martes, 20 de enero de 2015

21.

'A veces sucede que la soledad se calma y alguien se anima a ingresar en mi oscuridad. Es como si una pequeña luz titilara a lo lejos y muy de a poco se acercara. Es que me costaba tanto acercarme, abrirme, parecer alguien normal. Los momentos pasan y los recuerdos quedan, pero me daba tanto miedo avanzar, me paralizaba la idea de dejar de ser solo amigos. Mi mente no podía siquiera concebirlo. Me daba pánico. Pero así como me daba pánico, sus brazos me llenaban de paz. Contradictorio, lo sé.'

24 de diciembre noche buena... ¿Buena? Ponele. Mis papas no estaban, gracias al cielo. La heladera estaba casi vacía asique me prepare un tostado y un jugo de naranja para ir a mi cuarto y no salir nunca más de allí.

-

Miraba por el balcón y el mundo estaba revolucionado, todos iban y venian apurados, con grandes bolsas de regalos o bandejas enormes de comida. Giré mi cabeza y vi el interior de mi casa, todo vacío y oscuro. Otra navidad para el olvido.

-


Eran casi las doce y frente a mí estaba la computadora, el celular y un vaso de agua tibia, porque hacía mil que lo había sacado de la heladera.
La música que estaba reproduciendo no era la más feliz del mundo y claramente mi estado tampoco lo era.

El reloj de la computadora marcó las doce y me asomé por la ventana a mirar los fuegos artificiales y brinde conmigo misma, con aquel vaso de agua asquerosa: “Feliz navidad Paula”.

Sentí mi celular sonar y fui a atender creyendo que sería Zaira, pero me lleve una sorpresa (muy linda por cierto).

- Hola…
- Hola Pau. ¡Feliz navidad!
-Sonreí.- Feliz navidad Pepe. ¿Cómo andas?
- Mmm… Solo. ¿Vos?
- Igual.
- ¿En serio? ¿Por qué no me avisaste antes? ¡Podíamos vernos!
- ¿Queres venir a mi casa así la conoces?
- ¿Puedo ir?
- Sí, no creo que mis viejos vuelvan hasta mañana porque se fueron al interior. En realidad, no sé cuando vuelven.
- Entonces obvio que voy.
- Te espero entonces, y si te copas a traer algo para comer te agradezco, porque estoy en cero.
-Rio.- Algo llevo…
- Ahora te mando la dirección por whastapp.
- Dale Pau.

Cortamos y le envíe mi dirección por Whatsapp y sonreía como una niña que acababa de correr al árbol de navidad a buscar sus regalos.

Era la primera vez, en muchísimo tiempo, que no iba a estar sola.

Mi celular sonó y era él avisándome que estaba en la puerta, sonreí y me dirigí a abrirle la puerta.

- Hola… -Dije y lo abracé.-
- Hola. –También me abrazó.- Feliz navidad. –Dijo riendo.-
- Feliz navidad. –Nos separamos y entramos, cerré la puerta con llave.- Perdón si está hecho un bardo, pero no sabía que venías… Sino ordenaba.
- No te hagas drama, viste mi casa en peores condiciones. –Reímos.- Traje helado…
- ¡Qué genio! ¿Queres que lo sirva ahora?
- Pero también traje… -Saca de una bolsa.- Clerico, garrapiñadas y turrón… Festejemos navidad, dale.
-Sonreí.- Bueno, dale… Acompañame a la cocina.

Fuimos a la cocina y corté el turrón para ponerlo en una compotera, en otra la garrapiñada y serví el Clerico en dos copas.

- ¿Queres que vayamos al patio? Está linda la noche.
- Dale, me copa la idea.

Salimos y nos sentamos en un banco de jardín que había allí…

- Feliz navidad… -Dije y levanté mi copa.-
- Feliz navidad. –Chocamos la campera y cada uno tomó un trago.-
- Hacía mucho no brindaba con alguien… -Confesé.-
- Estamos en la misma. –Reímos y comenzamos a comer.- Mira… -Señaló el cielo.- Que lindos los fuegos.
- Son hermosos… Los estaba mirando cuando me llamaste.
- Yo también, estaba en el balcón… Ahora podemos mirarlos juntos…
- Ya no hay tantos igual.
- Pero no importa, mientras estemos nosotros… -Sonreí y comí algunas garrapiñadas.-

