Paula Chaves: - ¿Por qué me agregaste?
¿Quién sos? ¿Por qué me hablas?
Pedro Alfonso: - Son muchas preguntas… Yo empezaría por un… ¿Cómo andas?
Paula Chaves: - Pero si no te conozco.
Pedro Alfonso: - Bueno, está bien. Me llamo Pedro, te agregué porque me pareciste muy linda chica y porque me gusta conocer gente, a veces estoy muy solo.
Paula Chaves: - Ah… Bueno, está bien. Y gracias por el cumplido.
Pedro Alfonso: - No es un cumplido, es la realidad. No me contaste como andas.
Paula Chaves: - Como puedo… ¿Vos?
Pedro Alfonso: - Estamos en la misma. ¿Qué haces de tu vida?
Paula Chaves: - Estudio Comunicación. ¿Vos?
Pedro Alfonso: - Trabajo, soy diseñador gráfico.
Paula Chaves: - Ah… ¿Y tenes familia?
Pedro Alfonso: - No, nadie. ¿Vos?
Paula Chaves: - Solo mis viejos.
Pedro Alfonso: - Estás mejor que yo entonces.
Paula Chaves: - Mmm… No te creas.
Pedro Alfonso: - ¿Por qué?
Paula Chaves: - Son cuestiones muy personales que no sabe nadie. Perdón.
Pedro Alfonso: - No, está bien.
Paula Chaves: - Gracias.
Pedro Alfonso: - ¿Sos de Buenos Aires?
Paula Chaves: - Sí… ¿Vos?
Pedro Alfonso: - También. Podemos conocernos entonces.
Paula Chaves: - Mmm… Sí, pero mira que me cuesta mucha relacionarme con la gente.
Pedro Alfonso: - Me gustaría conocerte igual.
Paula Chaves: - ¿Y por qué?
Pedro Alfonso: - Ya te dije, porque estoy muy solo.
Y de repente se desconectó. ¡Ni el teléfono le pude sacar!
-
Pedro Alfonso: - Son muchas preguntas… Yo empezaría por un… ¿Cómo andas?
Paula Chaves: - Pero si no te conozco.
Pedro Alfonso: - Bueno, está bien. Me llamo Pedro, te agregué porque me pareciste muy linda chica y porque me gusta conocer gente, a veces estoy muy solo.
Paula Chaves: - Ah… Bueno, está bien. Y gracias por el cumplido.
Pedro Alfonso: - No es un cumplido, es la realidad. No me contaste como andas.
Paula Chaves: - Como puedo… ¿Vos?
Pedro Alfonso: - Estamos en la misma. ¿Qué haces de tu vida?
Paula Chaves: - Estudio Comunicación. ¿Vos?
Pedro Alfonso: - Trabajo, soy diseñador gráfico.
Paula Chaves: - Ah… ¿Y tenes familia?
Pedro Alfonso: - No, nadie. ¿Vos?
Paula Chaves: - Solo mis viejos.
Pedro Alfonso: - Estás mejor que yo entonces.
Paula Chaves: - Mmm… No te creas.
Pedro Alfonso: - ¿Por qué?
Paula Chaves: - Son cuestiones muy personales que no sabe nadie. Perdón.
Pedro Alfonso: - No, está bien.
Paula Chaves: - Gracias.
Pedro Alfonso: - ¿Sos de Buenos Aires?
Paula Chaves: - Sí… ¿Vos?
Pedro Alfonso: - También. Podemos conocernos entonces.
Paula Chaves: - Mmm… Sí, pero mira que me cuesta mucha relacionarme con la gente.
Pedro Alfonso: - Me gustaría conocerte igual.
Paula Chaves: - ¿Y por qué?
Pedro Alfonso: - Ya te dije, porque estoy muy solo.
Y de repente se desconectó. ¡Ni el teléfono le pude sacar!
-
¿Quién era este chico? ¿Por qué me hablaba?
¿Qué hace? ¿Me dijo linda? ¿Eh?
Me desconecté porque ya no sabía que decirle, ni como llevar adelante esa conversación.
Me desconecté porque ya no sabía que decirle, ni como llevar adelante esa conversación.
Necesitaba despejar mi cabeza y me puse a cantar, al menos un rato aprovechando que otra vez me había quedado sola.
Mi celular me interrumpió y ya no pude
volver a hacerlo, continué con el guión que estaba haciendo un rato.
-
Volví a hablarle y no me respondía. ¡Qué
odio la histeria femenina!
Pedro Alfonso: - Cuando puedas pasame tu
número así hablamos por WhatsApp ☺
Y me clavó el visto. ¡Fuck!
-
Habían pasado dos horas y decidí responderle.
Paula Chaves: - Perdón, pero no te conozco.
Cené con mi familia y este era mi momento más odiado del día, el momento en el que aparentábamos ser una familia feliz cuando éramos todo lo contrario. ¿Qué necesidad de hacer toda esa pantomima si estábamos solos? ¿Para qué sentarnos en la mesa todos juntos si nadie nos ve? ¿Para mentirnos a nosotros mismos?
Terminé de comer y volví a encerrarme en mi cuarto, ese era el único lugar en el que podía ser libre, en el que podía ser yo. Puse música y terminé el guión que debía entregar al día siguiente, lo imprimí y lo metí dentro de mi mochila. Apagué todas las luces y me acosté a escuchar música, Pedro me había respondido.
Y me clavó el visto. ¡Fuck!
-
Habían pasado dos horas y decidí responderle.
Paula Chaves: - Perdón, pero no te conozco.
Cené con mi familia y este era mi momento más odiado del día, el momento en el que aparentábamos ser una familia feliz cuando éramos todo lo contrario. ¿Qué necesidad de hacer toda esa pantomima si estábamos solos? ¿Para qué sentarnos en la mesa todos juntos si nadie nos ve? ¿Para mentirnos a nosotros mismos?
Terminé de comer y volví a encerrarme en mi cuarto, ese era el único lugar en el que podía ser libre, en el que podía ser yo. Puse música y terminé el guión que debía entregar al día siguiente, lo imprimí y lo metí dentro de mi mochila. Apagué todas las luces y me acosté a escuchar música, Pedro me había respondido.
Pedro
Alfonso: - Pero me gustaría conocerte.
Paula Chaves: - ¿Para qué?
Pedro Alfonso: - Siento que sos especial.
¡Pero que sarasero! Seguro me quiere para divertirse un rato y no me va a tener.
Paula Chaves: - No me boludees, no soy una minita cualquiera eh.
Pedro Alfonso: - No te estoy boludeando.
Paula Chaves: - Nunca estuve con un hombre porque son todos iguales, como vos.
Pedro Alfonso: - ¡Pero si no me conoces!
Paula Chaves: - Ya me estás mostrando tu peor parte.
Pedro Alfonso: - Que feo que prejuzgues así.
Paula Chaves: - Bueno, si es feo deja de molestarme. Además, tendré mis motivos. ¿No te parece?
Y me desconecté. ¿Pero quién se cree que es?
Me prometí nunca jamás estar con un hombre porque al único hombre que conocí en mi vida me hizo demasiado daño, y ese hombre (si se lo puede llamar así) es el que se supone que es mi padre.
-
Paula Chaves: - ¿Para qué?
Pedro Alfonso: - Siento que sos especial.
¡Pero que sarasero! Seguro me quiere para divertirse un rato y no me va a tener.
Paula Chaves: - No me boludees, no soy una minita cualquiera eh.
Pedro Alfonso: - No te estoy boludeando.
Paula Chaves: - Nunca estuve con un hombre porque son todos iguales, como vos.
Pedro Alfonso: - ¡Pero si no me conoces!
Paula Chaves: - Ya me estás mostrando tu peor parte.
Pedro Alfonso: - Que feo que prejuzgues así.
Paula Chaves: - Bueno, si es feo deja de molestarme. Además, tendré mis motivos. ¿No te parece?
Y me desconecté. ¿Pero quién se cree que es?
Me prometí nunca jamás estar con un hombre porque al único hombre que conocí en mi vida me hizo demasiado daño, y ese hombre (si se lo puede llamar así) es el que se supone que es mi padre.
-
¿Pero
qué le pasa a esta piba? ¿Piensa que se va a resistir a mí? ¡Jaja! ¡Pobre! Ya
va a caer en mis garras y la voy hacer pasar una noche increíble.
Me sentía algo mal, asique comí algo y me fui a acostar con mi bronco dilatador. Primero abrí la ventana porque me sentía ahogado y puse la tele para intentar despejarme, pero no lo lograba.
Me sentía algo mal, asique comí algo y me fui a acostar con mi bronco dilatador. Primero abrí la ventana porque me sentía ahogado y puse la tele para intentar despejarme, pero no lo lograba.
Tenía
taquicardia y ya no podía respirar, intenté con el bronco dilatador como cinco
veces hasta que de a poco mi respiración comenzó a normalizarse.
Me levanté y como estaba en cuero me miré al espejo y vi esas horribles cicatrices. Sentía que esas marcas en mi pecho y que esa enfermedad de mierda eran las culpables de mi vida tan horrible. ¡Lo odiaba!
Volví a acostarme porque me maree y me quedé jugando con el celular hasta que el sueño me venció y me quedé dormido.
-
Me levanté y como estaba en cuero me miré al espejo y vi esas horribles cicatrices. Sentía que esas marcas en mi pecho y que esa enfermedad de mierda eran las culpables de mi vida tan horrible. ¡Lo odiaba!
Volví a acostarme porque me maree y me quedé jugando con el celular hasta que el sueño me venció y me quedé dormido.
-
Eran las
tres y media de la mañana y no me podía dormir, mis ojos estaban empapados en
lágrimas y quería quedarme en mi cama tapada hasta la cabeza para siempre. Como
odiaba mi vida. ¡Y como odio no podes descargarme con nadie!
La alarma sonó y yo no había podido dormir ni medio segundo, me levanté, me cambié, agarré mi celular y mi mochila y me fui de mi casa. No quería cruzarme con mis viejos ni de casualidad.
Busqué mi bicicleta en el garage y salí a andar, pasé por un kiosko y me compré unas galletitas y un jugo, fui hasta la facultad y desayuné en la plaza que quedaba en frente, sentada bajo un árbol y viendo al mundo pasar frente a mí.
La alarma sonó y yo no había podido dormir ni medio segundo, me levanté, me cambié, agarré mi celular y mi mochila y me fui de mi casa. No quería cruzarme con mis viejos ni de casualidad.
Busqué mi bicicleta en el garage y salí a andar, pasé por un kiosko y me compré unas galletitas y un jugo, fui hasta la facultad y desayuné en la plaza que quedaba en frente, sentada bajo un árbol y viendo al mundo pasar frente a mí.
Paula Chaves: - Ojala pudiese tener un buen día. Realmente lo dudo. Buen día para vos.
Pedro Alfonso: - Sonreí, siempre.
Paula Chaves: - Te juro que no puedo.
Pedro Alfonso: - Quisiera verte así te hago sonreír.
Paula Chaves: - ¿Vos crees que podrás?
Pedro Alfonso: - Obvio.
Paula Chaves: - Cuanta confianza.
Pedro Alfonso: - Hoy trabajo solo a la mañana porque a la noche tengo una reunión de trabajo. ¿Queres que nos veamos?
Paula Chaves: - Mmm… Yo a las doce salgo de la facultad y no quiero volver a mi casa.
Pedro Alfonso: - Te paso a buscar. ¿Queres?
Paula Chaves: - ¿Seguro? Me da vergüenza, no me conoces… No te conozco.
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Hola! Gracias por los comentarios de ayer... De a poco la historia se va armando, acá el segundo capítulo ;)
- Si quieren que les pase la novela, dejen un comentario acá o en @paulashines ☺
Me encanta la nove! Y como escribís! No podes dejar el capitulo así!! Espero con ansias el próximo!
ResponderEliminarGracias Flor!
EliminarMe encantooo!!! Ame la palabra pantomima ajaja.
ResponderEliminarAlto chamuyero Pedro y alta muñequita fragil Pau, ya me atrapa la historia asi que espero ansiosa los proximos capitulos :)