- ¿Me alcanzas una toalla? –Preguntó desde el baño.-
Y sí, estaba tentando al diablo.
Yo no le respondí, tan solo agarré una toalla y me asomé por la ventana del baño. Su cuerpo no podía ser más… Perfecto, era justo en sus proporciones. Su cuerpo me enloquecía.
- Dale, no te quedes mirándome. ¡Dame la toalla!
- ¿Puedo secarte yo?
- Dale nene, tengo frío.
Okei y si algo faltaba para volverme loco era que me dijera que tenía frío.
En menos de dos segundos estaba completamente desnudo, frente a ella con la ducha de agua caliente que caía sobre nuestra cabeza.
-
Pedro estaba durmiendo boca abajo, con su cabeza mirando hacia mi lado y yo estaba acostada, boca abajo sosteniendo mi torso con mis brazos. No podía dejar de pensar.
Había querido escapar de él y fue una estupidez, más allá de lo que pasó, debería haberme dado cuenta de que escapar de Pedro es imposible.
Él siempre consigue lo que quiere, él nunca se queda con las ganas. Y así fue, como me tiene otra vez a su lado como vine al mundo. Suspiré.
Lo amaba de una manera tan fuerte que podría bancarme cualquier cosa de su parte, ya no me importaba lo que había hecho. Solo me importaba que estaba otra vez conmigo y que realmente lo sentía arrepentido.
Quería que todas mis noches fuesen así y todas mis mañanas amanecer con él.
Pero aún así, resistiría a la tentación y apelaría a la idea de no vivir bajo el mismo techo, al menos por un tiempo.
La decisión ya estaba tomada: volvería a Buenos Aires con él.
- Pau… ¿Qué pasa que no dormís?
- Nada, solo pensaba.
- ¿En?
- En nosotros.
- ¿Y qué pensabas?
- En que no voy a dejarte otra vez. –Besé su hombro.- Voy a ir a Buenos Aires cuanto antes pueda.
- ¿De verdad?
- De verdad.
- Es la mejor noticia que podías darme. –Dijo con una sonrisa y me tomó por el cuello para besarme.-
- No puedo seguir mintiéndome. No puedo seguir viviendo sin vos.
- Tan linda sos, tan linda. –Lo besé.-
- Igual… Con la idea de no convivir, al menos por un tiempo.
- Como vos quieras. –Corrió un mechón de pelo de mi cara.-
- Gracias.
- ¿Por?
- Por haberte animado a mandar el mail.
- Lo hice porque lo sentía.
- Pero si no fuese ese mail y porque vos metiste cizaña para que nos encontráramos…
- Pero vos también lo quisiste.
- Sí, pero vos hiciste que suceda. –Lo besé.- Gracias por eso.
- Sh… -Nos besamos y nos acomodamos para dormir.- Dormí…
- Sí, es solo que mi cabeza no frenaba.
- ¿Tenes algo más que pensar?
- No, nada. –Él me tapó y besó mi frente.-
- Entonces descansa Pau.
- Me muero de amor cuando sos así de tierno.
-Sonrió.- Solamente vos logras que sea así.
- Lo sé y me encanta. –Él sonrió y se acostó.- Dame un beso antes.
- Con todo gusto señorita. –Nos dimos un beso y nos acostamos enfrentados, mirándonos simplemente.- ¿Qué pasa?
- Nada. –Acaricié su entrecejo, él buscó mi mano y la besó.- Es solo que no puedo creer que estemos así de bien. Siento que nunca estuvimos así.
- ¿Ni al principio?
- No, al principio tenía un montón de temores.
- ¿Y esos temores ya se fueron?
- Sí. –Suspiré.- Ojala podamos estar así siempre.
- Haría cualquier cosa para complacerte.
- Tan lindo cuando queres. –Sonreímos y mi mano comenzó a jugar con su barba, amaba hacerlo.-
- No tenes ganas de dormir. ¿No?
-Reí.- Estoy un poco desvelada.
- ¿Queres que vayamos a la playa a ver el amanecer?
- Me encantaría.
- Entonces hacemos un ratito más de fiaca y vamos. ¿Te parece?
- Me re parece. –Sonreímos y nos besamos.-
Él me abrazó haciendo que quedemos como en cucharita y suspiré.
- Tu piel es muy perfecta. –Dijo bajando con besos por mi espalda.-
- El contacto de tus labios y tu barba con mi piel es perfecto.
- ¿Cómo? ¿Así? –Preguntó bajando y subiendo con su pera y con besos.-
- Exactamente así.
- ¿Sigo?
- Por favor.
-
Pau estaba en el baño y yo revisaba las noticias en el celular, moría de sueño.
- Ya estoy.
- ¿Vamos?
- Dale, vamos… -Nos dimos un beso y salimos de la habitación. Cerré y bajamos para caminar hasta la playa.-
A mitad de cuadra, sentí su mano tomar la mía y sonreí. Nuestros dedos se entrelazaron y su cabeza se encontró con mi hombro.
Bajamos a la playa y nos sentamos contra un árbol, o sea yo contra el tronco del árbol y ella sobre mí. Yo estaba sentado como indio y ella sobre mis piernas, nuestras manos estaban entrelazadas sobre su panza.
- Hace frío… -Dijo.-
- Tengo una lonita en la mochila.
- Ah, estás preparado.
- Siempre.
Abrí la mochila y ella tapó sus piernas con la lona.
La playa estaba prácticamente vacía, el sol comenzaba a hacerse presente con algunas nubes rojas y yo sentía como su respiración y la mía iban a la par.
- Nunca creí que podías ser tan, pero tan romántico.
- Siempre puedo sorprenderte.
- Siempre, lo comprobé cuando nos encontramos en Rosario.
- ¿No me tenías tanta confianza?
- ¿Sinceramente? No.
-Reí.- Y bueno, era lógico que no me la tengas.
- Bastante lógico. –Reímos y ella suspiró.-
- ¿Estás cómoda?
- Ajam… -Dijo y cerró sus ojos. Yo besé su cuello y ella sonrió.-
El sol comenzó a asomarse y se reflejaba en el mar.
Sinceramente, por primera vez en la vida, sentía que no me hacía falta más: ella sobre mí, nuestras manos unidas y un espectáculo hermoso delante de nuestros ojos.
- Te quiero Pau. –Susurré en su oído.-
- Yo también Pepe.
Cap per fec to
ResponderEliminaraaay amo a este Pedro❤.
ResponderEliminarQ lindo q esten cada vez mas juntos y tan tiernos.
Me encanto el cap=)
La perfeccion de un amanecer asi por favor ♥
ResponderEliminarAyyyy mas tierno pepe
ResponderEliminarSolo puedo imaginarme esa imagen y sonreir de lo tiernos que son cuando quieren (y la autora también!)... HER-MO-SO!!
ResponderEliminar