martes, 9 de junio de 2015

171.

Llegamos a casa y dejé el bolso a un lado, Pau se dejó caer en el sillón y ni siquiera abrió las ventanas. (Hecho que me extrañó)

Abrí el balcón y me senté a su lado, ninguno de los dos dijo nada. Su cabeza se apoyó sobre mi hombro y su mano buscó la mía.

- ¿Qué pasa amor?
- Nada.
- Te conozco Pau.
-Suspiró.- Entré y me angustié, fue inmediato. Casi automático.
-Acaricié su mano con la mía.- Hey…
- No puedo evitarlo, perdón.
- No tenes que pedir perdón. –La abracé por el costado.-
- No quiero arruinar todo.
- No lo arruinas. –Besé su cuello.-
- ¿Podemos ir a dormir?
- ¿Queres dormir?
- Sí, me muero de sueño.
- Anda al cuarto, yo preparo algo rico para tomar y voy. ¿Queres?
-Sonrió.- Dale. –Nos dimos un beso.-

Preparé dos limonadas caseras en vasos de trago largo y fui hasta el cuarto.

- Espero que esté rico. –Dije ofreciéndole un vaso a ella que estaba sentada en la cama.-
- A ver… -Tomó un poco.- Está buenísima.
- Genial entonces. –Me senté a su lado y tomé un poco también.-
- Pepe…
- ¿Qué amor?
-Suspiró.- ¿Vos decís que mañana no me devuelven de una patada?
- ¿Por qué decís eso?
- Me da miedo.
- No tengas miedo, sos muy eficiente y te encanta lo que haces.
- No sé si alcanza, es una empresa muy importante y yo una pichi.
- Todos arrancamos de abajo ahí.
- Espero sentirme cómoda.
- Vas a ver que sí.
-Me dio un beso.- ¿Vamos juntos?
- Obvio que sí.
- Mejor.
- Para vos mejor… ¡Yo ahora voy a tener que compartir el baño!
-Rio.- ¡Qué malo que sos!
- Bueno che, estoy acostumbrado a estar solo a la mañana.
- ¿Yo te molesto?
- Jamás mi amor. –La besé.-
- Arreglala ahora, dale.
-Hice pucherito.- Te jodo nada más.
- Mmm… No sé eh.
- ¿Qué no sabes?
- Si es joda.

Los dos nos miramos en silencio mientras tomábamos y estallamos de una carcajada a la par.

- Sos un tarado.
- Vos sos la tarada.

Me fulminó con la mirada, terminó de tomar y dejó el vaso a un lado. Se acostó dándome la espalda y suspiré. Dejé mi vaso también y lentamente mis dedos recorrieron su espalda hasta que la abracé y la llené de besos.

- ¿Crees que te hablo de verdad?
- No nene.
- Menos mal.
- ¿Ves que sos un tarado? –Rio.- Abrazame más fuerte.

Hice lo que me pidió y ella cerró sus ojos, besé su mejilla y suspiró.

- Voy a soñar que vivimos en una isla del Tigre.
-Reí.- Si lo seguís diciendo lo hago.
- Te jodo nene.
- Pero capaz estaría bueno la idea de mudarnos. ¿No?
- Eso si me gustaría, esta casa es hermosa pero está llena de recuerdos feos.
- También de recuerdos lindos.
- Sí, obvio que sí.
- Igual te entiendo.
- Hablando de casas, me olvidé de contarte algo.
- ¿Qué cosa?
- Me llamaron de la inmobiliaria, vendieron la casa de mamá.
- ¿De verdad?
- Sí.
- Con esa plata y plata mía nos podemos mudar, no sé si te tienta la idea.
- Me encanta amor.
- A una casa más grande, con más habitaciones, para cuando seamos un millón.
- ¿Un millón? Calmate. –Reímos.-
- Pero una casa grande, con un parque… Me cansé del departamento.
- Y con pileta.
- Mañana empezamos a buscar, ya me entusiasmaste.
-Rio.- Dale. –Besó mi mano.- Pero ahora me muero de sueño.
- Dormí entonces.
- ¿Dormís conmigo?
- Sí Pau, yo también tengo sueño.
- Descansa entonces.
- Vos también amor.

Besé su hombro y al rato, ambos nos quedamos dormidos.

-

Me desperté varias horas después cuando me di cuenta que Pedro y no estaba a mi lado, pasé por el baño para lavarme la cara y lo fui a buscar.

Estaba en el escritorio.

- ¿Qué estás haciendo? –Pregunté abrazándolo por el cuello besé su mejilla.-
- Miro casas.
- Después la ansiosa era yo. –Reímos.-
- Veni. –Dijo e hizo que me siente sobre sus piernas.-
- ¿Viste algo interesante?
- Estaba buscando algo más cerca del trabajo, ya que vamos a laburar los dos ahora.
- ¿Pero qué onda?
- No sé, las fotos a veces mienten.
- Sí, eso es verdad.
- Mira esta…

Y abrió en una nueva pestaña fotos de una casa que era un sueño.

- Es hermosa.
- ¿Pero no es muy grande para nosotros dos solos?
- Tiene dos una habitación más que esta, un comedor y el parque. Ah, y un baño en la habitación principal.
- ¿No es mucho?
- No amor.
- Siento que comprando una casa más grande nos estamos metiendo la ilusión y me da miedo.
- ¿La ilusión de qué?
- De un hijo Pedro.
- Tarde o temprano va a llegar.
- Ahora no podemos.
- Ya sé amor, nunca haría nada para ponerte en riesgo. –Besó mi mejilla.- Pero más adelante vas a estar perfecta y vamos a poder.
-Suspiré.- Eso espero.
- Te lo aseguro.
-Lo besé.- ¿Y si nos mudamos en vano?
- En vano no va a ser porque la casa la vamos a disfrutar igual.
- Bueno, puede ser.
- ¿Pero?
- Pero no sé si necesitamos algo tan grande.
- Es la primera opción, vamos a seguir buscando.
- Dale.

Nos dimos un beso y seguimos buscando páginas de inmobiliarias por la zona.

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