lunes, 22 de junio de 2015

184.

Caminábamos de la mano por las calles rosarinas y no podía pedirle más a la vida, ella era todo lo que necesitaba.

Llegamos al centro y lo recorrimos de punta a punta.

- Deja de mirar eso y entra a comprarlo.
- No Pepe.
- Dale Pau.
- No tengo plata.
- Te lo regalo yo.
- Me estás haciendo muchos regalos últimamente.
-Suspiré.- Dale mujer.
- ¿Seguro?
- Sí.
- Gracias. –Me besó e ingresó al negocio.-

Se compró una cartera y un paraguas.

- Gracias mi amor. –Dijo y me besó.-
- De nada hermosa. –La besé.- Me encanta mimarte.
-Sonrió y volvió a besarme.- ¿Seguimos?
- Dale.

Terminamos de recorrer el centro y antes de volver al hotel, nos quedamos en una plaza, las hamacas estaban vacías y nos sentamos allí. Pau comenzó a hamacarse y sonreí.

- Cuando volvía de la escuela siempre pasaba por una plaza que estaba cerca y me quedaba un rato. Me encantaba hamacarme.
-Sonreí.- Hamacate entonces.
- Me siento libre cuando lo hago.

Me sumé a su actividad y pasamos un rato hamacándonos como si fuéramos dos niños.

- Gracias.
- ¿Por qué? –Pregunté.-
- Porque me vuelvo a sentir una nena y me encanta.
- Mi nena.
- Y tu mujer. –Dijo sonriente.-
- Exacto. –Me acerqué a ella y la besé.-
- ¿Volvemos?
- Dale, me muero de hambre.
- Yo también. –Reímos.-

Nos levantamos y caminamos abrazados hasta el hotel que quedaba a un par de cuadras, directamente nos quedamos en el restaurant y allí merendamos.

- Pau. –La llamé desde el balcón del hotel que en comparación al nuestro era enorme.-
- ¿Qué? –Preguntó ya al lado mío.-
- Nada, quería que vengas. –La abracé por el costado y besé su sien.-
- Lindo que sos. –Me abrazó también.-
- ¿Sabes qué?
- ¿Qué?
- Cuando nos reencontramos acá me di cuenta de que aunque lo negara, te amaba y te amo más que a mi propia vida.
-Sonrió.- Irme o intentar irme fue lo mejor que hice.
- La verdad que sí, aunque casi me matas.
- Y yo casi me muero lejos tuyo.
- Pero sirvió.
- Sí, porque el señor se negaba a valorarme.
- Perdón.
- Ya pasó tonto.
- Menos mal.
- Pero la verdad es que me desesperé cuando leí esa carta.
- Tenías que reaccionar de algún modo.
- Fue muy de golpe igual. –Reímos.-
- Nos reconciliamos de golpe también.
- Es verdad. Si no tenía tu mail si que moría.
- Que poca imaginación que tenes.
- ¿Por qué? ¡Si no me respondías nada!
- Bueno che, tengo orgullo.
- Que se te desarma cada vez que me ves. –Reímos.-
- Pero tuvo sus frutos lo que hice, ahora soy tu novia.
- Es verdad.
- Y ahora sos conciente de que me amas.
- Con toda mi alma te amo.
-Sonrió y me miró.- Te amo mi amor. –Nos besamos y volvimos a abrazarnos.-
- Está refrescando.
- ¿Es una indirecta para ir al jacuzzi?
- Me encanta que me conozcas tanto.
- Conozco esa mente podrida yo.
- Ahora ella se hace la santa.
- Yo era una santa, vos me transformaste.
- ¿Me vas a decir que no te gustó mi transformación?
-Rio.- Me llevaste por el mal camino.
- ¿Mal camino?
- Sí, hiciste que fuera adicta a vos.
- Me encanta que sea así, eso quiere decir que no podes vivir sin mí.
- ¿Te lo tenía que notificar? ¿No te diste cuenta?
-Reí.- Obvio que me di cuenta. –La besé y recorrí su espalda con mi dedo índice.- Y me encanta hacerte disfrutar.
-Sonrió.- ¿No pensas aguantar hasta la noche?
- Estás loca vos.
- Dale, vamos.

-

Estábamos metidos en el jacuzzi, frente a frente.

-Cerré mis ojos y suspiré.- Tenes la capacidad de traerme a lugares que me llenan de paz.
- Es la idea.
- Vos me das paz. –Dije y lo miré.-
-Sentí su mano acariciando mi pierna.- Vos me das paz y mucho más. –Sonreímos cómplices e hizo que me siente sobre él.-
- Te amo. –Dije en medio del beso que me estaba dando.-
- Te amo mi amor.

Y esta vez sin preámbulos ni previas, lo hicimos debajo del agua.

-

- ¿Bajamos a comer amor?
- Ya voy.
- Dale.
- No tenía en mis planes mojarme el pelo.
- ¿Ahora es culpa mía?
- ¡Obvio nene!
- La próxima no te toco ni un pelo.
- No te la crees ni vos.
- ¿Por qué?
- No te resistís a mí.
- Cuanta confianza se tiene señorita.
- Demasiada.
- ¡Apurate!
- Ya voy Pedro.

La esperé sentado sobre la cama y por fin estuvo lista.

- ¿Bajamos?
- Al fin. –Me paré y la besé.- Vamos, dale.

Bajamos y cenamos en el restaurant del hotel.

Sentí su pie acariciar mi pierna por debajo de la mesa y sonreí, busqué su mano y la besé.

- ¿Ya terminaste?
- Sí.
- ¿Subimos?
-Sonrió.- Dale.

Salimos del hotel y pedimos el ascensor.

- Bienvenida al paraíso. –Dije haciéndola entrar en la habitación.-
- ¿Y eso que quiere decir?
- Que no te vas a olvidar nunca de esta noche.

Entré y cerré la puerta.

6 comentarios:

  1. Soñe que evitabas la propuesta y empezabas el capitulo con ellos casados. Todos putos. :P

    ResponderEliminar
  2. Me encanto el cap! Estan super cachondos ajajaja

    ResponderEliminar
  3. Q HERMOSOS ESTOS ULTIMOS CAPITULOS!! mimiroxb

    ResponderEliminar
  4. Que lindo capitulo!!! ya quiero que le pida casamiento!!!! :D

    ResponderEliminar