca entendí porque mi mamá era tan distante conmigo ni por qué él era tan cruel. Crecí como pude, estando prácticamente sola y en un mundo horrible. Todas las noches me dormía llorando, era muy retraída, no tenía amigos ni afectos. Me daba miedo acercarme a la gente por culpa de Renzo, tenía miedo de que la gente me lastimara igual que él. –Sequé mis lágrimas.- Tuve la infancia y la adolescencia más horrible de todas. ¿Ustedes saben lo que es convivir sabiendo que tu padre te violó con apenas siete años? Porque claro, yo lo creía mi papá. ¿Saben lo qué es vivir escondida en tu propia casa? ¿Nunca haber recibido un regalo? ¿Nunca haber festejado un cumpleaños? ¿Qué tus papás nunca te hayan abrazado o dado un beso de buenas noches? ¿Saben lo qué es tenerle miedo a tus propios padres? Es un infierno, es un infierno ser una nena y tener que esconderse como un bicho por miedo a que te maten. Porque de eso tenía miedo. –Hice una pausa y tomé un poco de agua, no podía controlar mis lágrimas.- Crecí, como pude crecí. Tuve la suerte de cruzarme con quien es hoy mi novio y él me salvó, gracias a él pude irme de mi casa y alejarme de a poco de toda esa mierda. Con él aprendí a confiar en la gente y en mí misma. Él fue la primera persona que me amó. –Lo miré a Pepe y él me tiró un beso.- Como ya dije, pude irme de mi casa y me alejé de los dos, a quienes creía monstruos. –Suspiré.- Mi mamá siempre me pasó plata para que pueda vivir, pero nunca más habíamos hablado, hasta que un día desesperada comenzó a buscarme, accedí a ese encuentro y fui con Pedro, mi novio. Nos encontramos en una plaza y ella me dio una carta que me pidió por favor que leyera en privado. –Sequé mis lágrimas otra vez.- Pero él apareció y arruinó todo, le pegó un tiro a Pedro y estuvo una semana en coma, casi pierdo a mi novio por su culpa. –Dije con bronca.- Con todo lo que le pasó a él, la realidad es que me olvidé de la carta y cuando la recordé revolví mi casa hasta encontrarla y la leí muerta de miedo. En esa carta mi mamá me confesaba que él no es mi padre y me cuenta la historia de amor que había tenido con él y como se habían dado las cosas, además me cuenta que ella siempre estuvo amenazada por Renzo, por eso no se acercaba a mí y que desde donde pudo, me cuidó y me amó toda su vida. Ella sabía muy bien que después de que yo leyera esa carta algo le iba a pasar y así fue, al día siguiente apareció muerta en su casa. Él la mato. –Dije quebrándome.- Ni siquiera pude recuperarme de la noticia y de la muerte de mi mamá que se escapó de la cárcel y me atropelló, por supuesto que se escapó, pero me acuerdo de su cara perfectamente. Estuve días inconciente, con heridas tremendas y una pierna quebrada. Me llevó meses recuperarme de eso. –Sequé mis lágrimas.- Y así es señora jueza. ¡Nunca se cansa de querer arruinarme la vida! –Tomé agua.-
- ¿Alguna pregunta? –Preguntó Pasquinelli a la jueza y al abogado defensor. Ambos negaron.- Entonces puede volver a su lugar Paula.
Tomé un poco más de agua y salí de allí, me senté al lado de Pedro y dejé que me abrazara. Remover todo me había hecho mierda otra vez.
- Estuviste muy bien mi amor.
- Pensé que me moría.
- Sh... –Me abrazó más fuerte.-
- Fue horrible revivirlo otra vez.
- Tranquila que ya pasó.
- Gracias otra vez por estar acá conmigo.
- Siempre voy a estar con vos. –Nos dimos un beso y nos separamos.-
Busqué la mano de Pedro y fue el turno de Rafael.
----------
Lo poco que "conozco" de juicios es por las novelas, asique claramente esto no estaría acorde a la realidad. Hice lo que pude, jajaja!
domingo, 14 de junio de 2015
176.
Me desperté y la realidad era que le temía al día de hoy como a pocos en mi vida. Me levanté sin pensarlo demasiado, busqué ropa y me fui a bañar.
- Amor. ¿Te estás bañando?
- Sí Pepe.
- Te quería ir a despertar.
-Reí.- Perdón, ya termino. ¿Desayunaste?
