lunes, 17 de agosto de 2015

263.

“Te miro, te miro y no puedo creerlo. Te miro durante horas…

Siento tu calorcito cuando dormís sobre mi pecho.

Escucho tu respiración.

Te siento cuando te doy de mamar.

Te cuido mientras dormís.

(Y muchas cosas más…)

Y no, aún no puedo creerlo. No puedo creer que ya estés conmigo, que me hagas compañía todo el día. Todavía no logro caer en que fuiste el mejor regalo que me dio la vida, que vos sos la razón por la cual todos los días me pongo de pie sin importar nada de lo que me haya pasado.

Si digo que me sanaste el alma no, no es exagerado. Hasta diría que me quedo corta, es que no alcanzan las palabras cuando un amor es tan inmenso.

Pasó un mes, un mes desde esa primera vez que te escuche llorar, desde esa primera vez que te tuve en brazos. Un mes que nos conocimos cara a cara. Un mes que vivo por vos.

Amo cuidarte, amo estar todo el día pendiente de vos. Te amo y en realidad es mucho más que eso.

Siempre escuché decir que cuando sos madre te cambia la vida y yo pensaba que no podía ser para tanto, pero sí. Lo es.

Tus ojitos buscándome son todo lo que necesito.

Me completaste. Vos y tu papá son mi motor día a día.

Y ya sé, ya sé que esta carta si la lees va a ser dentro de muchísimos años, pero esto que siento hoy no puedo guardármelo.

Quiero abrazarte y besarte todo el día. Quiero sentirte todo el día. No quiero perderme un solo segundo.

Te amo Sofía, con todo mi corazón, con todo mi alma. Gracias por elegirme como mamá, te juro que voy a hacer hasta lo imposible por no defraudarte.

Te amo. Mamá.”


La guardé dentro de mi cuaderno y corrí hacia la cunita en donde estaba durmiendo. Otra vez me colgué mirándola.

Era tan chiquitita y tan hermosa. Acaricié su mejilla y ella frunció el ceño.

- Perdón mi amor. –Reí.-

Y cuando quise salir del cuarto, comenzó a llorar. Retrocedí sobre mis pasos y la alcé.

- Buenas tardes princesa. –Susurré en su oído y ella se acomodó apoyando su cabecita en mi hombro. Sonreí y caminé con ella hasta la cocina en donde me preparé un té y luego fui hasta el living.-

Dejé el té a un lado y acosté a Sofi sobre mi falda y ella hizo una mueca.

- ¿Te despertaste de buen humor? –Pregunté acariciando sus piecitos y ella repitió la mueca. Sonreí y tomé un poco del té.- ¿Sí? –Hice cosquillas en sus pies y ella me pateó.- Bueno, bueno che. ¡Calma!

Sonó el celular y atendí.

- Conversación telefónica -

- Hola amor. –Dije.-
- Hola Pau. ¿Cómo andas?
- Todo bien, Sofi acaba de despertarse… Estamos haciendo fiaca en el living.
- Que bonito lo de ustedes che.
-Reí.- ¿Vos?
- Te llamaba para avisarte que voy a llegar más tarde.
- ¿Pasó algo?
- No sé que quilombo hay con la campaña y hay que resolverlo ahora, me estoy por meter en una reunión, en cuanto pueda te aviso.
- Está bien, yo tengo el celu encima.
- Posta que es un bardo, asique no atrases a Sofi y si queres comer, no me esperes.
- ¿Es para tanto?
- Es una revolución esto.
- Bueno, está bien. Igual te espero despierta.
- Te aviso. ¿Sí?
- Dale. Un beso grande mi amor y que sea leve.
- Gracias gorda, un beso para las dos.

- Fin de la conversación telefónica -

Suspiré y dejé el celular a un lado.

- Parece que hoy nos toca noche de chicas… -Dije y acaricié la naricita de Sofi.-

Me terminé el té y Sofi ya estaba molesta, tenía hambre, asique le di la teta.

Eran las siete de la tarde y aproveché que Sofi se había dormido en el cochecito para ir a bañarme. Dejé el cochecito con Sofi en la puerta del baño y me bañé.

Cuando terminé, era el momento de Sofi. Le encantaba bañarse, aunque todavía no podía jugar demasiado.

‘Gorda, hasta las diez seguro no pueda salir. No hace falta que me esperes para comer.’

‘Te dejo comida. ¿Te parece?’

‘Creo que vamos a comer acá, no te preocupes.’

‘Entonces te espero en la cama con la gorda y unos masajitos.’

‘Por favor.’


Cené mientras hamacaba a Sofi en su cochecito y la cambié para dormir, eran las nueve de la noche. Fui con ella hasta mi cuarto y me puse el pijama yo también.

Sofi no dormía en nuestra cama, pero solía dormirse sobre mi pecho y luego la pasaba a su moisés.

Pero esta vez Sofi estaba muy despierta e inquieta.

- ¿Extrañas a papá, no princesa? Yo también, pero ya va a llegar. Vas a ver. –Besé su frente.-

Nos saqué una selfie y se la mandé a Pepe. ‘Me parece que esta nena no se duerme sin unos mimos de su papá.’
Puse la tele y me quedé con Sofi allí, ella estaba tranquila, pero no se dormía.

-

Vi la foto que me había mandando Pau y me morí de amor. Lo único que quería era llegar y acostarme con ellas, se me partía la cabeza.

Por fin salí de la empresa y pude volver a casa. Cuando llegué, me quité los zapatos y el abrigo en el living y cerré la puerta para ya poder quedarme en la cama con mis amores.

Ni bien ingresé al cuarto, Sofi me tiró sus bracitos y sonreí. La alcé y besé su mejilla.

- Hola princesita, hola, hola. –Sofía de acomodó sobre mi pecho y sonreí. Me acosté al lado de Pau y la besé.- Hola amor.
- Hola. –Apoyó su cabeza en mi hombro.- ¿Cómo fue?
- No hablemos mejor.
- ¿Muy grave?
- Quiero estar con ustedes, nada más.

Pau me abrazó y nos besamos.

-------------

Se acerca el final y me estaría agarrando la nostalgia. :(

http://minifanficspyp.blogspot.com.ar/

5 comentarios: