Eran las ocho de la mañana y Julieta estaba llegando a mi casa, con esa ropa tan pequeña que me volvía tan loco.
-
No me podía dormir pensando en él, me sentía de lo más idiota.
Busqué el celular y le escribí, pero ya había pasado media hora y no había recibido ninguna respuesta asique lo apagué y me dispuse a dormir. (O a intentarlo).
Con suerte había dormido cinco horas, mi cama ya me parecía incómoda asique no me quedó otra que levantarme. Por una casualidad hermosa de la vida en mi casa nadie preguntó sobre lo que había hecho aquella noche, ni me habían dirigido la palabra.
Me bañé, me preparé algo para comer y volví a mi cuarto. Ordené un poco aquel despelote y me dediqué a estudiar.
-
Julieta se fue y me sentía otra vez en el cielo, como debía ser. Como me lo merecería. Soy un hombre, tengo necesidades y lo más lógico es satisfacerlas.
Ordené así no más mi casa y me tiré a dormir, realmente lo necesitaba.
-
Ya había pasado una semana y no había vuelto a tener noticias de Pedro. Era obvio que la historia de hadas iba a durar poco para mí, tendría que haberlo imaginado… Pero aún así en alguna parte de mi interior, dolía.
Hoy rendía Semiótica, aquella materia para la que él me había explicado tantas cosas. Y si aprobaba era solo por él.
Ya había pasado una semana y no había vuelto a tener noticias de Pedro. Era obvio que la historia de hadas iba a durar poco para mí, tendría que haberlo imaginado… Pero aún así en alguna parte de mi interior, dolía.
Hoy rendía Semiótica, aquella materia para la que él me había explicado tantas cosas. Y si aprobaba era solo por él.
Otro día más que me levanto con la ilusión de encontrar un mensaje de Pedro al encender el celular, pero no.
Llegué a la facultad más temprano de lo esperado, se ve que ese día el transporte público estaba a mi favor. (Increíble, pero real)
Me senté en un pasillo a repasar para el examen y casi tres horas después entré a rendir… ¡Y aprobé con un 8! Estaba oficialmente de vacaciones. Todo diciembre, enero y febrero para mí. (Aunque no sé cuan positivo era eso, tener tiempo libre me hacía maquinar demasiado).
Por más que me daba bronca que Pedro no hubiese dado señal de vida alguna durante esa semana, decidí llamarlo porque quería contarle que había aprobado.
- Hola… -Me respondió una mujer.-
- Hola. ¿Con Pedro?
- El señor Pedro se encuentra internado, no puede atenderla en este momento.
- ¿Qué? ¿En dónde? ¿Por qué?
- En el hospital central, hace varios días. Tuvo una descompensación.
- ¿De qué tipo?
- ¿No sabe de su problema?
- No….
- Entonces no puedo darle más información señorita. ¿Usted quién es del paciente?
- Una amiga. ¿Puedo ir a verlo?
- Sí, en el horario de visita.
Corté y estaba demasiado preocupada, no sabía si era el horario de visita o no, pero iría al hospital.
Ingresé y en la recepción pregunté por él, me indicaron el piso y la habitación asique me dirigí allí. Un médico salía de su habitación.
- Doctor… -Me acerqué a él.- Buen día.
- Buen día señorita. ¿Quién es usted?
- Una amiga del paciente Pedro Alfonso.
- Al fin alguien que viene a ver a ese chico, hace días está acá y solo.
- ¿Qué es lo que tiene?
- Una descompensación muy fuerte, pero de a poco lo estamos estabilizando.
-Yo no entendía demasiado, pero si el médico cree que soy su amiga se supone que debería saberlo.- ¿Puedo pasar a verlo?
- En media hora comienza el horario de visitas.
- Muchas gracias.
Esa media hora fue interminable, no entendía nada y mi cabeza maquinaba millones de posibilidades.
No entendía, no entendía por qué de repente se había hecho tan importante para mí.
Ingresé a la habitación cuidadosamente, sin saber que iba a encontrar del otro lado.
- Paula… ¿Qué haces acá?
- Vine a verte. ¿No podía?
- ¿Cómo te enteraste?
- No importa eso. –Me acerqué a él.- ¿Estás bien? ¿Qué tenes?
- No Paula, vos no tenes por qué mierda estar acá.
- No te entiendo, te borraste, estás acá.
- ¿Me borré? Tampoco hace tanto tiempo que nos conocemos. ¡Andate pelotuda! No te quiero ver más, y menos acá.
Y no pude responderle, tan solo salí corriendo de la habitación y del hospital.
- Hola… -Me respondió una mujer.-
- Hola. ¿Con Pedro?
- El señor Pedro se encuentra internado, no puede atenderla en este momento.
- ¿Qué? ¿En dónde? ¿Por qué?
- En el hospital central, hace varios días. Tuvo una descompensación.
- ¿De qué tipo?
- ¿No sabe de su problema?
- No….
- Entonces no puedo darle más información señorita. ¿Usted quién es del paciente?
- Una amiga. ¿Puedo ir a verlo?
- Sí, en el horario de visita.
Corté y estaba demasiado preocupada, no sabía si era el horario de visita o no, pero iría al hospital.
Ingresé y en la recepción pregunté por él, me indicaron el piso y la habitación asique me dirigí allí. Un médico salía de su habitación.
- Doctor… -Me acerqué a él.- Buen día.
- Buen día señorita. ¿Quién es usted?
- Una amiga del paciente Pedro Alfonso.
- Al fin alguien que viene a ver a ese chico, hace días está acá y solo.
- ¿Qué es lo que tiene?
- Una descompensación muy fuerte, pero de a poco lo estamos estabilizando.
-Yo no entendía demasiado, pero si el médico cree que soy su amiga se supone que debería saberlo.- ¿Puedo pasar a verlo?
- En media hora comienza el horario de visitas.
- Muchas gracias.
Esa media hora fue interminable, no entendía nada y mi cabeza maquinaba millones de posibilidades.
No entendía, no entendía por qué de repente se había hecho tan importante para mí.
Ingresé a la habitación cuidadosamente, sin saber que iba a encontrar del otro lado.
- Paula… ¿Qué haces acá?
- Vine a verte. ¿No podía?
- ¿Cómo te enteraste?
- No importa eso. –Me acerqué a él.- ¿Estás bien? ¿Qué tenes?
- No Paula, vos no tenes por qué mierda estar acá.
- No te entiendo, te borraste, estás acá.
- ¿Me borré? Tampoco hace tanto tiempo que nos conocemos. ¡Andate pelotuda! No te quiero ver más, y menos acá.
Y no pude responderle, tan solo salí corriendo de la habitación y del hospital.
Vos sos la hermanastra fea del cuento de hadas Paula. ¡Y era obvio que esto iba a pasar! ¿Para qué mierda te ilusionaste? ¿Para qué dejaste que todo esto pase? ¿Para qué? ¿Tan pelotuda podes ser nena?
Estaba configurada para sufrir y ya no sabía qué carajo hacer para cambiarlo.
-
Los días pasaron y al fin me habían dado el alta. ¡Al fin! Hacía mucho tiempo que no pasaba tantos días encerrados en ese horrible cuarto blanco. Esta vez había sido más fulero y complejo, pero ya había pasado.
Mi casa era un desastre, asique abrí todas las ventanas y me acosté a mirar la tele, ordenaría más tarde ya que aún me sentía muy débil.
Ni bien apoyé la cabeza en mi almohada mi cabeza se volvió monotemática: Paula.
Todavía no entendía por qué la había tratado así… Pero estaba casi seguro de que esa reacción se debió a que no estaba acostumbrado a recibir visitas por dos motivos: el primero, no tenía quien fuera a visitarme. El segundo, odiaba que me vean así.
Y, además en cierto punto, creo que mi inconsciente usó la situación de excusa para apartarla de mi vida porque era desconocido por mí lo que me ocurría con ella.
Ella, una mujer hermosa… Pero era la primera vez no me atraía el físico (o solo el físico, porque obvio que me moría por curtirla)…
Había algo en ella que la hacía especial. ¡Y ese no era un término que existiera en mi vida!
Yo no sé lo que es querer bien a una mujer, y tampoco quiero saberlo. ¿Para qué? ¿Para sufrir?
¡No, no y no!
No podía estar pasándome esto, era imposible. ¿A mí? ¿A Pedro Alfonso?
¿Qué carajo era esto?
Estaba configurada para sufrir y ya no sabía qué carajo hacer para cambiarlo.
-
Los días pasaron y al fin me habían dado el alta. ¡Al fin! Hacía mucho tiempo que no pasaba tantos días encerrados en ese horrible cuarto blanco. Esta vez había sido más fulero y complejo, pero ya había pasado.
Mi casa era un desastre, asique abrí todas las ventanas y me acosté a mirar la tele, ordenaría más tarde ya que aún me sentía muy débil.
Ni bien apoyé la cabeza en mi almohada mi cabeza se volvió monotemática: Paula.
Todavía no entendía por qué la había tratado así… Pero estaba casi seguro de que esa reacción se debió a que no estaba acostumbrado a recibir visitas por dos motivos: el primero, no tenía quien fuera a visitarme. El segundo, odiaba que me vean así.
Y, además en cierto punto, creo que mi inconsciente usó la situación de excusa para apartarla de mi vida porque era desconocido por mí lo que me ocurría con ella.
Ella, una mujer hermosa… Pero era la primera vez no me atraía el físico (o solo el físico, porque obvio que me moría por curtirla)…
Había algo en ella que la hacía especial. ¡Y ese no era un término que existiera en mi vida!
Yo no sé lo que es querer bien a una mujer, y tampoco quiero saberlo. ¿Para qué? ¿Para sufrir?
¡No, no y no!
No podía estar pasándome esto, era imposible. ¿A mí? ¿A Pedro Alfonso?
¿Qué carajo era esto?
----------
Hola, hola! Acá el capítulo!
Gracias a todos los que ayer recomendaron mi novela, se los vuelvo a pedir... Si se copan, lo agradezco mucho. Son geniales.
Hola, hola! Acá el capítulo!
Gracias a todos los que ayer recomendaron mi novela, se los vuelvo a pedir... Si se copan, lo agradezco mucho. Son geniales.
"Ella, una mujer hermosa… Pero era la primera vez no me atraía el físico (o solo el físico, porque obvio que me moría por curtirla)…" jjajajajajaajajaajajaja me muero, es lo más. No das más Cami, sos genia con esos comentarios bien machistas.
ResponderEliminarQue se calme Pedro! Que vuelva a ser un poco más romántico, y que no la cague por favor! Jajaja, espero el proximo!
@pauliypeterfans
Espero q lo q siente x pau sea mas fuerte q sus prejuicios... mimiroxb
ResponderEliminarYa tenia que aparecer la parte mala de tuya jajajjajaja, me encanto el cap y por favor que pedro no la trate asi
ResponderEliminarQue feo como Pepe la trato a Pau! ojala ahora ella lo ignora un poco o nose ajjaja cosa de que el la busque
ResponderEliminaraish la trato re feo :(
ResponderEliminar