jueves, 1 de enero de 2015

1.

Estaba llegando de trabajar, el ascensor del edificio llegó al octavo piso y me bajé del mismo. Busqué las llaves en mi bolsillo y abrí la puerta de mi departamento.

Suspiré, un poco por cansancio y otro poco por la tristeza que me daba llegar allí y que esté todo tan oscuro. Llegar a mi casa era equivalente a introducirse en un agüero negro de soledad.

Dejé mi morral tirado sobre el sillón y abrí el ventanal del balcón, al menos para que entre un poco de aire. Prendí la tele, como para que al menos haya algo de ruido y me quité los zapatos. Luego el saco y me desajusté la corbata.

Calenté un poco de pizza que tenía en la heladera, me serví un vaso de cerveza y me dispuse a cenar en el sillón, mirando la tele.

Todas las noches era la misma y triste rutina: llegar a casa, prender alguna luz y algo que haga ruido. Calentar comida y comer solo. Revisar el celular y notar que ni la empresa de telefonía me enviaba un mensaje de texto. Luego lavar los platos e irme a dormir.

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Al día siguiente tenía un parcial de Semiótica, mi habitación era literalmente un mar de hojas. Semiólogos, lingüistas, signos , mi cabeza estallaba. Abandoné mi habitación y mi casa ya estaba toda oscura, mis padres seguro dormían. El reloj marcaba las dos de la madrugada.
Me preparé un café bien cargado y bien batido, busqué una barrita de cereal y volví a mi habitación. Quería repasar una vez más y dormir… al menos las pocas horas que me quedaban.

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Revisé Facebook, ya estando acostado en mi cama a punto de dormirme, y la red social me propuso enviar la solicitud de amistad a una tal: “Paula Chaves” ya que tenía algunos amigos en común, decidí enviarsela… Se notaba que era una chica demasiado bonita, como las que me gustan a mí. 

Intenté stalkearla, pero tenía el usuario bloqueado… Debía esperar a que me acepte.
La batería de mi celular ya estaba agonizando, asique activé la alarma, lo apagué y lo enchufé. A dormir.

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Tres de la mañana, por fin había terminado… Aunque para mí nunca era suficiente, siempre necesitaba estudiar más. Obligada, cerré los libros y dejé todo a un lado. Me cambié para dormir y revisé mi celular. Una solicitud de amistad de alguien que no conocía, la cerré y activé la alarma. Me quedaban tres horas y medias para dormir, y pensaba aprovecharlas.


Me desperté y como siempre que estaba por rendir me levanté hecha un torbellino de nervios. Como detestaba esa situación. Salí de la cama más dormida que despierta, me cambié y prendí el celular. Desayuné, me arreglé un poco y partí rumbo a la universidad.
En el viaje intentaba escuchar la música que sonaba en mis auriculares, pero no podía dejar de repasar todos los contenidos que tenía que rendir. Inseguridad de mierda. ¡Si los sabía!

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Ni bien abrí los ojos en lo primero que pensé fue en esa chica… ¿Paula? Sí, Paula. Y que no me haya aceptado en el Facebook fue arrancar el día con el pie izquierdo. Raro, porque nunca había sentido tanto interés por una chica… Serían las ganas de pasar un rato en la cama con ella o no sé. 

Después de ducharme, comí algo y fui a trabajar. Me esperaba un día lleno de reuniones y ya me cansaba de solo pensarlo.

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Salí de rendir y sentía que pesaba mil kilos menos. Literal. Emprendí la vuelta a casa tan solo pensando en una buena siesta.

Llegué a mi casa y no había nadie, asique me preparé una ensalada para almorzar y me senté en la cocina. Prendí la tele y me puse a revisar el celular, respondí algunos mensajes que tenía en Whatsapp y entré a Facebook.
Recordé la solicitud de amistad de aquel Pedro y entré a stalkearlo. No sabía muy bien quien era, pero era demasiado lindo y lo acepté, momento en el que entré a stalkearlo un poco más y descubrí que era un pibe como todos, mujeriego por donde lo mires. Todos iguales.

Terminé de comer y me fui a dormir, fundí al medio segundo. Mi cabeza estallaba.

