Ese día salí bastante tarde del trabajo y Paula no estaba en la empresa, asique me ofrecí ir a buscarla, estaba terminando su primer día de rodaje. Estacioné el auto cerca del lugar y caminé hasta el plató.
La sorprendí abrazándola por la espalda.
- ¡Pepe!
- ¿Qué?
- Estoy trabajando.
- Dame un beso. –Le robé un beso y me quedé mirando todo.-
- Hacemos un plano más y terminamos por hoy. –Me dijo.-
- Tranqui, te espero.
- Gracias. –Sonrió.-
- Me encanta verte tan contenta haciendo todo. –Volvió a sonreír y me dio un beso para acercarse a su equipo.-
-
La adrenalina de estar rodando por primera vez profesionalmente no se comparaba con nada. Mi felicidad era infinita. Habíamos llegado genial con el plan de rodaje y nuestro primer día de trabajo estaba terminado, los planos en aquella locación habían quedado espectaculares y me sentí muy orgullosa de mi trabajo como productora y por supuesto que también del trabajo en equipo, es imposible hacer esto solo. Éramos un equipo genial.
- Ya estoy. ¿Vamos?
- Dale, vamos. –Nos abrazamos por el costado y comenzamos a caminar.-
- ¿Qué onda tu día?
- Bastante más aburrido que el tuyo. –Reímos.-
- ¿En dónde está el auto?
- A un par de cuadras.
- ¿Pasamos a comprar algo para comer? Es tarde y estoy cansada.
- Dale. ¿Qué queres?
- Empanadas.
- ¿Y helado?
- Por favor. –Sonreí y lo besé.-
Llegamos al auto y fuimos en busca del helado y las empanadas.
- ¿Te sentís bien Pepe?
- Sí. ¿Por?
- Tenes la carita rara, no sé.
- Se me parte la cabeza, pero no es nada.
-Mordí mi labio.- Sos tremendo, comemos y te hago masajitos.
-Sonrió.- Por favor.
Estábamos en la cama, él sentado delante de mí. Mis manos masajeaban su cuello y su cabeza mientras mis labios besaban su espalda.
- Si no me relajo con esto…
-Reí.- Sh, no hables. Cerra los ojos.
Lo abracé posando mis manos en su pecho y besé su nuca. Él estaba en cuero.
- Relajate que estás lleno de nudos amor.
- No doy más, te juro.
- Sh…
Hice que se acostara boca abajo y pasé un largo rato masajeando su espalda hasta que me acosté a su lado y besé su hombro.
- Descansa que te va hacer bien. –Susurré y acaricié su mejilla.-
- Gracias mi amor. –Besó mi mano.-
- No es nada. –Lo besé.-
- Hasta mañana.
- Hasta mañana.
-
Me levanté cerca de las dos de la mañana porque no podía respirar, busqué el puff y salí al balcón en donde intenté tranquilizarme.
Odiaba que me pasara esto y más cuando no existía razón alguna. ¿Para qué? Era tan horrible tener un ataque de pánico, tan horrible que es inexplicable. Es como si el miedo te tomara el cuerpo de punta a punta.
El pecho se cierra y respirar es imposible, sentís escalofríos y te quedas sin aliento. De repente un miedo irracional a la muerte aparece y aunque quieras no lo podes apartar de tu mente, es imposible hacerlo.
Me largué a llorar sin razón, o con razón que prefiero evitar.
- Amor. ¿Dónde estás? –Preguntó viniendo hasta el living, se acercó a mí.- ¿Qué pasa que estás acá?
- Tuve un ataque, pero estoy mejor.
-Me abrazó por la espalda.- ¿Te pasó algo?
- Soñé un cumpleaños con mi familia, pero ya está.
-Me abrazó más fuerte.- Esas son señales de que están vos.
- Pero no están.
- Lo sé, nos pasa lo mismo. –Besó mi cuello.- Solo tenes que confiar y creer en que están con vos.
- Es muy complicado.
- Ya sé, pero estas son señales.
- Señales hermosas, mira como me levanté.
- Cada uno lo canaliza por donde puede.
No respondí nada, tan solo me acomodé para poder abrazarla y apoyar mi cabeza en su pecho. Ella también me abrazó.
- ¿Vamos a la cama?
- ¿Vos decís?
- Mañana tenemos que ir a trabajar.
- ¿Qué hora es?
- Tres y cuarto, dormimos un ratito más y te despertas más tranquilo.
- Está bien.
Fuimos hasta el cuarto y volvimos a acostarnos en la cama.
- Veni amor. –Dijo haciendo que vuelva a posar mi cabeza sobre su pecho.-
- No entiendo por qué me pasan estas cosas de repente.
- Porque son cosas que pasan, no tienen explicación.
-Suspiré.- Abrazame.
Ella me abrazó fuerte y dejé caer una lágrima.
- No llores. –Besó mi frente y besé su pecho.-
- Dormí Pau.
- No te preocupes por mí. –Me abrazó más fuerte.-
- Pero no creo que duerma.
- Vas a ver que sí.
Su mano derecha se enganchó en mi pelo y pasó un largo rato jugando con mi pelo hasta que me quedé dormido.
Al día siguiente, la alarma sonó y ambos nos despertamos.
- Buen día. –Dijo Pau bostezando.-
- Buen día mi amor. –La besé.-
- ¿Cómo estás? ¿Mejor?
- Eso creo.
-Sonrió.- ¿Queres bañarte primero?
- ¿De bondadosa o de querer hacer fiaca?
-Rio.- ¿Queres o no?
- Dale, me baño en un toque.
- Además, como no voy a la empresa me puedo vestir así no más y hago todo más rápido.
- Te costo encontrar la excusa. ¿Estás dormida y no haces sinapsis?
- No seas malo.
- No soy malo.
- Sí, lo sos. Y no te vas de acá sin darme un beso.
Reí y la besé, busqué mi ropa y me fui a bañar.
Aadelanto(???
ResponderEliminarQue lindo capitulo! pobre Pepe, ojala se le pase. Lo bueno es que se tienen el uno al otro para contenerse :D
ResponderEliminaraaahiiii q amor .. pobre Pepe lo matan sus ataques
ResponderEliminar