jueves, 6 de agosto de 2015

248.

‘Tengo tan automatizado que todo en mi vida aparezca en manera de problema que hasta ya siento que no me molesta… Ya lo naturalicé, pasa que esto que sucede no es cualquier cosa.

Partiendo de la base de que es una locura extrema pensar que hay una persona creciendo dentro de tu propio cuerpo y siguiendo por todo lo que conlleva eso. ¿No?

No sé, no sé nada, o en realidad sí: solo sé una cosa, amo profundamente a ese ser tan chiquito e indefenso que está gestándose en mi panza, es más, lo digo y se me eriza la piel.

Un millón de miedos, un millón de curiosidades y un millón de emociones nuevas recorren mi cuerpo y mi alma de punta a punta. Yo ya dejé de ser importante, ahora la prioridad es mi porotito. (Así lo apodé hasta saber al menos si es nena o nene).

Uno cree que el ego nos gobierna completamente, pero cuando suceden estas cosas te das cuenta que el ego puede correrse en menos de un segundo.

Sí, pasar todo el día en la cama es aburrido, pero avance tanto con el guión de mi utópica película que las horas se me diluyen entre las manos.

Pasaron tres semanas y ya estoy de dos meses… Falta poquito para, al menos, poder caminar libremente por mi casa, y con libremente no me refiero a que ahora no pueda, sino a que Pedro no me deja. Me mata, me mata de amor como nos cuida.’


- ¡Llegué! –Dijo entrando al cuarto y sonreí, cerré mi cuaderno.-
- Hola. –Respondí.-
- ¿Qué estás haciendo?
- Escribo. –Dije y guardé el cuaderno en mi mesita de luz.-
- Siempre escondiendo.
- No son cosas de tu incumbencia.
- Que mala.
- El malo acá sos vos que entraste y no me diste ni un beso.
-Rio.- Mmm…
- ¿Mmm qué? ¿Necesitas un gráfico para entender el reclamo? –Reímos.-
-Se acercó a mí y me besó.- Hola hermosa.
- Hola. –Sonreí.-
-Pedro me destapó y besó mi panza, sonreí.- Y hola para vos también.
-Acaricié la nuca de Pepe.- Tenemos frío.
- Perdón, perdón. –Me tapó y reí.-
- También tenemos hambre.
- ¿Algún otro reclamo o pedido?
- No seas boludo.
- Te jodo tonta, yo también tengo hambre.
- ¿Preparas algo?
- Dale. ¿Café?
- Por favor.
- Ahora preparo.

Pedro preparó la merienda y la trajo en una bandeja, ambos nos sentamos en la cama y comenzamos a hacerla desaparecer.

- ¿Cómo estuvo tu día? –Pregunté untándome una tostada.-
- Bastante tranquilo.
- ¿Sí?
- Milagrosamente. –Reímos.- ¿El tuyo?
- Miré una peli, escribí un poco, dormí…
- ¿No te levantaste?
- ¡Deja de ser tan cuida!
- Quiero saber.
- A buscarme el desayuno y el almuerzo… Y al baño.
- ¿Solo a eso?
- ¡Pedro!
- Sos bastante chanta vos.
- Sabes que con esto no. –Dije molesta.-
- ¡Hey! No te enojes.
- Me molesta un poco.
- Solo quiero cuidarlos.
- Me haces sentir mal.
- ¿Por qué?
- Porque me haces sentir irresponsable, como si yo no me cuidara.
- No amor, no. No es esa la intención. –Acarició mi mejilla.-
- Me derrite de amor que nos cuides tanto, que preguntes… Pero ya cuando empezas a joderme así no me gusta.
- ¿Me perdonas?
- Si me das un beso. –Reímos y nos besamos.-
- De verdad, no quería hacerte sentir mal.
-Me encogí de hombros.- Puede ser que estoy extremadamente sensible.
- ¿Vos? ¡Na!
- No seas boludo.
- Perdón, me cuesta no joderte. Nos jodemos todo el tiempo.
-Reí.- Tenes razón, pero es eso… Hoy estoy sensible y hoy me molesta, capaz mañana no.
- Voy a empezar a tantearte entonces. –Reímos y nos dimos otro beso.-
- Capaz cambie tu humor con algo.
- ¿Con qué?
- Sorpresa.
- No, dale.
- ¿Por esto también te enojas?
- ¡No seas pelotudo!
- Traje algo rico para comer.
- ¿Qué?
- Después te digo, falta mucho para la cena.
- ¡Habla!
-Rio.- Los woks del restaurant de la vuelta del laburo.
- Tenías razón.
- ¿En qué?
- En que eso me iba a cambiar el humor. –Reímos.-

Terminamos de merendar y Pedro se llevó todo a la cocina, yo me bañé y estábamos otra vez en la cama.

- Estás helada Pau.
- Tengo frío.
- Me parece que algo pasa con la caldera.
- No nos va a quedar otra que darnos calor humano. –Dije acercándome a él y rio.- No te rías, lo decía en serio.
- Cualquier excusa te viene bien para abrazarme eh.
- No necesito excusas para abrazarte. –Cerré mis ojos.-
-Besó mi cabeza.- Tenes razón, me podes abrazar siempre. –Me abrazó él a mí.- ¿Queres dormir?
- No… ¿Por?
- Porque cerraste los ojos.
- Fue solo por cerrarlos.
- Entonces te cuento algo.
- Contame.
- Hoy pasé por una casa de cosas de bebés.
- ¿Y? ¿Compraste algo?
- Para miss ansiedad.
- ¿Y entonces? ¿Qué me vas a contar?
- Traje unos catálogos, hay desde muebles hasta chupetes.
- ¡Traelos!
- Están en la valija del laburo. ¿Los vemos mientras comemos?
- Dale. –Hice una pausa.- Igual, no quiero comprar nada hasta no saber si es nena o nene.
- Es verdad…
- ¿Te cuento algo que me estresa mucho?
- ¿Qué?
- El nombre.
-Rio.- Te juro que a mí también.
- Creo que nos vamos a matar.
- Creo lo mismo. –Reímos.-
- Es una locura esto.
- Una locura hermosa. –Nos abrazamos más fuerte.-
- Lo mejor es que es con vos. –Besé su pecho.-
- Siempre pienso en lo mismo.
- Sin vos no podría.
- Te amo tanto.
- Te amo bonito.

3 comentarios:

  1. Jajaja necesito ya el momento del nombre ajaja. Es verdad que se van a matar, no lo dudo.

    ResponderEliminar
  2. Que lindo capitulo! que lindo como la cuida Pepe, ojala que siga todo bien con el embarazo!

    ResponderEliminar