- Te estaba esperando para eso.
- Ya salgo amor.
- Te espero.
- Dale.
Terminé de bañarme, me cambié y fui a desayunar sin quitarme el toallón de la cabeza.
- Buen día. –Dije y lo besé.-
- Buen día amor. –Volvimos a besarnos.- ¿Me ayudas?
- Obvio.
Pepe hizo dos cafés batidos, como los que tomamos siempre, mientras yo tostaba pan.
Dejé las mermeladas y el queso blanco en la mesa, junto con el pan y Pedro trajo las tazas. Allí nos sentamos.
- ¿Cómo estás?
- Nerviosa.
- Tranqui, va a estar todo bien.
- Eso espero. –Dije y suspiré.-
- Esperamos esto hace mucho tiempo.
- Justamente por eso, espero que salga todo como lo esperamos.
- Vas a ver que sí.
-Sonreí.- ¿Qué haría sin vos?
- ¿Te soy sincero? No sé. –Reímos.-
- Modestia a parte.
- Siempre. –Reímos.-
- Sos un tarado.
- Un tarado que te ama.
- Gracias a la vida.
-Sonrió y besó mi mano.- Tranqui, de verdad.
-Asentí.- Me hace bien empezar el día con vos.
- Por eso quise despertarte para desayunar juntos, pero me ganaste.
- Es que me desperté y levantarme era ahora o nunca.
- ¿Por?
- Me muero de miedo, prefiero empezar todo sin pensar.
- Va a estar todo bien, tenemos todas las de ganar.
- Sí, ya sé.
- ¿Entonces?
- No sé, hay probabilidades de que no salga todo tan bien.
- Confía en lo contrario. –Sonreí y tomé un poco de café.- En una hora tenemos que salir.
- Bueno, termino de desayunar y me acomodo un poco el pelo.
- ¿Y yo lavo?
- No nene, no vaya a ser cosa que se te caigan los anillos.
- No tengo anillos.
- Ya vas a tener.
- ¿Por qué?
-Levanté mi ceja.- ¿No pensas casarte nunca conmigo?
- Nunca lo había pensando. –Lo miré triste.- Te jodo tontita. –Se acercó a mí y me abrazó por la espalda.-
- No me gustan esos chistes. Igual, está bien que no tengas como sueño casarte. ¿Qué se yo?
- Me encantaría que seas la señora de Alfonso.
- Solo porque te da posesión.
- No, porque te amo. –Besó mi mejilla.- De verdad, era un chiste.
-Sonreí.- Me alivias.
Pepe volvió a sentarse en su silla y pregunté.
- No pretendo un super casamiento, solo pasar por el registro civil y que seamos marido y mujer.
- Podríamos estrenar nuestra nueva casa siendo marido y mujer.
-Sonreí.- Me encantaría.
- Lo voy a tener en cuenta. –Reímos.- ¿Queres otra tostada?
- ¿Me preparas?
- Por eso te pregunto.
- Ay, ternurita que sos cuando tenes ganas. –Y apreté sus cachetes.-
- Ubicate o no te preparo nada.
-Reí.- Deja de hacerte el rudo.
- ¿Y si no quiero?
- Te obligo.
- ¡Qué miedo!
- Deberías tenerme miedo.
- ¿Por qué?
- No sé si te acordas que me fui y te dejé acá solo y apareciste con el rabo entre las patas.
- Sos una hija de puta.
- ¿Por qué? ¿Eso no sirvió para que te des cuenta de que me amas?
- Porque cuando te fuiste te quise matar o me quise morir.
- Deberías agradecer que volví rápido.
- Que te hice volver rápido.
-Sonreí.- Digamos que tenes un poder de convencimiento muy grande. –Sonreímos cómplices.-
- Pocas veces la pasé tan mal en la vida como esa vez.
- No me vas a hacer sentir culpable.
- Qué corazón de piedra.
-Reí.- Irme hizo que nuestra relación cambiara, no me arrepiento.
- En eso puede que tengas razón.
- Pero igual, no me arrepiento porque me buscaste rápido. –Reímos.- No sé cuánto tiempo hubiese podido aguantar lejos tuyo.
- Yo te diría que solo un par de días más.
-Sonreí.- Es que me podes.
- Y me encanta poderte.
- Te encanta tenerme comiendo de tu mano.
- Totalmente. –Reímos.-
- Podría pelearme así con vos todo el tiempo. Me haces bien.
-Sonrió.- Pelearnos y arreglarla en la cama, es un plan perfecto.
- Coincido plenamente. –Sonreímos y nos dimos un beso.- Pero ahora hay que levantar.
- Me debes la reconciliación.
-Reí.- No podes ser tan tremendo.
- Sí, obvio que puedo. –Reímos y nos dimos otro beso.-
- ¿Levantar podes o…?
- Callate mejor.
Pepe me ayudó a levantar todo lo del desayuno. Yo lavé y él secó.
- Si le pones onda, te sale el amo de casa de adentro eh.
-Rio.- Tengo que ponerle onda.
- Tremendo sos. –Lo besé.-
- Y vos linda. –Me tomó por la cintura y me besó con tantas ganas que mi toallón terminó en el piso.-
- Te juro que me podes, pero no vamos a llegar.
- Tenes razón.
- No podemos llegar tarde.
- Mala mía. –Reímos y levanté el toallón del piso.-
- Esta noche te compenso. –Lo besé.-
- Es una deuda eh.
- Te pago con intereses si queres. –Le guiñé el ojo y me fui.-
Colgué el toallón en el baño y comencé a desenredar mi pelo que no entendía porque tenía tantos nudos.
Era como si mi pelo representara mi realidad en ese preciso momento, muchos nudos que de a poco comienzan a desatarse.
Suspiré y terminé con mi tarea, una vez que mi pelo estuvo medianamente decente me delinee un poco los ojos y me puse un poco de rubor. Busqué entre mis cosas una cadenita que me habían dado de mi mamá cuando falleció y me la puse por primera vez, la necesitaba conmigo. Esto es por ella.
Agarré mi cartera y fui hasta el living.
- Ya estoy amor.
- ¿Vamos?
- Dale.
Pepe se levantó del sillón, me dio un beso y salimos de casa.
- Amor. ¿Te estás bañando?
- Sí Pepe.
- Te quería ir a despertar.
-Reí.- Perdón, ya termino. ¿Desayunaste?
- Te estaba esperando para eso.
- Ya salgo amor.
- Te espero.
- Dale.
Terminé de bañarme, me cambié y fui a desayunar sin quitarme el toallón de la cabeza.
- Buen día. –Dije y lo besé.-
- Buen día amor. –Volvimos a besarnos.- ¿Me ayudas?
- Obvio.
Pepe hizo dos cafés batidos, como los que tomamos siempre, mientras yo tostaba pan.
Dejé las mermeladas y el queso blanco en la mesa, junto con el pan y Pedro trajo las tazas. Allí nos sentamos.
- ¿Cómo estás?
- Nerviosa.
- Tranqui, va a estar todo bien.
- Eso espero. –Dije y suspiré.-
- Esperamos esto hace mucho tiempo.
- Justamente por eso, espero que salga todo como lo esperamos.
- Vas a ver que sí.
-Sonreí.- ¿Qué haría sin vos?
- ¿Te soy sincero? No sé. –Reímos.-
- Modestia a parte.
- Siempre. –Reímos.-
- Sos un tarado.
- Un tarado que te ama.
- Gracias a la vida.
-Sonrió y besó mi mano.- Tranqui, de verdad.
-Asentí.- Me hace bien empezar el día con vos.
- Por eso quise despertarte para desayunar juntos, pero me ganaste.
- Es que me desperté y levantarme era ahora o nunca.
- ¿Por?
- Me muero de miedo, prefiero empezar todo sin pensar.
- Va a estar todo bien, tenemos todas las de ganar.
- Sí, ya sé.
- ¿Entonces?
- No sé, hay probabilidades de que no salga todo tan bien.
- Confía en lo contrario. –Sonreí y tomé un poco de café.- En una hora tenemos que salir.
- Bueno, termino de desayunar y me acomodo un poco el pelo.
- ¿Y yo lavo?
- No nene, no vaya a ser cosa que se te caigan los anillos.
- No tengo anillos.
- Ya vas a tener.
- ¿Por qué?
-Levanté mi ceja.- ¿No pensas casarte nunca conmigo?
- Nunca lo había pensando. –Lo miré triste.- Te jodo tontita. –Se acercó a mí y me abrazó por la espalda.-
- No me gustan esos chistes. Igual, está bien que no tengas como sueño casarte. ¿Qué se yo?
- Me encantaría que seas la señora de Alfonso.
