Pero debajo de mi cama encontré una hoja que ni me acordaba que en algún momento había escrito.
“Soy chica, todos dicen que soy una nena –y quizás lo sea.- pero yo me siento lo suficientemente grande como para darme cuenta de las cosas lindas y las cosas feas que hay en la vida. Mi familia definitivamente es una cosa fea… Pero podría hacer una extensa lista de las lindas:
- Acostarme en mi cama y que las sábanas estén bien planchadas.
- Un cuarto de helado de chocolate con almendras y menta granizada.
- Las flores que arranco de la planta de la esquina.
- Abrir un libro y que tenga olor a nuevo.
- Reír sin razón.
- Comprarse una bolsa de caramelos de menta con chocolate.
- Escuchar una linda canción y dejar que el mundo de afuera se caiga a pedazos.
- Ver las carreras que hacen las gotas de la lluvia en los vidrios de mi ventana.
- Dar vuelta la almohada para sentir el lado frío.
- Despertarse sin alarma.
- Pedir un deseo cuando los números del reloj son iguales.
- Respirar hondo.
La vida siempre tiene cosas lindas, solo hay que saber verlas.”
Las lágrimas rodaban por mis mejillas, eso lo había escrito cuando tenía diez años… Y era tan chiquita que a pesar de todo tenía la capacidad de abstraerme y disfrutar de las pequeñas cosas. Abstracción que había perdido. Últimamente no disfrutaba de nada. –A excepción de Pedro, pero él llegó hace muy poco tiempo a mi vida.-
Pasé años llorando como una pelotuda y perdiéndome de aquellos detalles que cuando era una nena podía disfrutar.
Mi celular sonó, sequé mis lágrimas y atendí.
- Conversación telefónica -
- Hola…
- Pau. ¿Estás bien que tardas tanto?
- Sí, sí. No te preocupes que mi papá no está.
- Pero estás llorando.
- Es por una pelotudes, encontré algo debajo de la cama y bueno.
- ¿Qué cosa?
- Algo que escribí cuando era chica, pero estoy bien. De verdad.
- ¿Qué encontraste?
- Una lista…
- ¿De?
- Nada Pepe, ya voy.
- Bueno, te espero.
- Fin de la conversación telefónica -
Guardé esa hoja en mi billetera, agarré las bolsas con las cosas para tirar, mi cartera y mi bolso con las cosas de la facu –ya que lo dejaría en la casa de Pedro porque pasaría el finde allí.- Y me fui.
-
Ella entró a mi casa y sonreí, se acercó a mí y me besó. Luego me abrazó, sin decir nada.
- ¿Estás bien Pau?
- Sí, estoy bien.
- ¿Segura? Estabas llorando.
- Es que encontré algo de cuando era chiquita, pero era algo lindo. –Se separó de mí.- Asique estoy bien… -Me besó.- ¿Salimos?
- ¿A dónde?
- A algún lado… A caminar al menos.
- Mmm…. Bueno, dale.
Ella dejó sus cosas de la facultad y salimos de mi casa.
Caminábamos por el centro y ambos estábamos muy callados… Dejé que camine un poco y me saque ventaja para luego correr y saltar sobre su espalda.
- ¡Pedro!
- ¿Qué? –Pregunté riendo.-
- ¿Qué haces?
- Estás muy callada y bueno…
-Reí.- Estoy muy pensativa, no sé.
- Estás aburrida.
-Rio.- Bueno, perdón. –Se encogió de hombros.-
- No pidas perdón, solo que me gustaría poder entrenerte un poco.
- ¿Y para eso saltas encima mío?
-Reí.- Bueno, no sé… Perdón.
- Prefiero que me beses.
- Mmm… Prefiero lo mismo.
- ¿Y entonces?
- ¿Entonces qué? –Preguntó y mordió su labio. Sonreí y la besé, en medio de toda la gente que iba y venía a las apuradas. No me importaba.- Estamos molestando al resto.
- No me importa.
- No seas malo.
- Bueno, entonces vení…
La tomé de la mano y fuimos a aquella misma calle sin salida a la que habíamos ido hacía tanto tiempo.
- Acá nadie nos va a molestar ni vamos a molestar a nadie. –Dije y la besé, tirándola contra un canasto de basura que estaba cerrado.-
- Estás loco.
- Y te encanta que esté loco.
- Me fascina. –Nos besamos e intentábamos que nuestros cuerpos estén cada vez más y más cerca. Necesitábamos que sea así.-
- A mí me fascinas vos.
Pasamos no sé cuanto tiempo –solo sé que fue mucho.- allí, sin despegar nuestros labios hasta que ella volvimos al centro. Entramos en un Mac, a cenar y ella se fue al baño. Cuando se levantó, un papel cayó de su cartera.
Quise avisarle, pero ya estaba lejos. Lo levanté del piso y la intriga me pudo, comencé a leerlo.
Ella me sorprendió cuando lo estaba leyendo.
- ¿Qué haces con eso?
- Perdón, se te cayó de la cartera cuando te fuiste.
- No deberías haberlo leído. –Me lo quitó de las manos.-
- Perdón, no te enojes.
- Hay cosas en las que no deberías meterte.
- Perdoname… Fue un impulso. –Ella se sentó enojada y tomé su mano.- Hey, perdoname.
- Está bien.
- ¿Eso es lo que encontraste hoy?
- Sí.
- Es re lindo lo que escribiste.
- Sí, pero me lo olvidé durante mucho tiempo.
- ¿Por qué decís eso?
- Porque sí, porque fui creciendo y perdí hasta la capacidad de disfrutar esas pequeñas cosas.
- Pero ahora lo recordaste… No podes volver el tiempo atrás.
- Ojala pudiera, ese día nunca hubiese vuelto a mi casa.
- Bueno… Pero no podes. –Besé su mano.- Pero sí podes cambiar a partir de ahora.
- Vos me estás haciendo cambiar.
- Y vos me estás haciendo cambiar a mí. –Nos sonreímos.- No me llores che… -Dije cuando vi sus ojos llenos de lágrimas.-
- ¿Puedo abrazarte?
- ¿Qué pregunta es esa? Vení… -Ella se paró y se sentó sobre mis piernas, me abrazó por el cuello y yo lo hice por su cintura. Su cabeza cayó sobre mi hombro y yo besé reiteradas veces su cuello.-
- Podría vivir así. –Se separó un poco de mí y nos besamos.-
- Sos tan linda… -Corrí el pelo de su cara.-
- Vos sos lindo. –Volvimos a besarnos.-
- ¿Hace falta que nos quedemos acá?
- Sí, porque me muero de hambre.
- Ufa. –Reímos.-
- ¿Pedimos?
- Dale. Voy a pedir yo así no perdemos la mesa.
- Bueno, dale… Pedime una Big Mac. –Dijo parándose para que me pueda ir.-
- Dale, te traigo una Big. –Le di un beso y fui rumbo al mostrador para poder ir a encargar.-
Era una cola eterna de gente y quería morir… Necesitaba tener mi pedido, comer rápido e irme a mi casa con ella.
Me encanto el capitulo! Y si! Lo volvi a leer aunque me lo pasaste hace un tiempo jajaja ♡
ResponderEliminarMe encantaaaa
ResponderEliminarme encanto el capitulo! Amo la nove!!
ResponderEliminarTodo esta siendo muy bueno.... se viene algo
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