Veinte días, veinte días y Pedro seguía sin dejar a Araceli. Era muy claro que eso no iba a pasar, pero siempre elijo confiar en él.
Esta vez me equivoqué.
Sigo siendo la segunda, la escondida y la negada.
Pero aunque parezca increíble, eso no es lo peor de todo. Lo peor de todo es que me siento mal y no, no hablo de mi estado anímico. Hablo de mi físico, me siento mal corporalmente.
Vómitos, mareos, me quedo dormida en cualquier lado. ¿Síntomas de…?
¡Exacto! Embarazo, estoy embarazada y no sé que hacer. No sé como reaccionar, no puedo reaccionar, no quiero. ¿Justo ahora? Juraba que en esa fecha no podía pasar y pasó, pasó…
Tengo el test positivo en mi mano y quiero desaparecer, me muero de miedo. Miedo de que de nuevo sea un amague y miedo de decírselo a Pedro, es una situación de mierda para que pase esto.
Asustada hasta la médula fui al médico y pedí por favor que me hicieran un análisis, ecografía ¡O lo que sea!
Esperé eternas horas en las que dudé mil veces si llamar a Pedro o seguir sola, pero yo no podía dejar de pensar en negativo. ¿Si de nuevo era lo mismo? ¿Si de nuevo era un golpe para mí? ¿Para qué lo iba a hacer sufrir?
Me temblaba el cuerpo y el alma también, aunque quisiera no podía dejar de llorar. Veía a todos pasar y yo seguía ahí, sentada en una silla muy incómoda.
Me sacaron sangre y me dijeron que siguiera esperando, necesitaba una ecografía. Les expliqué mi situación, me la iban a hacer… ¡Pero nadie me decía cuando!
- Señorita Chaves.
-Suspiré y me paré.- Acá, buenas tardes.
- Pase.
- Gracias.
Entré al consultorio con el doctor y me senté frente a él.
- Está muy nerviosa.
- Pasa que… Tuve un embarazo ectópico.
- ¿Y ahora está embarazada? ¿Hace cuánto fue?
- Hace seis meses más o menos y sí… O no sé, me hice un test y dio positivo. Recién me sacaron sangre para hacerme el análisis, pero necesito saber que es un embarazo normal porque sino me voy a morir.
- Tranquila, pase por acá. Yo le voy a hacer una ecografía y le voy a responder todo lo que necesite. –Hizo una pausa.- Acostate acá, levantate la remera y desabrochate el pantalón.
Hice lo que el médico me indicó intentando no perder la estabilidad y sentí el gel helado caer sobre mi panza.
- Tranquila. –Dijo y sonreí forzosamente.-
Pasaron algunos minutos que fueron eternos hasta que por fin habló.
- Está todo perfecto.
- ¿De verdad? –Pregunté emocionada.-
- Está de muy poquito tiempo, dos semanas.
- ¿Pero está bien?
- Está muy bien, muy aferrado.
-Sonreí.- Yo estuve enferma.
- ¿Qué tuvo?
- Un quiste en el útero, maligno… Estuve con rayos y demás.
- ¿Ya tiene el alta de eso?
- Sí.
- Entonces no tiene por qué preocuparse, si le voy a recetar algunas pastillas más que al resto de las embarazadas porque su cuerpo debe estar más débil. –Dijo limpiando el gel.-
- Anemia.
- Por eso mismo. –Me senté.- Pero no tiene por qué preocuparse.
- ¿Me habla en serio?
- Sí, pongase feliz. La felicito.
-Reí.- Gracias. –Acomodé mi ropa.-
- Se me acabó el talón para hacer las recetas, ya vuelvo.
El doctor se fue y yo me largué a llorar de la felicidad, posé mis manos sobre mi panza y sonreí. No podía creerlo.
El médico me hizo todas las recetas.
- Tome. –Dijo dándome un DVD.- Le grabé la ecografía por si la quiere ver con el papá del bebé.
-Sonreí.- Muchas gracias.
- No es nada, en la última hoja le anoté los médicos a los que va a tener que visitar.
- Está bien, ahora voy a sacar turnos.
- Y tranquila, que el bebé y usted están perfectos.
- Gracias.
- Por nada.
Salí del consultorio y luego de pedir todos los turnos y pasar por la farmacia volví a mi casa.
Era hora de ponerle los puntos a Pedro porque hasta que no dejara a Araceli no pensaba decirle nada. No quería que piense que usaba a nuestro hijo para retenerlo.
Mañana debía salir de viaje una semana por el trabajo y le daría esa semana para pensar.
'Creo que la semana pasó hace rato.'
'¿Te puedo llamar?'
'Sí, yo no tengo que esconderte como vos a mí.'
'Estás siendo muy hiriente.'
'Vos conmigo también.'
- Conversación telefónica -
- Hola.
- Hola Pau. ¿Cómo estás?
- Esperando que cumplas tu juramento, creo que ya se te acabó el plazo.
- No seas así conmigo.
- ¿Y vos? ¿Cómo sos conmigo?
- Lo mejor que puedo.
- Por eso sigo siendo tu amante, que poco podes Pedro.
- Hago lo que puedo.
- Y yo te estoy diciendo que podes poco.
-Suspiró.- ¿Podemos vernos?
- Me estoy yendo.
- ¿A dónde?
- De viaje, a Mendoza. Vamos a grabar allá.
- ¿Y no pensabas despedirte de mí?
- Para eso estamos hablando creo.
- ¿Cuánto tiempo te vas?
- Una semana, es el tiempo que tenes para solucionar las cosas.
- Te escucho rara.
- Estoy cansada de esta situación, quiero que te la juegues. Por ella o por mí.
- Por vos.
- Entonces hacelo.
- ¿A qué hora viajas?
- A la noche.
- Te llevo al aeropuerto y nos vemos.
- No Pedro, voy sola.
- Dale Pau.
- No.
- Está bien, que tengas un buen viaje. ¿Me podes avisar cuándo llegues?
- Gracias y sí, te aviso. Un beso.
- Te amo.
- Yo también te amo y lo sabes, espero que hagas algo con eso.
- Lo voy a hacer.
- Confío en vos una vez más.
- Haces bien.
- Un beso.
- Otro para vos hermosa.
- Fin de la conversación telefónica -
--------------------
Maratón: 2!
No hay comentarios:
Publicar un comentario