Cargamos todos los bolsos en el baúl de su auto y me subí en el asiento del acompañante, me puse el cinturón de seguridad y suspiré.
Ella se subió a mi lado y también se puso el cinturón.
- Pau…
- Zai, por favor. Necesito llegar y dormir, te juro que después te explico todo, pero la cabeza me estalla.
- Está bien primita. –Sonreí y ella arrancó.-
Zaira estaba viviendo por al menos algunos meses allí, en Uruguay y yo me iría con ella por tiempo indeterminado.
Su casa era un departamento totalmente enorme, al estilo de un pen-house. Había preparado una habitación para mí en la que dejé todas mis cosas y me acosté. Mañana será otro día. –Técnicamente no es mañana, pero es como si lo fuera.-
Me desperté pasando las cinco de la tarde y me sentía completamente abombada, Zaira no estaba asique me dispuse a tomarme un baño de inmersión. Necesitaba relajarme un poco.
El agua estaba tibia y los chorros de agua masajeaban mi cuerpo, de fondo sonaba la música de mi celular.
Salí casi una hora después y me sentía mucho más tranquila. Sequé mi cuerpo y me vestí con un short y una remera, hice un rodete con mi pelo y llamé a mi prima. Zaira estaba por llegar y lo agradecía porque necesitaba poner en palabras todo lo que me ocurría.
Mientras la esperaba, aproveché para ordenar un poco mis cosas. Abrí los bolsos y comencé a ordenar mi ropa, la acomodé en el placard y ya había vaciado tres bolsos. Pero aun quedaban tres que no tenían precisamente ropa. Estaban llenos de recuerdos y no era una metáfora.
Decidí dejarlos para después.
- Al fin boluda. –Dije y la abracé.-
- Ay Pauchis. –Me abrazó también.- ¿Cómo estás?
- Como el orto.
- Ahora me vas a contar todo. ¿Sí?
- Por favor, necesito sacar todo afuera.
-Se separó un poco de mí.- Dejo mis cosas y salimos al balcón a charlar. ¿Te parece?
- Dale… ¿Preparo mate?
- Dale, dale. –Hizo una pausa.- A pesar de todo, me gusta tenerte acá.
- A mí también me encanta estar acá con vos.
- Te quiero loquita.
- Y yo te quiero a vos.
Calenté el agua y llené el termo –como una pelotuda colgada que soy, me quemé.- y llené con yerba el mate.
Me senté en el suelo del balcón, a esperarla con el termo, el mate y el edulcorante.
- Acá estoy… -Se sentó frente a mí y me sacó las cosas.- Y cebo yo, vos hablas.
-Suspiré y apoyé mi cabeza contra la pared trasera.- ¿Desde el principio?
- Contame todo.
-Tomé fuerzas para comenzar y así lo hice.- Bueno… Venía todo bien –Y encomillé la palabra bien con mis dedos.- O sea, como siempre, desde que empezamos a estar juntos. Yo vivía prácticamente en su casa. Yo lo esperaba con la cena lista, cenábamos pasábamos un buen rato y terminábamos la noche en la cama. Cogíamos inalcanzablemente y nos dormíamos. A la mañana siguiente cada uno hacía su vida, él laburaba y yo iba a la facu y en el día hablábamos. No teníamos rótulo de nada, éramos solo dos personas que vivían juntos y que tenían buena piel. Además de que nos entendíamos y siempre estábamos para el otro, pero básicamente nuestra relación se basaba en la piel que teníamos. Éramos como dos imanes. –Hice una pausa tomé un mate.- Los fines de semana los pasábamos juntos también, muchas veces viajábamos. Yo sentía que teníamos la capacidad de pasarla bien en cualquier momento, en cualquier lugar. –Me encogí de hombros.- Te juro que a mí no me importaba el hecho de ser su novia, me importaba que él me hacía bien. Me importaba que con él la pasaba bien y que en ese momento era feliz. –Volví a tomar un mate y estiré mi espalda.- ¿Entendes que con él me sentía una mujer común? Con él me olvidaba de todo, el día que él me folló por primera vez fue un cambio en mi vida. Todo aquello que por durante tanto tiempo me dio pánico se convirtió en algo fundamental. Y no sé, no sé si está bien o mal que una relación se base en eso. Pero la nuestra era así.
- ¿Pero por eso cortaron?
- No, para. Hasta ahí estaba todo bien.
- Dale, contame…
- En el laburo a él lo ascendieron, jefe de no sé que cosa. Y de repente se empezó a codear con gente importante y llena de guita, por lo general en ese grupo de gente no hay chicos jóvenes como él y son todos señores con una familia formada mientras él es un tipo que jamás tiene novia. –Hice una pausa.- Entonces me convertí en su trofeo, casi todas semanas tenía cenas y a mí me compraba un vestido y así íbamos. Aparentábamos ser una pareja feliz llena de proyectos y en busca de un hijo. Y, a ver… Hasta ahí todo bien. No me molestaba ir como su mujer porque al fin y al cabo, vivíamos juntos y era lo que parecíamos o queríamos ser. Lo que me molestó fue su cambio. Pedro hizo un cambio rotundo. Se convirtió en un hombre desagradable, en un pelotudo hablando en criollo. Me empezó a tratar mal, a gritarme y a denigrarme por cualquier cosa. Me obligó a hacer cosas en la cama a las que yo no estaba dispuesta y él lo sabía. No sé, se le subió la guita a la cabeza y se convirtió en un ególatra. –Tomé un mate como si eso fuese a darme fuerzas para continuar como mi relato.- Pero aún así, me quedé a su lado, creía que iba a ser algo pasajero. Que era un momento o que quizás lo calentaba mantener esa relación, pero no. Se convirtió en eso de verdad. Y yo le dejé muy en claro que no me iba a dejar maltratar otra vez por un hombre, él lo sabía. –Suspiré.- Y no soporté más, la última noche que pasamos juntos la pasé muy mal y ni siquiera llegamos a coger, me fui enojada de la habitación y le escribí una carta. Esperé a que se vaya a trabajar, junté mis cosas, le dejé la carta y me fui. Después viniste vos, junté todo en mi casa y bueno… No sé. Acá estoy, como puedo, pero estoy. –Suspiré.- No sé como voy a hacer para arrancarlo de mi vida, va a ser imposible. Se convirtió en mi mundo entero. Siento que respiro por él. Lo de la adicción no era una joda, así lo siento. Soy adicta a él y no sé como voy a sobrevivir lejos de dónde está.
- Tranquila… -Tomó mi mamo.- Vas a poder olvidarlo, vas a poder iniciar una vida de verdad. Que sea tuya y que no dependa de nadie, vas a encontrar a alguien que te valore y te haga bien.
- Voy a llevar la marca de este tipo toda mi vida.
- Así como llevas la de tu viejo, que con el tiempo pudiste superar.
- Pero lo de él es distinto.
- ¿Por qué?
- Porque a él no lo odio, a él lo odio y lo amo a la vez. Porque sé que si lo tengo adelante no resistiría.
- ¿Después de todo lo que hizo?
- Puede hacerme cualquier cosa y aún así, él me puede. Él me maneja como se le canta. Y yo sé que si mañana se aparece acá, terminamos en un telo. Lo sé.
- No tiene por qué aparecer, si no sabe que estás acá. ¿O no?
- No, no le dije a donde venía y me llamó mil veces, pero no lo atendí.
- Está bien eso entonces.
- Creo.
- Bloquealo, así no te puede llamar.
- Bloquealo vos. –Le dí mi celular y ella lo hizo.-
- Listo.
- Gracias.
- No es nada. ¿Lo eliminaste de Facebook?
- Sí.
- ¿Y lo bloqueaste de wp?
- Sí.
- Listo, ya está. No hay forma de que te encuentre.
- Sí, está la parte fácil. La parte automática, ahora quedo yo.
- Date tiempo Pau.
- No sé cuánto voy a aguantar.
- Pero vos pensa que ahora vas a empezar a trabajar en algo que te gusta, vas a poder ir haciendo las materias que te quedan de a poco y vas a estar ocupada, eso te va a despejar. Además, ya no estás sola. Estás conmigo. –Sonreí.- En serio Pau.
- Gracias. –La abracé.-
- No tenes que agradecer nada, nada.
- Sí boluda, gracias. Me estás recibiendo en tu casa.
- Y es un placer. –Nos abrazamos más fuerte.- Me encanta tenerte acá. –Besó mi mejilla.- Y no te voy a dejar caer. Te lo prometo.
- Te quiero más de lo que te puedas imaginar.
- ¡Ay! Tierna. Te quiero una banda. –Nos separamos y nos reímos.- ¿Seguimos con el mate?
- Dale.
Pasamos un rato más tomando mate mientras ella me hablaba un poco del país y fuimos al supermercado.
Estaba en un lugar nuevo, con gente nueva. Estaba en un mundo nuevo. No podía desaprovechar la oportunidad de cambio que estaba teniendo.
Ojala pueda borrarte de mi vida para siempre Pedro.
Ayyyy que momento revelador, me encanto el cap!! Espero el otro
ResponderEliminarAyyy ♥ Aunque estan peleados me vienen gustando los caps :)
ResponderEliminarQue Paula se consiga un buen novio, Pedro la vea bien y tenga que rogarle, ya fue
ResponderEliminar