24 de diciembre noche buena... ¿Buena? Ponele. Mis papas no estaban, gracias al cielo. La heladera estaba casi vacía asique me prepare un tostado y un jugo de naranja para ir a mi cuarto y no salir nunca más de allí.
-
Miraba por el balcón y el mundo estaba revolucionado, todos iban y venian apurados, con grandes bolsas de regalos o bandejas enormes de comida. Giré mi cabeza y vi el interior de mi casa, todo vacío y oscuro. Otra navidad para el olvido.
-
Eran casi las doce y frente a mí estaba la computadora, el celular y un vaso de agua tibia, porque hacía mil que lo había sacado de la heladera.
La música que estaba reproduciendo no era la más feliz del mundo y claramente mi estado tampoco lo era.
El reloj de la computadora marcó las doce y me asomé por la ventana a mirar los fuegos artificiales y brinde conmigo misma, con aquel vaso de agua asquerosa: “Feliz navidad Paula”.
Sentí mi celular sonar y fui a atender creyendo que sería Zaira, pero me lleve una sorpresa (muy linda por cierto).
- Hola…
- Hola Pau. ¡Feliz navidad!
-Sonreí.- Feliz navidad Pepe. ¿Cómo andas?
- Mmm… Solo. ¿Vos?
- Igual.
- ¿En serio? ¿Por qué no me avisaste antes? ¡Podíamos vernos!
- ¿Queres venir a mi casa así la conoces?
- ¿Puedo ir?
- Sí, no creo que mis viejos vuelvan hasta mañana porque se fueron al interior. En realidad, no sé cuando vuelven.
- Entonces obvio que voy.
- Te espero entonces, y si te copas a traer algo para comer te agradezco, porque estoy en cero.
-Rio.- Algo llevo…
- Ahora te mando la dirección por whastapp.
- Dale Pau.
Cortamos y le envíe mi dirección por Whatsapp y sonreía como una niña que acababa de correr al árbol de navidad a buscar sus regalos.
Era la primera vez, en muchísimo tiempo, que no iba a estar sola.
Mi celular sonó y era él avisándome que estaba en la puerta, sonreí y me dirigí a abrirle la puerta.
- Hola… -Dije y lo abracé.-
- Hola. –También me abrazó.- Feliz navidad. –Dijo riendo.-
- Feliz navidad. –Nos separamos y entramos, cerré la puerta con llave.- Perdón si está hecho un bardo, pero no sabía que venías… Sino ordenaba.
- No te hagas drama, viste mi casa en peores condiciones. –Reímos.- Traje helado…
- ¡Qué genio! ¿Queres que lo sirva ahora?
- Pero también traje… -Saca de una bolsa.- Clerico, garrapiñadas y turrón… Festejemos navidad, dale.
-Sonreí.- Bueno, dale… Acompañame a la cocina.
Fuimos a la cocina y corté el turrón para ponerlo en una compotera, en otra la garrapiñada y serví el Clerico en dos copas.
- ¿Queres que vayamos al patio? Está linda la noche.
- Dale, me copa la idea.
Salimos y nos sentamos en un banco de jardín que había allí…
- Feliz navidad… -Dije y levanté mi copa.-
- Feliz navidad. –Chocamos la campera y cada uno tomó un trago.-
- Hacía mucho no brindaba con alguien… -Confesé.-
- Estamos en la misma. –Reímos y comenzamos a comer.- Mira… -Señaló el cielo.- Que lindos los fuegos.
- Son hermosos… Los estaba mirando cuando me llamaste.
- Yo también, estaba en el balcón… Ahora podemos mirarlos juntos…
- Ya no hay tantos igual.
- Pero no importa, mientras estemos nosotros… -Sonreí y comí algunas garrapiñadas.-
Pasamos un rato en el patio hasta que comenzó a refrescar y entramos, cerré la puerta y serví el helado…
- Vamos a mi cuarto, tengo la compu así ponemos música o hacemos algo. No me siento cómoda en otro lado de mi casa.
- Vamos entonces…
Él se sentó en mi puff y yo sobre mi cama…
- ¿Por qué querías estar acá?
- Te prometo que algún día te lo voy a contar…
- ¿Y ese día no puede ser hoy? –Me encogí de hombros.- No creo que sea casualidad que estemos los dos hoy acá, que hayamos pasado solos la noche buena… Capaz en mí encontras alguien que puede darte una mano cuando necesites ayuda.
-Suspiré.- Es que es muy difícil.
- ¿Tiene que ver con tus papás, no?
- Sí… Más con mi papá. –Comí un poco de helado.- Con él, sí con él. –Él se acercó a mí, hasta arrodillarse frente a mí y tomó mi mano.-
- Quiero ayudarte, por favor.
- Para Pepe, por favor.
