¡Pero claro! ¿Cómo fui tan pelotudo? Podía enviarle la carta por mail.
Prendí rápidamente mi computadora y la busqué en Facebook, por suerte su cuenta de e-mail era pública. Sonreí y corrí a buscar la carta, la tipie tal cual y se la envíe.
-
Era mediados de mes y yo comenzaba a trabajar a principios de mes, asique estaba muy aburrida.
Estaba en lo que era ahora mi cuarto, escuchando música y ordenando un poco las cosas que aún tenía dentro de los bolsos cuando mi celular sonó, pero no era el mismo ruidito de siempre. ¿Qué onda?
Mi celular estaba sobre la cama, me acerqué a ella y lo agarré. Introducí la contraseña y era un mail. ¿Eh?
Me quedé sin aire cuando vi que él autor de aquel mail era él. Pedro.
Lo que tanto temía estaba ocurriendo. Sabía que sus palabras no iban a ser precisamente ‘Okei, que tengas buena vida.’ Estaba completamente segura de que cada frase iba a desarmarme un poco. Sospechaba –sin lugar a ninguna duda.- que sus malditas palabras iban a llegar a cada recoveco de mi maldito ser.
Aún así no soporté la idea de tener noticias suyas y no saberlas. Prendí mi computadora e inicié sesión en mi cuenta de correo electrónico para poder leer y responderle. –Sí, porque ya daba por sentado que iba a responderle. Y sí, prendí la computadora para poder leer y escribirle con más detenimiento.-
Me dejé caer en la cama e inicié la lectura. Tal como lo había supuesto, cada palabra, cada frase y cada párrafo eran un puñal directo a mi pecho.
¡Y si como fuera poco todo lo del principio la última frase me desarmó! Como dice la canción de los Redonditos: “Una noche de cristal que se hace añicos.” (Yo era de cristal, yo me hice añicos.)
–En respuesta a Pedro Alfonso -
‘No te diste cuenta que no quería saber nada de vos? ¿Qué me fui para alejarme? ¿Qué no soporto que me sigas haciendo mal? ¿Para qué me escribís? ¿Para qué volves? ¡No puedo olvidarte si apareces!
Aguanté una maldita semana sin saber nada de vos y empecé a creer que con el tiempo -Algún día bien lejano.- Podría despertarme y no pensar en vos. Pero no, claro. El señorito siempre tiene que aparecer, porque él tiene que ser el único. ¿No?
¿Por qué me haces esto? ¿Vos queres que yo sea feliz? ¡Dejame estar lejos de tuyo! ¡Por favor!
Te necesito, te necesito incluso más que el oxígeno que entra a mis pulmones. Te necesito de una manera desaforada. Te necesito de una manera que me da pánico.
Yo también quisiera tenerte acá y que me hagas el amor hasta que nuestros cuerpos no soporten más el placer.
Pero vos fuiste el encargado de arruinar todo esto. Fuiste solo vos.
¿O queres que te recuerde todo lo que me hiciste?’
-
Nunca creí que su respuesta iba a llegar tan rápido y mucho menos presumí que sus palabras iban a ser tan sentenciadoras.
- En respuesta a Paula Chaves -
‘Te pido una noche, solo una noche. En donde vos quieras. En un lugar neutral, al que los dos tengamos que ir. Nos podemos ver en un hotel y cenar juntos, aclarar las cosas pero cara a cara y si de verdad no queres seguir, nos despedimos como nos merecemos y te juro que no nos vemos nunca más.
Pero dame la chance de mostrarte que me importas, que te quiero.’
- En respuesta a Pedro Alfonso -
‘¿En la cama me lo vas a mostrar? Sos un forro, sabes que caigo rendida a tus pies en dos segundos. –Claro, si no me obligas a arrodillarme.-‘
- En respuesta a Paula Chaves -
‘Perdón por eso Pau, perdón de verdad. Siempre creí que era mentira que no te gustaba y que lo hacías para calentarme.
Y no, por algo te estoy diciendo que primero hablemos.’
- En respuesta a Pedro Alfonso -
‘Te dije mil veces que era verdad que no me gustaba.
Claro, hablamos y después me coges para asegurarte que no me voy a ir. No soy estúpida.’
- En respuesta a Paula Chaves –
‘Ya sé que no sos estúpida, jamás te subestimaría.’
- En respuesta a Pedro Alfonso -
‘¿Nunca me subestimarías? No te la crees ni vos.
Deja de molestarme, por favor. Quiero intentar rearmar una vida sin vos.’
- En respuesta a Paula Chaves -
‘Para poder hacerlo, primero tenes que cerrar esta etapa. Tenemos que despedirnos.’
Cerré la computadora por impulso para no volver a responderle y salí a caminar.
Me moría por verlo. Necesitaba estar con él otra vez, quería hacer cada cosa que había dicho él y sin alterar el orden de nada: primero encontrarnos, en un lugar neutral –En donde ninguno tuviese ventajas.- ordenar los tantos y decirnos las cosas en la cara, para después terminar encendiendo el fuego en una cama de hotel.
Él sabía que su plan no iba a fallar y lo odiaba por eso.
Estaba completamente segura de que con solo tocarme un pelo iba a estar a sus pies nuevamente.
Lo dudé y me plantee la situación durante varias horas, aún así le respondí al día siguiente.
- En respuesta a Pedro Alfonso -
‘Está bien, quiero verte. Pero no estoy en el país.’
- En respuesta a Paula Chaves -
‘Nos encontramos en donde vos quieras, pone un lugar de cualquier parte del mundo.’
- En respuesta a Pedro Alfonso -
‘¿Rosario?’
- En respuesta a Paula Chaves -
‘Rosario… ¿Mañana a la noche? Yo reservo un hotel.’
- En respuesta a Pedro Alfonso -
‘Mañana a la noche.’
Y ya no había chances de dar vuelta atrás, estaba comprando los pasajes por Internet para aquella tarde. Le dejé una nota a Zai en la que le explicaba que debía volver a Buenos Aires por unos trámites inconclusos en la universidad, que le avisaría cuando haya llegado.
Armé un bolso, como para poder pasar un par de días por ahí (con un conjunto de lencería que me compré especialmente para la ocasión cuando iba camino a la terminal) y partí a un nuevo destino.
El pasaje decía: ‘Destino: Rosario.’
Pero todo mi ser gritaba: ‘Destino: Pedro.’
Ay me encantó el cap. Gracias por subir uno más!!
ResponderEliminarAyyyyy esto me hace mal! ♡ Me encantooo
ResponderEliminarAhhhhhhhhhhhhhhh sufrooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!! me gusta mucho esta novela
ResponderEliminarNo te puedo creer!!! Ya quiero leer el siguiente! !! mimiroxb
ResponderEliminaraaaay mortal.
ResponderEliminarme da mucha intriga saber q pasara=3.
me encanto el cap.
espero el prox con ansiasssss.
Ayyy no lo puedo creer que se vuelvan a ver, decime que no se cae el avion ni nada parecido!!
ResponderEliminarAy no para,me encanta! Me encanta la novela y como escribís!
ResponderEliminar