jueves, 12 de marzo de 2015

77.

Esta vez la espera había sido más eterna que la vez anterior, pero por fin era la hora en la que habíamos acordado encontrarnos.

Estaba en la playa, de short, buzo y zapatillas. ¡Hacía frío!

Parada frente al mar, intentando llenarme de paz, cuando siento que me abraza por la espalda y me levanta algunos centímetros para hacerme girar por el aire.

- Hola hermosa.
- Hola Pepe. –Me bajó, me di vuelta y nos besamos.- Hola, hola.
- Hola. –Sonreímos y volvimos a besarnos.- ¿Cómo estás?
- Feliz ahora que te veo.
- Ay, bonita que sos. –Me abrazó más fuerte.- Yo también estoy feliz de verte.
- Esto de estar separados no me está gustando tanto.
- Mmm…. No es por echar culpas, pero vos viniste para acá.
- Mejor ni me lo recuerdes. –Reí y volvimos a unirnos con un beso.-
- Igual… -Se acercó a mi oído.- Estas sesiones por cámara me hicieron extrañarte un poquito menos.
-Me puse colorada.- No me lo digas que me da vergüenza.
- No parecía darte mucha vergüenza.
- No seas malo.
- Bueno, bueno… Solo porque acabo de llegar. –Reímos y nos besamos.- Pasé por el hotel a donde me voy a quedar, dejé el bolso… Y traje el mate. ¿Te va?
- Obvio que sí.

Caminamos hasta una zona un poco más alejada de la orilla y nos sentamos sobre una lona que había traído Pedro.

El termo de mate se acabó en medio de una charla llena de chistes, besos y risas.

- Por fin se terminó el termo. –Dijo acercándose a mí.-
- ¿Por qué?
- Por esto. –Se abalanzó sobre mí y comenzó a hacerme cosquillas en la panza.-
- No seas forro Pedro. –Dije intentando zafarme de su tortura.-
- ¿Forro yo? –Dijo aumentando la intensidad.-
- Sí, vos.
- Okei, okei… -Frenó con las cosquillas pero ahora se tiró sobre mi cuerpo y lo odié.-
- ¿Y si me dejas respirar?
- Mmm… Lo voy a pensar.
- Dale tarado.
- Vas a tener que resarcirte de todos estos halagos tan lindo que me estás diciendo.
-Reí.- Dale nene. –Salió de encima mío y yo me senté, me puse la capucha del buzo y comencé a juntar las cosas del mate.- ¿En dónde estás parando?
- A dos cuadras.
- ¿Vamos a dejar esto así no lo tenemos encima?
- ¿Después volvemos?
- Mmm… Dale.

Fuimos a dejar las cosas y en menos de quince minutos estábamos nuevamente en la playa.

- Tengo frío. –Dije y él me abrazó por la espalda, sonreí y me acurruqué en él. Yo estaba cruzada de brazos.-
- Estás helada.
- Te estoy diciendo que tengo frío nene.
- ¿Y con unos besos no te entrara el calor?
- Ni se te ocurra.
- ¿Qué? ¿Besarte?
- Estamos en una playa.
- ¿Y? –Me giró y me besó, el agua del mar llegó a nuestros pies y me congelé. Sus brazos me tomaban por la cintura y yo rodeaba con los míos su cuello.-
- ¿Podemos vivir así para siempre?
- ¿Para siempre?
- Ojala. –Suspiré y apoyé mi mentón en su hombro, abrazándolo.-
- Podemos ser lo que queramos, podemos estar donde se nos canté.
- Mmm… Ahora estamos separados. –Lo abracé más fuerte.-
- Eso ya va a cambiar Pau.
- Espero. –Suspiré y cerré mis ojos.-
- Hey, que no pinte el bajón. Además, me tenes acá hasta mañana.
- Es lo único que me hace bien.
- Entonces disfrutame. –Reí y nos separamos para poder besarnos.-
- Estoy en eso… -Dije entre besos.-

Pedro hizo que camináramos hasta la zona en la que había arena seca y, con cuidado, me tiró sobre la arena. Sonreí y lo recibí sobre mi cuerpo. Nuestros labios se unieron sin importar demasiado en donde estaban, se habían extrañado. Nos habíamos extrañado.

Él hizo que giráramos –menos mal que tenía puesta mi capucha, pobre de mi pelo sino.- sin dejar de besarnos y yo lo abrazaba cada vez más fuerte.

De repente, una tormenta de esas tipo chubasco –bien de playa.- nos interrumpió y debimos volver rumbo al hotel en donde estaba Pedro.

Entramos y yo estaba tiritando, sentí que posó una manta sobre mi espalda y se lo agradecí.

A los minutos se acercó con dos tazas de submarinos y sonreí.

- ¿Tenes mucho frío?
- Mucho, no sé que me pasa.
- Toma esto que después te abrazo fuerte. –Sonreí.-
- ¿Puedo quedarme acá hasta mañana?
- Obvio que sí.
-Sonreí.- Menos mal, porque a Zai no le copa mucha la idea de que estemos juntos otra vez.
- ¿Por qué?
- Porque llegué hecha un trapo de piso por tu culpa.
- Quiero conocerla.
- Mañana los presento.
- Dale, así le demuestro que te quiero de verdad.
-Sonreí.- Sos tan lindo.
- Vos sos linda.

Al ratito, las dos tazas estaban vacías y estábamos metidos en la cama, abrazados y mirando la tele.

Amaba estar así con él, sentir el calorcito de su pecho y que mi cara esté apoyada allí. Que mi oído sintiera latir su corazón, que sus brazos rodeen mi cintura y que su mentón se pose sobre mi cabeza.

No sabía que había en la tele, tampoco me interesaba demasiado. Solo me importaba que estaba así con él.

- Pepe.
- ¿Qué?
- ¿De verdad vos me bancarías un alquiler?
- Te dije que sí Pau.
-Suspiré.- ¿No te vas a arrepentir?
- Nunca.
- Entonces sabe que estoy teniendo en cuenta esa posibilidad.
- Está perfecto, para eso te lo propuse.
- Gracias, sos un amor. –Besé su pecho y volví a acomodarme en él.-
- ¿Puedo dormir un ratito?
- Obvio…
- Es que no dormí mucho anoche y seguro que hoy no nos acostemos temprano. –Reímos.- Además me encanta dormirme estando así con vos.
- No es necesario que te justifiques, podes dormir todo lo que quieras.
-Sonreí.- Vos también dormí que madrugaste para venir.
- Me copa la idea. –Apagó la tele y nos acurrucamos aún más.-
- La lluvia de fondo y vos conmigo, es la postal perfecta.
- Una postal feliz.
- Muy feliz. –Nos dimos un beso.- Descansa.
- Vos también.

Sentí sus manos deslizarse por mi cabello y sonreí.

Era feliz. Estaba feliz. No podía pedir más nada.

3 comentarios: