martes, 10 de febrero de 2015

44.

Sentir la satisfacción de Paula ante mis acciones me ponía loco, no veía la hora de que se animara…

Necesitaba estar en la cama con ella, necesitaba tocarla de punta a punta, besarla, acariciarla… Follarla. Lo necesitaba, y no por una simple necesidad carnal, sino porque nuestros cuerpos se atraían, eran como dos imanes. No era el simple hecho de ponerla, era el hecho de por fin poder acostarme con una mina con lo que me pasa algo real.

No terminaba de entender qué era exactamente lo que me ocurría con ella, pero me hacía tan bien que necesitaba que sea mía.

Llegué a mi casa y me bañé con agua helada porque no había otra manera de tranquilizarme.

Y luego de eso me fui a dormir porque no podía más, demasiado para un solo día.

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Me desperté varias horas después de todo lo acontecido y me fui a bañar, en el baño por primera vez me animé a mirarme al espejo, a descubrirme. Por primera vez dejé de lado las cicatrices y pude darme cuenta de que soy una mujer, una mujer real. De que mi cuerpo es el de una mujer y de que no está mal que quiera estar con un hombre. Me doy cuenta que eso es normal, y que exista el pasado que exista, eso no puede arruinar mi presente.

Sonreí al ver mis curvas, no estaba nada mal.

Después de cambiarme, busqué algo de mis ahorros y fui al centro. Quería sentirme mujer. Necesitaba hacerlo.

Me compré varios conjuntos de ropa interior de encaje, en color negro, rojo y blanco y luego una mini de jean.
Pasé por un local en el que vendían cosas de perfumería y entré, me compré una crema corporal, delineador, máscara de pestañas, labial rojo y un esmalte de uñas.

Volví a mi casa tan feliz que ni siquiera cruzarme con mi viejo me generó mal humor.

Me pasé toda la tarde probando todo aquello que había comprado.

-

Me desperté cuando ya me dolía el cuerpo de estar en la cama, me levanté y me preparé el mate. Era un día sin pena ni gloria.

Revisé mi celular y al ver la foto que había subido Paula una sonrisa se dibujo en mi rostro, mini de jean con remera blanca y sin sostén alguno en su delantera. ¿Cuánto te falta?

 Y si no lo hacía a propósito, le salía perfecto. (Y sino también).

 Le di “Me gusta” a la foto y le escribí al WhatsApp:

“¿Y qué pasó con esa ropa?”

“Me hiciste acordar que soy mujer.”

“¿Yo?”

“Sí, con todo lo que hiciste hoy conmigo.”

“¿Te sentiste bien?”

“Muy bien Pedro.”

“Puedo repetirlo cuantas veces quieras…”

“Me haces poner colorada.”

“Colorada también puedo hacerlo.”

“Sos un tarado.”

“Un tarado que te encanta.”

“Que me fascina…”

“¿Queres venir a mi casa?”

“En un ratito voy…”


Necesitaba que se dé y las probabilidades eran altas.

Ordené mi cuarto, hice la cama (cambié las sábanas) y perfumé todo. Me puse una bermuda de jean, una remera y un par de zapatillas y me senté a esperarla. Al menos quería que venga y acariciarla, necesitaba sentirla cerca de mí.

-

No sabía muy bien qué era lo que estaba haciendo (o en realidad sí, lo sabía y perfectamente pero prefería hacerme la boluda) pero si ocurría hoy, no me negaría.

Toda mi vida le había tenido pánico a los hombres, siempre me mantuve lo más alejada que pude de ellos.

Todo por culpa de mi viejo que me había hecho pasar una situación tan repugnante en mi infancia, siempre tuve miedo de estar cerca de un hombre porque podrían ser todos iguales a él.

Pero desde que conocí a Pedro todo cambió. Él me hace sentir tan bien que no puedo ponerlo en palabras.
Su manera de mirarme, de tocarme y de besarme son adictivas. Podría estar las 24 horas del día con él y creo que es la hora de animarme a sentir como una mujer de verdad.

Me bajé del colectivo y caminé hasta el edificio en donde Pedro vive.

Y justo cuando fui a tocarle el portero, abrieron la puerta del edificio. Entré y toqué timbre directamente en la puerta de su departamento.

-

Escuché el timbre y sonreí.

- Hola… -Dije cuando abrí la puerta sonriendo cual idiota.-
- Hola. –Respondió y antes de darme cuenta sus labios ya estaban junto a los míos. Yo cerré la puerta y la tomé por su nuca porque necesitaba estar aún más cerca de ella.-
- ¿Cómo estás?
- Mejor ahora que te veo.
- ¿Sí?
- Sí… -Dijo y me abrazó por la cintura.- Te extrañaba.
- Pero si nos vimos hace un rato…
- Bueno, si queres que me vaya… -Dijo y se separó de mí, sonriendo pícaramente. Yo la trabé contra la pared y la besé.-
- Vos de acá, no te vas.
- ¿Y si me quiero ir?
- No te queres ir. –Dije y toqué su boca.-
- Mmm… Tenes razón.
- ¿Y entonces?
- No sé. ¿Podemos sentarnos?
- ¿Sentarnos?
- Mmm… Veni.

La llevé sin dejar de besarla al sillón, yo me senté sobre este y ella se sentó sobre mí, dejando sus piernas hacia un costado de las mías.

- ¿Estás cómoda? –Pregunté mientras besaba su cuello.-
- Sí, estoy muy bien.
- Buenísimo entonces. –Dije y corrí el pelo de su cuello, acomodándolo todo del otro lado. Su mano derecha recorrió toda mi espalda y se frenó en mi nuca, donde con su dedo índice comenzó a dibujar figuras abstractas.- Sos hermosa. –Ella respondió apretando mi nuca, haciendo que yo me hunda literalmente en su cuello y los besos, de a poco, comenzaron a transformarse en pequeños mordiscos.-

8 comentarios:

  1. Que lindo capítulo! no puedo esperar para el próximo!!!!!!����������

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  2. Como te dije ayer, esto me trae mucho recuerdos lindos!
    No pueden massss, son hermosos juntos!

    PD: Leí los adelantos de mañana, wow! Subiditos jaja...

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  3. Te odio por dejarme un capitulo tan lindo ahi!! ♥♥♥

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  4. No camila no. No lo pides dejar así. No aguanto. Subi otro porfassss!!! Genial el capitulo!!

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  5. no no on no non o!! quiero maaaaaas

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  6. Que lindo capitulo! me encanta como escribis!!!!

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