sábado, 7 de marzo de 2015

72.

Estábamos en el balcón cuando nos dejaron el postre –una especie de picada con todo tipo de chocolates.- junto con el champagne.

- ¿Tomamos una copa? –Propuso él.-
- Dale.

Pedro sirvió las dos copas y me ofreció una.

- ¿Y por qué brindamos? –Pregunté.-
- Por nosotros.
- Me parece un buen brindis. –Chocamos nuestras copas y tomamos un sorbo, dejamos las copas a un lado y nos abrazamos. Yo por su cuello y él por mi cintura.- ¿Está bien lo que estamos haciendo?
- No sé. ¿Vos qué crees?
- Que no, pero que me hace bien.
- Y eso es lo importante. –Me besó.- Que vos y yo estemos bien. ¿O no?
- Supongo.
- ¿Por qué supones?
- Porque ahora estoy bien. ¿Y después?
- Podemos vernos todas las veces que quieras.
- Te dije que no estoy viviendo en Argentina.
- ¿En dónde estás?
- Con Zai, no importa en dónde.
- Nos podemos encontrar en donde vos quieras.
-Me encogí de hombros.- No sé… Igual me gustaría no pensar en el futuro y poder disfrutar de lo que tenemos.
- Coincido. –Nos besamos.-
- ¿Vas a buscar los chocolates?
- Voy…

Pedro se llevó las dos copas y volvió con el postre, nos sentamos en una mesa como de jardín que había en el balcón y él dejó la tabla sobre la mesa.

- Permiso eh. –Dije y me senté sobre sus piernas.-
- ¿Están cómodas mis piernas hoy?
- No te das una idea de cuanto. ¿Te jode?
- Me encanta. –Besó mis labios y buscó un chocolate, el cual me dio en la boca. Sonreí y lo comí.- ¿Está rico?
- Muy, pero no tanto como vos. –Sonrió y nos besamos, agarré un chocolate y lo imité, él mordió mis dedos y yo reí.-

Los chocolates se fueron acabando mientras comíamos, nos dábamos de comer en la boca, coqueteábamos y nos besábamos.

- Queda uno solo. –Dije. Pedro lo agarró y se metió la mitad en la boca.-
- Morde. –Reí y eso hice, cada uno se comió un pedazo y yo me acomodé hasta llegar a apoyar mi cabeza en su pecho.-

Sus brazos se acomodaron alrededor de mi cuerpo, abrazándome. Suspiré y no quería que nada ni nadie me moviese de allí.

- Capaz quedé como una cursi de mierda, pero me encanta sentir el latido de tu corazón.
- Hasta tu parte cursi me gusta.
- ¿De verdad?
- Te lo juro. –Besó mi cabeza y yo sonreí.- Me gustas entera.
- Qué lindo que me digas eso.
- Es la posta. Me gustas entera, de pies a cabeza. Por afuera y por adentro.
- Qué lindo halago. Vos también me fascinas, solo cuando sos bueno conmigo.
- ¿Me vas a castigar mucho tiempo más?
- Hasta que me dé cuenta que cambiaste.
- ¿Eso quiere decir que hay una segunda oportunidad?
- No sé.
- Te quemaste sola.
- Vos me quemas.
- ¿Yo te quemo? –Preguntó deslizando sus dedos por mi espalda.-
- Vos me haces arder, me haces quemar.
- Wow.
- Ahora el pelotudo se hace el sorprendido. –Reímos.- Me quiero quedar un rato más así. No hagas nada. –Sentí que me abrazó más fuerte y yo suspiré.-

Después de un rato –No sé cuanto, nunca sé cuanto tiempo pasa. Soy malísima para eso.-

- ¿Asique tuviste muchas fiestitas esta semana?
- ¿Te da celos?
- No, porque te dejé libre. Además, no soy una mina celosa. Solo quiero saber…
- Eso es porque te dan celos.
- No boludo, de verdad.
- Okei, okei… -Rio.- De alguna manera tenía que ver si podía dejar de pensarte por un rato.
- ¿Y no te salió?
- ¿Podes creer que a todas les veía tu cara? –Estallé de una carcajada.- ¡No te rías!
- ¿Y qué les decías? ‘Ya llego Pau, ya llego’ –Dije burlándolo.-
- Sos una forra. –Y yo no dejaba de reír.-
- Es buenísimo que te pase.
- ¿Es buenísimo?
- Sí, así solo me buscas a mí.
- ¿Ves que te daban celos?
- ¡Te dije que no! Podría verte cojer con una mina que no me dan celos, porque no somos nada. ¿O somos algo?
- No, no somos nada.
- ¿Entonces de qué debería darme celos?
- No sé… Sos mina.
- No soy cualquier mina…
- Pero no me dijiste por qué es buenísimo.
- Porque me vas a buscar a mí te dije…
- Pero hay otra razón, te conozco.
-Reí.- Si algún día somos algo, tengo certezas de que con nadie la vas a pasar mejor que conmigo.
- Con nadie. –Y su dedo se deslizó por mi zona más íntima, no iba a poder mantenerlo mucho más tranquilo.-
- Te dije que no toques.
- ¿Qué queres probar?
- Nada, quiero estar así.
- Podemos estar así, los dos desnuditos en la cama después de habernos sacado las ganas que tenemos acumuladas.
- No.
- Pareces una nena.
- Y bueno.
-Rio.- Me estás poniendo a prueba, lo sé.
- Mmm… Lo dejo a tu criterio.
-Estalló una carcajada.- Sos una boluda.
- Y bueno, te enganchaste con una boluda.
- No me enganché con una boluda, estoy hasta las manos con una boluda. –Me apretó.-
- ¿Y por eso la violencia?
- La violencia es para molestarte.
- ¿Ah sí? –Me paré y corrí a la habitación. Sabía que no había chance de que nuestra próxima parada no sea la cama.-
- Sí Paulita. –Hizo una pausa.- ¿Sabes de qué me acordaba el otro día?
- ¿De qué?
- De cuando nos dimos nuestro primer beso.
- ¿Y por qué te acordaste de eso?
- Porque pensé que me moría cuando leí eso… Nunca me hubiese imaginado que era para mí.
-Sonreí.- Tengo tantas cosas escritas sobre vos.
- Quiero leerlas.
- Ni sueñes. –Lo frené con la mano, porque se estaba acercando a mí.- ¿Y también te acordaste de nuestra primera vez, no?
- Mmm… Sí.
- Ese golpe en el mail fue muy bajo. Muy bajo Alfonso.
- No sé si fue alto o bajo, pero gracias a ese mail te tengo acá.
- En eso tenes razón.
- Suelo tener razón.
-Me mordí el labio.- Que hambre.
- Hambre de vos.
- Bancatela un poquito, esto no es soplar y hacer botella.
-Rio.- ¿Eh?
- Que me fui a la mierda por tu culpa, ahora vas a tener que recuperarme.
- ¿Y qué estoy haciendo?
- Hasta recién estuviste recuperando a la Paula persona… Ahora te falta la otra parte.
- ¿Tu cuerpo no es mío?
- ¿Es tuyo?
- No lo sé.
- Demostrámelo. –Dije impidiendo que se acerque a mí.-

3 comentarios: