- Éxitos.
- Gracias. –Dije y lo besé.-
- Me voy a dar una vuelta, avisame cuando salgas.
- Mira que voy a tardar mil.
- No tengo nada que hacer.
- ¿Seguro?
- Sí Pau, dale.
- Bueno… -Lo besé.- Te aviso.
- Dale. –Me bajé del auto.-
- ¡Suerte!
Le sonreí y cerré la puerta para entrar a la universidad.
Y como siempre que estaba por rendir, los nervios me tenían de rehén.
Suspiré y entré, después de la noticia de recién nada podía ser tan grave. Pedro seguía siendo mismo.
-
Me saqué el cinturón de seguridad y busqué mi celular.
‘Nan… ¡Zafé!’
‘Bien ahí hermano. ¿Qué onda la piba? ¿Qué te dijo?’
‘Una enferma, me lo encajo a mí por la guita. No sabe ni de quién es.’
‘Ah, cualca mal.’
‘Una cara-dura.’
‘Bueno, pero ya fue. ¡Sos libre Pepe!’
‘No sé si tan libre…’
‘¿Estás hasta las manos con la rubia, no?’
‘Y un poco más también… Estoy pensando en formalizar.’
‘¿Me jodes?’
‘No boludo, en serio. Se banco millones conmigo, se lo merece. Quiero estar con ella.’
‘Si te hace bien, dale para adelante.’
‘Gracias por la banca amigo.’
‘Hay cosas que ni se agradecen.’
Volví a ponerme el cinturón y arranqué.
Y sí, la idea de proponerle un noviazgo daba vueltas en mi cabeza como una calesita.
Frené en un bar y me bajé del auto, necesitaba desayunar de verdad. Me pedí un café con unas medialunas y me dispuse a leer el diario.
‘Pepe… ¿Estás?’
‘Estoy desayunando. ¿Ya saliste? ¿Cómo te fue?’
‘No, no rendí. Pero creo que me toca después de esta chica.’
‘Termino y voy para allá entonces. Suerte otra vez.’
‘Gracias bonito.’
‘Bonita vos.’
Terminé mi café y dejé la plata debajo del platito de la taza para poder ir a la Universidad, me había alejado bastante.
Cuando llegué, estaba Pau esperándome sonriente. Se subió al auto.
- ¡Un nueve!
- Sos tan genia. Tan. –La besé.- Tan.
-Sonrió.- Necesito que festejemos todo esto.
- ¿Se te ocurre como festejar?
- Mmm… -Deslizó su mano por mi pierna.- ¿A vos?
- A mí se me ocurren mil ideas. ¿Vamos a mi casa?
- Por favor. -Reímos.-
-
Y con esta materia había terminado de rendir los examenes libres que había perdido por mi viaje fugaz a Uruguay.
Diez materias más y me recibía, una locura. ¡No veía la hora de trabajar!
-
Estacioné en la esquina del edifico y la desesperación que sentíamos creo que se notaba a kilómetros. Cerré el auto y ella ya estaba en la puerta del edificio, reí y corrí hacia ella.
- ¿Estamos un poquito desesperadas?
- Un poquito. –E hizo seña con su mano.-
-Reí.- Sos tan linda. –La besé y abrí la puerta principal del edificio.-
- Vos sos el lindo acá. –Me agarró de la mano y entramos.-
Por suerte el ascensor estaba en planta baja, nos subimos y la abracé por la espalda. La besé en su cuello mientras nos mirábamos en el espejo y sonreíamos.
Cerré la puerta de mi casa con el pie ya que mis manos estaban muy instaladas en su cadera.
Sus labios y los míos se recorrían como si no se conocieran, nuestras lenguas se unían como si fuesen un rompecabezas perfecto.
Mis manos bajaron un poco y se alojaron sobre su cola, ella sonrió y metió sus manos por debajo de mi remera, llegando hasta mi pecho.
Mis labios abandonaron los suyos y llegaron a su lugar predilecto: Su cuello y su oreja.
Mis besos aumentaban la intensidad a medida que su piel se calentaba, mis manos apretaban su cola y la acercaban más a mi cuerpo. Su piel transpiraba y ella gemía en mi oído. Era perfecto.
Mordí su lóbulo y ella se subió a koala del impulso.
- ¿Nunca le vas a errar? –Preguntó entre besos, mientras yo caminaba hasta mi cuarto con ella encima mío.-
- Mmm… No, nunca. –Y volví a hacerlo.-
- Sos tan perfecto.
Caí en la cama y ella cayó sobre mí.
Nuestros labios volvieron a unirse, pero esta vez ella abandonó los míos. Quitó mi remera y su boca recorrió todo mi pecho, sabía que amaba que lo hiciera. A su vez, sus manos masajeaban mis hombros. Era perfecta, no había dudas.
Mientras lo hacía, quité su remera y su sostén.
A los pocos minutos nuestras prendas ya eran parte de la decoración del suelo.
Sus ojos ardían en deseo y no me tardé.
Mis manos presionaban las suyas y ambos manteníamos nuestros ojos cerrados. Gemíamos. Disfrutábamos.
Hermoso capitulo :) se lo merecian dsp de tanto nervio
ResponderEliminarLa de arriba sabe los remates de los caps (?
ResponderEliminarSinceramente pense que la iba dejar! cuando decia que no soportaba hacerle mal.. Eselente nove eselente
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