miércoles, 11 de marzo de 2015

76.

Miércoles: Era de noche, yo ya había cenado y mi casa estaba dispuesta a dormir, pero no podía hacerlo. La extrañaba.

‘¿Podemos hablar un rato por la compu? Te extraño.’

‘Te iba a proponer lo mismo. ¿Me bancas 15 que me doy una ducha?’

‘Dale, te espero hermosa.’


Prendí mi computadora y allí la espere, tratando de ser paciente.

‘Hola…’
‘Hola hermosa… ‘ –Escribí sonriendo.-
‘¿Cómo estás?’
‘Mmm… Extrañándote mucho, quisiera tenerte al lado mío en este momento.’
‘Me mata que me digas eso.’
‘Que no te mate, te necesito bien vivita.’
‘Jaajajajaja. ¿Ves qué sos un tarado?’
‘¿Hacemos un ping-pong?’
‘¿Para?’
‘Mmm… Pasar el tiempo. Lo acabo de encontrar.’
‘¿Y de qué trata?’
‘Adivina.’
‘Sos una máquina pibe.’
‘¿Lo hacemos o no?’
‘Okei…’
‘¿Qué llevas puesto en este momento?’
‘Ropa interior. ¿Vos?’
‘Nada… Estoy en la cama. ¿Color de la ropa interior?’
‘Negro…’ –Y eso bastó para que mi cabeza llegué a límites insospechados.-
‘¿Besos en…?’
‘El cuello.’
‘Lo sabía, yo en la nuca.’
‘Lo sabía también.’
‘¿Caricias en…?’
‘La espalda, mmm…’
‘Sos muy predecible Paulita.’
‘¿No será que me conoces mucho?’
‘Mmm… ¿Vos decís?’
‘Sí, yo digo.’
‘Jajaja. ¿Ya terminó el ping pong?’
‘¿Queres seguir?’
‘No tengo nada mejor que hacer.’
‘Okei… ¿Posición?’
‘Misionero.’
‘Perrito. ¿Rápido o lento?’
‘Las dos, depende el momento.’
‘Pilla.’
‘Pillo vos.’


-

Y de repente yo, la Paula tímida de siempre, prendió la cámarita e hizo con su cuerpo todo aquello que él pedía. Su cámara también estaba prendida y verlo disfrutar me volvía loca.

Paula, la que no se animaba a nada, acababa de tener cibersexo.

- Logras en mí cosas que nunca creí que podría hacer. –Dije por Skype, tratando de salir del estado de placer.-
- Sos tan hermosa.
- Vos sos hermoso.
- Necesito tenerte acá, conmigo… Así, desnudita.
- No se puede Pedro, basta. Es imposible sacarme las ganas si lo decís cada dos segundos.
-Rio.- Pobrecita ella.
- Sos un pelotudo, mira que me visto.
- No, no… Por favor, quedate así. Podría vivir mirándote.
- Anda a dormir mejor.
- ¿Por qué?
- Mañana tenes que ir a trabajar y no quiero ser la causa de tu bajo rendimiento.
- Yo tengo mucho rendimiento.
- Tranquilo, que eso lo sé. –Reímos.- En serio Pepe.
- ¿Siempre me vas a cuidar?
- Siempre.
- ¿Nos podemos ver el fin de semana? Si queres viajo para allá.
- Me encantaría.
- Hecho.
- ¿No se discute?
- Ni dos segundos, el sábado bien tempranito me tenes ahí.
- Voy a tachar hasta los minutos.
- Te juro que voy a hacer lo mismo.
- Ahora anda a dormir, dale.
- Anda vos también entonces.
- Apago la compu y duermo.
- ¿Así?
- ¿Qué tiene?
- Nada, nada… Va a ser un buen pensamiento para dormirme.
-Reí.- Sos un pelotudo. Que descanses.
- Vos también Pau.

Apagamos las computadora y me llegó un mensaje vía WhatsApp a mi celular:

‘No me puedo ir a dormir sin que sepas que amo que te animes a cosas distintas conmigo, y no me refiero solo al sexo. Me encanta que te puedas descubrir conmigo y que yo pueda descubrirte.’

‘Sos la persona más especial en mi vida, me hiciste conocer una nueva Paula que amo.’

‘¡Linda! Hasta mañana.’

‘Hasta mañana Pepe…’

Apagué el celular y me dispuse a dormir.

Al día siguiente…

- ¿Anoche te trajiste un tipo Paula?
- ¿Eh?
- Te escuché boluda.
-Reí, muerta de vergüenza.- Flasheaste.
- No soy pelotuda. ¿No era que amabas a Pedro?
- ¿Y si te digo que estuve con él?
- ¿Qué?
- Por Internet. –Dije y me tapé la cara.-
- Ah, pero si te tiene comiendo de su mano.
- Más o menos.
- ¿Vos querías hacerlo?
- Sí boluda.
- No quiero que vuelva a hacerte mal, ustedes son dueños de lo que hacen con su relación y de cómo la quieren llevar, armar o disfrutar… Pero si te veo llorando otra vez por él lo cago a piñas.
-Reí.- No va a hacer falta, el finde viene… Si queres lo conoces.
- ¿Ahora se deja conocer?
- Está con la cola entre las patas, asique si se lo pido.
- Aprovecha y manejalo un poquito.
-Reí.- Estoy en eso.
- Me tengo que ir al laburo.
- Anda Zai, yo voy a salir un rato… ¿Necesitas qué compre algo?
- Hay una listita en la heladera.
- Entonces te hago de empleada. –Reímos.- Que tengas un buen día.
- Vos también primita. –Nos salumos y se fue.-

‘Hacía mucho tiempo que no llegaba a trabajar con tan buen humor.’

‘¿Asique lo pongo de buen humor señor Alfonso?’

‘De un excelente humor diría yo.’

‘Me alegra… jajajajajaja. Qué tengas un buen día bonito.’

‘Con lo de anoche es imposible no tenerlo, que vos también lo tengas.’

Sonreí y suspiré como si vida solo dependiera de él (realmente solo dependía de él) y salí del departamento de Zai para arrancar con mi día.

5 comentarios:

  1. Estan con todo ajajajajajaja. Me encanto!

    ResponderEliminar
  2. Ya quiero que llegué el finde, en tu novels y en la vida real jaja.
    Que lo haga sufrir un poco a PP! Que mala soy!! :p

    ResponderEliminar
  3. Coincido con Laura...no le haría mal sufrir un poco a pp baja mimiroxb

    ResponderEliminar