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Estaba en mi break para almorzar, bastante corto por cierto y vi una nueva notificación en mi celular… Me había aceptado. Sonreí cual idiota y entré a ver sus fotos, ahora sí ya podía stalkearla. ¿Cómo podía ser tan linda?
Estaba a punto de hablarle y me llamó mi jefe, tuve que dejar el almuerzo por la mitad y la charla casi por iniciar. Suspiré y salí del comedor.

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Me desperté como tres horas más tarde y me fui a bañar porque me dolía muchísimo la cabeza, llevé mi celular para poner música y me metí debajo de la ducha.
Estaba desenredándome el pelo cuando escucho llegar a mis viejos a los gritos, y como siempre, mi viejo maltratando a mi mamá. Comencé a llorar casi sin darme cuenta, como si eso ya fuese una horrible costumbre.
Las lágrimas se perdían entre las gotas de agua y yo ya no soportaba más esta situación. Años de acumular, años de cosas que nadie sabe. Estaba rota por dentro y ya no podría pegar las piezas.
Salí de la ducha y me vestí, sin dejar de llorar. Y allí me quedé, encerrada en el baño esperando a que ese episodio asqueroso cesara… Pero no ocurría nunca.

Me sentía ahogada en lágrimas hasta que escuché un portazo y salí del baño, mi viejo había desaparecido y mi mamá acababa de irse. Agarré una botella de agua y volví a encerrarme en mi habitación. Tenía que escribir un guión para la universidad, asique me dispuse a hacerlo para intentar despejar mi mente.

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Mi jefe me dejó la cabeza volada, pero al menos me liberó de la última reunión del día. Podía volver a mi casa. Primero pasé por el supermercado porque en mi heladera solo quedaba un frasco de mermelada. Triste. Era en serio que me hacía falta una mujer, en cada mínimo aspecto de mi vida.

Cuando llegué a casa, además de sentir el mismo vacío (horrible) de siempre, ordené… o en realidad tiré lo que compré como pude en la heladera y en la alacena. Me preparé un café bien cargado con unas galletitas y me senté en el balcón a mirar la caótica ciudad mientras merendaba.

Terminé y busqué mi computadora, volví al balcón y la prendí. Era hora de stalkear a esa rubia como se debe. No tenía el aspecto de las chicas que suelo frecuentar, pero en su mirada había algo que me atraía… Que me generaba misterio. Sentía que algo escondía y eso me volvía loco.

Las mujeres misteriosas tienen algo particular, muy particular.

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Mi cerebro se bloqueó y no pude escribir ni media escena más… Ya fue. Escuchaba ruidos en la pieza de mis padres, asique cerré con llaves la puerta de mi habitación y trabé el picaporte con una silla, no quería entrar en ninguna situación violenta. No otra vez.
Me puse los auriculares y puse música, no quería escuchar nada.

Me senté en el puff con mi notebook y revisé los mails, la página de la universidad e ingresé en Facebook. Solo tenía notificaciones juegos. ¿No se cansan de ser tan pesados con esas pelotudeces?

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La rubia se conectó y era mi oportunidad. Debía hablarle.

Pedro Alfonso: - Hola.

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El morocho mujeriego me habló… ¿Más obvio no quería ser?

Paula Chaves: - Hola.

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¡Respondió! 

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Hola, hola... Aquí el nuevo capítulo de #Renacer. Un nuevo comienzo para este nuevo año ☺
Espero que les guste, diganme que les parece por fas... porque capaz esté escribiendo cualquiera, jajaja

Feliz 2015 para todos ☺ ♥

- Si quieren que les pase la novela, dejen un comentario acá o en @paulashines ☺

Y nos leemos en el próximo capítulo!

6 comentarios:

  1. Ayyy cami extrañaba leerte!!!! Me encanto el cap, vas re bien!!

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  2. Que lindo!!! tengo ganas de seguir leyendo jajaja me dejas con la intriga de saber que pasara mas adelante! jajaj

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  3. Me encanto amiga!! igual tremenda guacha querida, no podes cortarme el capitulo ahi -.- jajajaja
    Espero ansiosisima el proximo capitulo.
    Desde aqui Johi... Besos ;)

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    1. bueno, la que termina sus capítulos sin intriga...
      jajajaja, gracias ☺

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