Pasamos un rato en el patio hasta que comenzó a refrescar y entramos, cerré la puerta y serví el helado…

- Vamos a mi cuarto, tengo la compu así ponemos música o hacemos algo. No me siento cómoda en otro lado de mi casa.
- Vamos entonces…

Él se sentó en mi puff y yo sobre mi cama…

- ¿Por qué querías estar acá?
- Te prometo que algún día te lo voy a contar…
- ¿Y ese día no puede ser hoy? –Me encogí de hombros.- No creo que sea casualidad que estemos los dos hoy acá, que hayamos pasado solos la noche buena… Capaz en mí encontras alguien que puede darte una mano cuando necesites ayuda.
-Suspiré.- Es que es muy difícil.
- ¿Tiene que ver con tus papás, no?
- Sí… Más con mi papá. –Comí un poco de helado.- Con él, sí con él. –Él se acercó a mí, hasta arrodillarse frente a mí y tomó mi mano.-
- Quiero ayudarte, por favor.
- Para Pepe, por favor.
- No quiero que suene a presión, es que de verdad quiero ayudarte.
- Lo sé, pero me cuesta mucho. Perdón. –Dejé el helado a un lado y abracé mis rodillas.-
- ¿Puedo abrazarte?- Por favor.

Él se sentó a mi lado y me abrazo y yo… tan solo me dejé abrazar.

- Es muy difícil, muy horrible…
- Está bien, no quiero presionarte. De verdad.
- Gracias… -Hice una pausa.- Algún día te lo voy a contar…
- Cuando vos quieras hacerlo. –Se separó de mí y secó una lágrima con su mano.- Tranquila.
- Sos muy dulce.
- Te juro que soy así solo con vos y no me reconozco. –Reímos.-
- ¿Y te sentís cómodo siendo así?
- Vos te lo mereces, asique sí. –Sacó un paquetito de su bolsillo.- Es para vos, regalo de Papá Noel.
-Sonreí y agarré el paquete para poder abrirlo.- Es hermoso, gracias. –Eran unos aritos muy lindos, colgantes de esos que usaba siempre.-
- No es nada.
- Me los voy a poner… -Me quité mis aros y me puse los nuevos.- Me encantan, de verdad.
- Le pegué entonces.
- Sí, gracias.
- Deja de agradecer, por favor. –Reímos y volvimos a agarrar nuestros helados.-

Ya era tarde y me estaba muriendo de sueño…

- Dormí si queres Pau.
-Reí.- Quedate eh.
- Me quedo, dale. ¿Puedo dormir en el puff?
- No, traemos un colchón. Hay abajo.
- ¿Segura?
- Sí, sí. Dale.

Al rato, ya estábamos los dos acostados en mi habitación, a punto de dormirnos.

- Me gusta estar en tu casa.
- ¿Por?
- Siento que así te conozco un poco más, no sé. Sos muy misteriosa.
- Perdón.
- No pidas perdón, solo espero que algún día dejes de serlo.
- Lo voy a intentar, de verdad.
- ¿Me lo prometes?
- Sí, te lo prometo. –Dije cerrando mis ojos. Sentí que acarició mi mejilla y sonreí, tomé su mano y la besé.-
- Descansa ahora.
- Vos también. ¿Estás cómodo?
- Sí, estoy bien. No te preocupes.
- Hasta mañana.
- Hasta mañana.

6 comentarios:

  1. Me encantooo ♥ quiero que se sigan acercando. No pongas palos en la rueda por que te mato eh ajajajaj #LaPibaDeLaMafia

    ResponderEliminar
  2. Aii me encantan q sean así, poco a poco se van acercando, espero ansiosa el prox cap bsoo @GraciasxTodoPYP

    ResponderEliminar
  3. Me encanto!! Bienen bien espero que no la cague ninguno de los dos

    ResponderEliminar
  4. Q lindos !!!! Me encanta q empiecen a compartir momentos como este...mimiroxb

    ResponderEliminar
  5. Que lindo capítulo! Me gusta el rumbo que va tomando la novela, se van acercando de a poquito y se nota que ella va agarrando confianza. Tus novelas son insuperables en serio, desde amor significa sentirse vivo las leí todas, los cortos también y te juro que los amo, escribís muy lindo Cami en serio, y no desaparezcas más jajaja

    @macaa_pauliter

    ResponderEliminar