-Sonreí.- Me da un poco de miedo.
- ¿Te soy sincero? A mí también.
-Suspiré.- No sé ni siquiera cuánto abrigarla.
- Con el tiempo aprenderemos.
- Eso espero. –Reímos.-
- ¿Queres que llame a la enfermera?
- No, no. Quiero arreglarme sola.
- Sos terca.
- ¿Vos me llevas a la enfermera a casa?
Reímos y Pedro cerró el bolso.
- Lo voy a dejar al auto y vengo.
- Vamos juntos.
- Entonces las espero, dale.
Me puse mi campera y luego la envolví a Sofi en su mantita.
- ¿Vamos? –Preguntó Pepe.-
- Vamos. –Sonreímos y nos dimos un beso.-
En el estacionamiento, Pedro guardó el bolso en el auto y luego acomodamos a Sofi en su butaca de auto. Yo me senté en la parte trasera del auto, junto con Sofía y Pedro se acomodó en el asiento del conductor.
- ¿Puedo arrancar?
- Sí amor.
Pepe arrancó y yo no dejaba de mirar ni siquiera medio segundo a mi hija, es que era tan hermosa.
Cuando llegamos a casa…
Pedro abrió la puerta y pasé con Sofi en brazos.
- Bienvenida a casa princesa. –Dije y besé su cabecita.-
- Bienvenidas a las dos. –Dijo Pepe.- No te olvides que hace mil que no venías acá.
-Suspiré.- Es verdad, no sabes lo lindo que es volver con ella en brazos.
-Sonrió y besó mi mejilla.- Tenemos que disfrutar ahora. ¿Sí? Nada de preocupaciones.
Asentí con mi cabeza y Pepe besó mi frente, luego la de Sofi.
Caminé hasta mi cuarto y me senté en la cama, la dejé a Sofi allí y me fue inevitable no ir a buscar mi cámara. Necesitaba sacarle fotos, nunca iba a volver a ser así de chiquitita.
- Ah, pero no tuviste ni diez minutos de aguante.
-Reí.- Sh, callate. –Dije guardando la cámara.-
- Sos rara eh.
- ¿Por?
- No creo que haya alguna madre que antes de acostarse en su cama con su hija recién nacida le saque fotos.
- Sí, yo. –Dije riendo. La tomé a Sofi sobre mi pecho y me acomodé con ella en la cama.- Si no vas a criticar, podes venir.
- Sos una boluda.
- No digas malas palabras delante de Sofi.
- ¡Anda! –Dijo riendo.-
- ¿Qué?
- Nada, deja.
- ¿Vas a seguir peleando o vas a venir con nosotras?
Pedro se quitó sus zapatillas y luego me sacó las mías. Reí. Se acostó a nuestro lado y justo en ese momento, Sofi se despertó.
- Hola princesa. –Susurré.-
- Sí, esa es mamá que siempre te dice princesa.
- ¡Pedro! ¿Vas a ser así siempre?
- ¿Así cómo?
- Así de burlón.
- Lo hago para molestarte.
- Mmm… No sé, no sé.
Y Sofía nos interrumpió, comenzando con su llorisqueo.
- Te salvó la campana. –Dije.- Debe tener hambre.
- ¿Quieren que las deje solas?
- No tonto, podes quedarte.
-Sonrió.- ¿Necesitas algo?
- ¿Me traes la almohada para amamantarla?
- Dale. ¿Está en su pieza?
- Creo que sí Pepe, hace como varias semanas que no venía.
- Es verdad, ahora te lo busco.
- Dale, gracias.
Le saqué la camperita a Sofi, ya que hacía un poco de calor por la caldera y cuando vino Pedro, comencé a amamantarla. Me costó un poco estando sola, pero por suerte Sofi colaboraba.
- ¿Ya está hermosa? –Pregunté ya que estaba distraída.-
- Me parece que sí.
-Sonreí y acomodé mi ropa.- Te toca a vos ahora.
-Rio y la agarró a Sofi para hacerle el provechito.- ¿No queres ir a ducharte?
- Estaba pensando en eso.
- Anda, dale. Le acabas de dar la teta, asique por un rato me puedo manejar.
-Reí.- Me apuro.
-
Pau estaba bañándose y yo estaba con Sofi, en mi cama. Ella estaba sobre mi pecho, con sus ojitos abiertos y respirando muy tranquila.
La sentía respirar suavecito y eso me tranquilizaba a mí. ¿Siendo sincero? No caía ni de casualidad que este ser tan pequeñito dependía de nosotros, y eso me daba miedo, claro que sí, pero a la vez me llenaba de felicidad. Ahora siempre íbamos a tener una razón para sonreír.
Sin darme cuenta, mis ojos comenzaron a despedir lágrimas. De repente me encontré pensando en mis viejos y en mi abuela… Como me hubiese gustado que estén acá, pero sé que están. Los siento.
Sé que Sofía fue una señal de ellos y los papás de Pau. Sé que esta beba es la que viene a sanarnos, lo sé. Lo siento.
Escuché a Pau entrar, quien me sacó de golpe de lo que estaba pensando.
- ¿Estás llorando Pepe?
- Sí, pero no pasa nada.
- Hey. ¿Estás bien?
- Sí, sí.
Pau se acostó a nuestro lado y besó mi mejilla.
- ¿Seguro?
- Sí, es que estaba pensando en mis viejos y en mi abuela.
-Suspiró.- Yo también pensaba en mis viejos mientras me bañaba.
- Sería lindo que estén acá. ¿No?
- Sí… Pero, creo que no es momento de pensar en lo que nos falta, sino en lo que tenemos. –Tomó mi mano y posó su mano y la mía sobre nuestra hija.- ¿No te parece?
- Me re parece. –Nos sonreímos y nos dimos un beso.-
Sofi dio vuelta su cabecita y se quedó mirando a Pau.
- Sos tan hermosa. –Dijo y acarició su mejilla suavemente.-
- Nos tiene enamorados me parece.
- Embobados.
- Esa palabra queda mejor. –Reímos.-
- Es que mira lo que es… Esos cachetes, me la morfo toda.
-Sonreí.- Veni…
- Estoy acá.
- Más cerca, veni.
La abracé por el hombro e hice que apoyará su cabeza sobre mi hombro.
- Quiero sentirlas cerquita.
- Estamos acá mi amor.
------------------
Después de tanto bardo, les regalo capítulos lindos para endulzarlos! jajajaja
Familia tierna ♥
ResponderEliminarQue ternura me dan ♥♥♥ estan super embobados con su princesa...
ResponderEliminaraaahhiiii q lindo.. Pau y Sofi ya en su casa
ResponderEliminar