Corté el teléfono y me miré al espejo de cuerpo entero. Era tan extraño pensar que dentro de mi cuerpo estaba creciendo uno nuevo.
Levanté mi remera y me saqué una foto con el celular, no se notaba nada pero quería hacer la cronología de mi panza.
Quería y necesitaba disfrutar de esto que me pasaba.
Y también quería y necesitaba que Pedro se la jugara por mí y poder contarle la verdad.
Suspiré y guardé en la valija las pilas de ropa que tenía sobre la cama. Armé mi necesare con cosas de perfumería. Además, guardé el cargador del celular, los auriculares y mi cuaderno.
Cerré toda mi casa y partí rumbo al aeropuerto.
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El llamado de Paula me había desconcertado demasiado, no creía que se iba a poner así.
Pero, sí sé que tiene razón en lo que me plantea y ella no se merece seguir siendo mi amante. Ella es mi mujer y quiero que lo sea para el mundo también. Tenía que dejar a Araceli, a pesar de cualquier cosa.
Tenía el celular en mis manos y no podía dejar de dudar, para llamar a Araceli tenía que tener un valor que no tenía. Me sentía un pelotudo.
‘Ya llegué, estoy camino al hotel.’
‘Gracias por avisarme, que disfrutes. Saca muchas fotos…’
‘¡Jajajaja! ¿Cómo sabes que traje la cámara?’
‘Te conozco mucho capaz.’
‘Demasiado diría yo.’
‘Que descanses hermosa.’
‘Vos también Pepe.’
Suspiré y apagué mi celular, ya era muy tarde. Luego lo enchufé y pasé por el baño para acostarme en mi camita.
Dormirme se estaba convirtiendo en una verdadera travesía, mi cabeza no me dejaba en paz. No podía dejar de pensar ni aunque quisiera. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo enfrentarme a lo que había hecho? Porque sí, lo hice yo y debo arreglarlo yo.
Amo a Paula y de eso no hay dudas.
Nunca las hubo.
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‘Cuando después de tantas nubes grises sale el sol da miedo, o al menos a mí me da miedo.
Poso la mano sobre mi panza y aún no puedo creerlo, no sé qué hacer para creerlo. Es demasiado increíble, hasta incluso me parece irreal.
Es una locura pensar que allí, dentro de mí, hay una personita que está creciendo. Saber que nunca más iba a estar sola me llenaba el alma.
Me imaginaba, me imaginaba con una panzota enorme y con mi bebito en brazos. Deseaba profundamente poder abrazarlo fuerte y mirarlo o mirarla a los ojos y repetir millones de veces que lo amo, porque sí, es casi automático. Una se entera que está gestando a un bebé y lo ama de inmediato, dejas de ser importante en menos de un segundo y tu vida gira en torno a tu embarazo. No hay chance de que no sea así.
¿Te habrá mandado tu hermanito? ¿Vos si te vas a animar a venir a este mundo?
Las lágrimas de emoción no dejan de correr por mis mejillas, pero el miedo no me deja en paz. ¿Y si de nuevo me arrebatan la felicidad de un segundo al otro? No podría soportarlo.’Cerré el cuaderno y me acosté en la cama del hotel, anhelé muy profundamente que Pedro me abrazara por la espalda y que él pudiera sentir mi panza conmigo, pero no. Primero había que solucionar las cosas y eso depende solo de él.
Me acomodé boca arriba y me tapé, tenía frío. Mis manos levantaron mi remera y posé mis manos allí.
- Te amo bebé. –Susurré.-
Me quedé dormida un rato después y me desperté en medio de la madrugada con nauseas. Okei, me esperaba una larga noche.
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La alarma sonó y suspiré, la apagué y cuando intenté levantarme de la cama me mareé. No podía más del dolor de cabeza.
Me levanté como pude y me tomé una aspirina antes de hacer cualquier cosa y me senté en el sillón con una taza de café. Me quedé allí e intenté relajarme, pero era en vano. Mi cabeza no pensaba dejarme en paz.
Me masajeé un poco y no sirvió de mucho, necesitaba los masajes de Paula y claramente no los iba a tener.
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Cuando el celular se encendió indicando que era la hora de despertarme yo ya estaba despierta, lo apagué y suspiré, al menos me sentía un poco mejor.
‘Buen día.’
Sonreí.
‘Buen día Pepe. ¿Cómo estás?’
‘Se me parte la cabeza.’
‘De mucho pensar…’
‘Puede ser. ¿Vos? ¿Cómo estás?’
‘Dormí poco porque tenía el estómago revuelto, pero ahora estoy mejor.’
‘Estamos los dos pachuchitos, para que nos metamos en la cama y no salgamos más.’
‘Estamos un poco lejos…’
‘Por desgracia, no sabes las ganas que tengo de unos masajes tuyos.’
‘¿Tomaste algo?’
‘Sí, ni bien me levanté.’
‘Entonces dentro de un rato se te pasa.’
‘Eso espero… ¿Hablamos más tarde?’
‘Dale, un beso.’
‘Beso.’
Me di un baño y bajé a desayunar. Comí demasiado e intenté disimularlo, pero no había manera.
Estaba embarazada y aún no podía creerlo.
- Pau. ¿Estás bien?
-Sí. ¿Por?
- No sé, te noto rara.
- Estoy bien. –Sonreí.-
- Bien te veo.
- Pasa algo que no sabe nadie.
- ¿Qué?
- Ayer me enteré que estoy embarazada.
- ¿De verdad?
- Sí.
- Felicitaciones linda. –Flor me abrazó y también la abracé.-
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Maratón: 3!
quiero decirle al mundo acerca de la gran dr.akpada lo hizo para mí, me partió el corazón de 5 años, mi marido me dejó con mis dos hijos de otra mujer, me presentaron a este gran dr.akpada lanzador de hechizos, que coló un hechizo para mí ahora dentro de 48 horas mi marido llegó a casa pidiéndome que volver, todo gracias a dr.akpada ... también puede cantact por email (akpadatemple@hotmail.com)
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