jueves, 13 de agosto de 2015

258.

- Hola gorda. –Dijo Zai entrando al cuarto.-
- Hola amiga. –Sonreí.-

Zai se acercó a mí y me saludó.

- ¿Cómo estás? ¿Cómo están?
- Aguantando.
- ¿Cómo se porta mi ahijada?
- Perfecto.
- ¿Posta?
- Mientras se quede ahí adentro.
- Es verdad. ¿Y vos?
- ¿Yo qué?
- ¿Cómo estás?
- Como puedo. No es fácil, pero la llevo.
- Mmm…
- Bueno. ¿Intento llevarla?
- Ay Pau. Te pasan todas.
- Espero que sea la última. No doy más.
- Bueno, pero pensa que esta la estás pasando por algo lindo.
- Sí, eso es verdad.
- Pensa en ella. El resto, es decorado.
-Suspiré.- Tenes razón. –Posé mis manos sobre mi panza.-
- Le traje un regalito a la princesita.
- ¿Otro más Zaira?
- ¡Vos me diste el título de madrina!
-Reí.- Sos una boba.
- ¿Te doy el regalo o me lo guardo?
- Dame, tonta.
- Bueno che, banca la agresión.

Reímos y Zaira me dio la bolsa.

- Supuse que con todo el caos este algunos detalles se les habían pasado.
- Gracias, de verdad. Gracias.
- Es para que le pongan esa batita cuando nazca. Y bueno, los abridores así es una princesita completa.
-La abracé al borde de las lágrimas.- Gracias.
- No es nada. Y no llores.
- Te juro que ni siquiera había pensando en eso.
- Para algo está la madrina.
- Te quiero Zai.
- Y yo te quiero a vos hermosa. A las dos.

Nos separamos un poco y ella secó mis lágrimas.

- No llores.
- Estoy sensible, entendeme.
- ¡Sos sensible!

Reímos y volvimos a abrazarnos.

- Permiso. –Dijo Pedro entrando a la habitación.-
- Pasa Pepe. –Dijo Zai.-
- ¿Vos estás haciendo llorar a mi mujer? –Preguntó haciéndose el enojado.-
- Yo lloro porque el aire es gratis. –Reímos los tres.-

Pepe se sentó a mi lado y me besó.

- ¿Puedo saber qué pasa acá?
- Mira… -Le mostré los regalos.- Para cuando nazca.
- Son hermosos.
- Regalo de la madrina.
- Gracias Zai.
- No es nada chicos. –Hizo una pausa.- ¿Se enojan si me voy?
- No, anda tranqui gorda. –Dije.-

-

Después de un rato.

- Amor.
- ¿Qué?
- ¿Vos cuándo volves a ir a casa?
- Supongo que mañana, antes de ir a la oficina. ¿Por?
- ¿Te puedo pedir algo?
- Lo que quieras.
- Cuando vengas a la tarde. ¿Me traes la cadenita de mi mamá? Quiero tenerla conmigo.
- Obvio amor.
- Está en mi mesita de luz.
- Yo te la traigo, no te preocupes.
- Gracias.
- No tenes que agradecerlo. –La besé.-
- Estoy pensando mucho en ella últimamente. Me hubiese encantado que esté acá conmigo.
- Ella está con vos.
- Eso me gustaría creer.
- Y créelo. ¿Quién te lo impide?
-Suspiró y apoyó su cabeza en mi hombro.- Quiero tener la cadenita para sentirla un poco más cerca.
- Mañana te la traigo. –Besé su frente.- ¿Queres dormir?
- Debería.
- Dale, yo también estoy muerto.
- ¿Por qué no vas a dormir a casa?
- Ni loco.
- Un día al menos.
- No amor, y sabes que no se discute.
- Pero…

Y no la dejé hablar, la callé de un beso. Ella rio.

- Las voy a cuidar, siempre. –La besé y acaricié su panza.-
- Pero no te descuides vos.
- No te preocupes por mí.
- ¿Cómo no me voy a preocupar?
- Yo estoy bien.
- ¿Seguro?
- Sí amor.
- Bueno… -Se acostó.- Descansa.
- Vos también hermosa.

La mimé hasta que se quedó dormida y luego de pasar por el baño, me quedé dormido en el sillón.

A la mañana siguiente, la alarma sonó y la apagué lo más rápido que pude. Suspiré y me levanté del sillón. Cada mañana me costaba más, me costaba muchísimo dejarlas solas. Dejar a Pau sola me daba terror, tenía miedo. Miedo de que cuando volviera algo hubiese pasado y aunque sabía que yo no iba a poder cambiar nada, estar a su lado me hacía bien, me hacía estar más tranquilo.

Busqué mis cosas y después de quedarme un rato junto a ella, jugando con su pelo y acariciando su panza, tuve que irme. Pero, cuando me levanté, ella tomó mi mano.

- Que tengas un buen día. –Susurró.-
- Perdón, no quería despertarte.
- No pasa nada, me encanta despertarme así.
-Sonreí.- Seguí durmiendo.
- No te olvides de lo que te pedí.
- No Pau, igual hablamos en el día.
- Dale.
-Me acerqué a ella y besé su frente, luego su panza.- Las amo.
- Y nosotros a vos mi amor.

-

Estaba tranquila, o en realidad estaba como todos los días.

Hasta que sentí mi panza ponerse dura, me dolía y no podía respirar. Mi cuerpo se tensó. Tenía miedo.

------------------

Quedan solo 8!

minifanficspyp.blogspot.com.ar ☺

2 comentarios: