lunes, 16 de marzo de 2015

81.

‘El departamento era muy lindo, hasta diría que estaba enamorada. Tenía dos ambientes, lo suficiente para mí.

Cuando entras tenes la cocina, que está contra una pared, una mesa para comer en el medio y un sillón contra la pared contraria y un televisor en diagonal al sillón.
Las paredes en un tono lila casi blanco. Las cerámicas en tonos marrones que imitaban ser piedras decoraban la cocina. –Todos los artefactos de la misma, en acero.-
La mesa era de madera y las sillas también, con almohadones violetas al igual que el sillón.
En las paredes había cuadritos de esos estilos vintage que el día que me fuese de aquel departamento no sé como voy a dejarlos porque los amo.

Luego, hay un pasillo en donde podes dirigirte al baño: todo de madera, muy lindo.

Y al final del pasillo, mi habitación con una cama, un escritorio y salida a un balcón.

La casa era hermosa pero debía darle mis toques, asique comencé de a poco: primero, mi computadora y todas mis cosas de la universidad en el escritorio, segundo mis sábanas y mi colcha de flores. En la mesita de luz puse una cajita de vidrio en la que tenía todos mis aros y debajo del vidrio de la misma algunas fotos con Pedro. –Necesitaba tenerlo presente.-

Debajo de la cama dejé todo aquello que era recuerdos y que estaba perfectamente y cuidadosamente guardado en cajas.

Llené el placard con mi ropa y de a poco comenzaba a sentirlo mi lugar.

¿Y por qué cuento todo esto acá? Porque es la primera vez en toda mi vida que siento independencia. Soy independiente, no dependo de nadie. (Quitando que Pedro me bancara el alquiler). Pero no dependo de nadie psicológicamente, nadie va a destruir mi psiquis como si fuese un deporte a ver quien gana.

Estoy en mi casa, donde todo es mío, los horarios, los momentos. Todo es mío.

Claro que Pedro es bienvenido, pero aunque lo extrañara me hacía bien tenerlo lejos. (Así nuestros reencuentros eran espectaculares).

Hoy estuve toda la tarde haciendo pulseras, collares y aros… Había aprendido por Internet a hacer varios modelos y me encargué de comenzar un mini-emprendimiento.
Recorrí el centro y varios locales me hicieron pedidos algo grandes, estaba feliz. Con eso y la mensualidad de mi madre podría mantener todos mis gastos y Pedro solo se encargaría del alquiler.

Me sentía feliz.

Me sentía independiente.’

-

“La madrugada es una canilla que gotea.” Escuché alguna vez y creo que nunca una frase cobró tanto sentido como esa en este preciso momento.

‘¿Dormís?’

‘No Pepe…’

‘¿Puedo ir a tu casa? Te necesito.’

‘¿Queres que vaya?’

‘No, es tarde. Voy yo. Gracias.’


Salí de mi casa y prácticamente corrí hasta la suya, necesitaba como nunca su abrazo y sus caricias en mi nuca. Necesitaba llorar en sus brazos y sus suaves palabras en mi oído.

El portero ya me conocía, asique me dejó entrar. Toqué timbre.

Ni bien la vi sentí que me desarmé y la abracé, ella también me abrazó y cerró la puerta. Tal como lo necesitaba, su abrazo dulce y fuerte a la vez me devolvía el aire y sus caricias en el pelo de mi nuca me recordaban que no estaba solo.

- ¿Qué pasa Pepe?
- Necesito estar con vos. –Dije al borde del llanto.-
- Y yo estoy acá con vos, tranquilo. –Besó mi cuello.- Vení… -Nos dirigimos hasta el sillón, ella se sentó y yo lo hice a su lado. Apoyé mi cabeza en su pecho y me largué a llorar.- ¿Me contas qué te pasa?
- Hoy hace quince años que perdí a mi mamá. –Dije con un hilo de voz y ella no dijo nada, tan solo me abrazó.-
- Llora si lo necesitas, yo estoy acá con vos Pepe. No estás solo.

No sé cuánto tiempo pasó, pero especulo que fue bastante, hasta que me levanté de su pecho y ella secó mis lágrimas.

- Necesitaba que me abraces.
- No tenes que justificar nada. –Dijo y me besó.- No hay chances de que hoy no te quedes a dormir conmigo.
-Sonreí.- ¿Podemos ir a la cama?
- Obvio.

Yo me quedé en boxer y ella se puso un pijama, estábamos los dos bastantes apretados en aquella cama, pero no me interesaba. Solo la necesitaba a ella.

- Intenta descansar. –Susurró acariciando mi barba.-
- Gracias.
- ¿Qué agradeces tonto?
- Que me hagas bien.
- Vos me haces bien a mí, es algo mutuo. No hay nada que agradecer. –Besó mi frente.-
- Pau…
- ¿Qué?
- ¿Mañana me acompañas al cementerio?
- Sí me lo pedís, lo haría.
- Te lo estoy pidiendo.
- Entonces te acompaño.
- Va a ser la primera vez que voy con alguien desde que mi abuela no está. –Besó mi mejilla.-
- Descansa Pepe…

Al día siguiente, manejé con Paula a mi lado hasta llegar al cementerio casi en silencio.

- ¿Queres que te acompañe? –Preguntó.-
- No, prefiero ir solo.
- Te espero acá entonces. –Dijo y tomó mi mano.-
- Gracias. –Ella se acercó a mí y me besó.-
- Tomate todo el tiempo que necesites, yo voy a estar acá esperándote.

Nos dimos un último beso y me bajé del auto, cerré la puerta e ingresé al lugar. Compré un ramo de flores en la puerta y mi caminata era cada vez más lenta, cada vez más pausada.

Siempre que estaba en ese lugar mi cuerpo se paralizaba.

- Hola… -Dije y me arrodillé frente a ella.- Hola viejita. –Sonreí en medio de las lágrimas.- ¿Viste che? Parece que por fin estoy setando cabeza. –Dije riendo.- Te traje un regalo para que no creas que solo vengo a hablarte de mí. –Dejé las flores y sequé mis lágrimas.- Y bueno, como te decía… Parece que por fin el nene se te enamoró. ¿Una locura, no? Ni yo lo puedo creer. –Reí.- Pero no sé ma, ella es especial. Te juro que es especial, en algunas cosas hasta me hace acordar a vos. –Hice una pausa y tomé aire.- Ella está siempre que la necesito, ella desarmó mi coraza y me recordó que amar no era imposible. Me cambió la vida, aunque a veces me cueste aceptarlo. –Sonreí.- Te prometo que ya no voy a estar más solo, asíque ya no te preocupes tanto por mí… Estoy cambiando, estoy empezando a ser feliz. Aunque me haces mucha falta, te necesito todos los días. Quiero contarte mis cosas y que me des un abrazo cuando lo necesito. Odio que no estés, lo detesto. Me duele que no estés. –Suspiré.- Y te prometo que voy a venir a verte más seguido y te voy a ir contando las noticias con mi futura novia… Wow. ¿Yo dije eso? –Reí.- Te extraño y te amo viejita.

Me levanté luego de acariciar su foto y salí del lugar con la misma caminata lenta y pausada con la que había entrado.

Ingresé en el auto, cerré la puerta y sentí su mano tomar la mía… La abracé y me deshice en llanto.

- Shh… -Susurró en mi oído.- Tu vieja está con vos.
- Eso quisiera.
- Ella está con vos Pepe. –Se separó un poco de mí y posó su mano sobre mi corazón.- Está ahí, con vos. Ella te cuida. ¿Si no cómo te crees que pasaste tantas? Ella es tu ángel, ella no permite que te pase nada malo. –Sonreí y la abracé.-
- Y vos sos el ángel que ella me mandó.
- Si me sentís así, es un halago.
- Sos mucho más que eso.

Nos separamos solo un poco, nuestras narices seguían unidas… Entre lágrimas nos sonreímos y nos unimos en un beso lleno de amor.

4 comentarios:

  1. ❤❤❤❤❤❤ mas tierno Pepe lo apludo por que esta sentando cabeza, me encanto

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  2. Ayyy ♥ lo unico que puedo decir es que me emocione ♡ Transmitis mucho escribiendo...mucho...
    Espero el proximo, y que siga este Pepe tierno nomas!!!

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  3. Este capitulo me mató!!! Me encanta que Pepe esté admitiendo que está enamorado!!!!

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