Al día siguiente desperté pasado el mediodía y agradecí que no faltaran tantas horas para que Pedro llegara, pensé en todo lo que podía hacer para mantenerme distraída y comencé por darme un baño.
Me bañé, lavé con cuidado mi cabello, encreme todo mi cuerpo e incluso sequé mi pelo. (Cosa que no hacía casi nunca).
Luego me preparé algo para comer y comí en el balcón cosa que mi atención tan solo se centrar en el cielo, intenté evadir todos los pensamientos negativos. Busqué mi celular y le escribí a Pepe.
‘Buen día, me desperté hace un ratito.’
‘Dormiste con ganas eh… Buen día. Me libero de una charla y te llamo. ¿Dale?’
‘Dale.’
Terminé de comer y me quedé allí hasta que sonó mi celular.
- Conversación telefónica -
- Hola Pepe.
- Hola mi amor. ¿Cómo estás?
- Como puedo, al menos me levanté.
- Está bueno eso.
- Sí, pero no sé cuánto voy a aguantar.
- Acostate si queres, tampoco pretendas de un día para el otro hacer como si nada hubiera pasado.
- Ni aunque quisiera podría hacer eso.
- Por eso amor. ¿Ahora que estás haciendo?
- Terminé de comer.
- Yo hoy no salí a comer, así puedo irme más temprano.
- Sos tan lindo.
- Solo quiero estar con vos. ¿Está mal?
- Está perfecto, quiero estar con vos yo también.
- Me faltan un par de cosas, pero voy a tratar de llegar temprano.
- Por favor.
- Sus deseos son órdenes señorita. -Reí.- Me gusta que te rías.
- A mí me gustas vos.
- Que vos me gustas a mí no es novedad me parece.
- No te quiero robar más tiempo.
- Nunca me robas tiempo.
- Dale, anda.
- Bueno, está bien.
- Un beso grande mi amor.
- Otro para vos hermosa.
- Fin de la conversación telefónica -
Bloqueé el celular y luego de lavar lo que había usado para comer volví a la cama, no tenía muchas más fuerzas.
Me tapé hasta la cabeza y me hice un bollito para largarme a llorar otra vez, juro que no podía controlarlo. No podía sentir menos dolor del que sentía, todo lo contrario, sentía que a medida que el tiempo transcurría el dolor se multiplicaba y tomaba cada célula de mi cuerpo.
Lloraba y lloraba todo mi ser, no solo mis ojos.
Era mi bebé, mi bebito. ¿Por qué me lo tenían que arrebatar así? ¿Para qué? ¿Con qué sentido? Es imposible encontrarle un sentido a tanto dolor.
Había sido muy poco el tiempo que tuve para ilusionarme, pero fue suficiente para imaginarme miles de cosas como el momento de su nacimiento, su bautismo, tenerlo sobre mi pecho, darle de mamar, llevarlo al jardín y luego a la escuela, verlo crecer y poder cuidarlo, cuidarlo como si fuese un ángel. Mi ángel.
Y ahora era un ángel real.
Y también había tenido tiempo de imaginarlo a Pedro papá y me moría de amor así como ahora me moría del dolor. Me sentía desgarrada, partida a la mitad. Hecha mierda hablando en criollo.
Lo escuché a Pedro llegar y suspiré, sequé mis lágrimas e intenté tranquilizarme, claro que fue en vano.
- Hola amor. –Dijo entrando al cuarto.-
- Hola Pepe. –Respondí como pude, él quito su calzado y se sentó a mi lado para poder besarme.- Menos mal que llegaste, no aguantaba mucho más tiempo sola. –Dije abrazándome a su brazo, él besó mi cabeza.- ¿Cómo fue tu día?
- Complicado.
- Es una mierda esto.
- Fingir estar bien delante de los más capos de la empresa cuando solo queres llorar, sí. Es una mierda. –Lo besé.- Pero ya está.
- ¿No te dan días en el laburo...?
- No sé, ya mi jefe me dijo que si sigo faltando me echa, prefiero ni arriesgarme.
Lo abracé contra mi pecho y él me abrazó por la cintura.
- Necesitaba estar así con vos.
- Necesitaba lo mismo. –Respondí y cerré mis ojos.-
- Pau.
- ¿Qué Pepe?
-Suspiró.- Mejor no, no te quiero poner peor.
- Ahora decime.
- No amor, de verdad.
- Pedro, dale.
- Que no podía dejar de mirar parejas con bebés y eso me hizo mierda.
-Me abrazó más fuerte.- Yo no puedo dejar de pensar en todo lo que me imaginaba los tres juntos.
- ¿Cómo se hace?
- Si supiera lo diría amor.
Suspiramos y nos quedamos allí por un largo rato, abrazados y llorando.
- Es horrible saber que estuvo adentro mío y que no está más.
- Es horrible saber que no está.
- Un infierno. –Dije quebrada.-
- Esto le pasa a mucha gente y después pueden tener una familia…
- No me importa eso ahora, lo único que me importa es que no tengo a mi bebé.
- Lo sé, perdón.
- No me consuela lo que le haya pasado a otra gente cuando no puedo soportar lo que me pasa a mí.
- Tenes razón. –Suspiró.-
- ¿No te pasa lo mismo?
- Sí, pero intento convencerme con giladas.
- Ya intenté y es inútil.
- Hay que atravesarlo.
- Ya lo sé, pero hay demasiadas piedras en el camino.
- Sí, hay muchas piedras, pero vamos de la mano.
- Juntos.
- Siempre mi amor.
Nos dimos un beso y nos abrazamos.
- ¿Queres que salgamos a caminar un rato?
- No Pepe, te juro que no tengo fuerzas.
- Yo tampoco, pero por ahí nos despeja.
- De verdad, no quiero.
- Está bien. –Nos dimos un beso.- ¿Y qué queres?
- Quedarme acá con vos.
-Me besó.- Me gusta querer lo mismo que vos. –Nos besamos.-
- ¿Traes unos chocolates?
- Dale, dale. –Me besó y se fue.-
aaahiiiii me mato verlos tan hechos mierda ,,,, espero que se le pase rapido
ResponderEliminarQue lindo capitulo pero ojala se venga algo lindo porque fue demasiado sufrimiento ...
ResponderEliminarAy! Me da mucha pena que sufran así! Una buena, por favor, para estos chicos
ResponderEliminaraca leyendo la nove como SIEMPRE.. pero (extraño preguntar o pedir adelanto en askkkkkk :c)
ResponderEliminar