- Solo porque te da posesión.
- No, porque te amo. –Besó mi mejilla.- De verdad, era un chiste.
-Sonreí.- Me alivias.
Pepe volvió a sentarse en su silla y pregunté.
- No pretendo un super casamiento, solo pasar por el registro civil y que seamos marido y mujer.
- Podríamos estrenar nuestra nueva casa siendo marido y mujer.
-Sonreí.- Me encantaría.
- Lo voy a tener en cuenta. –Reímos.- ¿Queres otra tostada?
- ¿Me preparas?
- Por eso te pregunto.
- Ay, ternurita que sos cuando tenes ganas. –Y apreté sus cachetes.-
- Ubicate o no te preparo nada.
-Reí.- Deja de hacerte el rudo.
- ¿Y si no quiero?
- Te obligo.
- ¡Qué miedo!
- Deberías tenerme miedo.
- ¿Por qué?
- No sé si te acordas que me fui y te dejé acá solo y apareciste con el rabo entre las patas.
- Sos una hija de puta.
- ¿Por qué? ¿Eso no sirvió para que te des cuenta de que me amas?
- Porque cuando te fuiste te quise matar o me quise morir.
- Deberías agradecer que volví rápido.
- Que te hice volver rápido.
-Sonreí.- Digamos que tenes un poder de convencimiento muy grande. –Sonreímos cómplices.-
- Pocas veces la pasé tan mal en la vida como esa vez.
- No me vas a hacer sentir culpable.
- Qué corazón de piedra.
-Reí.- Irme hizo que nuestra relación cambiara, no me arrepiento.
- En eso puede que tengas razón.
- Pero igual, no me arrepiento porque me buscaste rápido. –Reímos.- No sé cuánto tiempo hubiese podido aguantar lejos tuyo.
- Yo te diría que solo un par de días más.
-Sonreí.- Es que me podes.
- Y me encanta poderte.
- Te encanta tenerme comiendo de tu mano.
- Totalmente. –Reímos.-
- Podría pelearme así con vos todo el tiempo. Me haces bien.
-Sonrió.- Pelearnos y arreglarla en la cama, es un plan perfecto.
- Coincido plenamente. –Sonreímos y nos dimos un beso.- Pero ahora hay que levantar.
- Me debes la reconciliación.
-Reí.- No podes ser tan tremendo.
- Sí, obvio que puedo. –Reímos y nos dimos otro beso.-
- ¿Levantar podes o…?
- Callate mejor.
Pepe me ayudó a levantar todo lo del desayuno. Yo lavé y él secó.
- Si le pones onda, te sale el amo de casa de adentro eh.
-Rio.- Tengo que ponerle onda.
- Tremendo sos. –Lo besé.-
- Y vos linda. –Me tomó por la cintura y me besó con tantas ganas que mi toallón terminó en el piso.-
- Te juro que me podes, pero no vamos a llegar.
- Tenes razón.
- No podemos llegar tarde.
- Mala mía. –Reímos y levanté el toallón del piso.-
- Esta noche te compenso. –Lo besé.-
- Es una deuda eh.
- Te pago con intereses si queres. –Le guiñé el ojo y me fui.-
Colgué el toallón en el baño y comencé a desenredar mi pelo que no entendía porque tenía tantos nudos.
Era como si mi pelo representara mi realidad en ese preciso momento, muchos nudos que de a poco comienzan a desatarse.
Suspiré y terminé con mi tarea, una vez que mi pelo estuvo medianamente decente me delinee un poco los ojos y me puse un poco de rubor. Busqué entre mis cosas una cadenita que me habían dado de mi mamá cuando falleció y me la puse por primera vez, la necesitaba conmigo. Esto es por ella.
Agarré mi cartera y fui hasta el living.
- Ya estoy amor.
- ¿Vamos?
- Dale.
Pepe se levantó del sillón, me dio un beso y salimos de casa.
sábado, 13 de junio de 2015
175.
Estaba saliendo del médico, me habían hecho un montón de estudios que en realidad me deberían haber hecho hace un tiempo, pero nunca tuve las fuerzas para afrontarlos.
Mi cuerpo estaba sano, pero existía un gran porcentaje de posibilidades de volver a sufrir lo mismo. Dato que hizo que mi mundo se viniera abajo en una milésima de segundo.
Caminé hasta casa tratando de contener el llanto, odiaba haberlo convencido a Pedro de venir sola. Lo necesitaba a mi lado.
