viernes, 5 de junio de 2015

167.

Despierto y no está a mi lado, es sábado. ¿A dónde carajo se había metido?

Lo busqué por toda la casa y no había rastros de él, ni siquiera la taza de café en la pileta de la cocina con un poco de agua dentro como indicando que algo hizo pero que debo lavarla yo.

Estaba a punto de ir a buscar mi celular para llamarlo, pero una nota de un amarillo bastante llamativo pegada sobre la alacena me llamó la atención.

‘Buen día, no se desespere señorita. Me fui con una razón.’

¿Con qué razón hombre?

Despegué la notita y atrás había otra.

‘Obvio que la reina de la ansiedad despegó la otra notita porque no aguanto que no le diga nada tan rápido. ¿No?

La razón está escondida en el lugar de la casa que más testigo es de nuestro amor.’


Sonreí cual boluda y fui hasta el cuarto, revolví las sábanas hasta que una notita, esta vez de color rosa, voló hasta el piso.

‘¡Pero que novia tan eficiente que tengo! Igual era una mentirita, te voy a hacer desear un poco más. Te prometo que te cuento todo mientras trabajo.’

Suspiré y fui hasta el otro cuarto, sobre su notebook cerrada había una notita color verde.

‘Tengo una sorpresa para vos, esta noche paso a buscarte.

PD: Sí, ya sé que queres más datos. Pero no están acá, los dejé en donde creo que está tu silueta marcada de tanto arrinconarte.’


Largué una carcajada y fui hasta el pasillo, había una notita del mismo color de la pared, claro para que no la vea ninguna de todas las veces que había pasado.

‘Ocho y media paso, ya sé… Falta mucho, pero aguanta Miss Ansiedad. Te prometo que vale la pena. Ponete más linda de lo que sos, mira que no te voy a llevar a ningún lugar así no más eh.


De gala, para que no me vuelvas loco.

Ah, y por si no te lo dije antes, te amo.’


Sonreí súper enamorada y suspiré, era el mediodía. ¿Qué se suponía que debía hacer hasta esta hora?

Busqué mi celular y le escribí.

‘Estás loco y sos muy lindo, pero falta mucho.’

‘Jajajaja! Se la banca señorita.’

‘¿Un adelanto?’

‘Ninguno, solo que comas algo y después vayas al baño. Hay otra sorpresa.’

‘¿Por qué tengo que comer primero?’

‘Porque no creo que salgas más de ahí.’

Corrí al baño y cuando entré no podía creer todo lo que había allí: sales de baño, cremas, bolsas de ropa y de una joyería y mi perfume preferido nuevo.

Sonreí otra vez y busqué mi celular.

‘¡No te puedo amar tanto!’

‘¿Solo me amas por los regalos?’

‘No seas tonto. Gracias, ahora como algo y me pierdo acá adentro.’

‘Que lo disfrutes. También te amo.’


Comí un sándwich con tomate y lechuga y como si de eso dependiera mi vida, me encerré en el baño. ¡No sabía por donde empezar!

Agarré las bolsas y sonreía cada vez que sacaba algo nuevo.

Un conjunto de ropa interior de encaje nuevo.
Un vestido lila, corto y strapless que era un sueño.
Unos zapatos plateados taco aguja que eran preciosos.
Un par de aros de plata colgantes, con las claves de sol y un colgante haciendo juego.

Dejé todo dentro de las bolsas y antes de meterme a disfrutar de un buen baño de inversión, me depilé.

Puse música con mi celular y le puse algunas de las sales al agua, esperé a que haga espuma para meterme allí, me até el pelo para luego lavármelo en la ducha.

Una vez que la bañera estuvo llena me sumergí en ella y dudaba que saliera sin que pasen al menos unas horas.

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Venía planeando esto hacía un montón de tiempo, me desperté lo más cuidadosamente que pude y acomodé las notitas y los regalos luego de desayunar.

Busqué mi bolso, que estaba escondido en la habitación donde estaba el escritorio y me fui.

Me subí al auto y me dirigí hasta el hotel donde tenía reservada una habitación, saqué de allí el traje y todo lo que tenía para aquella noche, pedí que me lo plancharán y una vez que tuve listo todo para la noche, me puse la malla y me metí a nadar un rato en la pileta del hotel.

Salí después de un rato y almorcé, me quedaba un día entero y aunque burlaba a Paula de su ansiedad, yo era igual.

Me bañé y salí a comprar algunas cosas.

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Después de varias horas, lavé mi cabeza debajo de la ducha y salí de allí y me puse mi bata. (Aquella que siempre estaba colgada en el baño) y un toallón en mi cabeza para que mi pelo vaya oreándose.

Revisé las cremas que Pedro me había regalado y había de todo, cremas corporales, para la cara, para antes de maquillarse, para después de maquillarse y demás.

Encreme mi cuerpo y mi cara para luego salir del baño y merendar. Volví, me puse la ropa interior y volví a ponerme mi bata para secar mi pelo y luego maquillarme.

Miré la hora y eran las siete y media, faltaba un rato.

Me puse el vestido, los zapatos y la bijouterie. Estrené el perfume nuevo y terminé de retocar mi maquillaje y ahora solo restaba esperar a que los minutos faltantes sucedieran.

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Eran las siete y busqué mi ropa, me cambié y sonreí al verme al espejo. Me encantaba arreglarme cuando era para ella.

Me puse perfume, acomodé mi pelo y me puse mi cadenita.

Junté todo dentro de mi bolso y pagué en la recepción para ir a buscar mi auto, dejé el bolso allí dentro y fui a buscar a Pau a casa.

4 comentarios:

  1. Se viene la propuesta de casamiento?? Que amorrrr!!
    PD: Si es eso, que lindo regalo de cumple ja!

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  2. Hermosos capítulo! que lindo es leerlos así! dejando tanto dolor de lado y poder disfrutar de su amor!

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  3. Me encantoo y que lindo que siga haciendo estas cosas por pau es muy tierno 💜

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