Me desperté y la realidad era que le temía al día de hoy como a pocos en mi vida. Me levanté sin pensarlo demasiado, busqué ropa y me fui a bañar.
- Amor. ¿Te estás bañando?
- Sí Pepe.
- Te quería ir a despertar.
-Reí.- Perdón, ya termino. ¿Desayunaste?
- Te estaba esperando para eso.
- Ya salgo amor.
- Te espero.
- Dale.
Terminé de bañarme, me cambié y fui a desayunar sin quitarme el toallón de la cabeza.
- Buen día. –Dije y lo besé.-
- Buen día amor. –Volvimos a besarnos.- ¿Me ayudas?
- Obvio.
Pepe hizo dos cafés batidos, como los que tomamos siempre, mientras yo tostaba pan.
Dejé las mermeladas y el queso blanco en la mesa, junto con el pan y Pedro trajo las tazas. Allí nos sentamos.
- ¿Cómo estás?
- Nerviosa.
- Tranqui, va a estar todo bien.
- Eso espero. –Dije y suspiré.-
- Esperamos esto hace mucho tiempo.
- Justamente por eso, espero que salga todo como lo esperamos.
- Vas a ver que sí.
-Sonreí.- ¿Qué haría sin vos?
- ¿Te soy sincero? No sé. –Reímos.-
- Modestia a parte.
- Siempre. –Reímos.-
- Sos un tarado.
- Un tarado que te ama.
- Gracias a la vida.
-Sonrió y besó mi mano.- Tranqui, de verdad.
-Asentí.- Me hace bien empezar el día con vos.
- Por eso quise despertarte para desayunar juntos, pero me ganaste.
- Es que me desperté y levantarme era ahora o nunca.
- ¿Por?
- Me muero de miedo, prefiero empezar todo sin pensar.
- Va a estar todo bien, tenemos todas las de ganar.
- Sí, ya sé.
- ¿Entonces?
- No sé, hay probabilidades de que no salga todo tan bien.
- Confía en lo contrario. –Sonreí y tomé un poco de café.- En una hora tenemos que salir.
- Bueno, termino de desayunar y me acomodo un poco el pelo.
- ¿Y yo lavo?
- No nene, no vaya a ser cosa que se te caigan los anillos.
- No tengo anillos.
- Ya vas a tener.
- ¿Por qué?
-Levanté mi ceja.- ¿No pensas casarte nunca conmigo?
- Nunca lo había pensando. –Lo miré triste.- Te jodo tontita. –Se acercó a mí y me abrazó por la espalda.-
- No me gustan esos chistes. Igual, está bien que no tengas como sueño casarte. ¿Qué se yo?
- Me encantaría que seas la señora de Alfonso.
- Solo porque te da posesión.
- No, porque te amo. –Besó mi mejilla.- De verdad, era un chiste.
-Sonreí.- Me alivias.
Pepe volvió a sentarse en su silla y pregunté.
- No pretendo un super casamiento, solo pasar por el registro civil y que seamos marido y mujer.
- Podríamos estrenar nuestra nueva casa siendo marido y mujer.
-Sonreí.- Me encantaría.
- Lo voy a tener en cuenta. –Reímos.- ¿Queres otra tostada?
- ¿Me preparas?
- Por eso te pregunto.
- Ay, ternurita que sos cuando tenes ganas. –Y apreté sus cachetes.-
- Ubicate o no te preparo nada.
-Reí.- Deja de hacerte el rudo.
- ¿Y si no quiero?
- Te obligo.
- ¡Qué miedo!
- Deberías tenerme miedo.
- ¿Por qué?
- No sé si te acordas que me fui y te dejé acá solo y apareciste con el rabo entre las patas.
- Sos una hija de puta.
- ¿Por qué? ¿Eso no sirvió para que te des cuenta de que me amas?
- Porque cuando te fuiste te quise matar o me quise morir.
- Deberías agradecer que volví rápido.
- Que te hice volver rápido.
-Sonreí.- Digamos que tenes un poder de convencimiento muy grande. –Sonreímos cómplices.-
- Pocas veces la pasé tan mal en la vida como esa vez.
- No me vas a hacer sentir culpable.
- Qué corazón de piedra.
-Reí.- Irme hizo que nuestra relación cambiara, no me arrepiento.
- En eso puede que tengas razón.
- Pero igual, no me arrepiento porque me buscaste rápido. –Reímos.- No sé cuánto tiempo hubiese podido aguantar lejos tuyo.
- Yo te diría que solo un par de días más.
-Sonreí.- Es que me podes.
- Y me encanta poderte.
- Te encanta tenerme comiendo de tu mano.
- Totalmente. –Reímos.-
- Podría pelearme así con vos todo el tiempo. Me haces bien.
-Sonrió.- Pelearnos y arreglarla en la cama, es un plan perfecto.
- Coincido plenamente. –Sonreímos y nos dimos un beso.- Pero ahora hay que levantar.
- Me debes la reconciliación.
-Reí.- No podes ser tan tremendo.
- Sí, obvio que puedo. –Reímos y nos dimos otro beso.-
- ¿Levantar podes o…?
- Callate mejor.
Pepe me ayudó a levantar todo lo del desayuno. Yo lavé y él secó.
- Si le pones onda, te sale el amo de casa de adentro eh.
-Rio.- Tengo que ponerle onda.
- Tremendo sos. –Lo besé.-
- Y vos linda. –Me tomó por la cintura y me besó con tantas ganas que mi toallón terminó en el piso.-
- Te juro que me podes, pero no vamos a llegar.
- Tenes razón.
- No podemos llegar tarde.
- Mala mía. –Reímos y levanté el toallón del piso.-
- Esta noche te compenso. –Lo besé.-
- Es una deuda eh.
- Te pago con intereses si queres. –Le guiñé el ojo y me fui.-
Colgué el toallón en el baño y comencé a desenredar mi pelo que no entendía porque tenía tantos nudos.
Era como si mi pelo representara mi realidad en ese preciso momento, muchos nudos que de a poco comienzan a desatarse.
Suspiré y terminé con mi tarea, una vez que mi pelo estuvo medianamente decente me delinee un poco los ojos y me puse un poco de rubor. Busqué entre mis cosas una cadenita que me habían dado de mi mamá cuando falleció y me la puse por primera vez, la necesitaba conmigo. Esto es por ella.
Agarré mi cartera y fui hasta el living.
- Ya estoy amor.
- ¿Vamos?
- Dale.
Pepe se levantó del sillón, me dio un beso y salimos de casa.
Que lindo capitulo, seria hermoso si se casan! :D
ResponderEliminaraaahiii q lindo cap. Cami.
ResponderEliminarque lindooo,ojalá salga todo bien en el juicio rociibell23
ResponderEliminar