Llegué a casa, tiré todo sobre la mesa y otra vez corrí a la cama para quedarme allí y que la vida pase mientras yo seguía sufriendo.
Sonó mi celular pero no atendí, no tenía fuerzas para hablar. No podía hacer nada que no sea llorar.
(Y sí. ¡Ya sé que soy una pesada que llora todo el tiempo! ¿Pero cómo se controla la angustia? ¿Cómo se hace para soportar situaciones tan dolorosas sin derramar lágrimas? Porque juro que si alguien me pasa la fórmula la pongo en práctica.)
Después de un rato, busqué algo de ropa y me fui a bañar. Necesitaba tranquilizarme un poco al menos.
- Amor, llegué. –Dijo Pepe entrando a casa, venía de la casa de Nan, recién se había mudado y lo estaba ayudando.- Pau. ¿Dónde estás?
- Acá. –Dije desde el balcón, estaba sentada contra la punta y no se veía desde adentro.-
Pepe se acercó a mí para sentarse y darme un beso.
- ¿Qué pasó? Estuviste llorando.
-Suspiré.- Estoy bien, pero las posibilidades de que vuelva a pasar lo mismo son altas.
-Suspiró y me abrazó por el costado.- ¿Cuántas?
- Más de tener otro embarazo así que uno normal.
-Besó mi frente.- Hay que aferrarnos de las posibilidades positivas.
- Ojala pudiera. –Cerré mis ojos.-
- Si lo deseamos mucho va a suceder.
- Contagiame ese positivismo, por favor.
-Rio.- Te lo paso con mis poderes mentales, para eh. –Se tomó de sus sienes y puso una cara rara, yo reí.-
- Sos un tarado.
- No me importa quedar como un tarado cuando te hago reír.
- Tan lindo sos. –Lo besé.-
- Vamos a ser mucho más que dos, vas a ver.
-Sonreí y lo besé.- ¿Merendamos?
- Dale, traje facturas.
- Qué genial que sos.
- ¿Viste?
- Veo, veo. –Reímos y nos besamos.-
Merendamos y Pedro se quedó dormido mirando la tele.
-
Pau estaba cocinando y yo en mi computadora, ella creía que trabajando, pero en realidad estaba viendo fotos con mi familia. Hoy era el aniversario de mi abuela y eso me partía al medio.
La extrañaba y la necesitaba tanto.
Cuando me quedé solo ella no dudó ni un segundo en hacerse cargo de mí y darme todo como si fuera mi mamá, ella fue mi segunda mamá sin lugar a dudas. Cuando la miraba a los ojos sentía que estaba mirando a los ojos a mi vieja y eso era impagable.
Daba todo por un abrazo suyo, por una palabra o por sus recetas. (Y también daba todo por un reto más de su parte).
Ella siempre me retaba y me decía que sin tener una relación estable no iba a llegar a ningún lado. ¡Y cuánta razón tenía!
Quiero creer que ahora me estás mirando desde arriba abu. ¡Con novia formal hace meses! Una locura, pero real.
Las fotos estaban mezcladas y se apareció frente a mí la última foto juntos, algunas lágrimas cayeron por mis mejillas y las sequé rápidamente.
- Amor. ¿Comemos?
- Ahí voy Pau. –Dije tratando de disimular mi angustia.-
La escuché venir hasta acá y cerré todo.
- ¿Qué pasa Pepe?
- Nada, ahora voy.
-Suspiró.- Vos podes boludear a cualquiera, pero conmigo no.
- ¿Qué decís?
- Que te conozco amor. Que te gusta hacerte el fuerte con todo el mundo, pero te conozco.
- ¿Y qué tiene que ver?
- Okei, veo que te lo voy a tener que preguntar. –Se acercó a mí.- ¿Qué pasa? Tenes los ojos vidriosos.
- Nada Pau.
- No te creo.
- No me creas. –Me encogí de hombros.-
-Se agachó frente a mí y me obligó a mirarla.- No te pongas en actitud de nene.
- No quiero hablar Pau.
- ¿Por qué?
- Porque bastante mal la pasamos como para…
-Me interrumpió.- No digas giladas, quiero estar para vos.
- Es que no pasa nada, de verdad.
- No soy boluda amor.
- Ya lo sé.
- ¿Entonces me contas qué pasa?
- Nada, que hoy es el aniversario de mi abuela y me pega bastante.
