miércoles, 12 de agosto de 2015

257.

“Muchas veces en la vida tuve miedo. ¿Qué digo muchas? ¡Muchísimas! Creo que la mayor parte de mi vida tuve miedo, pero esta vez era distinto. Esta vez no era yo, esta vez era mi hija y no era miedo, era terror.

Terror de que algo malo pasarsa.

Terror de nunca poder tenerla en brazos.

Todos me decían que sea positiva… ¡Como si eso fuese tan simple! No era nada alentador haber pasado dos semanas encerrada acá, teniendo el corazón en la boca todo el tiempo.

El miedo suele ser irracional, pero esta vez lo era mucho más. Esta vez el miedo me tenía tomado el cuerpo de punta a punta y no me daba ni un segundo de paz.

Llevo siete meses y medio de embarazo y me dijeron que si llegaba al octavo no sería todo tan grave. Igual, tampoco me agradaba la idea de que naciera de ocho. Quería que nazca como una bebé normal. ¿Tan complicado era que una vez las cosas sean comunes para mí?

Ya no sé que hacer para matar el tiempo. Quiero despertarme dentro de un mes y medio cuando esté por nacer, y especialmente quiero que ella esté bien. Es raro, pero de repente una deja de importar.

Sofi, mi amor… No veo la hora de tenerte en mis brazos, de llenarte de besos, de abrazarte y de que te duermas sobre mi pecho. No veo la hora de ser tu mamá. Quiero pasar horas mirándote, tan solo mirándote. Pero tenes que aguantar, un ratito más. Yo sé que vos sos fuerte, sé que podes. Te juro que lo sé. Te amo princesa.”


- Amor. ¿Se puede?
- Sí Pepe. –Respondí cerrando el cuaderno.-

Pedro ingresó a la habitación y sonrió al verme, se acercó y luego de darme un beso a mí, besó mi panza.

- ¿Cómo andan?
- Mmm… Acá estamos.
-Suspiró.- ¿Pero te sentís bien?
- Sí, bah. Como siempre.
- ¿Y eso sería?
- Ya sabes Pedro.
-Besó mi frente.- ¿No vas a dejar nunca de maquinar, no?
- Hago lo que puedo.
- Ya lo sé.
- ¿Y entonces?
- Intenta relajarte.
-Suspiré.- Quiero dormir un rato. ¿Te quedas conmigo?
- Obvio que sí.
-Sonreí y me acosté.- Amor.
- ¿Qué?
-Busqué su mano y la acerqué a mi cuello.- Por algo te pedí que te quedes.
-Rio.- Sos tan linda. –Besó mi frente.-
- No sé si creerte eso, mira lo que soy.
- Hermosa.
-Sonreí.- Vos sos hermoso.
- Descansa, dale.

Cerré mis ojos y Pepe comenzó a mimarme, amaba que lo haga. Además, tenía que aprovechar lo último que me quedaba de exclusividad.

- Gordo.
- ¿Qué Pau?
- Te amamos.
-Besó mi mejilla.- Yo también las amo, muchísimo.

Mi mano estaba sobre mi panza y sentí la mano libre de Pedro posarse allí también.

Con sus mimos, al rato me quedé dormida.

-

Hacía rato que la miraba dormir, miraba como su panza se movía. Tan solo las miraba y pensaba, pensaba en tantas cosas.

Pensaba en todo lo que nos costó llegar acá, en todo lo que nos está costando esta situación. Pensaba en que todo nos fue demasiado difícil y deseaba que esta vez las cosas sean distintas, que podamos volver los tres a casa y formar una familia normal, común, como cualquier otra.

No sé si lo que pretendía era la felicidad absoluta, pero si quería estar con ellas. Para siempre.

Me imaginaba llegando del trabajo y cuando cruzara la puerta, encontrar a Pau en el sillón con Sofi en sus brazos y me daba cuenta que no necesitaba nada más en la vida.

¿Y quién lo hubiera dicho, no? Yo pensando en una familia. Realmente era una locura.

Una enfermera entró a la habitación y me sacó de mis pensamientos.

- Disculpe. –Dijo la enfermera.- Me equivoqué de habitación.
- No pasa nada.

La enfermera se fue y suspiró.

- ¿Qué pasó Pepe?
- Nada, seguí durmiendo. –Me acerqué a ella y acaricié su frente.-
- ¿Quién era?
- Una enfermera que se equivocó.
-Suspiró.- ¿Me conseguís un vaso de agua?
- Dale.
- Gracias.
- No agradezcas tonta, mil veces te lo dije ya. –Pau rio.-

La besé y salí de la habitación para buscar un vaso en el dispenser del pasillo.

Cuando volví a la habitación, Pau estaba sentada en la cama y le di el vaso. Ella tomó un poco.

- Tenes una cara de dormida.
-Rio.- Estaba planchadísima.
- Me di cuenta. Sofi no se quedó quieta un segundo y vos ni te enteraste.
-Rio.- ¿En serio?
- En serio.
- Tengo que aprovechar. –Reímos.-
- Tenes razón.
- ¿Vos dormiste algo?
- No, colgué pensando.
- ¿Se puede saber en qué?
- Boludeces.
- Mmm…
- ¿Mmm qué?
- Sé que no son boludeces.
- ¿Por qué?
- Tenes los ojos llorosos.
- Flasheas.
- Mentime, pero te conozco.
- Me da vergüenza.
- ¿Qué te da vergüenza?
- Pensaba en como me cambiaste y en como me siguen cambiando.
-Sonrió.- Ay, sos tan tierno. –Me besó.-
- Pensaba en que lindo llegar del trabajo y que estén las dos en casa.
- ¿Y eso te da vergüenza?
- Un poquito.
- Sos un tarado.
- Puede ser. –Reímos.-
- Ay Sofi. –Dijo y tocó su panza.-
- ¿Pateó fuerte?
- Muy.
- Me parece que va a tener el mismo carácter que vos.
- ¿Me estás diciendo carácter podrido?
- Un poquito.
- ¡Qué malo que sos!
- ¿No tengo razón?
- No sé.
- Si que sabes. –Reímos y nos besamos.-
- Pobrecita si sale con este carácter…
- Pobre de nosotros. –Reímos otra vez.-
- No dejo de imaginarla, ni un segundo.
- Me pasa lo mismo. –Nos sonreímos.-


---------------

Buenas tardes! Acá está el capítulo de hoy y falta muy poquito para el final... :O

Dejo por aquí mi nuevo blog, ya que hice la primera publicación. Ojala les guste.☺ http://minifanficspyp.blogspot.com.ar/2015/08/amor-en-clave-parte-i.html

3 comentarios: