martes, 18 de agosto de 2015

264.

Era sábado, por fin, porque había sido una de las semanas más trágicas en el trabajo. Preparé el desayuno, ya que milagrosamente me había despertado antes que Sofi y desperté a Pau con besos en su cuello.

- Buen día mi amor.
-Sonrió.- Ay, qué lindo volver a despertarse así. Buen día.
-La besé.- Traje el desayuno.
- ¿Por qué sos tan lindo?
-Reí.- Aproveché que le gané a Sofi.
- Milagro. –Reímos.-
- Dale, levantate así desayunamos antes de que se despierte.
- ¿Qué hora es?
- Las nueve.
- ¿Y por qué te despertaste tan temprano? –Preguntó mientras se sentaba.-
- Porque pensaba que salgamos a algún lado.
- Mmm… Me gusta la idea.
- A mí me gustas vos. –Y me tiré sobre ella, besándola.-
- Y a mí vos. –Nos sonreímos y volvimos a besarnos.-
- Te amo. ¿Sabes?
- Lo sé, lo siento. Y yo también te amo. –Me besó.- ¿Pero a qué viene todo esto?
- A que esta semana casi no estuve con ustedes y no me gusta.
-Sonrió.- Sos tan tierno. –Acarició mi mejilla.- Fue por algo que nos excede.
- Por eso quiero pasar el día entero con ustedes y solo con ustedes.
- Me encanta el plan.
- ¿A dónde podemos ir?
- Mmm… Estaría bueno ir al Tigre, pero no sé cómo está el clima.
- Nos fijamos más cerca del mediodía.
- Sí, es verdad.
-Busqué una tostada.- ¿Mermelada o manteca?
- Mermelada.
-Le preparé la tostada y se la di.- Tome.
-Sonrió.- Gracias.

Al rato, cuando estábamos terminando de desayunar, Sofi se despertó. Yo la alcé y se la pase a Pau, cuando se despertaba siempre quería quedarse un rato con ella, además seguro tendría hambre.

- Me baño mientras le das la teta, así después vas vos… ¿Te va?
- Dale.

Busqué algo de ropa y me fui a bañar.

-

Desde que Sofi había nacido que la mañana era uno de los momentos que más me gustaban del día. Se despierta muy mamera (y eso debo admitir que me encanta) asique siempre toma la teta y se queda un rato sobre mi pecho hasta que, dentro de lo bebé que es, se activa.

Ya había terminado de comer y estaba hecha un bollito sobre mi pecho.

- Ah bueno, tranqui ustedes eh. –Dijo Pedro ingresando a la habitación mientras secaba su pelo con un toallón.-
-Reí.- Estamos un poquito mameras me parece.
- Y a vos eso te re jode. ¿O no?
- ¡Pfffffff! –Reímos.-
- ¿Puedo sumarme o me tengo que mandar a mudar?
- No seas boludo. Veni.

Pepe se acostó con nosotras y Sofi agarró su dedo con su manito.

- ¿Vos decís que en algún momento vamos a poder sacarla? –Pregunté riendo.-
- Mmm… -Reímos al unísono.-

-

Después de un rato, Sofi se quedó conmigo y Pau fue a bañarse.

Preparamos el bolso de Sofi y una mochila con comida para nosotros y emprendimos el camino al Tigre.

Dejamos el auto cerca del puerto, acomodamos a Sofi en su cochecito y caminamos hasta una de las plazas del río. Con Pau nos sentamos en un banco y dejamos el cochecito a nuestro lado, ya que la peque dormía.

- ¿Comemos?
- Dale.

Saqué la comida de la mochila y almorzamos, cuando terminamos, dejamos todo a un lado y Pau se acostó en el banco, apoyando su cabeza en mis piernas. Suspiró y cerró sus ojos.

- ¿Estás bien? –Pregunté.-
- Sí, muy bien. –Sonrió.-
-Besé su frente.- Estás muy mimosita vos.
- Porque vos no eh. –Reímos.- Necesito un poco de mi novio. ¿Está mal?
- No, me encanta. ¿Puedo confesarte algo?
- ¿Qué?
- Te juro que no eran celos, porque a mí también me enamora Sofi, pero al principio tenía miedo de que no encontráramos lugar para nosotros y eso me daba un poco de miedo.
- A mí me pasaba lo mismo. Sofi me tiene embobada, pero vos me seguís enamorando.
-Sonreí.- Y vos a mí mi amor. –Nos sonreímos y cuando nos estábamos por besar, Sofi comenzó a llorar.- Bueno, tanto no se puede. –Reímos.-

Pau se sentó y la alzó.

- ¿Qué pasa princesa? –Se paró y comenzó a hamacarla.-
- ¿No tendrá hambre Pau?
- Comió en el auto.
- Ah, es verdad.

Pau lo intentó un rato más, pero Sofi no se calmaba.

- Veni amor. –Dije.-

Pau se sentó a mi lado, con Sofi en sus brazos. La beba se acomodó con su mejilla sobre su pecho, pero aún así seguía llorando.

- Hey, tranquila bebé. –Dijo Pau y besó su frente. Yo tomé la manito de Sofi y nos quedamos así un rato, hasta que de a poco comenzó a tranquilizarse.- ¿Vamos a caminar un rato? A ver si termina de tranquilizarse.
- Bueno, dale.

Yo dejé el bolso y la mochila en el cochecito y la ayudé a Pau a ponerse la wawita para llevar a Sofi.

-

Comenzamos a caminar y Sofi no me sacaba la vista de encima, lo cual era raro, porque era súper chusma, pero al menos ya no lloraba.

Compramos un par de adornos para el cuarto de Sofi y unas botellas para renovar las de la heladera y volvimos a casa ya que comenzaba a refrescar y Sofi aún era muy chiquita.

Cuando llegamos, Sofi estaba planchadísima asique la dejé en el cochecito y me dejé caer en el sillón.

- ¿Te cansaste? –Preguntó Pepe.-
- Caminamos mucho y la tuve todo el tiempo a Sofi a upa.
- ¿Te duele la espalda?
- Un poco.
- ¿Y si te hago unos masajitos?
- Ay, sí. Por favor.
- Permiso eh. –Corrió el pelo de mi cuello y luego de besar mi nuca, comenzó con los masajes.-
- No me tientes.
- ¿Cuánto tiempo falta?
- ¿No dicen cuarentena? –Reímos.-

Y con nuestra risa, Sofi se despertó molesta otra vez. La alcé y la apoyé sobre mis piernas, boca arriba. Comencé a mover sus piernitas y mi sospecha se confirmó, le dolía la panza. Había comido en el auto, en el camino de vuelta.

Pepe estaba detrás de mí y ella no dejaba de mirarnos un segundo, no podía ser tan hermosa ni tenernos tan enamorados.

--------------

¡El viernes se viene el final! CHAN.

minifanficspyp.blogspot.com.ar está publicado por completo un corto de siete capítulos, por si quieren leer.☺

3 comentarios: