- ¿Lista?
- Eso creo. –Respondí y abrí la puerta del auto.-
Ambos bajamos del auto y Pedro puso la alarma. Se acercó a mí y tomó mi mano.
- Estoy con vos. ¿Sabes?
- Gracias. –Lo besé.- Te amo.
- Yo también te amo.
Nos dimos un beso y caminamos hasta el juzgado. En la puerta nos encontramos con Rafael y el abogado.
- ¿Cómo es esto? –Pregunté porque la realidad era que mucho no entendía.-
-El abogado comenzó a hablar.- Las pruebas están y las declaraciones también, pero en el juicio seguro les vuelvan a hacer algunas preguntas.
- ¿Y después?
- Y después la jueza debe dictar sentencia.
- ¿Cuándo?
- No lo sé Paula, depende de cuánto tiempo tarden las declaraciones y el tiempo que ella decida tomarse.
-Suspiré.- Está bien.
- ¿Entramos?
Todos asentimos con nuestras cabezas y seguimos al abogado. Ingresamos en la sala donde sería el juicio y una sensación horrible tomó mi cuerpo de punta a punta. Apreté aún más fuerte la mano de Pedro y él besó mi hombro.
- No sé si estoy preparada para verlo otra vez.
- Tranquila. No te va a hacer nada.
- No es por eso, es porque lo odio.
- No va a pasar nada malo.
- No te alejes de mí, por favor.
- Voy a estar a tu lado todo el tiempo.
- Gracias, gracias por ser tan incondicional.
- No tenes nada que agradecer. Veni…
Nos sentamos con el abogado y Rafael a un lado y yo nunca solté la mano de Pedro.
- Tranquilos. –Dijo el abogado.- No tiene por qué pasar algo negativo, tenemos todas las de ganar.
- Confío en usted. –Dije.-
- Confíe en usted misma mejor. –Sonreí.-
Y en ese momento dos policías lo traían esposado y con su abogado. Bajé mi vista, no lo quería mirar. Pedro besó mi mejilla y sonreí.
- ¡Mirame Paulita! ¡Estoy acá por tu culpa!
Suspiré.
- No le sigas el juego, busca provocarte. –Susurró Pepe y asentí.-
- Buenos días. –Dijo la jueza ingresando y todos nos pusimos de pie.-
La señora caminó hasta su estrado y todos nos sentamos.
No entendía demasiado como era todo, pero el juicio había comenzando a suceder y me tocaba pasar a declarar.
Caminaba hasta el estrado cuando él me toma del brazo y me lo impide.
- Soltame. –Dije tratando mantener la calma.- No podes hacer nada acá.
- Te juro que me voy a vengar.
- No vas a poder, ya cayeron todos tus colaboradores.
- ¿Qué sabes vos?
- Lo sé. –Dije desafiante.- Vas a dejar de arruinarme la vida lacra.
- ¿La lacra soy yo o sos vos?
Pedro se paró detrás de mí e hizo que me soltara.
- Vos no vas a joder más. –Dijo y volvió a sentarse mientras yo caminaba al estrado.-
Juré decir la verdad y la jueza me indicó que cuente mi relato.
- Bueno, ante todo buenas tardes. –Hice una pausa y tomé un poco de agua.- Estar acá es bastante complicado, pero voy a hacerlo.