- No quiero que suene a presión, es que de verdad quiero ayudarte.
- Lo sé, pero me cuesta mucho. Perdón. –Dejé el helado a un lado y abracé mis rodillas.-
- ¿Puedo abrazarte?- Por favor.
Él se sentó a mi lado y me abrazo y yo… tan solo me dejé abrazar.
- Es muy difícil, muy horrible…
- Está bien, no quiero presionarte. De verdad.
- Gracias… -Hice una pausa.- Algún día te lo voy a contar…
- Cuando vos quieras hacerlo. –Se separó de mí y secó una lágrima con su mano.- Tranquila.
- Sos muy dulce.
- Te juro que soy así solo con vos y no me reconozco. –Reímos.-
- ¿Y te sentís cómodo siendo así?
- Vos te lo mereces, asique sí. –Sacó un paquetito de su bolsillo.- Es para vos, regalo de Papá Noel.
-Sonreí y agarré el paquete para poder abrirlo.- Es hermoso, gracias. –Eran unos aritos muy lindos, colgantes de esos que usaba siempre.-
- No es nada.
- Me los voy a poner… -Me quité mis aros y me puse los nuevos.- Me encantan, de verdad.
- Le pegué entonces.
- Sí, gracias.
- Deja de agradecer, por favor. –Reímos y volvimos a agarrar nuestros helados.-
Ya era tarde y me estaba muriendo de sueño…
- Dormí si queres Pau.
-Reí.- Quedate eh.
- Me quedo, dale. ¿Puedo dormir en el puff?
- No, traemos un colchón. Hay abajo.
- ¿Segura?
- Sí, sí. Dale.
Al rato, ya estábamos los dos acostados en mi habitación, a punto de dormirnos.
- Me gusta estar en tu casa.
- ¿Por?
- Siento que así te conozco un poco más, no sé. Sos muy misteriosa.
- Perdón.
- No pidas perdón, solo espero que algún día dejes de serlo.
- Lo voy a intentar, de verdad.
- ¿Me lo prometes?
- Sí, te lo prometo. –Dije cerrando mis ojos. Sentí que acarició mi mejilla y sonreí, tomé su mano y la besé.-
- Descansa ahora.
- Vos también. ¿Estás cómodo?
- Sí, estoy bien. No te preocupes.
- Hasta mañana.
- Hasta mañana.
El reloj de la computadora marcó las doce y me asomé por la ventana a mirar los fuegos artificiales y brinde conmigo misma, con aquel vaso de agua asquerosa: “Feliz navidad Paula”.
Sentí mi celular sonar y fui a atender creyendo que sería Zaira, pero me lleve una sorpresa (muy linda por cierto).
- Hola…
- Hola Pau. ¡Feliz navidad!
-Sonreí.- Feliz navidad Pepe. ¿Cómo andas?
- Mmm… Solo. ¿Vos?
- Igual.
- ¿En serio? ¿Por qué no me avisaste antes? ¡Podíamos vernos!
- ¿Queres venir a mi casa así la conoces?
- ¿Puedo ir?
- Sí, no creo que mis viejos vuelvan hasta mañana porque se fueron al interior. En realidad, no sé cuando vuelven.
- Entonces obvio que voy.
- Te espero entonces, y si te copas a traer algo para comer te agradezco, porque estoy en cero.
-Rio.- Algo llevo…
- Ahora te mando la dirección por whastapp.
- Dale Pau.
Cortamos y le envíe mi dirección por Whatsapp y sonreía como una niña que acababa de correr al árbol de navidad a buscar sus regalos.
Era la primera vez, en muchísimo tiempo, que no iba a estar sola.
Mi celular sonó y era él avisándome que estaba en la puerta, sonreí y me dirigí a abrirle la puerta.
- Hola… -Dije y lo abracé.-
- Hola. –También me abrazó.- Feliz navidad. –Dijo riendo.-
- Feliz navidad. –Nos separamos y entramos, cerré la puerta con llave.- Perdón si está hecho un bardo, pero no sabía que venías… Sino ordenaba.
- No te hagas drama, viste mi casa en peores condiciones. –Reímos.- Traje helado…
- ¡Qué genio! ¿Queres que lo sirva ahora?
- Pero también traje… -Saca de una bolsa.- Clerico, garrapiñadas y turrón… Festejemos navidad, dale.
-Sonreí.- Bueno, dale… Acompañame a la cocina.
Fuimos a la cocina y corté el turrón para ponerlo en una compotera, en otra la garrapiñada y serví el Clerico en dos copas.
- ¿Queres que vayamos al patio? Está linda la noche.
- Dale, me copa la idea.
