domingo, 9 de agosto de 2015

253.

Al día siguiente, era sábado y aprovecharía que ella ya no tenía que pasarse el día entero en la cama.

Preparé el desayuno y fui hasta el cuarto, dejé la bandeja a un lado y besé su cuello.

- Buenos días.
- Hola. –Dijo refregando sus ojos.- ¿Qué hora es?
- Hora de levantarse.
- Es sábado Pepe.
- Son las once amor.
- ¿De verdad?
- Sí.
- Ufa.
- Dale.
- ¿Qué pasa?
- Traje el desayuno y pensaba en ir a ver cosas para activar el tema del cuarto del bebé, pero si no queres…
- Me encantaría, pero no sabemos si va a ser nena o nene todavía.
- Pero la cuna va a ser igual, el cochecito también… ¿O no?
- Sí, puede ser.
- Si no queres, no.
- Sí que quiero nene.
- Entonces a levantarse.
- Pasame un camisón.

Agarré su camisón del suelo y se lo dí. Ella se lo puso y se sentó en la cama.

- Buen día. –Dije y la besé.-
-Rio.- Buen día.
- ¿Dormiste bien?
- Como hacía mucho no dormía. –Dijo sonriente y yo le devolví la sonrisa.-

Desayunamos y luego de que ella se bañara salimos del departamento.

Hasta el mediodía estuvimos recorriendo algunas casas dentro de un Shopping y luego decidimos almorzar en el patio de comidas.

- Tengo un poco de miedo. –Dijo.-
- ¿Miedo de qué?
- De planificar tanto y que después las cosas no salgan.
- No pienses así Pau, si ya están bien.
-Se encogió de hombros.- El miedo no se va tan fácil.
-Tomé su mano y la besé.- Confiemos en el médico.
- Confío…
- ¿Y entonces?
- No sé Pepe, tengo miedo. El miedo no suele tener explicación.
- Si queres lo dejamos para más adelante.
- No, no.
- ¿Qué hacemos entonces?
- No sé.
- No te entiendo Pau.
-Rio.- Yo tampoco. Pidamos la comida que me muero de hambre.
- ¿Qué queres comer?
- Pollo al verdeo.
- Ah, con pretensiones viene la cosa.
- Tengo ganas de comer eso. –Dijo riendo.-
- Ahora traigo.
- Dale, gracias.

Nos dimos un beso y fui en busca de la comida.

-

Me quedé en la mesa y busqué mi celular.

‘Gorda… ¿Cómo andas?’

‘Pau, todo bien. ¿Vos?’

‘En el Shopping, me dieron el alta del reposo…’

‘¡Buenísimo Pau!’

‘Sí, creo…’

‘¿Por qué crees?’

‘Tengo miedo de hacer algo que me haga mal sin darme cuenta y que…’

‘¿Estás sola?’

‘No, no. Estoy con Pepe.’

‘Él los va a cuidar gorda.’

‘Sí, ya sé. Dejame, son mambos míos. ¿Nos vemos esta semana?’

‘Dale, algún día cuando salgo del laburo te aviso y paso por tu casa.’

‘Dale, te espero entonces.’


- Acá está la comida amor. ¿Con quién hablabas?
- Para un poco controlador, era Zai.
- Solo pregunté che.
- Bueno, está bien.

Acomodé la bandeja frente a mí y comencé a comer en silencio.

- ¿Estás enojada?
- No, perdón. Solo me siento rara.
- ¿Segura?
- Sí.
-Suspiró.- Lo que me espera por favor.
- No seas malo.
- No soy malo, soy realista… Tus hormonas son un peligro.
- ¡Hey! Me voy a enojar de verdad.
- No te voy a dejar. –Me besó y reí.-
- Mmm…
- Tengo mis tácticas. –Volvió a besarme.-
- Sos tremendo.
- Puede ser. –Reímos y nos dimos otro beso.-
- Ya que estamos acá, necesito un jean. Este me aprieta demasiado.
-Rio.- Comprate lo que quieras.
- ¿Seguro?
- Obvio amor.
- Gracias.
- No agradezcas tonta, es obvio que vas a necesitar ropa.
- Sí, ya sé.
- Tenemos todo el día para hacer lo que queramos.
-Sonreí.- Podríamos encargar la cuna esa que vimos.
- ¿Te gustó?
- Sí, es muy linda… Y la cuna va a ser clarita sea nena o nene, además dijeron que tardaban un par de meses en hacerla y…
- La encargamos entonces.
- ¿Seguro?
- Sí, a mí también me gustó.
- Genial entonces. –Sonreí.- No veo la hora de saber qué es para poder decorar su pieza.
- Me pasa lo mismo. –Reímos.- ¿Y moisés?
- Es verdad, es más urgente que la cuna. El primero que vimos estaba bueno.
- ¿No queres ver en algún otro lado?
- No, van a ser las mismas casas.
- Sí, es verdad.
- Comemos y vamos a verlo de nuevo.
- Dale.

Terminamos de almorzar, tomamos un helado y luego de hacer el encargue de una cuna funcional en color natural nos dirigimos a analizar el moisés.

Y sí, era una locura.

Una locura que quiero disfrutar.

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