domingo, 9 de agosto de 2015

254.

‘Finalizando el cuarto mes de embarazo…

Siendo sincera, aún no lo puedo creer y dudo terminar de caer algún día.

Este mes pasó sin sobresaltos, solo con controles de rutina y por suerte el embarazo seguía su curso normal.

Este mes nos enteramos de que era una nenita y no daba más de felicidad, quería tenerla en mis brazos y abrazarla hasta la eternidad.

Se llamaría Sofía.

Pero, como siempre en mi puta vida, nada era color de rosas: lo había encontrado a Pedro con droga otra vez y hace tres días que ni siquiera nos miramos. Me juró y me re contra re juró que no lo hacía casi nunca, pero yo ya no sabía qué carajo creer. No entendía la situación y no sabía qué hacer para ayudarlo.’


Sentí que por debajo de la puerta se deslizó un papel y me acerqué a agarrarlo, lo leí y salí del cuarto de Sofi en busca de Pedro.

- ¿Eso era lo que querías? –Preguntó enojado.-
- No entendes nada.
- ¿Qué es lo que no entiendo?
- Lo que quiero es ayudarte.
- Bueno, está bien. Ya tengo psicólogo.
- No se trata de eso Pedro.
- ¿Y de qué carajo se trata? –Me gritó y suspiró.-
- Se trata de que tenes que recuperarte porque vas a ser papá, te aviso por si te olvidaste.
- ¡Sos una forra! –Gritó y quebré en llanto.-
- No me grites.
- Vos no me hagas esto entonces.
- Lo único que quiero es ayudarte.
- ¿Y quién te dijo que yo quiero ayuda?
- No seas así Pedro.
- Vos no seas así.
- ¡Lo único que quiero es ayudarte! –Repetí y sequé mis lágrimas.-
- No tenes por qué hacerlo.
- ¡Pedro! Sos mi pareja y vamos a tener una hija juntos.
- Si no fuese por eso ya te hubieses ido. ¿No?
- ¿Qué? ¿Qué carajo estás diciendo? –Grité.-
- ¡Eso! Que si no fuese por la beba ya te hubieses ido.
- Creí que me conocías.

Y me fui, tenía miedo de seguir discutiendo.

Me encerré en el que sería el cuarto de Sofía y me dejé caer en la cama que aún estaba allí. Posé las manos sobre mi panza y suspiré, intenté hacer fuerzas para no llorar de más y claro que fue inútil.

¿Por qué siempre todo tenía que tener un manto de angustia?

- ¿Puedo pasar? –Preguntó en la puerta.-
- No.
- Por favor.
- No quiero ponerme peor Pedro, hacelo por la beba al menos.
- No vengo a discutir.
- Andate.
- Por favor mi amor.
-Me senté en la cama y suspiré.- Te dejo pasar si me traes un vaso de agua.
- Está bien.

A los pocos segundos, volvió con un vaso de agua y me lo dio. Tomé un poco y lo dejé a un lado.

- Nada de lo que te dije lo pienso.
-Suspiré.- Siempre es lo mismo Pedro.
- Te juro que esta vez va a cambiar.
- ¿Y por qué tengo que creerte esta vez?
- Porque no quiero ser tan pelotudo de arruinar el momento más lindo de nuestra vida.
- ¿Sos conciente de que necesitas ayuda?
- Sí, por eso quiero arrancar terapia.
- Está perfecto que lo hagas.
- No quiero ser un mal novio para vos y mucho menos un mal padre. –Tocó mi panza.-
- Llegó el momento de poner a Sofi por sobre nosotros.
- Lo sé.
- Y para eso, tenemos que poder solucionar nuestros problemas antes de su llegada.
- Es lo que más quiero.
- Podes contar conmigo, lo sabes.
- Sí, lo sé.
- No seas boludo, yo estoy.
- Gracias, de verdad.
- No tenes que agradecerlo.
- Perdón, lo que menos quería era hacerte mal.
-Suspiré.- Me da miedo ponerme nerviosa.
- Soy un pelotudo, perdón. De verdad.
- Ya pasó.
- ¿Segura?
- Sí. ¿Me das un beso?
- Obvio que sí. –Sonreí y me besó.- Veni…

Me abrazó contra su pecho y suspiré.

- Vamos a estar bien, te lo prometo. –Dije y besé su brazo.-
- Lo sé, te juro que lo sé.
- Te amamos mucho. –Susurré.-
- Y yo las amo a ustedes, más de lo que te imaginas.

Sonreí y me acurruqué en él.

Después de un rato, pedimos algo para cenar ya que era tarde.

- Veni a dormir conmigo, extraño mucho sentirlas cerquita a la noche.
-Reí.- ¿Te vas a portar bien?
- Te lo prometo. –Dijo riendo.-
- Me doy una ducha y voy.
- Te espero.
- Dale. –Le di un beso y me fui a bañar.-

-

Me cambié y me quedé en la cama, esperándola… La realidad me asustaba pero había que ponerle huevo y enfrentarla, mi hija se lo merecía.

- Acá estoy. –Dijo y se acostó a mi lado.-
- Menos mal, ya estabas tardando mucho.
- Necesitaba bañarme.
- ¿Por?
- Para terminar de sacarme los nervios.
- Yo tengo otro método.
- ¿Ah, sí? ¿Cuál?
- Lo conoces muy bien.
- No lo recuerdo.
- ¿Segura?
- Ajam.
- Voy a tener que recordártelo entonces.
- Por favor.

Mis labios se posaron su hombro y recorrieron su piel con suaves besos mientras presionaba con fuerza su mano.

- No podes ser así de lindo.
- Vos no podes ser así de linda. –Dije acariciando su cuello con mi nariz.-
- Te extraño. –Dijo acariciando mi nuca.-
- Y yo te extraño a vos. –Confesé.-
- Te necesito.
- Te amo. –Dije y la besé.-
- Te amo mi amor.

------------------

Se acerca el final y encima yo lo acelero.. :O

4 comentarios: