viernes, 7 de agosto de 2015

249.

Estábamos comiendo en la cama mientras mirábamos los catálogos y no podía creerlo.

- Es todo demasiado lindo. –Dije entusiasmada.-
- No hay que decidir nada hoy.
- Ya sé, pero… -Suspiré y dejé caer mi cabeza contra el respaldo de la cama.- Es como que todavía no puedo imaginarlo.
- ¿Por qué?
- Tengo miedo, prefiero no ilusionarme.
-Tomó mi mano.- Si está todo bien.
- Si lo estuviera yo podría estar haciendo una vida normal.
- Bueno, pero son cosas que pasan.
- El miedo está, no puedo taparlo.
- Ay, a ver… -Se acercó a mí y me abrazó por el cuello, besó mi mejilla.- No pienses cosas feas.
- Me cuesta con lo que nos pasó.
- Pero esta vez es distinto. –Posó su mano en mi panza.-
-Me encogí de hombros.- Te juro que quisiera poder disfrutar, pero el miedo no me deja.
- Cuando pasen los primeros tres meses vas a ver que todo va a cambiar.
-Suspiré.- Eso espero. –Posé mi mano sobre la suya.-
- Ya falta poquito.
- Por suerte.
- ¿No das más acá, no?
-Reí.- No…
- Cuando nos demos cuenta lo vamos a tener en brazos.
- ¿Vos decís?
- Vas a ver que sí.
- Me tranquiliza mucho saber que nos cuidas y que estás acá.
- Es lo menos que puedo hacer. Veni hermosa…

Hizo que me acostará sobre su pecho y acarició mi frente.

- Relajate. ¿Sí?
- ¿Y qué hacemos con las cosas de la cena?
- ¿Queres que lave ahora?
- Mmm… Sí y que cierres todo, así ya nos podemos quedar acá.
- Bueno, dale. –Lo besé.- Ahora vengo.
- Te espero, mientras voy a lavarme los dientes.
- Dale…

Cuando Pedro volvió al cuarto yo ya estaba acostada y metida en la cama, a punto de quedarme dormida. Lo escuché entrar y me di vuelta, casi por impulso me senté.

- ¿Qué pasa Pau?
- Veni. –Dije tomando su mano.-

Él se sentó frente a mí y tomé su mano entre mis dos manos.

- Hey. ¿Qué pasa?
- ¿Vos no tenes miedo? –Pregunté extrañada.-
- No hablemos de esto.
- ¿Por qué no?
- Porque no.
- Pedro…
- ¿Qué?
- Deja de hacerte el macho alfa.
-Rio.- Quiero cuidarlos, nada más.
- Yo también estoy para vos.
- Lo sé.
- ¿Y entonces?
- ¿Queres saber si tengo miedo?
- Sí.
- Bueno, sí… Obvio que lo tengo, pero trato de que se quede ahí guardado. No quiero sentirlo.
- No veo la hora de que pase este mes. –Suspiré profundamente.-
- Ya va a pasar. –Besó mi frente y yo sonreí.- ¿Dormimos?
- Dale.

Nos acomodamos para dormir y él acarició mi mejilla.

- Sos la mujer de mi vida. ¿Sabías?
- Te amo. –Susurré.-
- Yo también te amo. –Me besó y nos sonreímos.-

-

Al día siguiente, desperté y lo más rápido y silencioso que pude busqué mi ropa y me fui a bañar.

Desayuné y salí rumbo a la oficina, me esperaba un día demasiado atareado.

‘Buen día mi amor… No te escuché irte.’

‘Hago malabares para que no me escuches.’

‘¡Sos tan lindo!’

‘Vos sos linda.’

‘♥. Te hablaba para que te acuerdes de que hoy es la eco… A las cinco, en casa.’

Abrí el calendario del celular y me di cuenta que estaba viviendo en un día que no era. ¡Okei! Además de atareado, hasta las bolas con el tiempo.

‘No te preocupes mi amor, ahí voy a estar.’

‘Te esperamos.’

‘Los amo.’

‘Y nosotros te amamos a vos.’
-

Me desperté y después de comer algo, me dediqué a seguir avanzando con mi guión.

Casi sin darme cuenta se hicieron las cuatro y media de la tarde y escuché a Pedro llegar, sonreí.

- Buenas tardes… -Dijo entrando al cuarto.-
- Hola. –Sonreí y nos dimos un beso.-
- ¿Cómo te sentís?
- Ansiosa.
- Yo también. –Reímos.- ¿Merendaste?
- No…
- Entonces voy a preparar algo rico con unos chocolates.
- ¿Chocolates?
- ¿No leíste nunca que los chocolates hacen que los bebés se muevan?
-Sonreí.- No…
- Bueno, como es muy dulce los bebés se mueven dentro de las panzas de sus mamás… Si comes chocolate lo vamos a ver en movimiento. –Sonrió y me mató de amor.-
- ¿Estuviste leyendo mucho?
- Bastante.
- Sos tan tierno. –Besé su mano.-
- Ahora preparo y traigo.
- Dale.

Merendamos y era la hora en la que debía venir el médico.

- Amor…
- ¿Qué?
-Me abrazó por el costado.- Tranqui. ¿Sí?
- Sí.
-Besó mi panza.- Queremos verte bien eh.
-Reí.- No lo presiones.
- ¿Vos decís?
- ¡Mira si le da vergüenza! –Reímos y nos besamos.- ¿Me abrazas?
- Obvio mi amor. –Me abrazó y escondí mi cara en su hombro.- No llores, ei.
- No lloro.
- ¿Segura?
- Sí, en tus brazos siempre estoy segura. –Besó mi mejilla.-
- Te amo.
- Te amo Pepe. –Nos abrazamos más fuerte.-

3 comentarios: