lunes, 8 de junio de 2015

170.

Ambos estábamos envueltos en las sábanas, ella descansaba sobre mi pecho. Su mano recorría mi brazo y la mía su espalda.

Estábamos en silencio porque no hacía falta decir nada.

- Está por amanecer. –Susurré.-
- ¿Ya?
- A ver… -Busqué mi celular.- No, falta un rato.
- Menos mal, no quiero despegarme de vos. –Dijo y me abrazó bien fuerte.-
- Tan tierna sos. –Besé su cabeza y ella sonrió.-
- Gracias, de verdad. –Suspiró.- Necesitaba estar así con vos.
- No tenes nada que agradecer, te juro que necesitaba lo mismo.
- Te amo. –Besó mi pecho.-
- Te amo. –Besé su frente y nos sonreímos.-
- ¿Vamos a dormir acá o en casa?
- Nos podemos quedar acá hasta el mediodía.
- Sos genial.
-Reí.- Podemos ver el amanecer, dormir un rato…
- Desayunar.
- ¿Siempre pensando en comida vos?
- Bueno che. –Dijo riendo.-
- Desayunar y después nos vamos.
- No, no pensemos en volver.
- Tenes razón. –Acaricié su brazo.- Disfrutemos de esto.

Después de un rato, busqué el bolso que había traído y le di su ropa.

- Te viniste preparado.
- Obvio. ¿Qué te pensas?
-Rio.- Voy al baño.
- Como si no te hubiera visto.
- Tarado, necesito ir al baño de verdad.
- Te jodo, anda.

Me dio un beso y se fue con su ropa. Nos cambiamos y nos encontramos nuevamente allí, subimos a la terraza del barco y allí abrazados miramos el amanecer, en silencio y abrazados.

-

No podía creer estar viviendo todo esto, me sentía en un cuento de hadas, yo era la princesa y él era mi príncipe. (El mejor y el más lindo de todos, no había dudas de eso).

En este momento no me importaba nada más que él y yo… Deseaba tanto que esto sea así para siempre.

- Pepe. –Susurré.-
- ¿Qué Pau?
-Suspiré.- ¿Me abrazas más fuerte?
-Hizo lo que le pedí.- ¿Por qué sos tan tierna?
-Sonreí y lo abracé más fuerte también.- Vos me pones así, tenemos el amanecer adelante…

Nos dimos un beso y cuando el sol ya había subido nos fuimos a dormir.

-

Me desperté y pedí que nos trajeran el desayuno al cuarto.

- Buen día. –Dije susurrándole en el oído.- Arriba remolona.
- Hola. –Respondió sin abrir los ojos.-
- Arriba loquita.
- Un ratito más.
- Son las once ya.
- Ufa. –Se acurrucó y reí.-
- Nos están por traer el desayuno.
- Bueno, que tarden un ratito.
-Reí y besé su mejilla.- Voy a juntar todo lo que quedó tirado de anoche. –Reímos.- Pero no te duermas.
- Okei.

Me quise levantar, pero ella me frenó.

- Dame un beso antes. –Sonreí y la besé.- Así está mejor.

Metí todo dentro del bolso y ambos nos cambiamos, ya que habíamos dormido en ropa interior.

Estábamos sentados en la cama, jodiendonos cuando nos trajeron el desayuno.

- Qué manera de cagarme eh. –Dijo por lo bajo.-
- ¿Por qué?
- Estaba a punto de hacerte cosquillas.
- ¡Zafé!
- Eso es lo que vos crees. –Me sacó la lengua.-
- Pase. –Dije fuerte para que escucharán del otro lado de la puerta.-
- Buen día. –Dijo y dejó el desayuno.-
- Buen día. –Respondimos.-
- Gracias. –Dijo Pau.-
- No es nada, que lo disfruten. –Y se fue.-
- Mierda que hacen buenos desayunos acá. –Dijo Pau mirando la bandeja.-
- Mi café batido ni arranca al lado de esto.
- Tus batidos son todo. –Me besó.-
- ¿Qué queres comer?
- ¡Todo! –Dijo riendo.-
- Bueno… ¿Por qué queres empezar?
- Mmm… Las nueces.
-Agarré una y se la di en la boca.- ¿Están ricas?
- Riquísimas. –E hizo lo mismo conmigo.- ¿O no?
- Ajam…

Desayunamos y salimos de la habitación para navegar al aire libre hasta que llegáramos.

- Podría vivir en esta noche y esta mañana para siempre. –Dijo y respiró profundamente.-
-La abracé por la espalda.- ¿Podríamos vivir siempre así, o no?
- Es imposible. ¿Cómo haces para vivir sin preocupaciones? ¿Sin angustias? Mejor no pensemos en imposibles.
- Pero amor…
- Pepe, de verdad. ¿Vos crees que es posible?
- No.
- ¿Y entonces?
- Pero capaz podríamos intentarlo.
-Suspiró.- ¿Para que no nos salga? Es en vano.
-Besé su hombro.- Pero no me gusta que vivamos tristes.
- Es lo que nos toca, si pudiera cambiarlo te juro que lo haría.
- Sí, yo también.
- Por eso amor. –Suspiramos.-
- ¿Y no podemos creer en que van a venir tiempos mejores?
- En eso puede ser.
- ¿Sabes qué es lo que quiero yo?
- ¿Qué?
- Que mi mundo empiece y termine en vos, que no exista nada más. Solo vos y yo siendo felices.
-Sonrió y bajó su mirada.- Te amo tanto. –Tomó mi mano y la besó.- Quisiera lo mismo. ¿Pero cómo hacemos?
- Te juro que me compraría una casa acá, en el medio de la nada y viviría de la caza y de la pesca.
- Nos cagaríamos de hambre.
-Reí.- Que mala que sos.
- No soy mala, soy realista.
- Bueno, nos ponemos un parador para la gente que pasa o algo.
- No me importaría de que vivamos igual, solo sé que es imposible vivir en paz.
- ¿Por qué?
- Renzo tiene que estar en la otra punta del mundo ante todo.
- Estamos cerca de eso.
- Eso espero.
- Vas a ver que sí. –La besé.- Dejemos de pensar en cosas feas que nos queda un ratito acá todavía.
- Tenes razón. –Me besó.- Perdón.
- No pasa nada. –Volvimos a besarnos.-

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