lunes, 12 de enero de 2015

12.

Se había cortado la luz y por supuesto que el delivery nunca llegó.

¿Yo? De a momentos me sentía tranquila, pero luego volvían los nervios y así constantemente. En este preciso momento, él pasó por detrás de mí y me sentí temblar.

Ya habíamos prendido unas velas…
- ¿Tenes algo en la alacena? –Pregunté, moría de hambre.-
- Hay para hacer panchos…
- ¿Queres que haga?
- ¿Tenes hambre, no?
- Sí. –Reí.-
- Bueno, dale. Yo te ayudo.
- No es mucha ciencia igual.
- Pero te ayudo igual, dale.
- Como quieras…

Me levanté y sonreí estando de espaldas a él porque me sentía una completa idiota. Fuimos hasta la cocina y solo nos iluminaba el fuego de la hornalla, el agua ya había hervido y puse las salchichas a cocinar. Pedro se agachó a buscar el pan y, supongo que sin querer, rozó mi pierna y suspiré, no podía reaccionar mal otra vez.

Y la poca comodidad que había adquirido, acababa de desaparecer.

Los panchos estaban listos y los llevé al living, él vino a los segundos con algo para tomar. Volví a sentarme en el sillón y comencé a comer un pancho.
- ¿Volverá la luz? –Pregunté, era peor el silencio.-
- No sé, la tormenta no afloja.
- Por lo visto no. –Y eso me preocupaba demasiado. ¿Cómo volvería a mi casa?- ¿Y qué vamos a hacer?
- Tengo la batería de la compu cargada, podemos ver alguna peli. ¿Queres?
- Bueno, dale. –Hice una pausa.- Igual terminemos de comer primero.
- Sí, obvio.

Terminamos de comer con una charla bastante casual de por medio y lavé las cosas mientras él buscaba las cosas para ver la peli. Una comedia romántica: Mujer bonita.

Creí que iba a estar toda la película pendiente de lo que ocurría, pero no fue así. Por fin pude relajarme y reírme con él mientras comíamos algunos chocolates.

La película se terminó y la batería de la computadora también. Comenzaba a hacer frío, ya que el viento había logrado enfriar el departamento.

- ¿Tenes frío, no?
- Sí, un poco.
- ¿Queres un buzo? ¿Una manta?
- Lo que te quede cómodo, gracias.

A los segundos, Pedro volvió con dos buzos y me dio uno.

- Gracias Pepe.

Me puse su buzo y sentir su perfume tan cerca me hizo estremecer. La tormenta seguía invadiendo el cielo con todas sus fuerzas y era la medianoche.

- Bueno, hagamos algo… -Propuso él.-
- ¿Algo como qué?
- Mmm… Preguntas y respuestas, así nos conocemos un poco más.
- Bueno, dale.

Comenzamos preguntando cosas muy boludas e infantiles, color preferido, comida, animal, marca de ropa… Pero las preguntas iban pasando y nos íbamos introduciendo en terrenos peligrosos, por lo menos para mí.

- ¿Cómo fue tu infancia? –Pregunté.-
- Mmm… Complicada.
- ¿Se puede saber por qué?
- Problemas, por todos lados. Encima perdí a mis viejos… No fue un cuento de hadas digamos. –Hizo una pausa.- ¿Y la tuya?
- Suspiré e hice fuerza para que las lágrimas no llegarán a mis ojos.- Fea, en exceso diría yo.
- ¿Por?
- Mi viejo es una bosta. –Dije angustiada y bajé la mirada.- Pero, hablemos de otra cosa.
- Dale, mejor.

Cambiamos de tema y terminamos recordando algunas anécdotas graciosas de cuando éramos chicos. (Sí, malísimo. Lo sé)

La tormenta de a poco iba cesando y eran casi las dos de la mañana, debía volver.

- Bueno Pepe. Yo me voy. –Dije queriendo levantarme, pero él tomó mi mano impidiéndolo.-
- No, quedate por favor. –Y acarició mi mano, por dentro sonreí.-
- Pero es tarde.
- Quedate, te volves mañana. Por favor. –Hizo una pausa y bajó una mirada.- Es la primera vez que la paso bien con una mujer en un lugar que no es la cama. –Dijo con vergüenza y posé mi mano libre sobre la suya.- Perdón, capaz me desubiqué.
- No, está todo bien. –Lo tomé del mentón para que me miré.- Me quedo, yo también la estoy pasando muy bien con vos. Y es la primera vez que la paso bien con un hombre, de verdad. –Nos sonreímos.-
- ¿Te puedo dar un abrazo?
- Sí, obvio que podes.

Hizo que me paré tomándome de las manos y nos paramos, enfrentados. Él me abrazó tomándome por los hombros y yo lo abracé tomándolo por la cintura. Apoyé mi mentón en su hombro y cerré mis ojos, dejé que mi cuerpo se aflojara. Era increíble lo bien que me sentía así.
Estaba ocurriendo todo lo contrario a cualquier cosa que pudiera haber imaginado.

- Gracias. –Dijo él y me abrazó más fuerte, para luego separarse de mí y besar sentidamente mi frente. Yo sonreí y me alejé tan solo un poco de él.- ¿Queres otro chocolate?
-Reí.- Bueno, dale.

Ya eran las cuatro de la mañana y ninguno de los dos dejaba de bostezar.

- ¿Queres dormir? Hay un cuarto vacío.
- Mmm… ¿No te molesta que me quede?
- ¡Si yo te invité a quedarte!
- Reí.- Tenes razón… Duermo ahí entonces, porque no doy más.
- Veni que te acompaño.

Me acompañó al cuarto y me dejó sola para que pueda acomodarme para dormir, aunque lo único que haría era descalzarme y quitarme su buzo.

- Que descanses Pau.
- Igualmente Pepe.

Y a pesar de que mi cuerpo era un torbellino de sensaciones, me quedé dormida en medio segundo. No podía más.

-

No podía dejar de mirarla dormir, era tan linda. Me moría por acostarme a su lado y abrazarla, pero no podía cagarla otra vez.

Tan solo me quedé frente a ella y la observé por un largo rato.

- ¿Qué haces acá?
- Perdón. ¿Te desperté?
- No, no fuiste vos. ¿Pero qué haces acá?
- Nada, es que sos muy linda durmiendo.
- Rio.- Gracias, pero anda a descansar vos también.
- Ahora voy. –Acaricié suavemente su mejilla.- Nos vemos dentro de un rato. –Besé su mano y ella sonrío.-
- Que descanses. Y gracias.
- Nada que agradecer. Y vos también descansa.



¿Algo imposible en este momento? Decodificar mis emociones y mis sentimientos.


-------------

Y de a poquito... Se van acercando!

6 comentarios:

  1. Awwwwww re tierno!! Me encanto el cap ♥♥♥♥

    ResponderEliminar
  2. aaaaaaaaaw que lindo que son♥

    ResponderEliminar
  3. Que lindooos! De a poco va queriendo y van aflojando!
    Escribis genial!

    ResponderEliminar
  4. Que lindo capitulo!!! que bueno que de a poco los dos vayan cediendo un poquito y vayan confiando un poquito!

    ResponderEliminar