El señor que ven sentado ahí se hizo pasar por mi papá durante más de 19 años de mi vida. Mi mamá y mi papá estuvieron juntos toda su adolescencia y cortaron por un tiempo, en ese momento mi mamá lo conoció a él, pero ella se reconcilió con mi papá y al poco tiempo se enteró de que estaba embarazada de mí. Nunca se lo pudo contar a mi papá porque Renzo lo asesinó a sangre fría, sin razón. ¡Solo porque quería a mi mamá enfermizamente! Mi madre tuvo que callarse y me tuvo a pesar de todo. –Dije ya sin poder contener las lágrimas.- Crecí creyendo que él era mi papá. Renzo abusó de mí cuando era una nena, tenía apenas siete años y me obligó a perder mi virginidad con sus dedos. Ese día mi vida terminó de oscurecerse, nunca entendí porque mi mamá era tan distante conmigo ni por qué él era tan cruel. Crecí como pude, estando prácticamente sola y en un mundo horrible. Todas las noches me dormía llorando, era muy retraída, no tenía amigos ni afectos. Me daba miedo acercarme a la gente por culpa de Renzo, tenía miedo de que la gente me lastimara igual que él. –Sequé mis lágrimas.- Tuve la infancia y la adolescencia más horrible de todas. ¿Ustedes saben lo que es convivir sabiendo que tu padre te violó con apenas siete años? Porque claro, yo lo creía mi papá. ¿Saben lo qué es vivir escondida en tu propia casa? ¿Nunca haber recibido un regalo? ¿Nunca haber festejado un cumpleaños? ¿Qué tus papás nunca te hayan abrazado o dado un beso de buenas noches? ¿Saben lo qué es tenerle miedo a tus propios padres? Es un infierno, es un infierno ser una nena y tener que esconderse como un bicho por miedo a que te maten. Porque de eso tenía miedo. –Hice una pausa y tomé un poco de agua, no podía controlar mis lágrimas.- Crecí, como pude crecí. Tuve la suerte de cruzarme con quien es hoy mi novio y él me salvó, gracias a él pude irme de mi casa y alejarme de a poco de toda esa mierda. Con él aprendí a confiar en la gente y en mí misma. Él fue la primera persona que me amó. –Lo miré a Pepe y él me tiró un beso.- Como ya dije, pude irme de mi casa y me alejé de los dos, a quienes creía monstruos. –Suspiré.- Mi mamá siempre me pasó plata para que pueda vivir, pero nunca más habíamos hablado, hasta que un día desesperada comenzó a buscarme, accedí a ese encuentro y fui con Pedro, mi novio. Nos encontramos en una plaza y ella me dio una carta que me pidió por favor que leyera en privado. –Sequé mis lágrimas otra vez.- Pero él apareció y arruinó todo, le pegó un tiro a Pedro y estuvo una semana en coma, casi pierdo a mi novio por su culpa. –Dije con bronca.- Con todo lo que le pasó a él, la realidad es que me olvidé de la carta y cuando la recordé revolví mi casa hasta encontrarla y la leí muerta de miedo. En esa carta mi mamá me confesaba que él no es mi padre y me cuenta la historia de amor que había tenido con él y como se habían dado las cosas, además me cuenta que ella siempre estuvo amenazada por Renzo, por eso no se acercaba a mí y que desde donde pudo, me cuidó y me amó toda su vida. Ella sabía muy bien que después de que yo leyera esa carta algo le iba a pasar y así fue, al día siguiente apareció muerta en su casa. Él la mato. –Dije quebrándome.- Ni siquiera pude recuperarme de la noticia y de la muerte de mi mamá que se escapó de la cárcel y me atropelló, por supuesto que se escapó, pero me acuerdo de su cara perfectamente. Estuve días inconciente, con heridas tremendas y una pierna quebrada. Me llevó meses recuperarme de eso. –Sequé mis lágrimas.- Y así es señora jueza. ¡Nunca se cansa de querer arruinarme la vida! –Tomé agua.-
- ¿Alguna pregunta? –Preguntó Pasquinelli a la jueza y al abogado defensor. Ambos negaron.- Entonces puede volver a su lugar Paula.
Tomé un poco más de agua y salí de allí, me senté al lado de Pedro y dejé que me abrazara. Remover todo me había hecho mierda otra vez.
- Estuviste muy bien mi amor.
- Pensé que me moría.
- Sh... –Me abrazó más fuerte.-
- Fue horrible revivirlo otra vez.
- Tranquila que ya pasó.
- Gracias otra vez por estar acá conmigo.
- Siempre voy a estar con vos. –Nos dimos un beso y nos separamos.-
Busqué la mano de Pedro y fue el turno de Rafael.
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Lo poco que "conozco" de juicios es por las novelas, asique claramente esto no estaría acorde a la realidad. Hice lo que pude, jajaja!
Me encanto. Me senti ahi mientras leia.
ResponderEliminarQ momento tremendo pobre pau!! mimiroxb
ResponderEliminaraaahiii me encanto, estoy muy bien relatado, asi es un juicio de verdad ...
ResponderEliminar#AmoTuNovelaCami
Q difícil tarea le toco..... q relato fuerte
ResponderEliminarque lindo capitulo! jajajja si te digo la verdad yo tampoco se mucho de juicios jajaj solo lo que veo en las novelas jajajja ojala que lo condenen por mucho tiempo
ResponderEliminarBuena nove!!!
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