- Buen día… -Dijo Pau entrando al cuarto.-
- Buen día.
- ¿Cómo estás?
- Un poco mejor.
- Me alegro. –Me dio un beso.- Tengo una buena noticia para vos.
- ¿Me voy a casa?
- No loquito, para.
- ¿Y entonces qué?
- Después de que te den el desayuno… Podes salir un rato, obviamente que en silla de ruedas y con el suero. Pero bueno, podes salir.
- ¿Solo?
- No tontito, voy a ir con vos.
- Entonces me gusta la idea.
- Primero tenes que desayunar.
- Sí, ya sé y no me niego porque muero de hambre.
- La enfermera estaba repartiendo, asique supongo que ya te tocará.
Desayuné y algunos enfermeros me ayudaron a pasar a la silla de ruedas…
- ¿Usted va con él? –Le preguntó un enfermero a Paula.-
- Sí, yo lo acompaño.
- Tengan mucho cuidado y no salgan del parque del hospital.
- Quedese tranquilo que yo lo cuido.
- Sí, es más cuida que ustedes… -Dije y reímos.-
Paula comenzó a empujar la silla de ruedas y llegamos al ascensor.
- Me siento un gil acá.
- ¿Por qué?
- Porque no me gusta estar así de débil. Me da vergüenza.
-Se agachó a mi altura.- No la tengas…
- ¿No estás conmigo por lástima?
- ¡Hey! ¿Cómo vas a decir eso? Obvio que no. –Me besó y salimos del ascensor.-
Atravesamos un pasillo hasta que por fin salimos, hacía mucho tiempo que no respiraba tan profundo…
Nos acercamos a un banco, en donde Paula se sentó y yo quedé frente a ella.
- Aire puro…
-Sonrió.- Relajate…
- Estoy en eso. –Dije y cerré mis ojos.-
- ¿Queres masajitos?
- Por favor…
- Mi nene mimado. –Me besó y se paró detrás de mí para comenzar a hacer masajes en mi cuello.-
- Sos tan linda… -Dije y tomé su mano para besarla.-
- ¿Sabes qué es lo que me gusta de que estés así?
- ¿Qué?
- Que no das más de tierno.
-Reí.- Estoy sensible.
- Se nota, no hace falta que lo aclares… Igual me gusta, ya te lo dije. –Continuó con sus masajes.-
-
Pasamos un largo rato en el parque hasta que debimos volver porque el médico lo estaba esperando para un control.
Yo aproveché y fui a mi casa a bañarme y cambiarme, me puse mi capucha y escuchando música con mis auriculares salí para volver a la clínica.
- ¿En dónde andas pendeja que no dormís en casa?
- ¿Te importa?
- ¿Sinceramente? No…
- ¿Y entonces para qué carajo preguntas?
- Respondeme.
- Con una amiga que está internada. Punto. Me voy, chau.
- Vos a mí no me cortas el rostro pendeja mal parida. –Gritó empujándome contra la pared.-
- ¿Nunca te vas a cansar de arruinar todo?
- No, porque vos naciste para sufrir.
- Sos la bosta más grande.
- Vos venís de esta bosta.
- Y me da asco. –Me apretó aún más y mi ceja golpeó contra una de las cerraduras de la puerta, provocando que comience a sangrar.-
- Eso, sangra… Dale, sangra.
- ¡Soltame!
- Siempre voy a ser tu sombra. Siempre.
- Un día esto se va a terminar, yo lo sé.
- Cuánta fe te tenes. –Dijo y me soltó.- ¡Andate de mi casa! –Aproveché la situación y salí, corrí dos cuadras y me dejé vencer… Cayendo al lado de un árbol y llorando. Mi ojo no dejaba de sangrar y yo temblaba por el llanto.-
Pero necesitaba llegar, necesitaba llegar. Caminé como pude hasta una farmacia en donde me curaron y me sentía débil, tomé una gaseosa que compré en un kiosko y volví a la clínica.
Tenía una venda en mi ceja.
Llegué y me dirigí casi sin pensarlo hasta la habitación de Pedro, necesitaba abrazarlo.
Ingresé en su habitación…
- Pau… ¿Qué te pasó?
-Corrí hacia él y me senté a su lado, apoyé mi cabeza en la cama.- Abrazame, por favor. –Sentí su brazo pasar por mi cuello y su otra mano acariciar mi cabello.-
- ¿Qué pasó?
- Mi viejo… -Suspiré.-
- Tranquila…
Pasó un rato y yo me erguí.
- Perdón por venir así, vos estás acá y…
- No pidas perdón. –Acarició mi mejilla.- No pidas perdón. –Hizo una pausa.- Veni… Dame un beso. –Me acerqué a él y nos dimos un beso.- ¿Qué pasó?
- Me agarró cuando estaba viniendo, me preguntó porque no estaba en casa, le mentí, me amenazó, me golpeó contra la puerta y me dio la ceja contra la cerradura… Me echó, caminé hasta una farmacia en donde me curaron y acá estoy. No sé. No aguanto más esto.
- Tranquila, no llores más. –Secó mis lágrimas.- Ya se va a terminar, te lo prometo… -Me besó.- Sentate acá al lado mío. –Yo me senté a su lado, apoyé su cabeza en mi hombro y me quiso abrazar por el costado.-
- No hace falta que me abraces, sé que te tira la cicatriz. –Besó mi cuello y yo tomé su mano.-
- Quiero abrazarte.
- Pero no podes, no quiero que te hagas mal por mí.
- Pero…
- Pero nada. Estar con vos me hace bien.
- Perdón.
- ¿Perdón? ¡No tenes que pedir perdón!
Pasamos un rato en silencio y yo, por lo menos, había dejado de llorar.
- Pepe…
- ¿Qué?
- ¿Te jode si voy al bar a comer algo? Muero de hambre.
- ¿Cómo me va a joder? Anda.
- Vuelvo rápido.
- Volve cuando quieras.
- No te duermas que en un rato vienen a hacerte un control.
- No, ahora prendo la tele.
- Dale. –Le di un beso y salí.-
Bajé hasta el bar, me compré un café con medialunas y busqué dentro de mi mochila mi cuaderno y la birome. Necesitaba escribir.
“Cuando de un día para el otro la muerte te acaricia como una suave brisa la vida se vuelve mucho más clara.
Los colores son más brillantes, las sensaciones más fuertes y las sonrisas más verdaderas.
Sucede que uno cree que la vida es eterna y cuando algo nos sacude, despertamos.
Vivir deja de ser algo que hacemos por inercia, vivir se convierte en disfrute.
Lo conozco hace nada, yo lo sé. Pero es importante para mí, él fue quien me despertó y no podría soportar perderlo. Lo necesito, lo necesito para respirar. –Quizás suene egoísta, pero es así.- Necesito al menos verlo a lo lejos.
Los sabios dicen que está bien, pero sigue en ese cuarto blanco. Los de palabra autorizada dicen que ya saldrá, pero sigue en esa cama.”
Me encanto lo mimosoto que esta Pepe ♥♥♥Lastima el padre de Pau cagando todo -.-
ResponderEliminarwow q hdp q es el papa de Pau...
ResponderEliminarGracias a dios pau se pudo de esa Bestia.
ResponderEliminarOjala pedro Salga pronto del hospital y le ofresca a pau vivir con el.
Me encanto El Cap=)
Me encanto camii! sobre todo la ultima parete que psu escribe!!
ResponderEliminarPobre pepe! Ojala se mejore y vuelva a su casa!
ResponderEliminar