‘Estoy bien, no te vengas ahora a hacerte la preocupada.’
‘Siempre me preocupo por vos. ¿O con qué plata vivís?’
‘Darme plata no es preocuparte mamá.’
‘Quiero verte.’
‘No, de verdad. Prefiero que no.’
‘¿Por qué no?’
‘¿Hace falta que te lo recuerde?’
‘Dale hija. Yo no tengo la culpa de nada.’
‘¿De no haberlo dejado y de obligarme a vivir ahí? Sí, tenes la culpa.’
‘No seas arisca, soy tu mamá.’
‘¿Y ahora te acordas?’
‘¿En dónde estás viviendo?’
‘En un departamento.’
‘¿Cómo lo pagas?’
‘Estoy en pareja mamá, no me rompas las pelotas.’
‘¿Con quién?’
‘¿Te importa?’
‘Obvio que me importa. Quiero verte.’
‘No, basta. No vamos a vernos.’
‘Dale hija. Por favor.’
- Ay. ¡Dejame de romper las pelotas! –Y tiré mi celular a la cama.-
- Hey Pau. ¿Qué pasa?
- Nada.
- Algo te pasa.
- No importa. –Agarré mi celular.- Quiero salir a caminar un rato.
- ¿Sola?
- Si puede ser.
- Obvio que puede ser. ¿Después me contas qué te pasa?
- Sí, después te lo cuento. –Le di un beso y me fui.-
Y al final, la caminata solo duró diez cuadras. Hasta mi casa.
Entré y fui directo a buscar mi cuaderno.
‘ ¿Qué es una madre?
¿Una madre es la que te gesta y te hace nacer? ¿O una madre es la que te cría con amor y te educa? ¿Acaso no son madres todas aquellas que adoptan niños de la calle? ¿No terminan siendo más madre ellas que las que gestaron a esos nenes?
¿Qué es la maternidad? ¿Qué es una madre? ¿Qué es una hija?
Mi madre siempre existió. Sí, siempre estuvo ahí. Solo estuvo. Pero estar no es lo mismo que ESTAR. Ser madre biológica no es lo mismo que SER MADRE.
Y yo nunca tuve una madre. Nunca estuvo esa figura para protegerme, ni para enseñarme. De chiquita lo único que recibía eran retos sin sentido, nunca tuve uno de esos retos que te marcan el camino. Tampoco tenía alguien que me diera las buenas noches o me prepara la comida.
Nunca había nadie que vaya a verme a los actos escolares ni nadie que me felicitara cuando le mostraba mi boletín con notas altísimas.
Nadie me regalaba juguetes, nadie me hacía una torta de cumpleaños.
Nadie, así se resume mi vida hasta que apareció Pedro. Nadie estaba, solo yo.
¿Y ahora qué? Cuando me alejo se preocupa. No es lógico.
Siempre me daba envidia ver a todos los nenes llegar a la escuela de la mano de su mamá o de su papá. –Y creo que por eso nunca tuve amigos.-
Una madre no es solo la que te da algo de plata para que al menos puedas subsistir. Definitivamente no.
A ver Leonora. ¡Decime qué ganas puedo tener yo de verte después de todo lo que pasó!’
Cerré el cuaderno y apoyé mis brazos sobre el mismo, luego mi cabeza y allí me quedé. Llorando.
El sonido del celular me sacó de mis pensamientos, era Pedro.
‘Pau. ¿Dónde estás? ¿Estás bien? Ya es tarde.’
‘Estoy en mi casa, perdón que no te avisé. Ahora voy para allá.’
‘Deja, yo voy.’
Suspiré y me quedé allí.
Escuché el ruido a la cerradura y esperé a que me busqué, no tenía ganas ni de moverme.
- Pau. –Dijo y se agachó a mi lado.- ¿Qué pasa hermosa?
- Que remover el pasado me hace mierda. –Dije y lo abracé, quebrándome.-
- ¿Pasó algo?
- Mi vieja me habló, dice que me quiere ver. No sé.
- ¿Y no quisieras verla?
- No, ni loca.
- Capaz tenga algo para decirte.
- No me importa lo que pueda llegar a decirme. Nada va a poder reparar tanto daño.
- No seas así de terca.
- No me importa su vida Pedro.
- Pensalo un poco al menos.
- No tengo nada que pensar.
- Hey para. Para un poco. –Se separó un poco de mí y secó mis lágrimas.- ¿Nada que pueda decirte te importa?
- No.
- Yo te diría que la veas, no perdes nada.
- Seguir revolviendo la mierda.
- Pau, es tu mamá. Nunca te haría nada malo.
- Y mi papá tampoco. ¿No? –Pregunté irónica.-
- Aprovecha que tenes a tu vieja con vos y que quiere verte. No importa lo que haya hecho, ahora quiere verte.
- No me sirve de nada ahora Pedro.
- A ver, va a ser decisión tuya. Yo solo te digo lo que pienso. –Suspiró.- Daría todo por poder estar un segundo más con mi mamá.
- Pero tu vieja a vos te quiso, dio la vida por vos Pepe.
- ¿Y cómo podes estar tan segura de que tu vieja no lo haría?
- Se hubiese ido de ese infierno si pretendía hacer algo por mí.
- ¿Y si la tenía amenazada?
- ¡Al menos se hubiese acercado a mí! Jamás entró a mi cuarto, jamás Pedro.
- Escuchala al menos.
- No, no quiero. –Dije quebrándome otra vez, no podía retener el llanto cuando se trataba de estos temas.- ¿Me abrazas? Por favor.
-Me abrazó y acarició mi pelo.- Pero ahora no estás sola. Yo puedo ir con vos si queres.
- ¿Para?
- Para estar con vos.
- No sé Pedro, ahora no quiero verla.
-Se separó un poco de mí y me besó.- ¿Me prometes que vas a pensarlo?
- Bueno, está bien.
- ¿De verdad?
- Sí Pepe.
-Me besó.- Anda a lavarte la cara, me quedo con vos acá hoy.
- Gracias. –Lo besé y fui al baño.-
Cuando salí, fui a la cocina.
- Tenes la heladera más despoblada que yo che.
- No cobré los últimos collares y hago lo que puedo.
- Ay, perdón. –Se acercó a mí.- Fue un chiste.
- Lo sé, no pasa nada.
- ¿Segura?
- Segura. –Lo besé.- ¿Comemos fideos?
- Dale. –Nos besamos y fuimos a la cocina.-
Q lindo verlo a pp tan cambiado aconsejandola y conteniéndola ❤ mimiroxb
ResponderEliminarmuy buen capitulo. cada ves m gusta mas esta historia
ResponderEliminarquiero la propuesta yaaaa por favor!!!!
ResponderEliminarQue lindo capitulo!! Me encanto como Pedro la contuvo ♥
ResponderEliminar