jueves, 26 de febrero de 2015

62.

- Te odio.
- ¿Por qué?
- Sabes por qué. –Me senté en la cama, enroscada en la sábana.-
- ¿Por qué te hago pasar un momento increíble? –Preguntó hundiéndose en mi cuello.-
- Otra vez no, en serio.
- ¿Estás muy cansadita?
- Dale tarado. –Se separó de mí.- ¿Me escuchas de verdad?
- Sí…
- A mí no me importa ser tu novia, ni tu mujer, ni nada. Solo me importa estar con vos y quiero tener alguna garantía, al menos tu palabra, de que vamos a estar juntos. De que nos vamos a seguir viendo, de que me vas a seguir follando. Lo necesito. No puedo vivir sin esto. Sería hasta tu amante. –Dije mirando hacia abajo.-
- Ay, como me excita esa idea.
- ¡Respondeme!
- Nunca podría dejar esto. –Dijo tirándose sobre mí, mientras besaba mi cuello.-
- Sos una mierda.
- Pero te encanto.
- Me fascinas. –Dije acostándome, para que él caiga sobre mí.-
- Sos perfecta.
- ¿Perfecta?
- Muy. –Dijo y desenroscó la sábana de mis pechos.-
- Vos sos perfecto. –Dije y lo abracé por el cuello, haciendo que nuestros cuerpos queden pegados.-
- Somos perfectos los dos, por eso estamos juntos… Para no opacar al resto.
-Reí.- Mejor callate y hace.
- ¿Qué queres que haga?
- Hace… Haceme tuya. –Sonrió y sus ojos escupían fuego. Sonreí y me recosté en la cama.-

Mis manos apretaban con mucha fuerza las sábanas, mi piel transpiraba y mi cuerpo sentía un vértigo imposible de poner en palabras. Mis ojos decidían estar cerrados para no distraerse. Temblaba. Gemía. Gritaba.

-

Ella estaba recostada boca abajo, sin nada que la tapara. Mi dedo índice derecho recorría de punta a punta la hendidura de su espalda. –Tal como sabía que amaba.-

Sus ojos estaban cerrados y su boca dibujaba una ligera sonrisa. Cada tanto, gemía muy suavemente.

- ¿De verdad estarías conmigo para siempre?
- De verdad. –Dijo y gimió.- Podría estar así para siempre.
-Sonreí.- Es tarde y mañana tenes que ir a la universidad.
- No me importa, saldré a relucir mis ojeras. –Reímos.- Pero no pares, por favor.

Nos quedamos dormidos, después de mucho tiempo y mi alarma sonó cuando recién había logrado conciliar un sueño profundo.

Me resistí a no tocarla y salí del cuarto.

-

Me levanté y suspiré, no quería que llegue este día.

Me cambié y desayuné para ir a la facultad y la mañana pasó sin pena ni gloria. –En realidad sí, la profesora de Producción Multimedial era un freaky de esas que reconoces a diez cuadras. Me había hecho reír mucho.-

Y ese día no fui a lo de Pedro, sino que me dirigí a “mi” casa. Allí aproveché que mi madre estaba trabajando y que mi padre seguro estaría chupando por ahí y me bañé. Cargué un bolso con algo más de ropa para tener en la casa de Pepe y me fui. Me hacía mal estar en esa casa. –Mentira, antes de irme busqué milanesas en la heladera y comí milanesas frías con mayonesa. (Como amaba comer eso).-

Me sentía rara, mañana era mi cumpleaños.

Esta fecha me ponía rara casi por configuración. Odiaba cumplir años. Lo detestaba. Nunca lo había festejado y quería desaparecer esta fecha de todos los calendarios del universo. –Y este año no era la excepción.-

En la casa de Pedro, abrí mi resaltador nuevo. –Amaba oler los resaltadores y más si están sin usar.- y comencé a leer apuntes de Psicología. (Cualquier cosa con tal de evitar pensar en esa fecha tan espantosa).

Los apuntes poco tenían que ver con lo que yo estudiaba –como todas las fuckings materias de relleno por haberme metido en una licenciatura.- y mucho tenían que ver con lo que me ocurría.

