viernes, 6 de febrero de 2015

40.

Era mi papá, siempre tan oportuno, arruinar todo era su naturaleza.

- Te felicito Paulita, al menos ahora chapas. Cojer te debe dar impresión. ¿No?

Pedro se paró y yo lo hice atrás de él, aunque no me dejó enfrentarlo. Pedro se paró delante de mí.

Y a mí me temblaban hasta las uñas del miedo que me generaba tenerlo frente a mí.

- ¿Tan poco hombre sos? -Desafió Pedro.-
- ¿Qué te metes vos nene?
- Me meto porque Paula me importa y porque no puedo quedarme de brazos cruzados si maltratan a una mujer.
- Para nene. ¿Quién sos? ¿Superman?
- No, solo alguien que quiere ver a su hija bien.
- Para Pepe. -Susurré aterrada.-
- ¿Tenes miedo de que le haga algo a tu noviecito?
- Correte Pau.
- No, no me voy a mover de acá.
- ¡Paula!
- Dejen de discutir que me dan asco. -Gritó mi papá.-
- ¡No te metas! -Grité y estallé en lágrimas.-
- Me meto todo lo que se me cante pendejita.
- No le faltes el respeto.
- Vos no me vas a venir a dar órdenes a mí, ya te lo dije pendejo.
- Andate de acá. -Gritó Pedro.-
- No me voy un carajo y te dije que no me des órdenes. -Lo empujó y yo que estaba detrás de él casi me caigo.-
- ¿Estás bien Pau?
- Sí. -Dije ahogada en llanto y Pedro se abalanzó sobre mi papá, pero él reaccionó y le dio una piña que lo dejó en el piso.-
- Sos una mantequita al final nene. -Y Pedro se levantó y se la devolvió.-
- ¡Andate! -Y lo golpeó hasta que se fue.-

- ¿Estás bien Pepe?
- Sí. Entremos en tu casa, dale.

Entramos en mi casa y yo seguía temblando, ni bien ingresamos sacó el puff de su bolsillo y lo inhaló.

- ¿Seguro que estás bien?
- Sí Pau, tranquila.
- Te dejó todo hinchado, te traigo hielo.

Fui hasta la cocina y busqué hielo para alcanzarselo.

- Veni. -Dijo sentándose en el sillón. Yo me senté a su lado, puse el hielo sobre su mejilla y mi brazo temblaba.-
- Tranquila, no tiembles. No llores.
- Es que... Casi te hace mierda por mi culpa.
- Pero estoy bien, no te preocupes. -Hizo que dejara el hielo y me abrazó.- No llores más.
- Gracias, es la primera vez que alguien me defiende de él.
- No me lo agradezcas y tranquilizate. ¿Sí? -Asentí con mi cabeza y nos separamos solo lo necesario para poder besarnos.- Sh... -Susurró y secó mis lágrimas, yo le sonreí y volví a ponerle el hielo sobre el golpe.-

Después de un rato.

- ¿Vamos a mi cuarto? Porque es raro que mi mamá no haya llegado y lo único que me falta hoy es dar explicaciones.
- Vamos, dale.
- Primero agarro provisiones.
-Rio.- Dale.

Ya era hora de cenar asique preparé unos sándwiches de milanesa con unos jugos para subir a mi cuarto.

Ya habíamos terminado de cenar y estábamos los dos sentados en mi cama.

-¿Me puedo quedar a dormir?
- ¿Mañana no trabajas?
- Sí, pero me voy temprano y listo.
- Bueno, dale. Pero avisame cuando te levantes.
- Obvio. ¿Si no cómo salgo? -Reímos y me acosté con mi cabeza en sus piernas.-
- ¿Sabes qué? Estando así con vos es en el único momento en el que me siento verdaderamente tranquila. -Besó mi frente y luego sonrió.-

Podría quedarme allí por interminables horas, acostada sobre él y sintiendo como sus manos desenredan mi cabellera.

O sintiendo sus labios en los míos, o haciendo que mi lengua se encuentre y juegue con la suya.

Podría pasar horas y horas con él sin importar el lugar ni la circunstancia.

-

Ambos moríamos de sueño asique me ayudó a armar la cama que había debajo de la de ella, una de esas camas al estilo carrito y luego se aseguró de que la puerta de su habitación estuviese bien cerrada.

Ella prendió el aire acondicionado y nos acostamos, estuvimos un par de minutos en silencio hasta que ella lo interrumpió.

- Gracias por lo de hoy, en serio. Para mí fue muy importante que me defiendas.
- No tenes nada que agradecer, hice lo que sentía. -Nos dimos un beso y nos acomodamos para dormir.-

Tenerla tan cerca me estaba volviendo loco, me moría por acostarme a su lado y al menos sentir su cuerpo cerca del mío. Estaba durmiendo en short y una solerita muy ajustada. Su cuerpo era demasiado perfecto y de solo imaginarla enloquecía.

Me costó demasiado poder dormirme, no podía dejar de desnudarla con la mirada.

-

Me desperté porque escuché ruidos en mi habitación y sonreí al ver que era él.

- Buen día… -Dije.-
- Buen día Pau. –Me levanté más dormida que despierta y nos dimos un beso.-
- ¿Ya te vas?
- No, me puedo quedar un ratito más.
- ¿Podemos salir a desayunar y después pasas por tu casa a cambiarte o no llegas?
- Me encanto la idea.
- Entonces bancame diez minutos que me cambio y me asemejo a una persona. –Reímos y me fui al baño con una muda de ropa.-

Cuando terminé, salimos de mi casa y caminamos rumbo a un bar que estaba a un par de cuadras.

Nos pedimos dos cafés con medialunas y yo estaba algo distraída.

- ¿Estás bien?
- Sí, solo pensaba como iba a sobrevivir hoy en mi casa.
- Podes ir a la mía si queres.
- No, de verdad. Tarde o temprano voy a tener que volver asique… -Suspiré.-
- Como prefieras.
- Así, ya fue.
- Pero cuidate.
- Obvio, mientras pueda evitarlo lo voy a hacer.
- Y no te pongas mal.
- Mmm… Eso lo veo más complicado.
- Hacelo por vos, no te sirve de nada estar mal. Es mejor demostrarle que lo que te hace él ya no te afecta, así en algún momento se va a cansar.
- Es verdad, puede ser que tengas razón.

Pedro invitó y nos retiramos del bar.

- ¿Queres acompañarme a casa?
- Mmm… Dale y de paso cuando vas al laburo voy a la facultad que tengo que ir a buscar unos papeles.
- Vamos entonces.

Nos dimos un beso y fuimos rumbo a la parada de colectivos.

7 comentarios:

  1. Odio al padre con todo mi ser, quiero que lo sepas.

    ResponderEliminar
  2. Ay pobre Pau! Que maldito el padre! Y la madre??
    Me encanto que la defienda asi! Debería denunciarlo al padre.

    ResponderEliminar
  3. El padre ne cae mal! Ame que Pepe la defendiera! Genial el capitulo!

    ResponderEliminar
  4. Soy fan d esta nove!!! La historia y como escribis

    ResponderEliminar
  5. q malo q es el padre de Pau... muy bien capituloooo

    ResponderEliminar