Ella no dijo nada, se sentó sobre mis piernas y me abrazó por el cuello.
- Vos sabes muy bien que ella vive adentro tuyo.
- No digas giladas. –Respondí abrazándola por la cintura.-
- No son giladas, ella te crío. Por ella estás acá ahora.
- Eso es verdad, si no fuese por ella hubiese caído en un orfanato y anda a saber en donde estaría ahora.
- ¿Ves que no son giladas lo que digo?
- ¿Sabes que cuando la miraba a los ojos sentía que era la mirada de mi mamá?
-Sonrió y me besó.- Esas cosas pasan.
- Ahora de grande me doy cuenta de que lo que hizo vale demasiado.
- ¿Por qué ahora?
- Porque después de perder a su hija, se hizo cargo de mí a pesar del dolor inmenso que ella sentía.
- Por amor uno hace cosas increíbles. Las locuras por amor no son solo en la pareja.
- Eso es verdad.
- Obvio que es verdad, si lo digo yo. –Reímos.-
- Pero no sé, ahora lo pienso desde otro lado.
- ¿Por lo que nos pasó?
- Exacto.
- Ahora sentís el dolor que sintió tu abuela.
- Y es horrible. –Hice una pausa.- Pero también pienso que si ella pudo, nosotros también podemos.
-Suspiró.- Habría que tomarla de ejemplo.
- Mi abuela fue ejemplo de todo para mí.
- ¿Por ella sos así de lindo?
-Sonreí.- Por mis viejos también.
- Obvio que sí.
- Pero mi abuela estuvo toda la vida conmigo.
- Se lo tenes que agradecer… ¿Sabes cómo?
- ¿Cómo?
- Recordándola con una sonrisa.
-Sonreí.- Gracias amor.
- ¿Por?
- Necesitaba este abrazo y tus palabras.
- Y no me querías contar, ves que sos terco.
Reímos y nos besamos.
-----------------
Con mi ask ya no sé que hacer, no funca. Pero tienen otros medios para comentar y agradezco que lo hagan, por fas!!
Mi cuerpo estaba sano, pero existía un gran porcentaje de posibilidades de volver a sufrir lo mismo. Dato que hizo que mi mundo se viniera abajo en una milésima de segundo.
Caminé hasta casa tratando de contener el llanto, odiaba haberlo convencido a Pedro de venir sola. Lo necesitaba a mi lado.
Llegué a casa, tiré todo sobre la mesa y otra vez corrí a la cama para quedarme allí y que la vida pase mientras yo seguía sufriendo.
Sonó mi celular pero no atendí, no tenía fuerzas para hablar. No podía hacer nada que no sea llorar.
(Y sí. ¡Ya sé que soy una pesada que llora todo el tiempo! ¿Pero cómo se controla la angustia? ¿Cómo se hace para soportar situaciones tan dolorosas sin derramar lágrimas? Porque juro que si alguien me pasa la fórmula la pongo en práctica.)
Después de un rato, busqué algo de ropa y me fui a bañar. Necesitaba tranquilizarme un poco al menos.
- Amor, llegué. –Dijo Pepe entrando a casa, venía de la casa de Nan, recién se había mudado y lo estaba ayudando.- Pau. ¿Dónde estás?
- Acá. –Dije desde el balcón, estaba sentada contra la punta y no se veía desde adentro.-
Pepe se acercó a mí para sentarse y darme un beso.
- ¿Qué pasó? Estuviste llorando.
-Suspiré.- Estoy bien, pero las posibilidades de que vuelva a pasar lo mismo son altas.
-Suspiró y me abrazó por el costado.- ¿Cuántas?
- Más de tener otro embarazo así que uno normal.
-Besó mi frente.- Hay que aferrarnos de las posibilidades positivas.
- Ojala pudiera. –Cerré mis ojos.-
- Si lo deseamos mucho va a suceder.
- Contagiame ese positivismo, por favor.
-Rio.- Te lo paso con mis poderes mentales, para eh. –Se tomó de sus sienes y puso una cara rara, yo reí.-
- Sos un tarado.
- No me importa quedar como un tarado cuando te hago reír.
- Tan lindo sos. –Lo besé.-
- Vamos a ser mucho más que dos, vas a ver.
-Sonreí y lo besé.- ¿Merendamos?
- Dale, traje facturas.
- Qué genial que sos.
- ¿Viste?
- Veo, veo. –Reímos y nos besamos.-
Merendamos y Pedro se quedó dormido mirando la tele.
-
Pau estaba cocinando y yo en mi computadora, ella creía que trabajando, pero en realidad estaba viendo fotos con mi familia. Hoy era el aniversario de mi abuela y eso me partía al medio.
La extrañaba y la necesitaba tanto.
Cuando me quedé solo ella no dudó ni un segundo en hacerse cargo de mí y darme todo como si fuera mi mamá, ella fue mi segunda mamá sin lugar a dudas. Cuando la miraba a los ojos sentía que estaba mirando a los ojos a mi vieja y eso era impagable.
Daba todo por un abrazo suyo, por una palabra o por sus recetas. (Y también daba todo por un reto más de su parte).
Ella siempre me retaba y me decía que sin tener una relación estable no iba a llegar a ningún lado. ¡Y cuánta razón tenía!
Quiero creer que ahora me estás mirando desde arriba abu. ¡Con novia formal hace meses! Una locura, pero real.
Las fotos estaban mezcladas y se apareció frente a mí la última foto juntos, algunas lágrimas cayeron por mis mejillas y las sequé rápidamente.
- Amor. ¿Comemos?
- Ahí voy Pau. –Dije tratando de disimular mi angustia.-
La escuché venir hasta acá y cerré todo.
- ¿Qué pasa Pepe?
- Nada, ahora voy.
-Suspiró.- Vos podes boludear a cualquiera, pero conmigo no.
- ¿Qué decís?
- Que te conozco amor. Que te gusta hacerte el fuerte con todo el mundo, pero te conozco.
- ¿Y qué tiene que ver?
- Okei, veo que te lo voy a tener que preguntar. –Se acercó a mí.- ¿Qué pasa? Tenes los ojos vidriosos.
- Nada Pau.
- No te creo.
- No me creas. –Me encogí de hombros.-
-Se agachó frente a mí y me obligó a mirarla.- No te pongas en actitud de nene.
- No quiero hablar Pau.
- ¿Por qué?
- Porque bastante mal la pasamos como para…
-Me interrumpió.- No digas giladas, quiero estar para vos.
- Es que no pasa nada, de verdad.
- No soy boluda amor.
- Ya lo sé.
- ¿Entonces me contas qué pasa?
- Nada, que hoy es el aniversario de mi abuela y me pega bastante.
Ella no dijo nada, se sentó sobre mis piernas y me abrazó por el cuello.
- Vos sabes muy bien que ella vive adentro tuyo.
- No digas giladas. –Respondí abrazándola por la cintura.-
- No son giladas, ella te crío. Por ella estás acá ahora.
- Eso es verdad, si no fuese por ella hubiese caído en un orfanato y anda a saber en donde estaría ahora.
- ¿Ves que no son giladas lo que digo?
- ¿Sabes que cuando la miraba a los ojos sentía que era la mirada de mi mamá?
-Sonrió y me besó.- Esas cosas pasan.
- Ahora de grande me doy cuenta de que lo que hizo vale demasiado.
- ¿Por qué ahora?
- Porque después de perder a su hija, se hizo cargo de mí a pesar del dolor inmenso que ella sentía.
- Por amor uno hace cosas increíbles. Las locuras por amor no son solo en la pareja.
- Eso es verdad.
- Obvio que es verdad, si lo digo yo. –Reímos.-
- Pero no sé, ahora lo pienso desde otro lado.
- ¿Por lo que nos pasó?
- Exacto.
- Ahora sentís el dolor que sintió tu abuela.
- Y es horrible. –Hice una pausa.- Pero también pienso que si ella pudo, nosotros también podemos.
-Suspiró.- Habría que tomarla de ejemplo.
- Mi abuela fue ejemplo de todo para mí.
- ¿Por ella sos así de lindo?
-Sonreí.- Por mis viejos también.
- Obvio que sí.
- Pero mi abuela estuvo toda la vida conmigo.
- Se lo tenes que agradecer… ¿Sabes cómo?
- ¿Cómo?
- Recordándola con una sonrisa.
-Sonreí.- Gracias amor.
- ¿Por?
- Necesitaba este abrazo y tus palabras.
- Y no me querías contar, ves que sos terco.
Reímos y nos besamos.
-----------------
Con mi ask ya no sé que hacer, no funca. Pero tienen otros medios para comentar y agradezco que lo hagan, por fas!!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)