“Una adicción es una dependencia hacia una sustancia, actividad o relación que arrastra a la persona adicta lejos de todo lo demás que le rodea. Está representada por los deseos que consumen los pensamientos y comportamientos de las personas, y actúan en aquellas actividades diseñadas para conseguir la cosa deseada o para comprometerse en la actividad deseada (comportamientos adictivos). Y, a diferencia de los simples hábitos o influencias consumistas, las adicciones son "dependencias" con graves consecuencias en la vida real que deterioran, afectan negativamente, y destruyen relaciones, salud (física y mental), y la capacidad de funcionar de manera efectiva. Adicción es debilitamiento.

En consecuencia, un adicto es una persona "dependiente" de aquella cosa que domina sus pensamientos y deseos y dirige su comportamiento, y la pretensión de esa cosa se convierte en la actividad más importante de su vida. En estados avanzados de adicción, nada es tan importante como la adicción en sí misma.”



Okei, quería desaparecer de este repulsivo mundo.

No sabía, no sabía si lo mío era adicción. –Y no quería saberlo.- Yo estaba bien así.

Nunca me había sentido bien en mi vida, esta era la primera vez. No iba a dejar que un siniestro apunte de la facultad arruine mi chubasquito de felicidad. Definitivamente no.

Cambié de capítulo: “La psicología de los colores. (Y cómo componer con ellos imágenes llamativas para los espectadores)” –Okei, este capítulo parecía tener un poco más de relación con mi futura profesión y no acusaba tener conceptos que pudieran ir en contra de mi psiquis.-

Llevaba exactamente tres horas leyendo y mis ojos estaban a punto de suicidarse sobre los papeles. Guardé todo y me preparé un café batido. –De esos que están tan batidos que tu mano termina ardiendo.- Y me dispuse a ver la tele, Pedro seguro estaría por llegar.

-

Había tenido cinco reuniones en un día porque a los directivos se les había puesto en la cabeza captar al target más anciano de la sociedad y mi cabeza estaba a punto de estallar. –Sí, como una bomba.-

Me compré un café en la máquina del pasillo y casi lo escupo de lo asqueroso que estaba, aún así lo terminé porque mi cuerpo pedía cafeína a gritos.

Faltaban más de dos horas de volver a mi casa y quería desintegrarme.

Estaba chequeando una paleta de colores sobre la cual me habían pedido una opinión cuando Natalia ingresó sin pedir permiso a mi oficina. –Natalia, la pelotuda de la fiesta.-

- Se toca la puerta antes de entrar a algún lado. ¿Sabías?
- Sí, sabía.
- ¿Y entonces por qué no lo haces?
- Porque sos vos Pedrito, me conoces desnuda… ¿Qué problema puede haber entre nosotros?
- Muchos problemas hay entre nosotros.
- ¿Seguís con esa rubia? ¿Me jodes?
- Vos me jodes a mí, estando acá. Quiero terminar rápido e irme a mi casa.
- ¿No te gustaría cumplirme la fantasía de follarme a alguien en una oficina del trabajo? –Preguntó tomándome de mi corbata.-
- No y menos con vos.
- Dale bebito. –Queriendo besarme, pero yo la esquivé.-
- Te vas de acá.
- ¿Te están convirtiendo en alguien fiel?
- No es de tu incumbencia.
- Nah, tenes razón… De mi incumbencia es solo tu amigote.
- ¡Natalia!
- Dale Pedro, estoy más caliente que el agua para el mate.
- Bueno, comparte algún juguete y sacate la calentura sola pendeja. A mí no me jodas. –Dije echándola de mi oficina.-
- ¿Me estás jodiendo?
- No, no te estoy jodiendo. Chau. –La empujé y cerré la puerta.-

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Disfruten del doblete !

PD: Amo mucho este capítulo y no sé por qué, creo que porque lo usé de descarga en contra de la vida facultativa.

Y obvio que lo de la adicción está sacado de Internet porque mis conocimientos de psicología con casi nulos.

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