- Al fin. ¿Había mucha gente?
- No fui al baño para ir al baño.
- ¿Y para qué fuiste?
- A defender lo que es mío. –Besé su nuca.-
- ¿Eh?
-Hice que se diera vuelta y lo besé.- Escuché todo lo que hablaste con Natalia y como le dejaste en claro que estábamos juntos. –Sonreí.- Y de paso se lo aclaré yo también.
- Estás loca. –Dijo y me abrazó por la cintura.-
- Por vos. –Lo abracé por el cuello.- Sos mío, que le quede claro a la pendeja esa.
- Te amo.
- Y yo te amo a vos. –Besé toda su cara y terminé en tus labios.-
- Linda que sos. –Me besó.-
- Me encantó escucharte hablando así de mí.
- No sabía que estabas escuchando.
- Lo sé, por eso te digo. Sé que fue genuino.
-Sonrió.- Como lo mucho que te amo.
-Mordí mi labio muerta de amor y lo besé.- Ahora si queres bailamos.
- Dale.
Nos acercamos a la pista de baile para pasar un rato y salimos, había demasiado ruido allí dentro.
Me abrazó por la espalda y sonreí.
- ¿Queres que volvamos? –Preguntó.-
- Después del postre.
-Rio.- Sos tremenda.
- Bueno che. ¿Está mal aprovechar de lo que me dan?
- No, está perfecto.
- Comemos el postre y nos vamos.
- Después del postre eh. –Acarició mi espalda desnuda por el vestido.- No aguanto mucho más.
- No seas forro.
- ¿Yo forro?
- No me toques así. –Dije cerrando mis ojos y como era obvio lo repitió.-
- Es que sos irresistible.
- Estamos en una fiesta de trabajo y llena de gente.
- Pero vos seguís siendo mi mujer.
-Sonreí.- Aguanta hasta casa.
- Lo voy a intentar.
-Sonreí y me di vuelta para besarlo.- Seguro ya sirvan el postre.
- Sino voy a apurarlos.
-Reí.- No podes ser tan terrible. –Corrí el cuello de su camisa y besé su cuello.- Ay.
- ¿Qué?
- Te manché la camisa con rush.
-Sonrió.- No importa.
- Pero queda horrible.
- ¿Quién lo va a ver acá? Ya están todos en pedo.
-Reí.- Tenes razón. –Y volví a besar su cuello.-
Comimos el postre y nos fuimos de la fiesta sin ser advertidos por nadie.
- Dale amor. –Dije llevándole varios pasos de ventaja.-
- Se me rompió el taco. –Dijo riendo.-
- Ah, pero estás en yeta hoy. –Reímos.-
-
Estábamos en el ascensor y Pedro no dejaba de acariciar mi espalda, me volvía loca verlo en el espejo.
Pedro abrió la puerta de casa y lo primero que hice fue sentarme en el sillón y sacarme los zapatos, él cerró la puerta y ni siquiera prendió la luz. Ya estaba besándome.
Lo tomé por la nuca e intensifiqué aquel beso. Nuestras lenguas se encontraron en el camino y Pedro hizo que me acostará sobre el sillón y él sobre mí.
- Te amo. –Dije despeinándolo.-
- Yo también te amo mi amor.
Nos sonreímos y volvió a mi boca y como tanto disfrutaba, bajó con sus besos por mi cuello y mi pecho aún con el vestido puesto. Sus manos me tomaron por la cabeza y sn previo aviso mordisqueó mi lugar predilecto, como reacción rodee su cintura con mis piernas y lo acerqué aún más a mí, además de gemir en su oído.
Le desanudé la corbata y la dejé a un lado para desabrochar los botones de su camisa con mi boca y llenarlo de besos mientras él acariciaba mi espalda.
Su camisa ya no cubría su cuerpo.
Hizo que quedara mi cuerpo sobre el suyo y me besó mientras intentaba quitar mi vestido, sentí como bajaba el cierre y su dedo se clavaba en mi espalda. Terminó de quitarlo.
Se zambulló allí y cerré mis ojos tirando mi cabeza hacia atrás, dejándole vía libre a sus manos y a su boca.
Después de un rato, no sé cuanto, es imposible llevar el control del tiempo en estas situaciones, mis manos no dejaban de tironear su pelo mientras él besaba mi cuello y ambos estábamos desesperados del placer que sentíamos.
-
Estábamos en la cama, tapados con la sábana y con el aire acondicionado. Mi mano recorría su espalda y la suya mi pecho.
- Me encanta esto que tenemos. –Suspiró.- No lo cambiaría por nada ni nadie.
-Sonreí y besé su frente.- Te juro que no puedo creer estar tan enamorado.
-Rio y besó mi pecho.- Hago milagros.
- Sos increíble. –Apoyó su mentón en mi pecho y acomodé su pelo detrás de su oreja.-
- Vos sos increíble. –Nos sonreímos y nos besamos.-
- Te amo hermosa, te amo. –Hice que se acercara a mí.-
- Te amo mi amor. –Nos besamos y dimos una vuelta sin separarnos.-
- Soy muy feliz con vos. ¿Sabes?
- Me matas, me matas de amor. –Me besó.- Yo también soy muy feliz con vos.
Nos abrazamos más fuerte y nos besamos otra vez.
-Suspiró y cerró sus ojos.- Cierro los ojos y me imagino una vida con vos, es hermoso.
- Vos sos hermosa.
La agarré por el cuello y la besé.
- Te amo.
- Te amo. –Sonreímos y nos besamos.-
Se acomodó sobre mi pecho otra vez y cerró sus ojos.
- ¿Podemos dormir así?
- Sus deseos son órdenes señorita.
- Y futura señora.
- Qué lindo suena.
- Hermoso. –Reímos y apagué el velador.-
- Descansa amor.
- Vos también.
-
‘La felicidad, que tema tan abstracto y complicado. ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo se siente la felicidad? ¿Hay que perseguirla o llega sola?
No sé que es la felicidad, sé quien es la felicidad. Y él es la felicidad para mí, podemos pasar mil tormentas y millones de huracanes, pero siempre volvemos. Siempre volvemos el uno al otro porque nos salvamos. Nos amamos.
Dicen que hay una persona a la que volvemos pase lo que pase, que hay una persona que es tu persona y eso es lo que siento con él. Que somos uno del otro.
Con él soy.
Con él soy feliz y no necesito más.’
ME ENCANTO TODO EL CAPITULO. Y LO ESCRIBO EN MAYÚSCULA PARA QUE SE NOTE! JAJA.
ResponderEliminarAme el final del capitulooo, amo la historia y amo tu forma de contarla.
Que lindo capitulo!! me encanto!!! me encanta como escribis!
ResponderEliminarAme el cap me gusto mucho
ResponderEliminarMe encantan los capítulos así (aunque los otros alimentan la historia)!
ResponderEliminarTienen que disfrutar la felicidad de tenerse el uno al otro! En breve me parece que van a completar su felicidad si siguen haciendo los deberes así jaja....
Hermoso cap!! Me encanta verlos tan enamorados!
ResponderEliminaraaaaaaahhhhhhhhhiii son dos adolescentes mori de amor
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