sábado, 3 de enero de 2015

3.

Estaba en la puerta de la universidad, nerviosa. Demasiado nerviosa. Sentía mi corazón latir muy fuerte y mis manos transpirar. ¿Qué hacía confiando en un hombre que conocí por Internet cuando no confío ni siquiera en el que veo todos los días? ¿Qué estás haciendo Paula? ¡Te tenes que ir de acá!

Me encontraba desatando la bici del poste donde la había dejado y siento que alguien grita mi nombre. Nunca el cuerpo me había temblado tanto.
Me era imposible poner en palabras lo que sentía porque también se me hacia imposible poner en palabras lo que había ocurrido hace tantos años…

- Hola.
- Hola… -Dije temblando y sin poder levantar la vista.-
- ¿Sos Paula, no?
- Sí… ¿Vos Pedro?
- Así es. Hola… -Y se acercó a saludarme.-
- Hola… -Respondí intentando no parecer tan arisca y por primera vez lo miré.-
- ¿Cómo estás?
- Nerviosa. ¿Vos?
- Bien… ¿Pero por qué nerviosa? No te voy a hacer nada malo.
- No sé, no te conozco. No suelo confiar en la gente.
- ¿Y no queres conocerme?
- Mmm… ¿Me queda otra opción?
- Sí… Pero mira si te perdes de conocer al amor de tu vida. –Y me guiñó el ojo.-
- No creo que tenga un amor en mi vida, pero bueno. Al menos podemos conocernos si eso es lo que buscas.
- No te creas… ¿Vamos a almorzar a algún lado?
- Como prefieras.
- No conozco mucho por acá. ¿Vos?
- Acá a la vuelta hay un bar… Si queres podemos ir.
- Dale, vamos. Deja la bici acá así vamos caminando. ¿Te parece?
- Emm… Bueno.

Y comenzamos a caminar, sin entender demasiado porque estaba aceptando su invitación. No me reconocía en lo más mínimo.

-

No sabía que estaba haciendo ni sabía de donde había salido tanta ternura de mi parte. ¡Qué asco! ¡Pedro, volve a ser vos! ¿Qué cree esta piba? ¿Qué se va a resistir a vos? ¡Ja ja! Sí, por supuesto. Plan en marcha.

El camino hacia aquel bar fue bastante silencioso, quizás le preguntaba algo y sus respuestas eran monosílabas.
Ya habíamos ingresado y estábamos sentados en una mesa junto a un ventanal que daba a una plaza.

- ¿Qué vas a pedir? –Pregunté.-
- Un sándwich primavera con un agua saborizada de naranja.
- Okei, ahora pido entonces.

Hice el pedido y disparé la charla.

- Contame algo de vos…
- ¿Qué queres saber? No soy muy buena hablando de mí.
- Mmm… Contame algo. ¿Qué te gusta hacer?
- No hago mucho, solo estudio.
- ¿No tenes un hobbie? ¿No salís con tus amigas?
- No, no… No soy una chica normal.
- Entonces podría invitarte a salir una noche. ¿No?
- Mejor no.
- ¿Por qué?
- Porque no. Si me haces preguntas que no quiero responder me voy.
- Bueno, está bien. Perdón. –Ella se encogió de hombros y justo nos alcanzan la comida, ideal para cortar ese momento algo incómodo.-

¿Por qué me había puesto en la mente una mina tan complicada? Era imposible descifrarla o encontrar un lugar por donde aflojarla. ¡Pedro, Pedro! Que figurita difícil te buscaste che.

- ¿Está rico? –Pregunté, por su sándwich.-
- Sí. ¿El tuyo?
- También.

Y volvimos a quedarnos en silencio.

- ¿En qué año de la facu estás?
- En el tercero, si todo va bien el año que viene termino.
- ¿Y te gusta, no?
- Me encanta.
- Seguro que tenes materias que yo también tuve… Como historia del arte, cultura…
- Todas las plomo.
- Exacto. –Ambos reímos.-
- Pero bueno, son necesarias.
- Y sí… Pero son las que más cuestan.
- Tal cual.
- ¿Vos cuándo te recibiste?
- El año pasado, pero laburo en la empresa desde que tenía el título intermedio.
- Ah, claro. ¿En qué empresa?
- En Apple, estoy en la parte de gráfica publicitaria.
- Ah, buenísimo.
- Sí, por suerte en eso la pegué.
- ¿En otras cosas no?
- Y, la verdad es que no. No tengo familia, no tengo amor…
- Bueno, tampoco te creas que podes hacerte el gatito de Shrek.
- Reí.- No, no es eso. Es la verdad.
- Pero con eso no me vas a comprar.
- No quería comprarte, es simplemente la verdad.
- Está bien, te creo.

Silencio incómodo, otra vez. ¡La puta madre!

Terminamos de comer mientras intercambiábamos algunas palabras sin sentido y pedí la cuenta.

- Deja, pago yo. –Dije cuando la vi sacar su billetera.-
- ¿Seguro?
- Sí, sí.
- Bueno, gracias.
- No, por nada. Me lo devolves si ahora vamos a la plaza a caminar.
- Mmm… Un rato puede ser, la verdad es que no quiero volver a mi casa.

Pagué y salimos, cruzamos y ya nos encontrábamos en la plaza.


- ¿Vos qué haces además de trabajar?
- Mmm… No mucho, vivo solo, miro tele y no mucho más.
- ¿No salís?
- Sí, los findes capaz…
- Ah…
- ¿Vos ni idea de boliches, no?
- No, la verdad que no.
- ¿No te divierte?
- No sé, no tengo con quien ir siquiera. E ir sola es malísimo.
- Podemos ir juntos. ¿Qué te parece?
- Mmm… Ya te respondí. No insistas.


-------------


Subida rápida antes de que se me acabe la batería de la compu y arranque mi día... Gracias por los comentarios ☺



4 comentarios: