Intentaba dormirme pero no podía hacerlo si no estaba desnuda a su lado. No podía dormirme sin que mi cuerpo temblara del placer.
‘No puedo dormirme sin sentir tu dedo índice recorriendo la hendidura de mi columna.’
‘Y yo no puedo dormirme sin escuchar tus suspiros mezclados con gemidos.’
‘Esto me asusta.’
‘¿Qué cosa?’
‘Esto Pedro. Me asusta estar tan adicta a vos.’
‘¿Adicta?’
‘Sí, adicta.’
‘Es solo que nos conocemos hace poco y es el fuego del principio.’
‘No sé Pedro. ¿Vos qué tanto sabes de relaciones?’
‘Nada, pero es lo que dicen todos.’
‘Todos no son garantía de nada.’
‘Hey, no te preocupes. Además, no estamos haciendo nada malo.’
‘¿No?’
‘No Pau, de verdad… Descansa y mañana nos vemos.’
‘Hasta mañana.’
Suspiré y apagué el celular.
Pero no lograba dormirme… No entendía lo que me pasaba o no quería entenderlo. Me daba miedo entenderme, me daba miedo darme cuenta que lo mejor para mí era alejarme de él.
Sin darme cuenta comencé a llorar, era real que no quería alejarme de él. Me hacía bien, muy bien… Pero a la vez me hacía mal, muy mal. Mi cabeza era una contradicción y mi corazón también. Yo era una contradicción, de pies a cabeza.
De un día para el otro se había hecho tan esencial como el aire que inhalo y llega a mis pulmones.
Pedro se había convertido en todo para mí, era mi mundo entero. Él, él y solo él.
Me dormí cuando el sol ya entraba por mi ventana.
Al día siguiente desperté con los gritos de mi papá pegándole a mi mamá y BINGO. ¿Podía dormir hasta la semana siguiente?
No me podía ir de mi casa sin bañarme, era un asco y no quería que me toque así.
Esperé a que todo se calmara, busqué mi ropa y me fui a bañar. Estaba envuelta en una toalla con el pelo dentro de otra y sonreí al ver que en mi cuello tenía marcado un chupón.
Me depilé y volví a meterme debajo de la ducha, ahora sí… Podría cambiarme. Quería que cada detalle de mi cuerpo esté a la perfección.
Controlé que mis uñas estén bien pintadas y que no pinchen. Me fije que mi piel esté totalmente libre de vellos. Corroboré que mi tanga esté bien puesta y me puse el strapless de modal blanco que tenía en el baño, sin corpiño alguno.
Acomodé mi pelo para que caiga sobre mis hombros luego de secarlo y me maquillé, mis ojos negros y mi boca roja.
Salí de mi casa sin que nadie me vea y fui a lo de Pedro. Sin escalas.
Cuando llegué él estaba tan ocupado viendo una película que ni me registró. ¡Na!
Lo histeriquié de todas las maneras posibles pero no hubo modo ni de que me miré un segundo. ¿Todo esto al pedo?
Me fui enojada de su cuarto y me quedé en el balcón.
- Pau… Me tengo que ir, a la noche vuelvo.
- ¿Qué?
- Eso…
- Pero… -Me levanté.- Está bien, anda.
- Te prometo que a la noche vuelvo y cenamos juntos. –Me besó.-
- Bueno.
- ¿Pasa algo?
- No, solo que es nuestro último día de vacaciones.
- Por eso, vuelvo a la noche… -Volvió a besarme.- Chau.
- Chau.
Me saqué el maquillaje, me puse un short y una remera y me puse a ver la tele. Enojada. Muy enojada. Pero no aguantaba sentada, asique salí a caminar.
Caminé más de cien cuadras y no se me iba la calentura. –Ninguna de las dos.- Se largó a llover y no me importó, caminé y seguí caminando hasta llegar a un bar en donde me pedí un trago. –Yo no tomaba nunca. Nunca.-
Pagué y me fui, llegué a la casa de Pedro y fui directamente a la cama. Creo que eso que tomé estaba muy cargado, se me partía la cabeza.
Puse la tele y la escuchaba con mis ojos cerrados. Ya eran las once de la noche.
‘Perdón Pau, pero no voy a llegar.’
‘Okei.’
Nada más podía pasarme.
Me fui a la cama de la otra habitación sin cenar y me quedé allí, por horas. Me estaba por volver loca.
No podía dejar de llorar y lo peor era que no tenía la más puta idea de por qué lloraba. ¿Estaba llorando porque no me estaban follando? ¿Qué? ¿Qué mierda era esto?
Me quería morir, quería desaparecer.
-
Llegué muy tarde a mi casa con la ilusión de que Paula estuviese despierta, pero no solo que no estaba despierta sino que ni siquiera estaba en mi cama. Se había enojado.
Ya que yo salía antes a trabajar que ella a la universidad, le dejé una bolsa de caramelos de chocolate con menta al lado de su mochila con una nota y me fui a dormir.
Al día siguiente desperté y se había acabado la buena vida. Otra vez a trabajar. Me bañé y desayuné, ella no se había enterado.
Antes de irme, pasé por su cuarto y besé su mejilla. La tapé y me fui. (antes dejé otro regalito en la cocina)
-
Me desperté y busqué a Pedro por toda la casa, ya se había ido. Me cambié y cuando fui a desayunar encontré un paquete de mis galletitas preferidas con un cartel que decía: “Buen día.” Sonreí como una pelotuda y me hice un café para desayunar.
Cuando salí de su casa revisé que en mi mochila estuviese todo y encontré algo que yo no había dejado allí. Era una bolsa de caramelos de chocolate con menta y otra notita.
“Perdón por dejarte colgada anoche, pero te juro que no pude safar. Estaba con gente del laburo. Perdón, de verdad. Te prometo que esta noche te compenso. Que empieces bien el cuatri… Buen día otra vez.”
¡Me podía! Me podía como nadie, abrí un caramelo y salí del edificio.
No se porque en este capitulo Pedro no me da confianza... no le creo que hizo lo que dijo...
ResponderEliminarThis!
Eliminarcreo q pau es la q mas le escapa al compromiso!
ResponderEliminarConcuerdo con johi, me parece que le mintio no le creo a pedro!
ResponderEliminarMmm que raro todo! No se si creerle o no a Pedro!
ResponderEliminarPau tiene un revoltijo en su cabeza y Pedro no se... Creo que ambos estan evitando lo inevitable.
Veremos....
mmmmmmm.... Me parece que pedro no se fue con nadie del laburo, y volvio hacer el de antes... Espero el proximo capitulo!
ResponderEliminarconcuerdo con todos.
ResponderEliminarmecda q dudar la respuesta de pedro.
ojala no vuelva como antes.
pobre pau no confia y pedro no hace nada para q pueda confiar=/.
espero el prox cap con ansias=)