Las horas no se pasaban más y por fin se hizo la hora de ir a mi casa. Pensaba darme una ducha y dormir hasta mañana, no quería pensar más. No soportaba pensar más.
Entré a mi casa y me llevé una sorpresa linda, o eso creí hasta que vi su cara.
- Hola Pau… No sabía que estabas acá.
- Yo tampoco sabía que iba a estar acá.
- ¿No pensas saludarme?
- ¿Vos no tenes nada para decirme?
- ¿Por?
- Ya lo sé Pedro.
- ¿Qué sabes? –Pregunté nervioso.-
- Lo de la rubia, lo sé.
- ¿Qué?
- Los escuché, justo hoy se me ocurrió ir a visitarte al trabajo y los escuché en la plaza. ¿Puede ser que nunca hagas las cosas bien? ¿Nunca? –Se levantó del sillón y quería desaparecer.-
- Para, tranquilizate… No sé nada todavía.
- ¿Qué no sabes? ¿No te mostró los estudios?
- ¿Vos no sabes cómo son esas flacas?
- No, la verdad que no. Supongo que vos las debes conocer mejor que yo. –Dijo rompiendo en llanto, quise abrazarla pero ella se negó.-
- Pau, por favor… ¿Me escuchas?
- Te estoy escuchando.
- Sentate, por favor.
- No, estoy bien así.
-Suspiré.- ¿Vos crees que solo estuvo conmigo esa piba? Todos los días con uno distinto, son así. Y no sé, no puedo estar seguro ni siquiera de que esté embarazada.
- ¿Y los estudios?
- ¡Pueden ser truchos! Sabe que tengo plata y por ahí me quiere usar para eso…
- Pedro, por favor…
- ¿No crees en mí?
- No sé Pedro, cuando yo me fui hiciste de todo. Y está bien, estabas en todo tu derecho.
- ¿Y entonces cuál es el problema?
- ¡Qué un hijo cambia todo!
- ¿Qué cambia?
- Todo Pedro.
- ¿Por qué?
- Porque yo no voy a estar con vos mientras tu hijo esté solo con su mamá, porque no me voy a bancar todo eso. Pero me corro a mí del medio. ¿Sabes por qué cambia todo? Porque mi infancia fue una mierda y nunca permitiría que un nene no tenga una infancia feliz por mi culpa.
- ¿Me estás jodiendo Paula?
- No.
- Si esa piba está embarazada y es mío, cosa que dudo… Me haré cargo, pero no voy a estar con ella. No la conozco.
- Tenes que hacerte cargo de lo que hiciste.
- Pau, te juro que por lo que más quiera que usé forro. ¡Usé forro! Nunca cogí con nadie sin forro, excepto con vos. Te lo juro.
- Pedro, dale…
- De verdad, no sería tan pelotudo de embarazar a una mina que no juno o de contagiarme algo por pelotudo.
- Pedro, te das con todo.
- No, te juro que no… Si me doy con todo termino en el hospital. Solo tomo algo, pero uso forro.
- No sé Pedro.
- Creeme, por favor. Es casi imposible que esa mina esté embarazada de mí.
- ¿Y qué pensas hacer?
- Le voy a pedir un ADN.
- Es peligroso para el bebé.
- Dudo que esté embarazada en realidad, la voy a llevar a mi médico.
- ¿Y si se niega?
- No sé, pero soportaría que esto cambie las cosas entre nosotros. –Quise besarla, pero me corrió la cara.-
- Las cosas entre nosotros ya cambiaron.
- ¿Por qué?
- Porque un hijo cambia todo, ya te lo dije.
- ¿Y no podes esperar a que sepa si es cierto o no?
- Obvio, pero en mi casa.
- Pau, por favor…
- Pau nada. Cuando puedas solucionar tu vida, me llamas y me decís que decidiste. Y si nos separamos, no te preocupes que me voy a hacer cargo de mi alquiler.
- Es lo que menos me importa en este momento.
- ¿Y qué te importa?
- Vos me importas. Más que nada.
- ¿Y tu hijo?
- ¿Me dejas demostrarte que eso es una mentira?
- No sé Pedro, hace lo que tengas que hacer… De verdad te lo digo.
- Paula, yo te elijo a vos.
- Si vas a tener un hijo, lo vas a tener que elegir a él. Me voy…
- Por favor.
- Ya te dije que por favor nada.
Y se fue, sin dejarme si quiera que le conteste.
Cerró la puerta y yo me deslicé por ella hasta terminar sentado en el suelo, quería desaparecer o morir. Me daba igual.
‘Necesito que vengas a ver a mi médico, que te haga una ecografía adelante mío y que te haga un adn.’
‘No me jodas, no voy a exponer a mi hijo a eso.’
‘¿O acaso tenes miedo que salte tu mentira?’
‘¿Qué mentira?’
‘No te crees ni vos que estás embarazada y mucho menos que es mío.’
‘Son un cínico.’
‘Vos sos la cínica, mañana te paso a buscar y vamos. No hay discusión posible.’
-
Llegué a mi casa y caí en la cama sin intención alguna de hacer más.
Era obvio que la felicidad no era para mí, estaba más que claro.
‘Es hora de ir aceptando que la felicidad no es para vos Paula y mientras antes lo aceptes mejor va a ser, menos vas a sufrir.
Es así, la cruda realidad.
Duele menos la realidad que la pantomima de la felicidad. (O eso dicen).
La felicidad a veces se asoma en el medio de las nubes negras, pero es eso… Un momentito y cuando empezas a disfrutarla ya desaparece otra vez. Un chubasco, una tormenta de verano. De repente está y de repente no. Desapareció, ya está. Ya pasó.
Tampoco es que crea que la felicidad sea eterna, pero sí creo que la felicidad puede estar en los momentos con alguien, en las sonrisas sin razón o en simplemente tener alguien que se preocupe por si respiras o no.
La felicidad son momentos, sí… Pero si no hay nadie que genere esos momentos la felicidad desaparece. (Duele, pero es así).’
Siempre supe que él era un gatero, desde el día uno y lo acepté. Las cosas eran así y no iba a poder cambiarlo de un día para el otro.
Sabía a la perfección que ni bien leyera mi carta llevaría a su cama a cuanta mina se le cruce y cuando decidí darle su segunda oportunidad ni si quiera hizo falta que lo aclare, era muy obvio y no me molestaba.
Pero… ¿Un hijo? Un hijo lo cambia todo.
¿Qué? ¿Va a estar haciéndome el amor y en pleno acto se va a ir porque el bebé necesita pañales?
No, no lo soportaría.
Necesitaba ser la prioridad de alguien por lo menos una vez en mi vida.
Muy buen capitulo. ME ENCANTO! Espero ansiosa saber como sigue todo esto...
ResponderEliminarMe encantó el capítulo!!
ResponderEliminarMe encanto!!!
ResponderEliminarmuuuuuy buuueeenooooooooo
ResponderEliminarno por favor que sea todo mentira!!!!!
ResponderEliminar