lunes, 23 de febrero de 2015

58.

Recién habíamos terminados nuestras hamburguesas y estábamos sentados uno al lado del otro… Con nuestras manos unidas, me sentía su novia aunque no lo era.

- Esto es un bardo de gente… -Dije.-
- ¿Queres que nos vayamos?
- Como prefieras. –Apoyé mi cabeza en su hombro y él besó mi cabeza.-
- Lo que quieras mientras sea con vos.
-Sonreí y suspiré, me acurruqué más en él y cerré mis ojos.- ¿Qué hora es?
- Las diez y media. ¿Tenes sueño?
-Reí.- No… Solo quería saber.

Al ratito, nos levantamos y nos fuimos. Estábamos caminando por la ciudad cuando él frenó en una heladería.

- ¿Un cuarto de helado de chocolate de almendras con menta granizada?
-Sonreí.- Por favor.
- Entremos, dale…

Entramos a la heladería y él pidió, ese cuarto para mí y otro para él. Caminamos dos cuadras más y nos sentamos en el banco de una plaza a comer el helado.

- ¿Sabes hace cuánto no como esto?
- ¿Mucho?
- Años… -Dije abriendo el pote y rasqué la tapa para comer lo que había pegado allí.-
- Disfrutalo entonces. –Asentí con mi cabeza mientras saboreaba el helado. Él abrió su helado y también comenzó a comer.- ¿Está rico?
- Está buenísimo… Gracias.
- No es nada.

Continuamos comiendo el helado mientras hablábamos de algunas boludeces y cada tanto, nos besábamos.

- La semana que viene yo vuelvo a trabajar ya, se me acaba la licencia… Asique si queres aprovechar mis últimos días libres y los tuyos también, podemos ir al río.
- ¿Posta?
- Si no queres no eh…
- Obvio que quiero. Vamos, dale. –Dije feliz.-
- Mira que todo este paseo no te va a salir gratis.
- ¿Y me cobras en especias?
- Ajam…
- Entonces te voy a pagar con gusto… -Dije y lo besé.-
- Mira que cobro muy caro.
- Si queres poneme una deuda de por vida que con mucho gusto la voy a cumplir. –Dije en su oído y mordí su oreja.-
- Sos una hija de puta.
- Y te encanta. –Lo besé.- Vamos, dale. –Me levanté y él me tocó la cola.- Dale forro.
- Ahora te la bancas.
- ¿Me vas a histeriquear todo el paseo?
- Porque vos no lo vas a hacer… ¿No? –Preguntó parándose y yo reí pícara.-
- ¿Vamos?
- Para un poco… -Me besó y me acorraló contra el tronco de un árbol.-
- Como te gusta apretujarme contra las cosas.
- Me encanta. –Dijo y me apretó más fuerte.-
- Pero contra acá no.
- ¿Por qué?
- Me raspa…
- Ay, pobrecita….
- En serio nene.
- Bien que después me pedís…
- Sh, te callas que ya me da vergüenza. Vamos. ¡Dale! –Él suspiró y salimos de la plaza.-

Caminamos más de 20 cuadras solo porque quería torturarlo un poco y porque no quería que siga gastando plata hasta que por fin habíamos llegado.

- Bien. ¿Y qué se supone que vamos a hacer acá?
- No sé. Vos propusiste venir.
- Pero vos aceptaste.
- ¿Y?
- Y que deberías saber que hacer acá.
-Reí.- Vos fuiste el de la idea.
- Pero…
- Muchas ideas no tengo.
- Pero tenes…
- Sí.
- ¿Y cuáles son?
- Besarte o besarte… O besarte.
- Mmm….
- ¿Te gusta la idea o no?
- Me encanta.

Caminamos hasta la punta del puente, él se apoyó sobre la baranda y yo lo besé abrazándolo por la cintura. Él me abrazó por debajo de mis brazos y enredó sus dedos entre mi pelo, con sus yemas masajeaba mi cabeza. Mis dedos se deslizaban por su cintura. Mi cuerpo presionó el suyo.

- Era muy en serio. –Dijo.-
- ¿Qué cosa? –Pregunté entre besos.-
- Que pensabas histeriquearme.
- Vos empezaste nene.
- Y vos la seguiste.
- No voy a quedarme atrás.
- Ay, ella no va a ser menos.
- Obvio que no.

Y todo ese diálogo sucedió mientras nuestros labios no tenían alguna intención de separarse ni por una milésima de segundo.

-

Después de un rato, estábamos abrazados. Ella con su cabeza sobre mi pecho y sus manos sobre mi pecho también. Yo la abrazaba por la cintura. Ambos seguíamos con el mismo jueguito.
Sus manos recorrían con pequeños cosquilleos mi cintura y yo hice que su cabeza quede a la altura de la mía, pasé todo su pelo para el lado izquierdo y mis labios y mi lengua se sumergieron en su cuello.

- Te estás yendo al carajo.
- Vos me incitas a que lo haga.
- ¿Yo? –Dijo y se separó de mí para caminar hacia la otra punta de la baranda. La seguí.-
- Sí, vos. –Dije y se dio vuelta, posando sus brazos en la baranda y tirando su torso hacia delante.- ¿Ves?
- ¿Qué?
- Qué bien te sale hacerte la pelotuda. –Rio.- Ay… -Ella se sentó en el piso y yo suspiré.- ¿Qué queres ahora?
- Vengo acá, así no hago nada que vos puedas mal pensar.
- Tenes la mente más sucia que yo.
- No grites, hay un montón de gente acá.
- ¿Y?
- Y que me da cosita.
- Ahora tenes pudor.
- Basta porque me voy en serio.
- Andate si queres.
- Bueno…

Ella se levantó y comenzó a irse, yo la dejé… Pero cuando estaba a varios metros de mí corrí hasta alcanzarla, la pasé y me interpuse en su camino.

- Claro, claro. ¿Tan gil te pensas que soy que voy a dejar que te vayas?
- No sé.
- Ahora lo sabes.
- ¿Sos gil o no? –Preguntó riendo.-
- ¡No! ¿No ves qué te estoy frenando?
- ¿Y a dónde me vas a llevar?
- Al paraíso.
- Chamullero.
- ¿Crees en mí?
- Creo.
- Entonces, créeme que te voy a llevar al paraíso.

Esta vez sí pedimos un auto para volver porque claramente ninguno de los dos aguantaría tantas cuadras caminando.

6 comentarios:

  1. Me encanto el capitulo, me diste ganas de comer helado ajajaja. Espero el proximo ♥

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  2. Que novela taaaan taaan linda, son hermosos ♥, quiero helado de menta ahora ajajajaj

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  3. Me llenan de ternura y de alegria!! Q lindo leer lo q escribis!! mimiroxb

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  4. Ahhhh mas tierno, ojala que no sea tan mala

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  5. nonono... Amo la novela! Escribis tan genial! El capitulo lo es TODO!

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  6. Creeme si te digo que me rei a carcajadas con este capitulo, me matan como se histeriquen son lo mas jajajaja tan tiernos y lindos! Hermoso capitulo, AMO y voy a amar SIEMPRE como escribis Cami, sos todoo! ❤

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