Salimos y nos sentamos en un banco de jardín que había allí…
- Feliz navidad… -Dije y levanté mi copa.-
- Feliz navidad. –Chocamos la campera y cada uno tomó un trago.-
- Hacía mucho no brindaba con alguien… -Confesé.-
- Estamos en la misma. –Reímos y comenzamos a comer.- Mira… -Señaló el cielo.- Que lindos los fuegos.
- Son hermosos… Los estaba mirando cuando me llamaste.
- Yo también, estaba en el balcón… Ahora podemos mirarlos juntos…
- Ya no hay tantos igual.
- Pero no importa, mientras estemos nosotros… -Sonreí y comí algunas garrapiñadas.-
Pasamos un rato en el patio hasta que comenzó a refrescar y entramos, cerré la puerta y serví el helado…
- Vamos a mi cuarto, tengo la compu así ponemos música o hacemos algo. No me siento cómoda en otro lado de mi casa.
- Vamos entonces…
Él se sentó en mi puff y yo sobre mi cama…
- ¿Por qué querías estar acá?
- Te prometo que algún día te lo voy a contar…
- ¿Y ese día no puede ser hoy? –Me encogí de hombros.- No creo que sea casualidad que estemos los dos hoy acá, que hayamos pasado solos la noche buena… Capaz en mí encontras alguien que puede darte una mano cuando necesites ayuda.
-Suspiré.- Es que es muy difícil.
- ¿Tiene que ver con tus papás, no?
- Sí… Más con mi papá. –Comí un poco de helado.- Con él, sí con él. –Él se acercó a mí, hasta arrodillarse frente a mí y tomó mi mano.-
- Quiero ayudarte, por favor.
- Para Pepe, por favor.
- No quiero que suene a presión, es que de verdad quiero ayudarte.
- Lo sé, pero me cuesta mucho. Perdón. –Dejé el helado a un lado y abracé mis rodillas.-
- ¿Puedo abrazarte?- Por favor.
Él se sentó a mi lado y me abrazo y yo… tan solo me dejé abrazar.
- Es muy difícil, muy horrible…
- Está bien, no quiero presionarte. De verdad.
- Gracias… -Hice una pausa.- Algún día te lo voy a contar…
- Cuando vos quieras hacerlo. –Se separó de mí y secó una lágrima con su mano.- Tranquila.
- Sos muy dulce.
- Te juro que soy así solo con vos y no me reconozco. –Reímos.-
- ¿Y te sentís cómodo siendo así?
- Vos te lo mereces, asique sí. –Sacó un paquetito de su bolsillo.- Es para vos, regalo de Papá Noel.
-Sonreí y agarré el paquete para poder abrirlo.- Es hermoso, gracias. –Eran unos aritos muy lindos, colgantes de esos que usaba siempre.-
- No es nada.
- Me los voy a poner… -Me quité mis aros y me puse los nuevos.- Me encantan, de verdad.
- Le pegué entonces.
- Sí, gracias.
- Deja de agradecer, por favor. –Reímos y volvimos a agarrar nuestros helados.-
Ya era tarde y me estaba muriendo de sueño…
- Dormí si queres Pau.
-Reí.- Quedate eh.
- Me quedo, dale. ¿Puedo dormir en el puff?
- No, traemos un colchón. Hay abajo.
- ¿Segura?
- Sí, sí. Dale.
Al rato, ya estábamos los dos acostados en mi habitación, a punto de dormirnos.
- Me gusta estar en tu casa.
- ¿Por?
- Siento que así te conozco un poco más, no sé. Sos muy misteriosa.
- Perdón.
- No pidas perdón, solo espero que algún día dejes de serlo.
- Lo voy a intentar, de verdad.
- ¿Me lo prometes?
- Sí, te lo prometo. –Dije cerrando mis ojos. Sentí que acarició mi mejilla y sonreí, tomé su mano y la besé.-
- Descansa ahora.
- Vos también. ¿Estás cómodo?
- Sí, estoy bien. No te preocupes.
- Hasta mañana.
- Hasta mañana.
Me encantooo ♥ quiero que se sigan acercando. No pongas palos en la rueda por que te mato eh ajajajaj #LaPibaDeLaMafia
ResponderEliminarAii me encantan q sean así, poco a poco se van acercando, espero ansiosa el prox cap bsoo @GraciasxTodoPYP
ResponderEliminarMe encanto!! Bienen bien espero que no la cague ninguno de los dos
ResponderEliminarQ lindos !!!! Me encanta q empiecen a compartir momentos como este...mimiroxb
ResponderEliminarQue lindo capítulo! Me gusta el rumbo que va tomando la novela, se van acercando de a poquito y se nota que ella va agarrando confianza. Tus novelas son insuperables en serio, desde amor significa sentirse vivo las leí todas, los cortos también y te juro que los amo, escribís muy lindo Cami en serio, y no desaparezcas más jajaja
ResponderEliminar@macaa_pauliter
awwww me encanto ♥
ResponderEliminar