Busqué el buzo en mi mochila y me lo puse
ya que el viento que se había levantado me daba frío. Yo siempre tenía frío.
- Me tengo que ir.
- ¿Ya?
- Sí, perdón. Aunque no quiera, tengo que volver a mi casa.
- ¿Queres que te acompañe?
- No, gracias pero mejor no. Es para evitar problemas.
- Sos demasiado misteriosa.
- Perdón, pero no soy de contarle mis cosas a nadie.
- Se encogió de hombros.- Bueno, está bien. Al menos dejame que te acompañe a buscar la bici.
- Bueno, está bien.
Caminamos juntos hasta donde estaba mi bici y cuando llegamos la desaté.
- Gracias, aunque sé que soy parca y misteriosa, me caíste bien.
- Sonrió de costado.- Vos también. –Besó mi mejilla y un temblor horrible recorrió mi cuerpo, asique me separé.-
- Gracias, de verdad. Y perdón.
- No, no pidas perdón.
- Sí, te pido perdón. No soy la mina más simple del mundo.
-Rio.- No pasa nada, la pasé bien igualmente.
- Yo también.
- Bueno, eso es lo importante.
- Sí, puede ser que tengas razón. -Me subí a la bici.- Chau Pedro.
- Chau…
Emprendí el camino hacia mi casa y mientras escuchaba música intentaba procesar lo que acababa de ocurrir. Ni siquiera entendía por qué había aceptado.
- Me tengo que ir.
- ¿Ya?
- Sí, perdón. Aunque no quiera, tengo que volver a mi casa.
- ¿Queres que te acompañe?
- No, gracias pero mejor no. Es para evitar problemas.
- Sos demasiado misteriosa.
- Perdón, pero no soy de contarle mis cosas a nadie.
- Se encogió de hombros.- Bueno, está bien. Al menos dejame que te acompañe a buscar la bici.
- Bueno, está bien.
Caminamos juntos hasta donde estaba mi bici y cuando llegamos la desaté.
- Gracias, aunque sé que soy parca y misteriosa, me caíste bien.
- Sonrió de costado.- Vos también. –Besó mi mejilla y un temblor horrible recorrió mi cuerpo, asique me separé.-
- Gracias, de verdad. Y perdón.
- No, no pidas perdón.
- Sí, te pido perdón. No soy la mina más simple del mundo.
-Rio.- No pasa nada, la pasé bien igualmente.
- Yo también.
- Bueno, eso es lo importante.
- Sí, puede ser que tengas razón. -Me subí a la bici.- Chau Pedro.
- Chau…
Emprendí el camino hacia mi casa y mientras escuchaba música intentaba procesar lo que acababa de ocurrir. Ni siquiera entendía por qué había aceptado.
Llegué a casa, dejé la bici y entré
totalmente inmersa en mis pensamientos, si había alguien o algo raro en mi casa no le llevé el apunte. Busqué algo para comer y me dirigí sin escalas a mi habitación.
-
Volví a mi casa resignado. No lo logré, se resistió. ¿Cómo puede ser? ¿Cómo puede estar pasándome esto? ¿A MÍ?
¿Y cómo mierda puede ser que ya hayan pasado dos horas y yo siga pensando en ella?
Sí, a ver… Es linda, pero es una tipa común, sin nada extravagante y que encima es misteriosa, reservada, embolante. ¡No, ya está Pedro! ¡Borras su contacto y a otra cosa mariposa!
No puedo seguir enganchado con una mina que en un encuentro no me chapo ni una vez, esto es cualquiera.
Después de descansar un rato y de intentar despejar mi mente… Seguía pensando en ella. La solución era una ducha, definitivamente.
Me duché y me preparé para la cena, pero no. ¡Nada funcionaba!
Me subí al auto, prendí la radio y me puse el cinturón. Cuando intenté arrancar, sonó mi celular.
-
Yo estaba encerrado en mi pieza, literalmente encerrada, si venía mi viejo no quería ni cruzármelo. Y tampoco quería ver a mi mamá.
La relación con mamá era muy rara, había cosas que nunca podría perdonarle, pero a su vez no deja de ser mi mamá y no la puedo dejar de querer, a pesar de todo siempre me protegió.
Pero, que siga al lado de ese tipo no se lo voy a poder perdonar nunca. Ese tipo no solo me hace mal a mí, sino que a ella también. No entiendo por qué lo hace, no tiene lógica. ¿Tendrá miedo?
Intenté hacer cosas de la facultad, pero no lograba concentrarme, asique decidí poner música y comencé a ordenar mi placard, porque mi placard siempre era un desastre. Siempre.
Era un enigma, un completo enigma. Estaba tan desordenada como mi placard, mi interior era más caótico que el piso de mi habitación lleno de ropa. ¿Cómo entenderme? ¿Cómo saber si me había gustado si nunca nadie me había gustado? ¿Y si me gustaba… de que me serviría si no me animaría a nada?
En un acto de impulso o de inconciencia busqué mi celular entre todo ese desorden y comencé a escribirle:
“Perdón, perdón si fui muy parca, muy misteriosa. Perdón si no te seguía la charla, perdón es que me cuesta mucho acercarme a la gente. No sé dejarme querer, ni conocer, ni nada que tenga que ver con una relación de cualquier tipo. No sirvo ni como conocida, ni como amiga, ni como nada. Perdoname, de verdad. No quería hacerte pasar un mal momento, sé que la remaste en dulce de leche.”
-
Era ella, como si necesitara que me
recuerde su existencia.
¿Qué se suponía que debía responderle? Ni
aunque quisiera podría tener tacto con alguien.
“No pasa nada, quedate tranqui. No la pasé mal. Espero que vos tampoco…”
“No, no la pasé mal. Gracias por entenderme, o al menos leerme.”
“Nada que agradecer. Un beso.”
“Un beso.”
Ya está Pedro, a la cena. Dale que esta noche la rompes y volves con compañía a casa. ¡Y chau Paula!
-
“No pasa nada, quedate tranqui. No la pasé mal. Espero que vos tampoco…”
“No, no la pasé mal. Gracias por entenderme, o al menos leerme.”
“Nada que agradecer. Un beso.”
“Un beso.”
Ya está Pedro, a la cena. Dale que esta noche la rompes y volves con compañía a casa. ¡Y chau Paula!
-
Bueno, ya fue. Al menos me animé a salir…
En mí es un gran logro y estoy orgullosa de haberlo logrado y más si fue con un chico que no conocía. Doble mérito.
Terminé con mi placard y mi mamá me avisó
que esa noche estaría sola en casa, por fin paz. Era lo que necesitaba.
Necesitaba tranquilizarme, canalizar, descargarme y lo haría cantando.
-
Definitivamente esta era mi noche. Al fin
Pedrito.
- ¿Queres venir a mi casa? –Pregunté tomándola de la cintura y a milímetros de su boca.-
- ¿Me vas a regalar una buena noche?
- Sí me dejas… Va a ser una noche inolvidable.
Ya era de madrugada e Ivana dormía a mi lado, totalmente desnuda… Sí, la había pasado bien. ¡Pero no podía dejar de pensar en ella! ¿Qué carajo me estaba pasando? ¡Necesitaba traerla a mi cama y olvidármela de una vez!
Es la primera excepción que hago en mi vida, tengo que poner en marcha un segundo encuentro.
Pero solo un segundo encuentro, si esta vez el pez no pica en el anzuelo cambio de muelle.
No piede ser asi de bobo, que se de cuenta que esta re enganchado con pau!! Me encanto
ResponderEliminarjajaja, tiempo al tiempo...
EliminarGracias ☺
Me encanto!!! Y AMO ya como Paula va a hacer que este Pedrito se desinfle.
ResponderEliminarEspero el proximo :) que termines bien el domingo
jajajaja, sos lo más! Gracias ☺
EliminarHola recien la lei es genial me la pasas a mi tw @mimundoconpablo beso
ResponderEliminarGracias!
EliminarDale, ya estás en la lista!