Bajé a abrir con toda la paja del mundo
encima de mi ser y al abrir la puerta del hall del edificio me llevé una
sorpresa demasiado linda.
- Hola… -Sonreí.-
- Hola. –Dijo con vergüenza.- ¿Usted pidió comida señor?
- Así es señorita. ¿Cuánto es?
- Setenta pesos. –Yo saqué plata de mi billetera y le pagué.- Muchas gracias. –Reímos.- ¿Puedo pasar o solo pasa la comida?
- Podes pasar, obvio.
Yo agarré la bolsa y ambos entramos… La situación en el ascensor no fue de la más cómoda del mundo, pero por suerte fue rápido.
- Hola… -Sonreí.-
- Hola. –Dijo con vergüenza.- ¿Usted pidió comida señor?
- Así es señorita. ¿Cuánto es?
- Setenta pesos. –Yo saqué plata de mi billetera y le pagué.- Muchas gracias. –Reímos.- ¿Puedo pasar o solo pasa la comida?
- Podes pasar, obvio.
Yo agarré la bolsa y ambos entramos… La situación en el ascensor no fue de la más cómoda del mundo, pero por suerte fue rápido.
Ingresamos en mi casa.
- ¿Queres que compartamos esto? –Pregunté por la comida.-
- No, no quiero comer. Come vos.
- ¿Segura?
- Sí…
- Entonces como después, primero tenemos que hablar.
- No sé muy bien por qué vine y me estoy arrepintiendo.
- Viniste porque queres hablar conmigo… Y yo quiero que me escuches. Sentate, por favor.
- Pero…
- Por favor, ya estás acá. Al menos escuchame. –Ella se encogió de hombros y se sentó en el sillón, yo la imité sentándome a su lado.-
- Te escucho…
-Suspiré.- ¿Puedo contarte la historia completa?
- Sí, podes.
- Bueno… Yo nací con un problema cardíaco congénito, o sea… Desde que nací y para siempre. Nadie sabe explicarme que es exactamente lo que tengo, pero ese problema deriva en asma, en faltas de aire, palpitaciones y de vez en cuando me hace pasarme unos días en el hospital, con oxígeno y todas esas cosas que viste. De chiquito me operaron varias veces y de grande otras tantas. –Hice una pausa y tomé aire.- Mis viejos fallecieron cuando tenía 5 años, primero mi mamá y después mi papá… Quedé a cargo de mi abuela, pero desde que falleció hace algunos años nunca deje que nadie vaya a visitarme. Porque odio lo que me pasa y porque odio que la gente me vea así. Quiero taparlo, negarlo. Quiero que esta mierda no sea parte de mi realidad… Perdón, te juro que no quise tratarte así, no te lo mereces tampoco.
- ¿Lo que me estás contando es real?
- Sí… ¿Queres ver las cicatrices?
- No, no está bien. Te creo… -Dijo con los ojos llenos de lágrimas y me abrazó.- ¿Sabes qué? A veces me doy cuenta que no soy la única infeliz que sufre en el mundo y sé que soy muy egoísta pensando que soy la única, perdón. –Yo también la abracé.-
- Gracias.
- ¿Por qué?
- Por el abrazo.
Nos separamos….
- Dale… ¿Queres que comamos ahora? La porción es enorme, podemos comer los dos.
- ¿Puedo quedarme?
- Y sí... Te estoy invitando.
-Rio.- Bueno, dale… Pero si esta vez puedo ayudarte.
- Está bien, veni.
Dividimos y calentamos la comida, armamos la mesita en el balcón y nos sentamos a cenar allí.
- Bueno, yo ya te conté algo mío… Ahora te toca a vos.
-Suspiró y la noté incómoda.- Perdón, pero…
- ¿A vos de chica algo te pasó, no? –Asintió con su cabeza.- ¿Y no me lo queres contar?
- No, por favor no.
- Está bien, no me cuentes… -Hice una pausa.- Pero sabe que cuando puedas o quieras contármelo podes hacerlo, porque con vos me pasa…
- No, no sigas.
- ¿Por qué?
- Porque no, no puedo hablar Pedro.
- Capaz pueda ayudarte.
- Nadie puede ayudarme…
- Pero…
- Hablemos de otra cosa, por favor.
- Pau…
- Sino me voy, perdoname pero no puedo.
- Está bien… -Tomé su mano.- Tranquila, no quise presionarte… Solo que me da cosa que te lo tragues todo sola.
- ¿Podemos hablar de otra cosa?
- Obvio que sí… Por ejemplo de lo incomible que está el pollo.
-Rio.- Es que está recalentado.
- Nah, es culpa de esa rotisería de mierda. Pero la verdad es que no tenía ganas de levantarme a cocinar.
- ¿Seguís sintiéndote mal?
- No, pero hoy me dieron el alta y me siento débil.
- ¿Y qué haces acá entonces?
- Por vos hago el esfuerzo. –Ella sonrío.-
- Igual me voy temprano así descansas.
- Podes quedarte si queres… No vas a ir en bici sola a esta hora.
- Siempre decís lo mismo.
- Es que en serio… Es peligroso.
- Sí, ya sé… Pero es lo que tengo.
- También tenes la opción de quedarte acá.
- Pero vos tenes que descansar.
- Dale, por favor… Necesito una enfermera. –Ella rio.-
Más tarde, Paula había ordenado la cocina porque no me había dejado ayudarla y yo me sentía bastante mal.
- Estás pálido, anda a acostarte…
- Pero…
- Anda a acostarte… ¿Queres que te prepare algo para tomar?
- Cierro la puerta y voy.
- Bueno, dale…
- ¿Queres preparar unos té?
- Dale, ahora preparo.
Al ratito, ella ingresó a mi cuarto con las dos tazas… En la habitación hacía frío ya que había prendido el aire.
- ¿Queres que compartamos esto? –Pregunté por la comida.-
- No, no quiero comer. Come vos.
- ¿Segura?
- Sí…
- Entonces como después, primero tenemos que hablar.
- No sé muy bien por qué vine y me estoy arrepintiendo.
- Viniste porque queres hablar conmigo… Y yo quiero que me escuches. Sentate, por favor.
- Pero…
- Por favor, ya estás acá. Al menos escuchame. –Ella se encogió de hombros y se sentó en el sillón, yo la imité sentándome a su lado.-
- Te escucho…
-Suspiré.- ¿Puedo contarte la historia completa?
- Sí, podes.
- Bueno… Yo nací con un problema cardíaco congénito, o sea… Desde que nací y para siempre. Nadie sabe explicarme que es exactamente lo que tengo, pero ese problema deriva en asma, en faltas de aire, palpitaciones y de vez en cuando me hace pasarme unos días en el hospital, con oxígeno y todas esas cosas que viste. De chiquito me operaron varias veces y de grande otras tantas. –Hice una pausa y tomé aire.- Mis viejos fallecieron cuando tenía 5 años, primero mi mamá y después mi papá… Quedé a cargo de mi abuela, pero desde que falleció hace algunos años nunca deje que nadie vaya a visitarme. Porque odio lo que me pasa y porque odio que la gente me vea así. Quiero taparlo, negarlo. Quiero que esta mierda no sea parte de mi realidad… Perdón, te juro que no quise tratarte así, no te lo mereces tampoco.
- ¿Lo que me estás contando es real?
- Sí… ¿Queres ver las cicatrices?
- No, no está bien. Te creo… -Dijo con los ojos llenos de lágrimas y me abrazó.- ¿Sabes qué? A veces me doy cuenta que no soy la única infeliz que sufre en el mundo y sé que soy muy egoísta pensando que soy la única, perdón. –Yo también la abracé.-
- Gracias.
- ¿Por qué?
- Por el abrazo.
Nos separamos….
- Dale… ¿Queres que comamos ahora? La porción es enorme, podemos comer los dos.
- ¿Puedo quedarme?
- Y sí... Te estoy invitando.
-Rio.- Bueno, dale… Pero si esta vez puedo ayudarte.
- Está bien, veni.
Dividimos y calentamos la comida, armamos la mesita en el balcón y nos sentamos a cenar allí.
- Bueno, yo ya te conté algo mío… Ahora te toca a vos.
-Suspiró y la noté incómoda.- Perdón, pero…
- ¿A vos de chica algo te pasó, no? –Asintió con su cabeza.- ¿Y no me lo queres contar?
- No, por favor no.
- Está bien, no me cuentes… -Hice una pausa.- Pero sabe que cuando puedas o quieras contármelo podes hacerlo, porque con vos me pasa…
- No, no sigas.
- ¿Por qué?
- Porque no, no puedo hablar Pedro.
- Capaz pueda ayudarte.
- Nadie puede ayudarme…
- Pero…
- Hablemos de otra cosa, por favor.
- Pau…
- Sino me voy, perdoname pero no puedo.
- Está bien… -Tomé su mano.- Tranquila, no quise presionarte… Solo que me da cosa que te lo tragues todo sola.
- ¿Podemos hablar de otra cosa?
- Obvio que sí… Por ejemplo de lo incomible que está el pollo.
-Rio.- Es que está recalentado.
- Nah, es culpa de esa rotisería de mierda. Pero la verdad es que no tenía ganas de levantarme a cocinar.
- ¿Seguís sintiéndote mal?
- No, pero hoy me dieron el alta y me siento débil.
- ¿Y qué haces acá entonces?
- Por vos hago el esfuerzo. –Ella sonrío.-
- Igual me voy temprano así descansas.
- Podes quedarte si queres… No vas a ir en bici sola a esta hora.
- Siempre decís lo mismo.
- Es que en serio… Es peligroso.
- Sí, ya sé… Pero es lo que tengo.
- También tenes la opción de quedarte acá.
- Pero vos tenes que descansar.
- Dale, por favor… Necesito una enfermera. –Ella rio.-
Más tarde, Paula había ordenado la cocina porque no me había dejado ayudarla y yo me sentía bastante mal.
- Estás pálido, anda a acostarte…
- Pero…
- Anda a acostarte… ¿Queres que te prepare algo para tomar?
- Cierro la puerta y voy.
- Bueno, dale…
- ¿Queres preparar unos té?
- Dale, ahora preparo.
Al ratito, ella ingresó a mi cuarto con las dos tazas… En la habitación hacía frío ya que había prendido el aire.
Encontramos una peli en la tele y mientras tomábamos el té, la miramos…
Las tazas ya estaban a un lado y Paula se estaba quedando dormida, sonreí y la tapé con una manta. Ella estaba acostada a un costado de la cama, hecha un bollito.
Las tazas ya estaban a un lado y Paula se estaba quedando dormida, sonreí y la tapé con una manta. Ella estaba acostada a un costado de la cama, hecha un bollito.
Apagué la tele y me acomodé en el otro costado, no quería incomodarla.
Era tan linda durmiendo… Acaricié
suavemente su mejilla y le saqué una foto con mi celular antes de apagar el
velador…
- Pedro…
- Seguí durmiendo Pau, tranquila.
Ella se acomodó y continuó durmiendo, yo apagué el celular y luego el velador para poder dormir también.
- Pedro…
- Seguí durmiendo Pau, tranquila.
Ella se acomodó y continuó durmiendo, yo apagué el celular y luego el velador para poder dormir también.
----------
Reencuentro... ♥
cuando subas cap me la pasas pliss.
ResponderEliminarsoy @RochyAnelo
Me encanta la nove❤
Awwwww mas tierno el cap!!! Menos mal que se disculpo, no se lo merecia Subi masssss
ResponderEliminarQ lindo q el se haya abierto a ella...espero q ella tamb pueda confiar en el...mimiroxb
ResponderEliminarMuy bueba la idea del blog paralelo! mimiroxb
ResponderEliminarcuando subas me la pasas?? soy @peturroalfonsoo ...
ResponderEliminarawwwwww lam ame ♥
ResponderEliminarMuy buena la nove!! Me pasas cada vez que subas cap? Soy @OrgulloPyP
ResponderEliminar